Bueno después de una larga ausencia (larga, muy larga para mi TT) he regresado de las cenizas a actualizar mis historias XD No tuve mucho tiempo para hacerlo por que tenía muchos exámenes que dar… entrar a una universidad no es fácil y según mi familia mantenerse adentro tampoco así que solo me queda estudiar mucho
HOMELESS
Capítulo 4
Después de mi charla con Takuya las cosas marcharon mejor… no sabía exactamente por que pero tenía la idea que él me podía ayudar en hacer hablar a mi hermano… era mas que una intuición… era un deseo. Nos juntábamos en los recreos a conversar en el patio echados en el pasto o sentados en una banca, el lugar era lo de menos… lo importante era hablar… recuperar todas esas horas en las que me moría por hablar pero no tenía con quien, no era que no apreciara la compañía de mi hermano era que en verdad necesitaba algo más que un movimiento de cabeza o una simple señal con los ojos…
Al parecer de los dos el que disfrutaba más era yo, Kouji solo se quedaba sentado a mi lado escuchando la conversación. De cuando en cuando llamaba mi atención para decirme que iba al baño o a caminar por ahí. El se había acostumbrado a estar callado o en lugares con mucho silencio. En estos momentos no sabía si pararme y acompañarlo o dejarlo que este solo y quedarme hablando con Takuya… a veces lo dejaba ir… pero otras me daba mala sensación y lo seguía para volverlo a traer y sentarlo a mi lado. No me considero un hermano sobre protector es solo que después de tanto tiempo juntos no podía aguantar estar tanto tiempo sin él o sin saber donde estaba y que estaba haciendo.
Hoy día por ejemplo salimos al recreo y nos sentamos en el pasto a hablar. Estuvimos los tres un buen rato conversando hasta que Kouji dejó mi lado. Me indicó que iría a caminar un poco… yo lo había sentido sin mucho ánimo así que lo deje ir, de repente así se le pasaba un poco y lograba sentirse mejor. Pero pasaron diez minutos y no regresaba, eso me comenzó a preocupar en especial por que él no podía pedir ayuda si es que se encontraba en problemas. Takuya me ayudó a buscarlo por todo el colegio pero no dábamos con él en ninguna parte. Mis instintos de hermano me decían para buscarlo en el gimnasio o por esos lares, a pesar que era muy raro que Kouji fuera por ahí por que no le gustaba ese lugar. Los dos fuimos hasta ahí y lo encontramos pero no estaba solo…
"Por que no intentas hablar ah?"
"Te comió la lengua el ratón o simplemente te haces el tonto para no hablar?" – Kouji estaba arrinconado contra la pared por tres chicos mayores que nosotros. Lo tenían agarrado del cuello mientras lo pinchaban con la punta de sus dedos. Kouji por otra parte trataba de zafarse sin mayor resultado… tres contra uno no era nada justo.
"Por que mejor no lo dejan en paz? El no puede hablar!" – Grite para que me escucharan tratando de causarles algo de temor. Nunca se metieron con los dos juntos por lo mismo que siempre cuidábamos el uno del otro pero jamás habían intentado atacarnos por separado… esta era la primera vez.
"Uyy! Ya llego el interprete! Y dime que quiere decir tu hermano cuando empieza a gemir? O solo son simples lloriqueos?" – un chico alto y flacucho me pregunto. Tenía pinta de los típicos fastidiosos que no tienen nada mejor que hacer y son tan corchos que solo atinan a hacer preguntas igual de estúpidas que ellos.
"Kouji quiere decir que eres lo más estúpido que el haya visto. Por que no entiendes? El no puede hablar! Así que déjalo por que lo estas lastimando!" – a propósito no lo dejaban libre.
"Y que pasaría si le grito en la oreja? Escuchara? Sabrá hablar, me responderá?" – lo levanto del cuello y como provocándome acerco la oreja de Kouji a su boca… tomo aire y… - "HABLA ESTUPIDO!" – pero fue demasiado tarde para los dos. Para Kouji de frenarlo y para él por gritarle. Había algo que Kouji no soportaba y eso eran los gritos… se volvía loco cuando escuchaba sonidos muy fuertes cerca de él. Kouji saco fuerzas de flaqueza y le pego tremendo patadon en la rodilla, el chico solo cayo al piso para sobarse. Kouji en cambio cayó de pie y corrió hacia mí y Takuya.
