Bueno este es el quinto capítulo de Homeless, un capítulo más y creo que doy por acabada esta historia… de repente me animo y le doy el fin en el capítulo siete pero la verdad es poco probable… es fin espero les guste.

Por otra parte le doy las gracias a los reviews mandados, me alegra que les guste esta historia y se mantenga conectados aunque en los ultimos comentarios todos se quedaron con la boca abierta con lo que Kouji hablo… OO la verdad me gusto mucho ese hecho… tarda o temprano tenía que hacer que hablara XD

En este capítulo estoy poniendo un flashback que abarca casi todo el capítulo si no es un 60 o 70 explicando que fue lo que paso en aquella fecha… ¬¬ Espero que con esto las dudas que tenían queden aclaradas XD

HOMELESS

Capítulo 5:

"A que hora me vas a decir algo? Exijo una explicación!" – Kouichi sonaba molesto, tenía razón, tenía que contarle todo pero ese no era el lugar apropiado así que lo llevé a un lugar más privado, lejos de cualquier tipo de oído agudo y el único lugar era nuestra antigua habitación – "Ya me puedes decir algo?"

"No… no sé por donde empezar…" – instintivamente me agarré la garganta antes de intentar otra vez a hablar, la voz me salía de manera rara… parecía como si hubiera hecho gárgaras con vidrios, mi voz había estado en desuso por mucho tiempo, la verdad me dolía hablar.

"Que paso en casa de los Akamine? Que rayos paso!" – La pregunta que me hizo mi hermano era difícil de responder ya que no sabía a ciencia cierta que había pasado, o mejor dicho por que después de tiempo había vuelto a ocurrir. Sabía a groso modo la causa. Comprendía que Kouichi se había encariñado mucho con la familia Akamine, yo también había empezado a tener afecto por ellos, en especial por ella por que me recordaba mucho a mamá.

"No estoy muy seguro como paso… tu te fuiste y me dejaste con Naoko…" – le comencé a explicar, mi voz aún me sonaba extraña, irreconocible, algo raspada – "yo me quede ayudándola como siempre. Hicimos las compras y regresamos en el carro. Empezamos a guardar todo en la alacena… fue entonces cuando sentí que algo no estaba bien en la casa… como que había algo fuera de lugar. Baje al sótano a guardar las bolsas pero cuando regrese a la cocina ella ya estaba en el piso, alguien la había botado… no supe que era él hasta que lo vi" – hasta ahora seguía teniendo pesadillas con él, por más que trataba no podía olvidarme su cara – "Me pregunto por el dinero pero no sabía que responderle, no podía hablar, no me salía ningún sonido hasta que ustedes llegaron. Me tiro al piso y ahí me quede… no me atreví a abrir mis ojos hasta que tu me levantaste pero no lo vi… hasta que se apareció detrás de Hirokazu. No sé en que estado estarán ellos pero Naoko solo estaba desmayada la última vez que la vi".

"Ese hombre dice que es papá… tu sabes si es verdad?" – esa pregunta me la había hecho miles de veces y me costaba entender la respuesta, al menos todo se me hizo raro aquella vez…

"No sé si será verdad exactamente pero… puede que sea cierto"

"¿Cómo es eso¡Explícate¿Es o no es?" – mi hermano estaba siendo implacable conmigo con sus preguntas.

"Es que… fue hace tanto tiempo… yo no lo había visto nunca… esa fue la primera vez que lo vi… no lo volví a ver hasta hoy"

"¿Cuándo lo viste?" – ya le había adelantado un poco la explicación, su interés era lógico, después de todo nunca había tenido la oportunidad de contarle algo.

