Nuevo cap... gracias a quienes han dejado un review! Y bueno... sobre lo de "¿Es un H/Hr o un R/Hr?" pronto se verá, aún está en duda, jeje (Ana me matará -.-), y pues me han dicho que los caps son cortos... pero es que no me acostumbro a hacerlos largos, además, así puedo subir uno cada día sin que se termine demasiado rápido, jeje... en fin, espero que les guste:

Capítulo Anterior:

La sala común estaba de festejo por su primera victoria. Entonces Hermione me vio. Había temido el encuentro. No sabía que esperar. Fue un alivio ver que no me sentí extraño cuando la vi. Todo era tan normal como antes.

- ¡Tu también estuviste genial Ron!- me dijo con una radiante sonrisa.

- Gracias…- fue todo lo que pude decir. Todavía me sentía culpable por haber dejado que anotaran.

Vi como Hermione se alejaba hacia la fiesta improvisada.

- Vamos Ron, no querrás perderte de la celebración que tu mismo lograste conseguir- dijo Harry pasando a mi lado con una par de cervezas de mantequilla. Me dio una y luego seguimos el mismo camino que Hermione.


Capítulo 3

Los siguientes días fueron normales. Me refiero a que no hubo nada interesante. Eso si, poco a poco, los deberes iban aumentando y acumulándose. Yo al menos ya tenía varias tareas retrasadas, y uno que otro proyecto que no había ni siquiera comenzado. Contando además que los entrenamientos de Quidditch eran por las tardes y por lo general Harry nos exprimía al máximo, casi no tenía tiempo libre.

Por otra parte, las noticias sobre Voldemort seguían sin aparecer. Comenzaban a formarse sospechas y algunos decían que había desaparecido por fin y para siempre. Sin embargo, otros decían que era la calma antes de la tempestad, y sinceramente yo no tenía ni la menor idea ni opinaba al respecto.

Harry parecía despreocupado del asunto, y Hermione seguía recibiendo el profeta en la mesa cada día.

- Nada nuevo…- dijo Hermione anticipándose a nuestras preguntas. Estábamos en el Gran Comedor y las lechuzas comenzaban a llegar con la correspondencia matutina.

- ¿Ya pensaron que van a hacer mañana?- pregunté después de un rato. El día siguiente era sábado, y era la primera visita a Hogsmeade.

- Vagar por Hogsmeade como siempre…- dijo Harry un poco aburrido.

- Supongo que si…- dijo Hermione levantando la vista del periódico.

- ¿Y tu Ginny?- mi hermana se encontraba sentada al lado de Hermione, de frente a Harry y a mi.

- Pues… me han invitado…- casi me atraganté cuando escuché esas palabras. – Unas amigas…- terminó de decir.

- ¿Qué te pasa Ron?- preguntaron cuando me vieron toser sin control.

- Nada…- dije tomando aire. Mi hermana casi había hecho que me ahogara…

- Ah, pero después de estar con mis amigas…- Ginny bajó el tono de voz y se acercó a Hermione para decirle algo, pero ni Harry ni yo pudimos escuchar. Ambas soltaron esas risitas que hacen las mujeres cuando ocultan algo. Harry y yo nos miramos intrigados.

- Me voy, tengo que ir con el profesor Dumbledore- dijo Harry levantándose de pronto.

- ¿Problemas?- preguntó Hermione adelantándose a mi pregunta.

- No creo, solo será una charla…- dijo tratando de no preocuparla.

- Eso espero… bueno, te veo en la biblioteca-

Al irse, se despidió de ella con una mirada algo extraña. Bueno, a mí me pareció rara la forma en que se miraron y el tiempo que tardaron, pero lo supuse a una simple coincidencia. Mi perezosa intuición no detectó nada más. Ahora que lo recuerdo todo, no entiendo cómo podía ser tan ciego. Pero volvamos al asunto…

- ¿Me acompañas a la biblioteca Ron?- dijo cuando se levantó.

- Pero…-

- Harry se reunirá con nosotros en un rato…-

- Pero…-

- Gracias Ron, ya sabía que podía contar contigo.- dijo jalándome de un brazo. Y no tuve otro remedio que seguirla hacia la biblioteca.