"Me olvidaba decirte que no soporta los ruidos" – nos alejamos del lugar antes que Kouji se pusiera peor. Me preocupaba su estado por que se cogía la oreja con fuerza, por la cara se notaba que le dolía el grito que le habían pegado. – "Te sientes bien? Quieres que te lleve a la enfermería para que te revisen el oído?" – Kouji no hacía más que mover la cabeza fuertemente cogiéndose la oreja como si se le fuera a caer.
"Mejor lo llevamos a la enfermería… no vaya a ser algo malo" – Takuya tenía razón, más importante era prevenir así que en el poco tiempo que nos quedaba lo llevamos con la enfermera. Ella lo revisó y dijo que ya se le pasaría dentro de un rato, que por un simple grito no era necesaria tanta preocupación y tuvo razón por que después de una hora ya se le había pasado completamente. Para el segundo recreo del día ya actuaba con más precaución, ya no se quería alejar más de mí, prefería estar a mi lado así la conversación estuviera aburrida.
"Pero… por que no intentas hablar? Ya sé que no puedes y no te sale pero si practicas todos los días y tratas de repente puedes volver a hablar? No te gustaría volver a hablar?" – Kouji se quedó pensando y después de un rato movió la cabeza.
"A mi también me gustaría que hables… ya me estoy empezando a olvidar como era tu voz. Hace tiempo que no dices nada…" – Kouji volvió a aceptar el hecho, el también se había olvidado de su voz pero yo tenía temor a que se hubiese olvidado como hablar.
"Entonces esta dicho! A partir de mañana empezaremos con el entrenamiento para que vuelvas a hablar!" – los dos nos miramos, sabíamos que eso no sería sencillo, ya lo habíamos tratado anteriormente pero sin ningún resultado… que haría Takuya para lograr que Kouji hablase? Esa duda dio vueltas en mi cabeza el resto del día y la verdad no tenía idea en consistiría su entrenamiento y si Kouji podría con él. Kouji era un chico que estaba acostumbrado a sacar buenas calificaciones pero esto no sería como un curso… no tendría nota ni nada de eso… me daba miedo que no pudiera lograrlo y se deprimiera en el proceso.
EL entrenamiento de Takuya empezó al día siguiente solo durante los recreos para no cansarlo mucho. Los tres nos sentamos en el pasto como ya se nos estaba haciendo costumbre y empezamos…
"Bueno Kouji… a mi parecer tu voz sigue ahí pero esta como medio dormida. Lo que tenemos que hacer es despertarla y para eso tienes que practicar todos los días entendido?" – Kouji lo miraba atentamente… él quería hablar – "Muy bien entonces esto es lo que haremos primero! Intenta hablar… trata de gritar" – Kouji no estaba muy seguro que eso fuera a funcionar pero aún así lo intentó. Abrió la boca y se supone que grito pero no se escuchó nada. Kouji seguía gritando en silencio hasta que noté que se empezaba a poner azul y después empezó a toser.
"De repente podría empezar con algo más ligero no crees? Algo que no lo haga atorarse ni que lo ponga azul por favor!" – me preocupaba mucho mi hermano y el empeño que ponía y el que se pusiera azul tratando de ser escuchado no era nada normal.
"Humm esta bien. Kouji de repente deberíamos empezar por tratar de hacer algún sonido. Puedes silbar?" – Kouji no podía silbar, nunca había aprendido – "Bueno pues… es un poco difícil de explicar como hacerlo pero tienes que juntar tus labios como para soplar pero más pegados, luego sueltas el aire. Inténtalo!" – Kouji lo intentó y aunque le salió bastante parecido no logró hacerlo bien. El aire parecía más un soplido que un silbido.
A Kouji le tomo una semana aprender a hacer un silbido decente tanto soplando el aire como absorbiéndolo. Después empezaron con la imitación de sonidos pero eso no le salía muy bien. Logramos crearle una especie de idioma haciendo 'tut tut' para decir No y 'tit tit' para si. Esos sonidos los podía hacer chascando la lengua y era lo mejor que podía hacer. Haciendo esos sonidos intentaba decir algunas palabras pero el único que entendía era yo por lo mismo que teníamos las mentes conectadas, Takuya no entendía ni una palabra.
Izumi también se nos unió y ella con un poco más de paciencia lograba captar algunas cosas aunque más lo hacía por intuición y por que lo sacaba del contexto. Como estornudando parecía que dijera algunas palabras pero eso solo nos parecía un poco. Podía hacer diferentes sonidos con la lengua. Poniéndole piedritas en la boca lográbamos que sus intentos por hablar sonaran como a sílabas sin sentido como 'glo', 'clo', 'tss', 'tshu', 'tshi'. Estuvimos un mes practicando a diario todo esto hasta que noté que poco a poco Kouji se comenzaba a cansar de no obtener resultados… tal y como me lo había imaginado.