"El día en que mamá murió… él… él la mató!" – había sido él. Después de tantos años… al fin pude decírselo a alguien, el ser el único que lo sabía me carcomía por dentro, esa vez no lo pude identificar, aquella vez ninguna de las personas que me pusieron enfrente era él… aunque ni siquiera yo lo conocía bien como para decir como era, solo recordaba bien sus ojos… - "Fue ese maldito día que me enfermé y no fui al colegio…"

Flashback (retrocedamos en el tiempo para una mejor explicación de los hechos nn)

"Kouji, hijito… estas con fiebre. Será mejor que te quedes en cama… esta bien? No quiero regresar a este cuarto y verte fuera de la cama… comprendiste?" – mamá me cuidaba mucho al igual que cuidaba a mi hermano, a Kouichi. El tenía la suerte de poder ir hoy a la escuela mientras yo, yo me quedaría con mamá en casa, aburrido, aunque mamá siempre podía leerme un cuento pero no era lo mismo sin mi hermanito.

Toda la mañana la pase en cama esperando a que la fiebre me bajara aunque sea un poquito. Mamá estaba abajo en la cocina preparando la comida para cuando llegara mi hermano. Yo mientras tanto podrido en mi cama… me atreví a salirme de ella y agarrar un libro del estante… trate de leer algo pero aún no aprendía a leer de corrido pero las letras daban vueltas en mi cabeza, me estaba mareando. Me eche en mi cama poniendo el libro abierto a mi lado, cerré mis ojos y no los volví a abrir hasta que se me ocurrió ver el reloj de la pared que se movía despacito y poco a poco sus manecillas se acercaban a la hora en la que por lo general regresábamos a casa.

No se cuanto tiempo anduve mirando enfermizamente el reloj pero debió ser un buen tiempo por que me maree. Pude sentir los tacos de mamá entrando a la habitación y su cuerpo sentándose a mi lado. Su mano fría en mi frente me recordaba que no debí salirme de la cama y su suspiro al aire solo me confirmaba más mi enfermedad.

"Si querías un libro podías haberme llamado sabes?" – la mira a duras penas y cerré mis ojos – "Como te sientes? Te duele algo?" – no quería decirle nada por que sino se preocuparía más así que era mejor decírsela a medias.

"Solo me duele un poco la cabeza mamá, nada más" – le sonreí para que me tuviera algo de confianza con mis palabras.

"Tu hermano ya debe estar por llegar. Quieres esperarlo para almorzar o ya tienes hambre?"

"Lo espero, ya debe estar por llegar!" – prefería esperarlo a que llegara, era mejor que comer aburrido, además él tenía que contarme todo lo que había hecho hoy sin mi y el mejor momento para ese tipo de conversaciones era la hora de la comida. En ese momento como caído de cielo se oyó en toda la casa el ruido del timbre… lo más seguro era que fuese él aunque era un poco raro… había llegado media hora antes de lo usual… le habrían dejado salir antes?

"Voy a abrirle la puerta a tu hermano, quiero que te quedes en la cama y no intentes bajar. Tu hermano y yo subiremos a almorzar contigo. ¡Quédate quieto!" – mamá se fue haciéndome un mar de recomendaciones para que no abandonara mi cama pero en el fondo ella sabía que no le haría caso y que por lo menos me acercaría a la escalera, era capaz de eso y más para estar cerca de mi hermano. Solo me quede un ratito después que ella se fue en mi cuarto después de eso me fui corriendo hasta las escaleras. Pero había algo raro… por las voces la persona que había tocado la puerta no era mi hermano. Rápidamente me escondí detrás de una de las barandas de la escalera para ver mejor quien era.

Mamá seguía parada en el recibidor tratando de botar a quien sea hubiese sido el que toco el timbre. Por la voz era un hombre mayor y no tenía un buen humor y mucho menos buena pinta. Empujo a mamá y se dio permiso para entrar a la casa. Su aspecto me daba miedo, tenía la piel cetrina y medio amarillenta, era relativamente delgado aunque tenía una barriga que le estaba empezando a crecer. Tanto su cabello como sus ojos eran oscuros pero las rayas de su cara ya empezaban a arrugarla como si fuera una uva volviéndose pasa.

"Donde esta la plata?"

