Solo faltan 3 capítulo más... -.-, bueno, los dejo, espero que les guste:
Capítulo 10
Cuando llegué al Gran Comedor, Hermione y Harry ya estaban desayunando. Me había quedado dormido de más, como era mi costumbre, y ellos, acostumbrados a esto, no me habían despertado.
Estaban de espaldas a mi, y demasiado pegados para mi gusto. No pude evitar sentir celos cuando vi que Harry se inclinaba sobre su hombro y rozaba el cabello de Hermione. No sabía si acercarme rápidamente para lograr evitar que se besaran, o huir de ahí cobardemente. Afortunadamente opté por acercarme, y sinceramente sentí un alivio al ver que Harry solo se acercaba a ella para leer algo de El Profeta que le estaba enseñando.
Alzaron la vista cuando me vieron, y agradecí no haber huido. La verdad es que no habría tenido sentido. Me di cuenta de que estaba demasiado paranoico, y que debía de tomarme las cosas con calma.
- ¿Sucede algo malo?- pregunté sentándome a desayunar frente a ellos.
- No, solo dicen que el Ministerio se ha puesto en guardia y que intensificará su seguridad en el mundo mágico… etc…-
- ¿Él ha regresado?- dije con cierto temor.
- No, no se han tenido noticias sobre él. Pero el Ministerio cree que tanta calma no es posible, y que seguramente Vol…Voldemort está planeando dar un golpe en algún lado- contestó Hermione pensativa.
Lo que decía tenía sentido. Yo tampoco creía que Voldemort había desaparecido. Lo más probable era que estuviera reuniendo fuerzas para atacar de repente, sin previo aviso como todo un cobarde. Pero…
- ¿Dumbledore no sabe nada Harry?- le pregunté a mi amigo, quien estaba muy serio.
- No, al menos no me lo ha dicho. Dice que las cosas están tranquilas, y que me dirá todo en cuanto lo sepa…-
- Si… en pocas palabras, todo sigue igual…- dijo Hermione. – ¿Pero saben algo? Aunque el Ministerio supiera algo de Voldemort, no creo que nos lo dijeran…-
- …por la seguridad del mundo mágico… para que la gente no sucumba al pánico…- completó Harry afirmando con la cabeza.
- Exacto…- dijo Hermione, y todos nos quedamos callados. Así estuvimos durante un buen rato, hasta que terminó la hora del desayuno y cada quien se fue a sus respectivas clases. Yo tenía la mayoría con Harry, y como Hermione estaba tomando cursos extras, no la veíamos en casi todo el día, lo cual era bueno y malo para mí al mismo tiempo. Ya entienden por qué¿no? Estaba claro que yo la quería ver en todo momento, pero los malditos celos surgían cuando esto ocurría, porque obviamente cuando la veía, Harry estaba conmigo, y pues… ya entienden…
Ese día tenía Pociones al final del día, era mi última clase. Bueno, nuestra última clase. Era de las pocas en las que Hermione estaba con nosotros.
- Así no Ron…- dijo Hermione cuando vio que mi poción se tornaba de un gris enfermizo, mientras que el libro decía que debía de ser color verde fosforescente.
- Rayos…- dije agregándole algunas cosas más.
- ¡No Ron, eso era al final!- dijo Hermione con temor, viendo que Snape se acercaba a mi caldero. Yo era el peor de los tres en esos momentos. El de Hermione tenía un lindo color verde, mientras que el de Harry estaba entre gris y verde. Bastante pasable a comparación de la mía.
- ¿Qué tenemos aquí… señor Weasley?- dijo Snape con desprecio. Yo ni siquiera me digné en contestarle. No tenía sentido, y podría ser peor. Así que guardé silencio esperando su veredicto final.
La nariz ganchuda de Snape se inclinó sobre mi caldero, que había comenzado a burbujear peligrosamente. Y entonces, sucedió algo que no he olvidado en todo este tiempo, y que no olvidaré mientras viva.
Como dije, la poción había comenzado a ser efervescente, y millones de burbujas salían desde el fondo.