En casa ya no quería practicar, solo se echaba en la cama y se cogía el cuello como apretándoselo un poco. No sabía por que hacía eso y la verdad me daba temor preguntarle en especial por que se sentiría mal al no poder responder. Preferí dejarlo en paz en casa y no forzarlo para no deprimirlo más de lo que se le veía pero en el colegio no podía controlar la situación como en casa. Takuya insistía en no darle tregua y seguir forzándolo a hablar pero Kouji ya no quería continuar con esto y simplemente se iba a la biblioteca a leer un poco pero Takuya había aprendido cual era su escondite y siempre iba sacarlo de ahí. Me daba pena parar a Takuya por que él en verdad estaba decidido a hacerlo hablar y le agradecía el gesto pero por otra parte me daba pena mi hermano que con cada sesión nueva de entrenamiento parecía odiar más su condición de no poder hablar. Izumi por su parte trataba que Takuya se frenara un poco a la hora de obligar a Kouji y de paso le daba ánimos a mi hermano para que siguiera. Por momentos captaba su mirada como preguntándome de parte que quien estaba si de él o de Takuya.
Yo estaba departe de él pero al estar de su parte era también querer que volviese a hablar y eso era estar de parte de Takuya también. El sabía que yo quería que volviese a hablar y el también quería, se veía que se esforzaba mucho… pero a veces también me preguntaba que tanto le serviría esto a Kouji… lo más probable era que mis esperanzas fueran infundadas.
Bueno trate de suavizar las cosas poniendo algo de diversión al asunto. Propuse la idea un día en el que como siempre Takuya perseguía a Kouji y a todos pareció agradar la idea. Mi idea era ir todos de paseo a algún lugar, de preferencia el campo para despejarnos un poco. Kouji mi miraba con ojos de felicidad pero después se dio cuenta que takuya también lo fastidiaría allá.
"Me parece una idea fantástica! Yo le diré a mi abuela para ir a algún club campestre que ella conozca… de repente ella nos pueda acompañar… para estar más seguros"
"Genial! Así mi mamá me dejará ir por que con ustedes solos… una persona mayor es más seguro!" – verdad una chica entre varios chico sonaba algo feo, nosotros no le íbamos a hacer nada obviamente pero a los ojos de su madre nosotros debíamos ser una amenaza potencial.
"Bueno entonces esta dicho! Vamos!" – con la mirada le hice una seña a Takuya para hablar con él en privado sin que mi hermano se diera cuenta. Takuya me entendió y disimuladamente nos alejamos de Izumi y Kouji. – "Quiero pedirte un favor!"
"Un favor? Bueno… si esta en mis posibilidades lo haré!"
"Me gustaría que durante el paseo no hagas trabajar a mi hermano… ya sé que debe de practicar a diario porque es importante y lo entiendo pero… en la casa él no se ve bien. Me parece que él mismo esta perdiendo las esperanzas. Solo déjalo descansar un poco de todo eso" – Takuya se veía que estaba pensando en lo que le acababa de decir
"Bueno… me coges de sorpresa… pero… esta bien! Lo dejaré descansar de mi y mi entrenamiento pero no debería. Si ya empezó con esto debe terminarlo, además así poco a poco podrá hablar! Pero tienes razón… yo también lo he notado medio decaído en ese sentido… es mejor que se relaje un poco".
"Gracias por entender"
"Gracias por hacerme dar cuenta" – después de nuestra pequeña platica nos fuimos a clases. Kouji estuvo todo el rato curioso queriendo saber a donde me había metido pero no se lo conté hasta que llegamos a casa. A él le pareció bueno el descanso y se echó en la cama a leer. Desde que estuvimos solos le había cogido mucho cariño a los libros, se pasaba horas echado leyendo cada vez que podía. Sacaba libros de la biblioteca del colegio y a veces se aventuraba a la casa a sacar uno de estudio de la casa que estaba lleno de libros.