"La plata? La plata que te correspondía ya te la di. El resto es para mis hijos así que no te la voy a dar!"

"Dame la plata que la necesito! Donde esta?"

"Ya te dije que no esta acá..!"

"MIENTES! Sé que escondes la plata en la casa y si tu no me lo dices entonces haré que lo hagas! Donde están los mocosos?"

"No están aquí! Están en el otra parte!"

"Ya van al colegio?"

"No, ni siquiera sabes en que grado están. Vete de mi casa ahora o llamo a la policía!"

"No creo que puedas, no te dejaré llegar al teléfono. Dame la plata y me voy! No me obligues a hacer algo que no quiero"

"Mira… mejor vamos adentro para hablar si? No quiero que los vecinos escuchen estas cosas desde la calle" – mamá se fue para la cocina y el tipo la siguió. Dudaba mucho que mama lo llevara adentro para evitar las habladurías de los vecinos… lo hacía por mí. Me daba miedo el aspecto del hombre pero también me daba curiosidad saber que pasaba y quien era así que sin hacer ruido baje las escaleras y me escondí detrás de la alacena del comedor que estaba junto a la cocina. Desde ahí podía escuchar todo lo que decía mamá, no podía dejarla sola, alguien tenía que cuidar de ella.

"Mira, no tengo más plata para darte, lo poco que queda es para mis hijos! Debiste usar mejor la parte que te toco a ti!"

"Me parece que estas siendo acaparadora. Tus hijos? Son nuestros hijos y si tu no me das la plata entonces los chicos me la darán. Ellos tienen que saber donde la guardas."

"Los chicos no saben nada, y no lo sabrán hasta que sean mayores y la puedan usar mejor que tú"

"Si lo sé. El banco me dijo lo mismo. Los chicos recibirán la plata a la mayoría de edad siempre y cuando no mueran en el proceso de llegar a su mayoría de edad"

"Ni se te ocurra matarlos por que te juro que te mato!"

"No se me había ocurrido eso pero ya me diste la idea… aunque yo la verdad tenía otra… igual espero que no pienses que no las usaré por que lo haré… tu podrías evitarlo dándome la plata"

"Así lo quisiera no podría. La plata esta en un lugar seguro lejos de ti y de mi"

"NO MIENTAS!" – De un salto el tipo que decía ser papá se lanzó contra mamá y la tiro al piso. Le estaba pegando… no lo podía permitir. Salté también de mi escondite y entre a la cocina sin darme cuenta, sin detenerme a pensar en lo que hacía, solo me importaba que dejara a mamá en paz. Pero que podía hacer yo? Si era chiquito y a las justas podía romper un huevo con una mano. Vi lo inútil de mi intento por salvar a mamá cuando él me sacó volando, aún así lo único que había conseguido arañarle la cara.

"No era que los mocosos no estaban?"

"Te dije que te quedaras en tu cuarto!" - Era la primera vez que mamá me gritaba y no fue agradable escucharla histérica.

"Pero él… te estaba pegando y pense que el que había llegado era mi hermano… pensé que era Kouichi… quien es él mamá?" – sabía quien era pero era mejor disimular mi ignorancia en ese momento.

"Es nadie, ahora regresa a tu cuarto por favor!" – me paré despacio y me acerque a la puerta para irme. Ni iba a irme en verdad, solo me quedaría a un costado por si volvía a suceder algo malo pero…

"Pero por que lo botas? Deja que el chico se quede. Ven aquí… como sea que te llames" – no quería acercármele pero por otra parte ante mi negativa él era quien iba acercándose poco a poco a mí, hasta que me agarró por el cabello. – "Ya que no vienes a mí tendré que agarrarte. Ahora se buen niño y cuéntame donde guarda tu mamá la plata"

"No lo sé… ella nunca nos lo dijo, es más no se de que dinero hablas"

"No me obligues a ser malo. Ahora piensa antes de contestarme y dime donde guarda tu mamá el dinero. Mira que papi no te quiere hacer nada malo"

"Ya te dije que no lo sé. Además papá se murió para nosotros hace tiempo" – por un momento me pareció ofendido por mis palabras pero eso solo me pareció.

