Hola! Mañana no actualizo, ni el domingo... -.-, pero el lunes será el penúltimo capítulo. Aún no sé si subir todo el final el lunes, pero yo creo que mejor lo haré separado... bueno, espero que les guste:

Capítulo 11

Recuerdo que ansié con tanto fervor que ella lo rechazara. Hoy me da vergüenza, porque era mi mejor amigo, pero aquellos que hayan estado en una situación parecida a la mía me comprenderán.

- Ella es lo mejor que he conocido, y no puedo hacer otra cosa más que pensar en ella…- continuó diciendo Harry. Hermione había alzado la vista lentamente, incrédula antes las palabras que acababa de escuchar. Pude ver sus ojos llorosos, señal de que las palabras de Harry le habían dolido. Ahora lo miraba sorprendida. Y entonces, una sonrisa radiante se dibujó en su bello rostro. En esos momentos, desde mi escondite, supe que tendría que vivir sin poder expresarle mis sentimientos jamás.

- Harry… ¿eso es cierto?- preguntó con voz temblorosa, ya no en murmullos. La emoción los hacía hablar normal.

- Hermione… ¿quieres ser mi novia?- preguntó Harry arrodillándose ante ella. Yo bajé la cabeza derrotado. Había perdido la batalla que ni siquiera había tenido el valor de comenzar. Y las palabras de ella terminaron por atravesar mi destrozado corazón.

- Harry… ¡si Harry¡Por supuesto!- dijo saltando a sus brazos, y se vieron a los ojos demostrándose la eternidad de amor que sentían.

Dicen que los hombres no lloran, y que es ridículo llorar por alguien en ese sentido. Hoy no negaré que lloré. Unas lágrimas silenciosas resbalaron por mis mejillas hasta el suelo. Como pude, abrí la puerta del dormitorio, y entré sin que me importara el ruido que hacía. No era necesario, pues los dos estaban fuera de este mundo, y nada los hubiera separado. Instantes antes de cerrar la puerta alcancé a ver, por el espacio que quedaba, que finalmente ambos se unían en un tierno beso.

---

Si, fueron momentos difíciles. ¿Qué puedes hacer cuando sabes que el único amor de tu vida está con otra persona¿Qué puedes hacer cuando sabes que siempre vivirás arrepintiéndote de haber sido un cobarde¿Qué puedes hacer…? Yo estaba destrozado. La única chica de la cual me había enamorado se me había ido de las manos. Algunos dirán que era mi primer amor, y que yo era joven y la vida larga. Dirán que no me preocupara porque conocería muchas chicas después, y un día me enamoraría… pero no. En esos momentos yo tenía el presentimiento de que Hermione nunca sería sustituida por nadie más. Si no han estado en mi situación no podrán comprender. Ella era mi mejor amiga, la mejor persona, lo mejor que yo había conocido en esta vida, por quien yo daría la vida, la única con la que me casaría… una persona así es imposible de sustituir.

Pero he divagado un poco y me he salido del tema.

Esa noche no dormí, y no escuché cuando Harry entró al dormitorio. Yo estaba como muerto. El mundo ya no tenía sentido para mi. No podría seguir viviendo solo para ver que ellos dos eran felices. Era egoísta de mi parte, pero no podía hacer otra cosa. Se supone que si amas a alguien, no te importará que esté con alguien más mientras sea feliz. En mi condición era difícil que pensara así, y ya llegaría el momento en que finalmente me diera cuenta de que realmente no me importara que ella estuviera con Harry, mientras ella fuera feliz. Pero no debo adelantarme.

Esa mañana no bajé a desayunar, y en las clases solo mantenía los ojos abiertos sin siquiera prestar un poco de atención. Harry y Hermione me miraba preocupados, y durante los ratos libres me llevaban aparte, preguntándome por qué estaba así. Por otra parte, también ansiaban el momento de informarme que ya eran novios. No era necesario, yo había escuchado toda la declaración la noche anterior.