Los libros llenos de polvo no hacían más que enfermarnos cada vez que los abríamos. Guardaban gran cantidad de información pero también tenían un alto contenido en polvo y el olor ha guardado nos mataba. Pero te das cuenta la rapidez con la que vas creciendo? A veces me parece mentira creer que ya crecí, solo me doy cuenta cuando comparo mis medidas con las marcas de la pared. Me parece mentira que antes no podía dormir y no lo hacía si mi mamá no venía y me contaba un cuento, ahora soy yo el que le cuenta cuentos a mi hermano cuando se despierta por un mal sueño. Sigo pensando que es increíble que nadie se haya dado cuenta donde vivimos y nos dejen vivir solos sin la supervisión de alguien, por una parte mejor que ni se percaten de nuestra presencia pero por otra parte es como una falta de preocupación vernos y no hacer nada por nosotros.
Con todo esto de las prácticas y los sonidos siempre me preguntaba una cosa… en verdad algún día podría volver a escuchar la voz de mi hermano? La verdad me estaba empezando a olvidar como solía ser… de repente sería como la mía o al menos bastante parecida. El sueño me invadía poco a poco y soñaba que aún estábamos con mamá. Ella siempre nos contaba un cuento en especial pero las palabras, sus palabras se iban de mi memoria con el tiempo y sus cuentos estaban casi extintos en mi cabeza al igual que el olor que solía perfumar la casa y el sonido de sus tacos bajando o subiendo por la escalera. Una vez más trate de combatir mi cansancio y el sueño que me abatía en ese momento y me puse de pies como todas las noches y desperté a Kouji que una vez más se había dormido con un libro viejo tapándole la cara. Los dos teníamos sueño pero por sobre todo teníamos hambre y ya era hora de hacer nuestra visita nocturna a Takuya.
Salimos de la casa por nuestra pequeña ventana que era lo suficientemente grande como para nosotros, un adulto no podría pasar por ella. Hacía frío y el viento que corre de noche es más violento que uno de día por que te cala los huesos y se ingenia para atravesar la ropa. Siempre salíamos más abrigados de lo usual a estas horas pero teniendo en cuenta que éramos niños en crecimiento y la ropa ya no nos quedaba como el año pasado habíamos optado por salir con las frazadas de la cama a modo de capa. La escena debía ser muy misteriosa para quien la viera a pesar que para mi y mi hermano era muy normal. Pasamos por varias calles y por algunos callejones saltando por algunas cercas hasta que llegamos a la casa de Takuya o más bien la casa de la abuelita de Takuya.
Como era costumbre también Takuya ya había preparado nuestra comida y la había puesto en envases plásticos escondidos detrás de la maceta de la entrada de la casa. La comida estaba calentita como siempre y para el frío nos había dejado un termo con agua caliente. No cabía duda Takuya era el mejor amigo que nos habíamos podido encontrar. Mientras comíamos en la puerta de la casa Takuya me hablaba, preguntándome algunas cosas como de costumbre.
"Han hecho la tarea de matemáticas? Dicen que mañana revisaran los cuadernos"
"Por eso no hay problema, tenemos el cuaderno al día. Mañana te lo prestó si te falta algún problema"
"Gracias. Oye… mañana quieren venir a comer a mi casa? Mi abuelita dice que puedo invitar a unos amigos de colegio y me gustaría invitarlos a ustedes chicos… que dicen?" – Mire a Kouji, el no parecía presentar algún tipo de problema así que aceptamos la invitación a almorzar en una casa. De paso su abuelita nos conocía un poco antes del día de campo. Le dejamos los envases y nos regresamos a casa para dormir.
A la mañana siguiente fuimos al colegio. Noté que Kouji tenía algo de miedo a la hora de salir, yo también había sentido una presencia extraña pero estábamos con las justas y si no nos apurábamos llegaríamos tarde a clases. Ya en el colegio le presté mi cuaderno a Takuya como se lo había ofrecido la noche anterior aunque no fue necesario por que en ningún momento revisaron los cuadernos, todo había sido una falsa alarma solamente. Los chicos del colegio estaban un poco sorprendidos de lo bien que parecía que nos llevábamos con Takuya, eso iba en contra de todos sus pronósticos. Por otra parte Izumi siempre estaba a nuestro lado aunque nunca sola, más cuando estaba Takuya. Takuya ahora era el hombre del momento, había capturado el corazón de Izumi (era lo que todos creían), había logrado que nos integremos al grupo del salón y había conseguido que Kouji ya no se mostrara tan arisco con los demás aunque eso era básicamente por que yo se lo había pedido aunque de un momento a otro me parecía que a pesar de todo compenetraban muy bien. Kouji tendía ser arisco con cualquiera que se nos acercara demasiado en especial si era un adulto.