---

- ¿Me pasas ese libro?- pidió cuando estuvimos sentados en las viejas mesas. Olía a pino, a libros y a guardado. Me estiré y alcancé el libro que me pedía. Lo desempolve y se lo pasé.

- Ese no Ron…- dijo divertida al verme toser por el polvo. Me estiré un poco más y tomé otro libro empolvado. Lo sacudí con la mano y el polvo voló a nuestro alrededor.

- Gracias Ron- dijo cuando se lo pasé. Casi inmediatamente después, estornudó.

- Lo siento, no debí hacer tanto polvo…-

- No seas tonto Ron, si no lo hubieras hecho, yo lo habría hecho…- dijo con una sonrisa.

Volvió la vista hacia el libro, y yo me quedé sin saber que hacer. Se supone que tenía que hacer mis deberes, pero me quedé inmóvil.

- ¿Qué sucede Ron¿No tienes tarea?- dijo.

Entonces me percaté de lo cerca que estábamos. Bastante cerca… Podía ver sus pestañas rizadas naturalmente, las manchitas cafés de sus lindos ojos… sus cejas bien definidas… sus labios… podía sentir su aliento…

Pero… ¿Qué diablos estaba pensando? Me hice para atrás bruscamente, y ella soltó un gritito de susto.

- ¿Qué pasa Ron¿arañas?- preguntó con temor buscando en el piso y en la mesa, probablemente arañas. Sabía que esos arácnidos no eran mucho de mi agrado.

- No es eso…- dije tratando de controlar mis nervios.

- ¿Entonces?- dijo intrigada.

Yo me quedé sin saber que decir. Ella me miraba fijamente, probablemente pensaba que me sentía mal o algo así. Mi cerebro funcionaba lentamente, y casi sin pensarlo dije:

- No eres fea…- al instante supe que nunca debí haberlo dicho. Ella se me quedó viendo con la boca abierta, sorprendida por lo repentino de mis palabras. Sin embargo, se repuso rápidamente.

- Pues gracias, pero podrías haber dicho algo como "Eres bonita" en vez de "No eres fea", pero gracias por notarlo de todas formas…- dijo soltando una risa nerviosa. Agradecí que no se enfureciera, pero a partir de ese momento, algo dentro de mi deseó haber dicho "Eres bonita".

Me senté incómodo en mi asiento, no muy seguro de lo que ella estaba pensando en esos momentos. Siempre fue un enigma, y hubiera dado gustoso lo que me resta de vida solo por saber que es lo que ella pensaba de mi en esos momentos.

Sin embargo, sabía que no debía preguntarle nada. Lo mejor era callarme y fingir que nada había ocurrido. Ella pareció pensar lo mismo, porque no hablamos durante un buen rato. Yo estaba concentrado ya en mis deberes de pociones cuando escuchamos que alguien se acercaba.

- ¡Harry!- dijo Hermione cuando la silueta fue distinguible en la penumbra. La biblioteca no era precisamente el lugar más iluminado de Hogwarts.

- ¡Hola! Ya llegué…- dijo sentándose pesadamente junto a Hermione. Yo esperaba que no notara mi extraño silencio, pero mis peticiones no fueron escuchadas.

- ¿Por qué tan callado Ron?- preguntó después de un rato, a pesar de que yo había intentado actuar con naturalidad. Mi mirada se encontró con la de Hermione, y aunque fue muy breve, ambos nos sonrojamos. Estaba claro que no había olvidado lo que había dicho sobre ella.

- Por nada… solo estoy cansado…- inventé rápidamente bajando la vista, creyendo que al verme a los ojos éstos me delataran.

Para mi fortuna, Harry no vio que Hermione se ruborizaba, y solo alzó las cejas con incomprensión.

Pasado un rato, Hermione dio por terminada la sesión de estudio, aunque sinceramente yo no le saqué provecho como debería. Admito que todo ese tiempo estuve pensando en ella. No sabía lo que me estaba pasando. Realmente estaba muy confundido. Los tres nos dirigimos a la sala común para pasar una agradable noche, descansar y al día siguiente ir a Hogsmeade. Nunca, ni en mis más locos sueños, imaginaba lo que estaba en las puertas del destino… pero démosle tiempo al tiempo…

---