Hola guapas, acá viene… el capítulo final de esta historia. Me ha costado mucho escribirla, se los confieso, pero espero que les guste mucho, porque finalmente estoy contenta con el resultado.
Gracias a bettisg y a Baddy por sus reviews.
Como siempre, los personajes son de JK Rowling
Capítulo 8. Una visita inesperada
Aunque Hermione pensó que se le harían eternos, Bill Weasley pasó tres cortos días en su apartamento, durante los cuales los dos llegaron a la conclusión de que no habría nada mejor que pudiera pasarles en la vida más que vivir juntos.
Pasaron los días compartiendo bastante en realidad. Ella se levantaba temprano y le dejaba listo el desayuno. Él la esperaba en las tardes a que llegara de Hogwarts y platicaban en la pequeña cocina, mientras ella preparaba la cena, comían y él se encargaba de lavar y guardar platos y trastos. Luego se sentaban en la sala y se quedaban platicando hasta bastante entrada la noche. Fueron solo tres días, pero cuando Bill se fue, ambos lo sintieron como una dolorosa separación.
Hermione por su parte, quedó con un sabor agridulce en su boca. Los días compartidos habían sido perfectos, habían podido conocerse un poco más y el solo hecho de que él la esperara por las tardes y no encontrar el apartamento vacío al llegar de trabajar era fabuloso. Pero, el gran pero, era que durante esos días Bill no había hecho ningún intento de acercarse a ella, nunca buscó tocarla, mucho menos besarla, sino que se comportó como un buen amigo. Nada más que eso: un buen amigo.
"Todavía no puedo creer que no hayan aprovechado esa oportunidad. ¡Si se los puse en bandeja de plata!", le dijo Ginny unos días después, cuando se reunieron a tomarse un café en el Callejón Diagón, porque Hermione no había querido ir a La Madriguera para no toparse con Bill.
"No me sigas dando lata con ese asunto. Lo más probable es que no estemos destinados a estar juntos", le contesto Hermione dando un suspiro.
"Eso es porque los dos son un par de obstinados que no se quieren dar una oportunidad. Tú estás deprimida, se te nota. Y te puedo asegurar que él no lo está pasando bien. ¿Qué es lo que quieren? ¿Qué los siente frente a frente y les obligue a confesar que se quieren?
"¡No serías capaz!", exclamó alarmada.
"Si tengo la más mínima oportunidad, no dudes que la aprovecharé"
Al llegar el viernes, Ginny, Ron y Harry pasaron por el apartamento de Hermione para invitarla a salir, tomarse unas copas y liberar el estrés de la semana. Pero la verdad, es que no tenía ánimos para hacer nada, mucho menos para irse de juerga con sus amigos. Como bien le había dicho Ginny, estaba bastante deprimida aunque no quisiera admitirlo abiertamente. Los amigos se fueron luego de un rato de insistir y ella se quedó viendo una película romántica –que la terminara de hundir en sus penas de amor – y comiendo un galón de sorbete de chocolate.
Estaba mal vestida con unos pantalones cortos y una camiseta vieja y desmangada que dejaba al descubierto sus hombros, ni qué decir del cabello, lo llevaba todo alborotado como en sus primeros años en Hogwarts. En esas estaba, viendo la película, cuando escuchó que llamaban de nuevo a su puerta.
"Ya les dije que no pienso ir con ustedes a ninguna parte", grito sentada en el sofá, pensando que eran sus amigos que seguían insistiendo en que saliera con ellos pero los golpes en su puerta continuaron y contrario a lo que esperaba, después de su alarido se volvieron más fuertes y decididos.
Suspiró con cansancio, se levantó del sillón en el que estaba cómodamente sentada, se metió la cuchara a boca y se dirigió a la puerta mientras sostenía su galón de sorbete con una mano y abría con la otra. Llevaba una expresión asesina en el rostro, pero en cuanto vio quien estaba parado detrás de su puerta, abrió la boca con sorpresa, dejando caer la cuchara al suelo.
Era Bill.
Era Bill y nunca le había parecido tan atractivo ni tan irresistible como lo veía ahora, de pie en la entrada de su apartamento, con su cuerpo alto, atlético y su largo cabello colorado recogido en una coleta. A pesar de las crudas cicatrices que cruzaban su rostro, tenía una expresión risueña y unos ojos brillantes y juguetones.
"Si no quieres salir yo no tengo ningún problema ¿Me invitas a pasar?", le preguntó divertido.
Por primera vez en mucho tiempo, Hermione reconoció que se había quedado muda, vio a Bill con una expresión de quien no sabe qué hacer y se limitó a apartarse de la puerta permitiéndole pasar, mientras él se agachaba a recoger la cuchara y entraba a su apartamento.
Estaba nerviosa. Ese brillo en sus ojos al verla era muy diferente al que solía tener cuando estaban rodeados de otras personas. ¿Qué había en esos ojos? Admiración, amor, pasión ¿deseo?, solo de pensarlo a Hermione se le puso la cara colorada y un fuerte estremecimiento le recorrió el cuerpo.
"Te ves bien", le dijo él observando con una sonrisa el atuendo desfachatado que llevaba "una combinación de ropa que no me mostraste mientras estuve acá".
"Estas son ropas de cuando estoy sola en casa. Además, no esperaba visitas", dijo ella a la defensiva, caminando hacia la sala y poniendo el sorbete en una de las mesas laterales.
"Para mí, de todas formas de ves hermosa", le contestó acercándose peligrosamente. "Además, espero no ser solo una visita para ti".