A la hora de recreo, ahí sentados los cuatro me enteré que Izumi también había sido invitada para almorzar con nosotros en casa de Takuya lo que me parecía muy bien por que me volvía a sentir unido a ella, unidos como antes que mi vida cambiara. Después de clases Kouji y yo nos fuimos a nuestra casa, iríamos a almorzar después que dejáramos nuestras cosas. Takuya aceptó y nos dijo que nos esperaría junto con Izumi. Les dije que no demoraríamos mucho así que corrimos a dejar nuestras cosas. Entramos por la ventanita de siempre y dejamos nuestras maletas encima de la mesa.
"Vamos Kouji? Mira que no es bueno hacerlos esperar mucho" – Kouji afirmo con un movimiento de cabeza y corrió hacia mí. El fue el primero en salir por la ventana. Después salí yo pero todo se oía con demasiado silencio… era muy extraño. Apenas puse un pie en el jardín un par de manos me agarraron, un par de manos diferentes a las que tenían prisionero a mi hermano. – "Que pasa? Quienes son ustedes?"
"Los atrapamos! Vamos chicos que hay una familia que espera por tenerlos!"
"Nosotros no necesitamos ninguna familia! Podemos vivir solos! Déjenos en paz! Nos esperan en otra parte!"
"Vamos de una vez Kouichi! Esta vez los han adoptado a los dos así que traten de no huir esta vez"
"Ya te dije que no necesitamos familia"
"Muy tarde. Ya tienen los papeles firmados son totalmente legales" – No teníamos alternativa esta vez. Nos subieron al carro pese a las protestas y nos llevaron hasta un hogar de niños huérfanos para asearnos y que nuestros 'nuevos padres' no se asustaran con nuestro aspecto sucio y gastado. Para cuando nos terminaron de arreglar les pedí prestado el teléfono, con todo el ajetreo no le habíamos avisado nada a Takuya. Pero cuando lo llame solo alcancé a pedirle disculpas por que justo en ese momento llegaron nuestros nuevos padres.
"Ustedes son? Se ven tan adorables!"
"Ustedes se ven tan… melosos?" – no se me ocurrió decirles otra cosa más, no quería caerles bien ni encariñarme con ellos por que no planeaba quedarme con ellos mucho tiempo.
"Tu debes ser Kouichi… y tu hermano Kouji dicen que no habla verdad?" – era verdad pero por que era eso lo primero que decían al vernos? Era como si esperaran pellizcarlo para comprobar que no hablaba, no los iba a dejar.
"Si, no habla pero por favor no intenten pellizcarlo, los últimos que lo hicieron recibieron un patadon" – se asustaron con lo que les dije y al parecer desistieron de probar eso de pellizcarlo, Kouji solo se reía en silencio, con la mirada y estirando un poco los labios. Después de la presentación nos subieron al carro y nos llevaron con ellos hacia la nueva casa que resulto ser más bonita que las anteriores.
"Bueno chicos espero que les guste su nuevo hogar. Nos gustaría llevarlos a comprar ropa nueva por que las que les compramos les va quedar un poco grande. Por que no suben a ver su cuarto?" – la señora se veía bastante agradable pero eso era por ahora aunque quería acercarse mucho a Kouji. Por un momento lo agarró desprevenido e intento escarmenarle el cabello largo… esa era la debilidad de las mujeres el cabello largo de Kouji, no podían resistirse a no tocarlo. Por su parte Kouji estaba conforme…se le veía relajado y sin objeciones.
Fuimos a ver el cuarto, estaba simpático. Pintado de azul igual que el cuarto que teníamos en la casa antigua. Tenía dos camas una frente a la otra, dos veladores, algunos muñecos y carritos, libros de lectura y algunos de algunas materias. Todo estaba bonito, hasta ahora no tenía más queja que la presencia de los muñecos. Había algo que si me gustó mucho y eso era que en medio de todo si se podía sentir una cierta sensación de hogar, como si este en verdad si fuera un buen lugar. Esa noche fue difícil dormir. Cama nueva, techo desconocido, almohada nueva, padres desconocidos, casa nueva, nuevos olores, nuevos sonidos… eso me hacía pensar cuanto tiempo duraríamos en esa casa y si la nueva familia en verdad era tan buen como parecía. No bajaría la guardia hasta que estuviera completamente seguro que era un buen lugar para mí y para mi hermano.