"Eres un enano maleducado!" – me dio una bofetada que me tiro al piso, senti que su mano me había rota la cara como si fuera un muñeco, por otro lado mamá se empezaba a incorporar del piso y se acercaba a nosotros dos.

"Déjalo en paz! Ni el ni Kouichi saben nada del dinero. Este asunto es entre nosotros dos así que suéltalo!" – él la empujo con fuerza y me volvió a levantar pero esta vez del cuello, me lo estaba apretando…

"Donde esta el dinero?" – no podía hablar… sus manos me apretaban el cuello y se me hacía difícil respirar… sentía que los huesos que formaban mi cuello se apretujaban en un lugar y si la cosa seguía así moriría antes de ir al colegio - "Donde esta? Donde esta el dinero?"

"M –a m –a … no… puedo… res – pi – rar. A –y –u –d –a –m –e!"

"DEJALO!" – por lo poco que podía ver mamá estaba tratando de que él me dejara. Había saltado encima de él y ahora estaba trepada en su espalda jalándole el cabello y pegándolo tan fuerte como podía. Yo trataba de respirar en todo ese rato hasta que por fin me soltó. Ahora él se concentraba en mamá y ella trataba de defenderse. – "Llama a la policía!" – No perdí el tiempo y salí corriendo a buscar el teléfono. Los gritos de la cocina perforaban mis oídos. Traté de concentrarme y acordarme el teléfono de emergencia… la llamada entro rápido.

-"Servicio de emergencias buenas tardes. Que sucede?" – traté de contestar pero por algún extraño motivo la voz no me salía.

–"Este es un número de emergencias y no es un juguete Si eres un niño travieso será mejor que cuelgues el teléfono" – yo no era un niño travieso, había una emergencia en mi casa pero no podía decírselo, la voz no me salía. Intenté gritar pero no emitía ningún sonido, al contrario cada vez que intentaba hablar me dolía la garganta… el lugar donde él me había apretado con fuerza. Me sentía mal de no poder hacer nada y me puse a llorar…

"Que sucede niño? Hay problemas en casa? No puedes hablar?" – SI! Pero No le podía decir nada, si le mecía la cabeza no me vería por que estabamos conectados por el teléfono pero entonces se me ocurrió una idea… Agarré el teléfono e intenté llevarlo hasta la cocina para que ella oyera lo que pasaba. Conforme me acercaba los gritos se hacían más fuertes…

-"Niño? Donde vives? Que pasa?" – la podía escuchar pero no le podía responder hasta que escuche un grito superior a los anteriores… me daba miedo entrar a la cocina… el teléfono seguía encendido y la chica al otro lado me gritaba por una dirección… yo no podía hacer nada… me armé de valor y entré a la cocina… él ya se había ido pero no veía a mamá. Entré un poco más… habían manchas de sangre por todo el piso… las manchas me llevaban a detrás de la isla (mesa de la cocina). Mi mamá estaba tirada ahí pero no se movía… tenía un cuchillo en su pecho… intenté sacárselo hasta que una mano salió de la nada y me agarró.

"Donde esta el dinero!" – intenté decirle que no sabía donde estaba el dinero por que simplemente no lo sabía pero no podía hablar… solo atine a protegerme la cara y él si más preámbulos me soltó – "La policía? Llamaste a la policía?" – el teléfono seguía encendido y la chicha seguía en la línea…

"Quien es el que esta gritando? Niño… estas ahí?"

"Engendro del demonio! Como te atreviste?" – me empujo y caí encima de mamá, luego él salió corriendo de la cocina… de la casa. Me pare para ver a mamá… intenté hablarle, la moví para que reaccionara pero nada… el cuchillo que estaba en el pecho la había matado… aunque no solo sangraba por ahí… tenía heridas en su cara y brazos. Me dio miedo… le di un beso en la mejilla y le cerré los ojos… salí de la cocina y me escondí debajo de la mesa del comedor… me gustaba estar ahí… nadie me veía.