Estábamos en la sala común, pues ya era tarde, y ésta comenzó a quedarse vacía. Yo intenté levantarme para ir al dormitorio, pero me detuvieron. Era el momento y lo sabía. No tenía sentido huir. Tarde o temprano me tendrían que decir. Cuanto antes, mejor.

- Ron… tenemos que decirte algo…- dijo Hermione ruborizándose. Qué linda se veía.

- ¿Que sucede?- pregunté con interés fingido.

- Ron… nosotros…- miré hacia otro lado para que mis ojos no me traicionaran.

- Nosotros hemos decidido ser novios…- dijo Hermione completamente roja, al igual que Harry.

- ¿A si?- fingí sorpresa. Se suponía que yo no sabía. – Yo… pues… vaya¿qué les puedo decir? Me alegro…- dije sonriendo de la manera más feliz que podía.

- Gracias Ron…- dijeron. Yo no tenía nada que estar haciendo ahí, y decidí dejarlos solos. Mientras más lejos estuviera de ellos, mejor.

- Ron… ¿nos dirás por qué rayos estás así de raro últimamente?- dijo Harry.

- ¿Raro¿Yo?- pregunté fingiendo una vez más. Me estaba volviendo todo un experto en fingir, pero la práctica hace al maestro, y yo había tenido muchas oportunidades de practicar…

- Si… mucho… ya casi no estas con nosotros…- dijo Hermione.

"¿Decirles que estoy así porque estoy enamorado de ti, Hermione, y que estoy destrozado porque ya son novios¡Ni en broma!" pensé. Eso era la razón. Tan simple como eso.

- No es nada, ya pasará…- dije, y me alejé hacia el dormitorio mintiendo descaradamente.

No dijeron nada, y creo que fue ahí donde Harry comenzó a sospechar, pero nunca dijo nada. Hermione, por su parte, jamás demostró haber sospechado algo, pero supongo que si lo hizo, porque ella era muy intuitiva.

A pesar de todo lo que les he contado sobre mis problemas, es a partir de este punto donde comienzan realmente los problemas serios. Y no solamente los míos. Ya verán a lo que me refiero.

Así pues, durante toda la semana estuve taciturno, casi no comía y evitaba los encuentros con Hermione y con Harry. Una noche, cuando yo estaba haciendo unos deberes que tenía muy retrasados, Harry se sentó junto a mí. No lo vi entrar ni lo vi acercarse.

- Ron, tenemos que hablar…- dijo muy serio.

- ¿Qué pasa Harry?- le dije en tono cansado. La verdad es que no tenía ganas de hablar sobre nada.

- Es… sobre…- pero no pudo terminar, pues Hermione entró en esos momentos muy agitada.

Ambos nos levantamos rápidamente.

- ¿Qué sucede?-

- ¡Llegó El Profeta!- dijo enseñándonos el periódico

Los dos nos quedamos sin saber qué decir. Ya habíamos visto las noticias en la mañana, y no había nada importante.

- ¿Es que no entienden?- dijo tendiéndonos el Profeta. – ¡Salió una edición de emergencia!- dijo casi gritando.

Harry y yo miramos la portada asustados.

"Ataque de mortífagos deja un total de 53 personas muertas y mas de 100 heridas"

- Oh… no…- dijo Harry desplomándose en el sillón tras ver el título.

- No Harry… lee…- dijo Hermione abriendo e periódico y mostrándonos algo.

Ambos nos inclinamos y leímos.

"El Ministerio ha dado la voz de alarma llamando a todos los aurores y aquellos magos capacitados del mundo mágico para una reunión de emergencia. El Ministro no dejó nada claro, pero hizo ver que no se debe descartar un posible ataque de mortífagos en la región… si usted considera que es un mago capacitado, por favor contacte con…"

"El Ministerio no dejó muy claro que Quien-ustedes-saben haya vuelto, pero por los acontecimientos durante estas últimas horas, es de suponer que los días de terror hayan regresado…"

"Hay rumores de que aquél-que-no-debe-ser-nombrado ha concertado una reunión con el actual director del colegio Hogwarts, Dumbledore, quien se ha negado a corroborar o negar los murmullos…"

Los tres nos miramos en silencio.