A la mañana siguiente nos tocaba colegio, como la casa era por nuestra zona, a solo dos calles de la de Takuya, seguíamos asistiendo a la misma escuela solo que con apellidos diferentes si antes éramos Kimura ahora éramos Akamine. Eso era lo que no me gustaba, no quería quitarme el apellido de mamá pero ahora esos serían nuestros nombres legales al menos mientras permaneciéramos con ellos. Ahora si pude contarle a Takuya e Izumi que era lo que nos había impedido ir a su casa a la hora que habíamos acordado. El comprendió muy bien y se alegro que al fin tuviéramos una vida decente.
Pero al estar en una casa nueva con padres nuevos el lugar ameritaba algunas reglas que teníamos que aprender a cumplir. Como número uno estaba portarnos bien, eso no sos sorprendió por que eso es lo que quiere todo padre por lo general; ser buenos hijos, ayudar en lo que se nos pidiera, sacar buenas notas en el colegio… lo usual, lo que todo padre quiere. Como segunda regla había una hora para llegar a casa y un horario que seguir, una hora a la que se comía, una hora a la que se cenaba, una hora para ir a dormir y levantarse. Esas eran todas las reglas por ahora… si es que no se les ocurría unas nuevas. Después de colegio entonces teníamos que regresar directo a casa, no podíamos dar ningún paseo ni siquiera a nuestro antiguo lugar y así lo hicimos. Hasta ahora se habían portado muy bien con nosotros y no había por que desobedecer… si nos aburríamos de esto bien podíamos huir y escondernos por un tiempo hasta que dejaran de buscarnos aunque nuestro lugar ahora no era un secreto para la gente que le gustaba buscarnos un hogar.
Ya en la casa estuvimos toda la tarde con la señora que se llamaba Naoko. Ella cocinaba divinamente y nos quería mucho aunque según yo ella le había cogido más cariño a mi hermano. Caso contrario sucedía con el Señor Hirokazu, él me quería más a mí y me pedía que lo ayudara ordenando sus libros en las gavetas del estudio. A Hirokazu le gustaba conversar igual que a mí, sería por eso que casi nunca se le pegaba a Kouji?
Pasamos un mes con ellos, yo me sentía feliz que ahora podía hablar más y todos estaban sorprendidos que aún siguiéramos en esa casa con ellos. Al parecer al fin nos había tocado una buena familia y en un mes más estaría dispuesto a decirle al juez que aceptaba completamente a esta familia al igual que mi hermano, este solo era un hogar momentáneo para nosotros siempre y cuando no diéramos nuestro consentimiento para quedarnos para siempre y eso era un gran paso.
A mi lo que más me gustaba de esta nueva vida era el hecho que se preocupaban por nosotros, ellos a comparación de los anteriores nos trataban bien. Me apenó cancelar nuestra salida al campo con Takuya e Izumi pero nosotros si llegamos a tener esa salida con Naoko y Hirokazu. Tuvimos un día de campo como esos que uno suele ver en la tele. Con en mantel en el pasto, aire puro, cielo azul, comida rica y caliente… en verdad era bueno respirar paz, relajarme un poco. Estando con ellos me había dado cuenta de algunas cosas que me había rehusado a ver. Yo por mucho tiempo había llevado sobre mi espalda la responsabilidad de mi hermano, no lo veía como una carga pero si como una gran responsabilidad, no comprendía como había logrado hacerlo solo. Era bueno ahora levantarme a diario y no tener que pensar en buscar que comer, era bueno tener ropa limpia y de nuestra talla a la mano, el aseo era más fácil con agua caliente y en las noches una cama rica y mullida lejos del frío del piso… era como el paraíso… no quería que acabara jamás.
Pero había algo raro. A Kouji también parecía gustarle pero por momentos me parecía notarlo preocupado o como si algo lo fastidiara, la verdad era difícil saber que era. Yo tenía que dejar de ser tan egoísta y ver que le pasaba a mi hermano. No perdí mucho el tiempo y espere a la noche para hablar los dos. Nos metimos a nuestras camas a dormir con las luces apagadas y le pregunte…
"Kouji… dentro de poco tenemos que decidirnos si nos quedamos acá o no… no sé tu pero me parece un buen lugar este, pero yo no puedo decidir solo. He notado que a veces no estas muy conforme aquí… pasa algo malo?" – Kouji se apresuró a negarme con la cabeza. – "Entonces que pasa? Hay algo que no te gusta?" – se apresuró a tratar de hablar pero la voz seguía sin salirle, las practicas con Takuya se habían visto reducidas a solo los recreos. Se tranquilizó y trató de explicarme. Traté de vaciar mi mente y captar lo que me trataba de decir pero parecía que estuviera escuchando a una radio mal sintonizada. No le quedó otra cosa más que escribirme en una hoja lo que pensaba.