Después de un rato escuche la puerta que se abría… sería él? Habría regresado? Me abracé a mis rodillas esperando a que no me encontrara. Sentía sus pasos en el segundo piso y luego bajando las escaleras… pero no eran sus pasos… eran los pasos de Kouichi. Kouichi me encontró debajo de la mesa después de un rato.

"Kouji? Que paso? Que haces debajo de la mesa? Y mamá?" – me puse a llorar mientras miraba la cocina, Kouichi comprendió que mamá estaba en la cocina por que abandonó mi lado y entró. Yo salí e mi escondite para ver a mi hermano… él ya había visto a mamá y estaba igual de impactado que yo. – "Mamá?"

"Hay alguien ahí? Quien es?" – Kouichi agarró el teléfono, la chica seguía ahí.

"No sé que ha pasado en mi casa… soy Kouichi."

"Quien fue el que llamo? Otro niño llamó a la central, había varios gritos… que fue lo que paso en esa casa?"

"No lo sé. Yo acabo de llegar… mi hermano debe haberla llamado yo… yo no sé lo que ha pasado aquí… mi mamá esta tirada en el piso… no se mueve…"

"Donde vives? Dame tu dirección" – Kouichi le dio la dirección de la casa. Podía oír a la chica que le daba instrucciones mientras llegaba la policía, yo solo me quedé a un lado, trataba de tranquilizarme. Me recosté contra la pared y me deje caer… el frío de la pared bajaba mi fiebre.

Fin del Flashback

"…No debí haberme enfermado… no quise saber nada desde ese día de él. No lo volví a ver hasta hoy"

"Entiendo… ese día te vi mal… no sabía que te había pasado… me preocupe cuando ya no hablabas… es más, mi única preocupación, la principal… era que volvieras hablar" – por fin pude volver a ver a mi hermano como lo había visto antes de que todo esto pasara. Ya estaba algo más calmado y su voz empezaba a sonar menos angustiada y más preocupada por mi. Su voz por momentos parecía cortarse, me pareció ver una lágrima mientras me miraba. – "me gusta que ya puedas hablar… debo de decirte que me sentía solo por momentos" – Me abrazó fuerte, sentía que por fin los dos compartíamos la pena, la habíamos compartido todo el tiempo pero ahora más que nunca me sentía comprendido, comunicado.

"La verdad aún no sé como es que puedo hablar otra vez… debe haber sido el apretón que me dio en el cuello como la vez pasada… recuerdo que cuando me hizo eso hace tiempo me dolió por una semana"

"Una semana en la que me costo lograr que comieras algo. Hasta los policías estaban preocupados por eso, me decían que si seguías así te ibas a morir"

"No podía morirme, no sin ti… no quería dejarte solo, tampoco quería que te muriearas y me dejaras solo"

"Por que me iba a morir?"

"Por que él sigue libre y todavía merodea la casa. Él quiere la plata y en medio de todo somos sus hijos… o al menos eso se supone. Si es así el podría pedir nuestra custodia… no?"

"Si lo sé pero no se la podrían dar. Nunca se ha preocupado por nosotros y prácticamente nos abandono… no tiene derecho a reclamar nada, ningún derecho sobre nosotros".

"Entonces no sé que podría hacer… ese hombre me da miedo"

"A mí también pero… tu sabes algo de esa plata? Mamá nunca nos dijo nada, ni nada que nos diera una pista" – Kouichi tenía razón. Ninguno de los dos sabía nada sobre ese dichoso dinero, si lo hubiéramos tenido hace rato nos habríamos comprado un montón de cosas necesarias como ropa decente. – "Aunque… se me ocurre algo pero no sé si será posible"

"Que cosa Kouichi? Tienes alguna idea?"

