¡Muchas gracias a Leonysse Weasley, Karol Kownle, Klass2008 y bettisg por sus reviews! Me alegra que les guste esta historia. Así que, acá vamos con el tercer capítulo.
Y como siempre, todo es de JK Rowling.
Capítulo 3. Como una adolescente
Snape y Hermione se dispusieron a trabajar en la poción para Bill. Él le fue explicando todos los pasos y consiguieron todos los ingredientes necesarios. También consultaron a sanadores de San Mungo para averiguar sobre personas con la misma condición de Bill y así poder adaptar la poción a agresividades menores a las de un licántropo verdadero.
"Quiero que te fijes bien en las cantidades de ingredientes y en todos los pasos", le dijo Snape el día que la comenzaron. "Después no quiero que vengas a molestarme todos los meses con lo mismo, sabes que esta es una poción complicada de preparar y que él deberá tomar toda su vida. Creo prudente que alguien de la familia aprenda a hacerla. Tal vez Fleur, ya que van a casarse…".
Hermione levantó la vista del caldero y le dirigió una mirada asesina. Snape le dedicó una de sus típicas sonrisas cargadas de ironía.
"Sí Severus", le respondió simplemente. Ella comprendió que era la forma del profesor de tratar de prevenirla de acercamientos que solo le dejarían sinsabores. A pesar de todo, el hombre le había tomado cariño y no quería verla sufrir, mucho menos por amor.
Desde ese día, lo primero que hacía Hermione al llegar de su apartamento era revisar la poción y ver cómo avanzaba. Snape le explicaba paso a paso todo lo que debía hacer. Ella se obsesionó con la bendita poción, pues no quería fallarle a Bill. Incluso se apareció por allí un domingo, incidente que sacó a relucir el carácter ácido con que Snape la trataba en sus años de estudiante. El ex – profesor la sacó de su despacho.
"Al menos déjame descansar de ti el domingo", le dijo muy enfadado.
"¡Es que no quiero que se estropee! ¿No puedes entender eso?"
"Claro que puedo. Lo que no entiendo es por qué no confías en mí para supervisar tu poción un puto domingo…"
"Lo siento, no pensé que…"
"Ya, no tienes que explicar nada. Deja la obsesión para los días laborales y por favor, vete que quiero pasar mi único día de descanso en paz"
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Luego del encuentro con Snape, Hermione se dirigió a la madriguera vía Red Flu. Molly y Ginny le habían enviado una lechuza para invitarla a comer. Charlie había venido de Rumania a visitarlos y estaría toda la familia reunida. Eso incluía a Hermione y por supuesto, a Harry.
Luego de la guerra y la derrota de Voldemort, Harry había comenzado sus estudios de auror y era un joven con mucho futuro. Había regresado con Ginny y ya estaban comenzando a planear la boda. En realidad, toda la familia estaba muy feliz con este noviazgo, ya que habían guardado la esperanza de Harry y Ginny volvieran, luego de que pasaran los momentos difíciles. Harry no había tenido que pensarlo mucho, amaba a Ginny y los Weasley eran la única familia que había conocido, donde siempre se había sentido bienvenido y protegido como un hijo más.
Ron estudiaba también para auror al lado de Harry, por lo que se veían con mucha frecuencia. Pero ambos extrañaban mucho la compañía de Hermione y su manera racional de resolver problemas y situaciones. Es más, para Ron ella se estaba desperdiciando en Hogwarts. "Con sus calificaciones hubiera podido escoger cualquier carrera y se ha ido a encerrar al colegio", repetía siempre. Pero Hermione estaba decidida a continuar con sus estudios avanzados de pociones.
Cuando salió de la chimenea, ya todos estaban reunidos en la sala de la madriguera y se acercaron a saludarla.
"¿Cómo te va con el murciélago?", le preguntó Ron.
"Bien. Muy bien, de hecho estoy aprendiendo muchas cosas con Severus", le respondió. Ron hizo una mueca de asco al escuchar que lo llamaba por su nombre. "¿Y desde cuando las confiancitas?", arremetió.