Extraño la casa, aquí no esta mamá. Naoko es muy buena pero no es mamá"Te entiendo pero tienes que pensar en otras cosas también Kouji. No toda la vida la íbamos a vivir de esa manera. Hasta cuando podríamos haber seguido así? Necesitábamos atención así tu no lo quieras aceptar, no podíamos seguir viviendo de la caridad de la gente. Aquí en cambio estamos bien. Hace un tiempo ya no te oigo toser, no tenemos la necesidad de salir a la noche a buscar comida, no tenemos que usar ropa vieja y gastada. Mamá nos quería mucho pero ella ya no esta, ni aquí ni allá, tenemos que sobrevivir de alguna u otra manera" – Kouji lo estaba pensando seriamente. Yo también extrañaba a mamá aunque se me estaban olvidando algunas cosas de ella. Su presencia siempre había sido importante en todas partes pero mucho más para nosotros que vivíamos con ella, ella era lo único que teníamos.
Después de un rato de batallar con su cabeza Kouji aceptó quedarse conmigo y con los Akamine. De repente solo lo aceptó por mi, quizás lo hizo por que aceptó lo que le había dicho o quizás a él también le gustaba.
Pero la vida no es color de rosa y eso lo supe desde que perdimos a nuestra mamá aquella vez. Este era un sábado y como ya se nos estaba haciendo costumbre Hirokazu y yo nos fuimos de pesca muy temprano, en otras oportunidades que había estado a solas con él me había sido franco y me había confesado que Kouji le daba un poco de miedo por lo mismo que era demasiado callado. Me pregunto si sabía por que había dejado de hablar a lo que solo pude decir que para mí también era un misterio aunque preferí no comentarle nada sobres sus intentos por hablar, no quería que se esperanzara tanto como yo.
Kouji se quedó con Naoko para ayudarla con las compras semanales y la limpieza de la casa, después de todo alguien tenía que hacerla. Esa mañana pescamos varios peces, todos tenían buen tamaño así que cuando dimos el día por terminado regresamos a casa. De camino a casa tenía una sensación extraña como si algo malo hubiese ocurrido pero preferí quedarme callado por temor a equivocarme. Entramos a la casa y se sentía rara… Hirokazu parecía darse cuenta del tremendo silencio y las cosas no le empezaron a cuadrar muy bien a él. Subió a buscar a Naoko al segundo piso mientras yo buscaba en el primero. Me fije en el baño, en la sala, el comedor, el patio y por último a la cocina. Hirokazu entró conmigo… todo se veía bien hasta que me fije en el piso. Tanto Naoko como Kouji estaban tirados, parecía como si los hubiesen golpeado, había un poco de sangre alrededor de ella, habían gotas de sangre alrededor de la mesa pero no lograba identificar de donde venían ni hacia donde iban. Me acerqué al cuerpo de mi hermano para ver si estaba bien…
"Kouji? Despierta…despierta!" – tenía la sensación que él estaba bien y no me equivoqué, poco a poco empezó a reaccionar – "Kouji? Que paso?" – fue lo único que le alcance a decir por que de un manotazo Hirokazu me hizo a un lado. Agarró a Kouji por el cuello y lo alzó samaqueándolo en el aire.
"Que paso? QUIEN FUE?" – comprendía que estaba desesperado por una respuesta pero era inútil maltratarlo de esa manera si no podía hablar. – "CONTESTA! QUE PASO?"
"DEJALO! No te va a decir nada… déjalo!" – pero no lo soltaba, sus manos se habían quedado adheridas a su cuello y no planeaban soltarlo. Traté de calmarlos a ambos pero algo en la mirada de Kouji me hacía suponer que lo peor estaba por venir… su boca se empezaba a mover queriendo hablar pero de sus labios no salía palabra alguna, aunque… aunque por breves momentos parecía que podría llegar a hablar…
"CO… CO…OORREEE!" – Pero fue muy tarde… al menos para Hirokazu que cayó de rodillas al suelo. Me voltee para ver quien había dado el golpe pero lo único que alcancé ver fue una silueta que se empezaba a hacer más sólida y emergía del sótano. Kouji trataba de jalarme con todas sus fuerzas hacia la calle, mis piernas lo siguieron aunque con curiosidad por saber que había pasado exactamente en la casa de los Akamine.