"La verdad que si pero la respuesta… eso es algo que no me acuerdo bien" – Me parecía raro que me dijera que había la respuesta pero no sé acordaba bien… era ilógico. O lo sabía o no lo sabía. – "De repente tú si te acuerdas… te acuerdas cuando mamá nos contaba cuentos? Había uno en especial que nos contaba a cada rato… uno de unos niños que encontraban un tesoro…" – Algo se me venía a la mente cuando mi hermano me recordaba la historia… mamá nos la había repetido mil veces antes de ir a dormir pero siempre terminaba el relato con la misma frase…

"El pozo es más de lo que uno piensa… el pozo no es un pozo común y corriente…"

FLASHBACK

"Mamá… yo no quiero ir a dormir!"

"Yo tampoco mamá! Quiero jugar todo el día! Podemos quedarnos despiertos?"

"Ya es hora de que se duerman. No hay permiso para que se queden despiertos así que de una vez cierren esos hermosos ojos que ustedes tienen y duérmanse".

"Yo me duermo siempre y cuando me cuentes un cuento!" –siempre le fuimos un fastidio a mamá a la hora de ir a dormir. Nos gustaba estar despiertos y no había nada mejor que hacer cosas juntos, aunque siempre tratábamos de negociar nuestra hora de dormir por una historia.

"Cuéntame uno a mi también mamá! Mira que yo ya estoy dentro de mi cama…" – a veces entre nosotros hacíamos competencias pero ninguna tenía un valor oficial, era un simple juego de niños ver quien podía realizar las cosas antes que el otro, en nuestro caso Kouichi era un rompedor de marcas.

"No, a mi!" – por mi parte a mi me gustaba que mamá me prestara algo más de atención a la hora de dormir al menos.

"A los dos les contaré el cuento siempre y cuando se duerman!" – los dos nos metimos a la cama y esperamos a que mamá nos tapara. Siempre nos gustaba fastidiarla un poco antes de dormir. No lo hacíamos de malos sino más bien de engreídos, siempre mamá nos había consentido bastante, a los dos por igual y en vista que no conocíamos a papá entonces ella era nuestra mamá favorita.

"Cuéntanos un cuento de piratas!"

"No, mejor uno de carros!" - las eternas peleas por ver quien gana eran algo digno de recordar siempre. Sino eran piratas o carros entonces eran aviones, tesoros, barcos, peces…

"No, les voy a contar una historia que les servirá de mucho cuando sean grandes. Nunca deben de preocuparse demasiado por las cosas que pasan, para problemas grandes existen soluciones sencillas. Este cuento es importante y tiene algo de cierto… las cosas sencillas y simples y feas tienen grandes cosas encerradas dentro de ellas…"

"A que te refieres?"

"Shhh Kouji! Deja que mamá ya empezó el cuento."

"Esta bien, la historia es de dos chicos como ustedes que no tenían nada que comer… no tenían nada a su favor ni nadie que los pudiera cuidar. Sus papas ya no estaban con ellos y de una u otra forma tenían que sobrevivir…"

"Es una historia triste mamá? Me va a dar pena?"

"No Kouichi, escucha. Los niños necesitaban muchas cosas pero sin dinero no podían tenerlas. Un día ellos tuvieron sed y no tenían agua para tomar. Salieron de su casa y se encontraron con un pozo viejo y feo. Nadie tomaba agua de ese pozo por que ya se había secado, o al menos eso era lo que decía la gente. Como ninguno de ellos había comprobado eso decidieron averiguarlo por ellos mismos. Uno de ellos cogió una piedra que estaba al costado del pozo de piedras y la tiro. El otro hermano…"

"Eran hermanos… como nosotros?"

"Si, eran hermanos igual que ustedes"

"Eran gemelos?"

"Si Kouji, eran gemelos"

"Somos nosotros mamá?"