- Miren todos para que aprendan lo que nunca se debe hacer en una solución para encoger. Como pueden ver, la ineptitud del señor… Weasley, hizo que éste le agregara el higo seco antes de que estuviera lista para…-
Entonces, sin previo aviso, mi caldero explotó, bañando por completo a Snape, que seguía inclinado sobre mi poción, explicando cada uno de los detalles que yo había pasado por alto. La risa fue general entre los alumnos de Gryffindor, y uno que otro de Slytherin que no pudo resistirse.
- ¡WEASLEY!- escuché que gritaba, mientras veía que Hermione y Harry me miraban con compasión.
Así fue como me gané esa detención nocturna, y estuve limpiando trofeos hasta tarde. Cuando al fin fui libre de nuevo, me dirigí con paso cansado a la sala común, pensando solamente en dormir y descansar. El asunto de Hermione y Harry había quedado momentáneamente olvidado.
Y entonces, al entrar por el retrato con el mayor sigilo del mundo, los vi. Estaban acurrucados cerca de la chimenea, ella recostada en el hombro de mi amigo. Cerré los ojos evitando sentir celos, pero no dio resultado. Tenía que pasar hacia mi dormitorio sin hacer ruido. Ellos estaban hablando en voz baja, y no quería interrumpir. Bueno, la verdad es que deseaba con todas mis fuerzas interrumpirlos para evitar que se besaran, o que Harry finalmente se atreviera a hablar con ella… o tantas cosas. Pero por otra parte, sabía que yo estaba de más en la escena.
Sin embargo, los celos fueron mayores, y me acerqué rápidamente y sin la menor discreción.
- Ya vine…- les dije, haciendo que se sobresaltaran y se separaran con vergüenza.
- No estábamos haciendo nada…- dijo Hermione. A pesar de los reflejos rojizos del fuego, pude observar que Hermione se sonrojaba.
- Yo no dije que estuvieran haciendo algo…- dije intentando sonreír. Era doloroso… muy doloroso.
- ¿Cómo te fue Ron?- preguntó Harry intentando salir de la situación embarazosa.
- Pues… bien…- le dije sin muchas ganas.
- Ya veo…, todos en la sala común te declararon héroe nacional…- dijo Harry sonriendo. No pude evitar sonreír también al pensar en Snape escurriendo trozos de ciempiés y raíces de margarita. La verdad es que fue muy divertido… sin contar el castigo…
- Si… supongo que me iré a dormir…- dije, esperando internamente que Harry me dijera que también el lo haría. Pero el destino tenía otros planes.
- Esta bien Ron… yo… iré en un rato más…- dijo mirando de reojo a Hermione, quien miraba el suelo fijamente. Algo iba a pasar… estaba seguro.
Nunca me gustó ser un fisgón, pero espero que entiendan mi situación. Al alejarme de ellos para ir al dormitorio, no pude evitar la tentación y me oculté entre las sombras que había entra la puerta y una pequeña pared saliente. Desde ahí podía ver todo lo que sucedía. Sabía que estaba haciendo algo malo… pero de verdad que no podía evitarlo.
Afiné el oído, y descubrí que podía escuchar lo que decían.
- Harry¿es algo importante?- dijo Hermione cuchicheando. Pude ver que Harry se revolvía nervioso en su asiento.
- Si no fuera importante, no te estaría deteniendo…- dijo Harry en un murmullo también.
Mi corazón comenzó a golpear con fuerza.
- ¿Y bien Harry¿qué es lo que tienes que decirme con tanta desesperación?- dijo ella riendo en voz baja.
Harry dudó unos momentos, pensando con claridad lo que iba a decir. Yo contuve mi respiración.
- Hermione… eres mi mejor amiga…- dijo Harry en tono serio.
- Eso lo sé Harry…- dijo ella, repentinamente con el semblante serio. Sospechaba algo.
- Hermione… desde hace tiempo que yo… pues… no sé cómo decirlo…- Harry respiraba agitado. Estaba muy nervioso, casi tanto como yo. Me di cuenta de que aún estaba conteniendo la respiración y solté el aire para no morir ahogado.
- ¿Qué sucede Harry?- Hermione se había puesto tensa. Estaba sentada sin recargarse en el sillón.
- Yo… pues… Hermione, estoy enamorado de ti. ¿Quieres ser mi novia?- dijo Harry de pronto, y mi corazón se detuvo.
---