Kouji no paro de correr hasta que llegamos cuatro calles más arriba, de ahí entramos al parque a buscar refugio. No entendía nada pero sabía que Kouji sabía más que yo, él si tenía una idea más clara de lo que pasaba y no necesariamente de lo de ahora, también de lo de mamá, el sabía algo que yo también merecía saber.
"Que rayos fue lo que paso allá?" – Kouji trataba de recuperar el aliento y sus ojos huían de los mios. – "Tu sabes algo! Puedes contarme ahora que paso?" – Kouji se cogió la garganta y se acomodó en el piso, todo estaba demasiado oscuro ahí, con las justas podía verlo. Tomo aire una vez más, esto ya me estaba empezando a cansar…
"No creo que te diga nada… no si no me dices donde esta el dinero" – esa era una voz bastante gruesa y no podía ser de mi hermano, era una persona mayor… la sentía rodearnos por el parque pero no la podía ver. Algo jaló a Kouji por atrás y ahora lo mantenía sujeto del cuello.
"Quien eres? Que quieres?"
"Quiero el dinero! Ustedes saben donde esta! Denme el dinero!"
"No sabemos nada de dinero. No tenemos plata! Estas loco!"
"Si saben! El dinero de su madre… lo tienen ustedes…. yo lo sé!" – dinero? Lo único de dinero que teníamos lo recibiríamos a la mayoría de edad al igual que la propiedad, después de eso no había más plata.
"Suéltalo! Nosotros no sabemos nada de la plata de la que hablas. No tenemos nada de dinero así que déjanos en paz!"
"Esta bien… de repente tu no sabes nada pero Kouji si sabe… si o no Kouji?" – Kouji seguía mudo tratando de zafarse de su prisión pero no podía. – "Vamos Kouji… dile a papá todo lo que sabes de la plata!"
"El no puede hablar!"
"Ah si? De repente el NO podía hablar, ahora si que lo hace… sino quien le hubiera dado la voz de alerta a la señora? Muchachito infeliz… HABLA!" – Imposible… Kouji no podía hablar pero… entonces quien había dicho 'CORRE' en la casa… tenía que haber sido él… entonces si podía hablar… - "Auuu! Enano infeliz!" – en un descuido Kouji logró morderle la mano a la sombra, una sombra que decía ser nuestro papá. Kouji corrió hacia mí y jalo mi mano a su paso, mis pies una vez más lo siguieron en la carrera por alejarnos de ese lugar. A medida que salíamos del parque podía sentir como nos seguía de cerca. Ninguno de los dos paro de correr hasta que entramos a nuestra antigua casa. Iba a serle un poco difícil a él entrar en ella dado que la única entrada era la ventana y la ventana era hecha a nuestra medida, ningún adulto podría profanarla.
Entramos a nuestro refugio de años, cerré la ventana por dentro para que no se atreviera a entrar. Kouji seguía sin mirarme fijamente… ya me estaba aburriendo de esto… estaba seguro haberle oído hablar en la casa de los Akamine y estaba seguro que de esta no se salvaría, me tenía que decir todo si o si… así tuviera que golpearlo. Por su parte Kouji estaba intranquilo y no lo culpaba por eso.
"A que hora me vas a decir algo? Exijo una explicación!" – Kouji se acercó a mi y me empezó a guiar adentro de la casa. Sus manos estaban frías y aún temblorosas pero con cierta fuerza jalaban de mí hacia el segundo piso. Nos encerramos en nuestra antigua habitación – "Ya me puedes decir algo?"
Kouji se cogió de la garganta y se la empezó a sobar. Luego como haciendo un esfuerzo trato de hablar… - "No… no sé por donde empezar…" – la voz le salía de manera rara… parecía como si le costará hablar, como si su voz una vez perdida se estuviera acostumbrando a ser oída nuevamente…
TBC…
Hahahahahaha si desean saber que paso tendrán que esperarse al siguiente capítulo hahhhahahaha XD
Pero también tendrán que dejarme u comentario sino no lo pondré! XD hahahaha esta bien lo último fue broma, de todas formas pondré el capítulo siguiente pero si me gustaría leer algunos reviews sobre este episodio….
Bueno como ya han leído Kouji ya puede hablar y los misterios, la mayoría creo, serán revelados en el siguiente capítulo que si los profesores me dejan lo terminaré y lo pondré tan pronto pueda.
Bueno gracias especiales a todos los que me dejaron comentarios como:
Tomoyo, Kawaiitsuki, Lisa, Iserith y Chisse
Bueno eso es todo por ahora y recuerden darle click al rectangulito de la esquina inferior izquierda… O