"Bueno… algún día pueden ser ustedes Kouichi, por eso les digo que presten atención a la historia. Continuo… el hermano pequeño pego su oído al pozo para escuchar el sonido del agua y lo alcanzó a escuchar. Bajaron el cubo para recoger agua pero cuando lo subieron solo había traído poco agua. Los gemelos necesitaban más por que estaban sedientos así que volvieron a tirar el balde. Lo hicieron como tres veces hasta que ya no pudieron subir más agua pero se dieron cuenta que el balde estaba mojado, eso significaba que había agua solo que ya no la podían subir con el balde. Esta vez el más pequeño se trepó al balde mientras el otro lo bajaba lentamente"

"Se metió al pozo? Eso es peligroso."

"Si, es peligroso pero ellos tuvieron cuidado"

"Y habían bichos adentro?"

"Si, pero no solo habían bichos… a medida que el hermano iba bajando montado en el balde todo se hacía más oscuro… cuando llego al fondo encontró el agua y con sus manos empezó a llenar el balde. Luego le grito a su hermano para que subiera el balde pero el hermano ya no podía subirlo a él y al agua juntos, tendría que subirlos uno por uno. El menor se quedó dentro del pozo mientras el agua subía. La luz se reflejaba en el agua e iluminaba el pozo. El menor se puso a jugar con el agua y de paso se lavo la cara pero cuando metía las manos al agua encontró algo."

"Que encontró mamá?" – los dos estábamos sorprendidos con la historia, cada uno de nosotros se tomaba muy en serio lo que hacía cada personaje, al menos yo me sentía como el hermano menor de la historia.

"Encontró una bolsa con dinero adentro. Era un montón de dinero así que lo cogió y cuando su hermano bajo el balde par subirlo se trepo en el. Arriba le mostró a su hermano lo que había encontrado y juntos llevaron el dinero y se compraron todo lo que necesitaban y vivieron muy felices para siempre"

"Pero ese dinero no sería de alguien más?"

"No, ese dinero estaba ahí escondido para que ellos lo encontraran!"

"Tu historia me parece medio rara mamá pero algún día la tomaré en cuenta" – Kouichi lo dijo entre risas.

"Tómenlo en serio. Imagínense que algo me pasara a mi y ustedes se quedasen sin plata… podrían buscar un pozo como el que tenemos abajo por ejemplo y sacar de ahí plata"

"Puede ser pero a mi me da miedo que el pozo sea oscuro, además tu no nos dejarías solos verdad? Verdad mamá?"

"Nunca los dejaría solos pero cualquier cosa podría pasar Kouji" – como que podía pasar cualquier cosa? Si mamá decía que no nos dejaría entonces no lo haría… que de malo podría pasar?

"Y por que no encontró el dinero un adulto? Algún adulto también pudo tener sed y hacer lo mismo"

"SI pero no lo hizo Kouichi… sabes por que?" – Kouichi negó son la cabeza – "Por que el pozo es un lugar angosto y solo un niño puede pasar por ahí… un adulto lo haría si derrumbara el pozo"

"Esta bien mamá te creo! Ya tengo sueño" – mamá se levanto y dio el beso de las buenas noches como era costumbre. Apenas cerró la puerta del cuarto nos salimos de la cama y nos pusimos a jugar… eran divertidos los juegos nocturnos en especial si no teníamos que ir a clases…

FIN DEL FLASHBACK

"Entonces de acuerdo a la historia de mamá el dinero esta en el pozo!"

"SI… así parece" – era algo raro que mamá nos haya dicho lo del dinero en un cuento, nunca lo había entendido bien. El pozo estaba abajo detrás de la casa perdido en medio de los arbustos que nadie cortaba. La mayoría de personas ni siquiera sospechaba de la existencia de es pozo, nadie sospecharía tampoco que el dinero se escondía allí.

"Como saldremos de esta casa sin que él nos vea? Seguro nos está esperando afuera"

"Tienes razón… felizmente el no puede entrar a la casa, no hay manera para él"

"Tienes razón Kouji. Para mañana saldremos, nos fijaremos antes si esta por ahí, saldremos rápido para que no nos alcancé e iremos a la policía" – salir de día era más fácil lo único malo era que nuestros estómagos crujían de hambre. No habíamos comido nada y abajo no había comida y en el remoto caso que hubiéramos dejado algo con el tiempo ya se habría podrido.