"Con el perdón de tus padres que están presentes. ¡¡Pero no seas tan estúpido!! Mantenemos una relación de trabajo y no le veo el problema de llamarlo por su nombre", le contestó. Ron bufó disgustado.
La Sra. Molly pensó que hacía un excelente tiempo para salir a comer en el jardín. Todos los hijos comenzaron a ayudar a sacar las mesas y las sillas, mientras las chicas preparaban y llevaban las viandas con la comida. Estaban terminando de colocar todo para sentarse a la mesa, cuando muy sorprendidos vieron salir a Bill de la casa. En seis meses, era la primera vez que salía por propia iniciativa y no porque tuviera que ir a San Mungo a que lo revisaran.
Todos se pusieron muy felices y Molly salió corriendo a abrazar a su hijo, con la esperanza de que volvieran los buenos tiempos a la familia. Hermione tenía una gran sonrisa en el rostro y lo miraba como idiotizada, hasta que él volvió a verla. Ella apartó rápido la vista y no pudo evitar sonrojarse. Pronto entró a la casa, para terminar de servir la comida.
"¿Por qué estás tan sofocada?", le preguntó Ginny en la cocina.
"No sé de qué me estás hablando…"
"Oye, mentirosilla, yo sé lo que veo y vienes muy colorada. ¿Qué te puso así?"
"Ginny, no lo sé, quizá sea el sol que hace. Ron también me ha estado dando mucha lata y pues, venía un poco enfurecida con él…" le dijo por salir del paso. Pero Ginny era una chica muy astuta y aunque no siguió insistiendo con el tema, supo inmediatamente que Hermione le estaba ocultando algo.
Para desgracia o bendición de Hermione, cuando salió al jardín llevando el postre, observó que en la mesa la habían ubicado al lado de Bill. Es cierto que tenía que soportar la presencia de la francesita, justo al otro de él, pero eso no importaba en lo absoluto. Él parecía bastante animado platicando con sus hermanos.
"¿Qué te impulsó a salir?", le preguntó quedamente en un descuido de los demás.
"Tú", dijo él en un susurro.
"¡…..!" Hermione abrió lo ojos como platos y no supo que decir.
"Te lo prometí, ¿ya no lo recuerdas?"
"Por supuesto que sí"
Luego de eso, Hermione pasó la comida bastante intranquila. Estaba muy nerviosa. Tenía sus emociones a flor de piel y no quería realmente exponer sus sentimientos frente a todo el clan Weasley. Cuando llegó el momento del postre, estaba realmente incómoda con todo. "Parezco una patética adolescente", pensó, así que cuando terminó el pastel de manzana no quiso quedarse a la sobremesa y se excusó diciendo que tenía un fuerte dolor de cabeza.
"¿Qué te habrá caído mal? Quizás fue el exceso de sol" le dijo Molly preocupada.
"No lo sé, pero me siento muy mal"
"Pero en ese estado no es aconsejable que te desaparezcas. Ni siquiera que viajes por la red flu" le dijo Harry.
"Mejor descansa antes de irte. De seguro Snape te está explotando", comentó Ron. Ella le dirigió una mirada poco amigable, pero fue Ginny quien definitivamente no le permitió irse.
"Subamos a mi habitación para que descanses", le dijo.
Hermione realmente quería irse a su apartamento, parecía que no podía soportar un minuto más. Sobre todo, después que vio a Bill levantarse de la mesa con el semblante muy serio y ofrecer su brazo a la francesa altanera, para salir a dar un paseo por el bosque cercano a la madriguera.
Pero Ginny fue realmente insistente, por lo que Hermione siguió a la chica hacia su habitación con una evidente cara de disgusto. Pero se quedó helada cuando al entrar en ella, Ginny la encaró decida
"¿Qué es lo que hay entre Bill y tú?"
Hoy sí. Vamos complicando un poquito la historia. ¿Qué les pareció el capítulo? Por fa, dejen sus reviews, que como siempre me harán muy feliz.