Ella lo sintió acercarse y quedarse de pie frente a ella. Pudo sentir su olor embriagador envolverla gradualmente, así que solo atinó ponerle las manos en el pecho, agarrando las solapas de su túnica. Levantó su rostro para verlo directamente a los ojos, fundiéndose dentro de esos ojos azules y le dijo "No lo eres, Bill".
Entonces, él la tomó delicadamente de la cintura. Primero acercó su rostro al de ella, dejándolo a centímetros de distancia. Acercó sus labios suavemente, aspirando primero su aliento. Hermione sentía su corazón latir violentamente y esos segundos esperando por sus labios, se le convirtieron en una penosa tortura. Finalmente, ella acortó el pequeño espacio entre los dos y lo besó. El sonrió en su boca, gratamente sorprendido.
Probaron sus labios sin premuras, jugueteando, succionando suavemente con un beso dulce pero luego Bill hundió su lengua en la boca de Hermione, apretó fuertemente su cuerpo hacia él intensificando el abrazo y entonces la besó con pasión y urgencia.
Los dos llevaban esperando por este momento mucho tiempo, por eso se besaron ardiente y largamente como si con ese beso se les acabara la vida y solo se separaron cuando necesitaron tomar aire. Entonces, él comenzó a besarle el cuello y a succionarle el lóbulo de su oreja, y ella apretó su abrazo subiendo sus manos a su nuca, le quitó la coleta y enterró sus dedos en su cabello.
"Te amo", le susurró él al oído.
"Yo también te amo, Bill", le respondió Hermione.
Bill siguió besándola en el cuello y comenzó a besar sus hombros, mordiéndolos suavemente, la soltó de la cintura pero dirigió sus fuertes manos a sus caderas y las acarició bajando a sus muslos, como queriendo delinear su figura. Regresó a su boca y con suavidad subió una de sus manos y la metió bajo la camiseta, hasta llegar a uno de sus pechos. El la sintió gemir y estremecerse con sus caricias y besos.
Ella lo separó suavemente, para verlo intensamente a los ojos. Por su mente, cruzó un pensamiento de que quizás iban demasiado rápido, pero se impuso el corazón y el deseo por tanto tiempo reprimido. Así que lo tomó de la mano y lo llevó a su habitación.
Se desnudaron sin prisas y sin dejar de besarse. Disfrutando hasta el más mínimo instante de esa primera vez juntos. Esa noche exploraron sus cuerpos y no dejaron ni un solo trozo de piel sin besar y sin tocar.
Cuando Bill se hundió en el cuerpo de Hermione fue simplemente perfecto. Toda ella era perfecta para él. Ambos lo sabían y juntos alcanzaron ese punto máximo que les permitió tocar el cielo con las manos. Durmieron entrelazados, sin preocuparse por nada ni por nadie.
Cuando Hermione despertó, ya Bill tenía largo rato de contemplarla dormir placidamente entre sus brazos. Era simplemente un sueño hecho realidad y no acaba de creérselo. Ella se desperezó, le sonrió dulcemente y hundió su cara en el musculoso pecho de Bill.
"Buenos días, pequeña", la saludó dándole un suave beso en la frente.
Pero Hermione frunció el entrecejo. "Bill, creo que me acostumbraré hasta a la más rara de tus manías, menos a ese sobrenombre, así que cámbialo, ok?
"A sus órdenes, mi general", le respondió sonriendo. Hermione rió con él por la broma. Pero luego lo miró fijamente.
"¿De verdad me amas?" le preguntó.
"Para ser la bruja más inteligente de tu generación, no haces preguntas muy brillantes…", le contestó queriendo restarle formalidad a la manera en que ella le estaba hablando.
"Te lo pregunto muy en serio. Creo que yo te amo desde el día en que te conocí pero tú nunca demostraste interés hasta hace muy poco y en los días que te quedaste en mi apartamento, permaneciste alejado de mí. Nunca intentaste tocarme"
Bill pareció pensar su respuesta, como escogiendo con cuidado sus palabras. "Esos días fueron para mí una tortura. ¡Deseaba tanto darte un beso y colarme a tu habitación! Pero no quise hacerlo mientras estuviera bajo los efectos de la poción. No quiero que nadie pueda interferir entre nosotros alegando que yo no estaba en mis cabales cuando iniciamos nuestra relación. Creo no tienes ni idea de todo lo que significas para mí. Estaría todavía hundido en mi depresión si tú no hubieras estado allí para ayudarme".
Hermione le sonrió y se acercó para darle un beso suave y sin prisas, disfrutando de la maravillosa sensación de sentirse en sus brazos. No había nada más placentero que el estar acostada junto a él, sintiéndose correspondida. "Te amo Bill Weasley y te prometo que no habrá nada ni nadie que me separe de ti", le dijo decidida.
"Ni aunque lo quisieras podrías librarte de mí" le dijo y de repente se abalanzó de forma juguetona sobre ella, sacándole un pequeño grito mezclado con risas. Ella quedo aprisionada bajo su peso y él añadió viéndola con una sonrisa pícara "Recuerda que soy un casi hombre lobo y yo ya marqué mi territorio, así que de ahora en adelante me perteneces"
Entonces comenzó a acariciarla y besarla de nuevo con pasión y se entregaron mutuamente a la delicia de disfrutar de su amor.
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¿Les gustó? Yo espero que sí, pero todavía no es momento de despedirnos de esta historia porque ¡Falta el epílogo! Sí, ya lo estoy preparando y lo colocaré la próxima semana.
¿Comentarios? Ya lo saben, envíenlos en sus reviews.