Los dos nos encerramos en el cuarto azul y nos echamos en nuestras antiguas camas. Hacía algo de frío pero nuestras colchas estaban en el sótano. Decidimos bajar juntos al sótano a traerlas. Fuimos caminando a oscuras por el pasillo hasta la escalera que estaba iluminada por la luz de la luna que comenzaba a salir. Tenía la sensación que él estaba afuera ahora esperando a que saliéramos. Me escurrí de Kouichi y me asome por la ventana de la sala. Efectivamente el estaba ahí, parado al lado del poste que no funcionaba. Kouichi me jalo y me llevo hasta el sótano. Las cosas estaban tal y como las había dejado solo que llenas de polvo y con bastantes bichos.

"Cuidado con las cosas, no te tropieces con las sillas, hay que tratar de no hacer ruido para que no nos oiga." – Kouichi doblaba las frazadas para llevarlas arriba mientras yo recogía algunas cosas como el album de fotos, y algunos libros que solía leer antes de dormir. Cuando terminamos volvimos a salir del sótano y una vez más pasamos por la sala. Estábamos subiendo las escaleras cuando un ruido rompió el silencio. – "Que rayos fue eso?" – Kouichi y yo volteamos para ver que había pasado. Alguien había tirado algo por la ventana, lógicamente el único que pudo haberlo hecho era él pero no fue el hecho que tirara alguna piedra, tiro una botella prendida… la casa comenzaba a prenderse, el fuego avanzaba rápidamente. – "TENEMOS QUE SALIR DE AQUÍ! CORRE!"

"Por donde? El fuego esta en toda la sala" – kouichi me jalo hacia el segundo piso, al parecer se le había ocurrido una idea. Entramos al baño y empezó a mojar las frazadas.

"Vi esto en una serie. Nos pondremos las frazadas mojadas encima y pasaremos a través del fuego. Tenemos que llegar al sótano y salir por nuestra ventana. Apenas salgamos correremos a la casa de Takuya. Ahí llamaremos a la policía" – el plan parecía bueno. Cuando las frazadas estuvieron completamente mojadas bajamos lo más aprisa que pudimos. El fuego estaba en todas partes. Pasamos por el hueco y llegamos al sótano de un salto. EL humo estaba por todas partes y nos hacía toser. Sentí que alguien entraba a la casa pero por la puerta principal. Me deba pena que la casa quedara destrozada de esta manera… todos nuestros recuerdos se quedaban en ella al igual que…

"El álbum de fotos! Deje el álbum en el baño! Tengo que ir por el!"

"Olvida el álbum! Vámonos de aquí!" – Kouichi me jalo hacia la ventanita, los dos salimos por la rendija hacia el patio trasero. Nos alejamos de la casa… o lo que quedaba de ella. Era oficial, no teníamos una familia, y ahora no teníamos casa, ni refugio, ni fotos… a este paso nos olvidaríamos de nuestro pasado… aunque habían cosas que uno jamás podría olvidar. A medida que corríamos podía ver la casa a lo lejos, una casa grande, vieja, derruida y envuelta en llamas… nuestra vida había tenido ausencias desde nuestros primeros años, luego todo fue pérdidas… me costaba trabajo pensar ahora en la definición de un hogar.

TBC

Que les pareció este capítulo? Lo escribí algo rápido así que espero no se me hay pasado ningún detalle.

Creo que solo lo dejare en 6 capítulos así que el siguiente será el último… pero puedo cambiar de opinión si veo que todas mis ideas se explayan demasiado en el próximo capítulo… o de repente me animo y hago una pequeña secuela… pero eso todavía esta por verse.

Espero que les haya gustado y me dejen reviews… me gusta recibir reviews!