Bueno al fin puedo actualizar algo…. La verdad es que he estado algo ocupada estas semanas y se me ocurrió actualizar este capítulo pero espero tener suficiente tiempo como para actualizar mis demás historias.
Espero no me odien mucho por el retrazo pero aquí esta!
Homeless
Capítulo 8
Te has puesto a pensar que la vida es mejor cuando uno es niño? Por lo general uno no tiene preocupaciones y vives de una manera más libre. Bueno yo siempre he vivido así y creo que siempre lo haré. Me gustaba quedarme dormido encima de mi alfombra y que mi mamá o mi papá me cargaran hasta mi cuarto. Era bonito despertar en la comodidad de mi cama todas las mañanas con el olor de algo delicioso para el desayuno en especial si era un olor a salchichas asadas. Me causaba pavor pensar que esto algún día pudiera acabar pero me daba más pena pensar que mientras yo la pasaba bien había gente que estaba en situación contraria a la mía. Desde que conocí a los gemelos ese sentimiento fue en aumento y desde que me enteré bien de su situación supe que los había conocido para ayudarlos. Siempre pensé que todos los problemas se resolvían de la manera más simple y era por que nunca me había tocado un caso tan difícil como este.
En estos momentos me estaba rompiendo la cabeza para encontrar una solución para ellos. Debía ser muy feo vivir reprimido en algún lugar con temor a mostrarse y peor aún si la persona que te quiere hacer daño es tu propio padre. Nunca había estado en una situación como esa pero al ponerme en su lugar creo que no sabría que hacer. No creía haber tenido el mismo valor que ellos para hacer lo que hicieron. Solo la gente valiente o muy miserable se atrevería a dormir en la calle…. Yo creo que hubiese muerto la primera noche. Con esto no digo que yo sea un cobarde pero no estoy acostumbrado a tener carencias.
En la noche se me pasaron varias ideas por la cabeza, cada una más imposible que la otra pero una de todas esas me gusto mucho… pero no sabía si podía hacerse realidad…
No podía dormir bien. Solo cerré mis ojos para tratar de hacerlo pero no podía. Kouichi también estaba medio despierto pero por momentos parecía conciliar el sueño pero yo y mi tos lo terminábamos levantando. Trataba de toser lo menos posible o en todo caso ahogar mi bulla en la almohada. Sabía que mi tos fastidiaba a la gente, varias personas me lo habían dicho antes en especial con las cuales yo trabajaba pero en ningún momento alguien me ofreció ayuda. Es más nadie nunca nos había ofrecido ayuda, solo Takuya. Era raro que después que le contáramos todo lo que nos había pasado insistiera en ayudarnos o dejarnos dormir en su casa; cualquier otra persona nos hubiera corrido de su hogar o sacado con perros.
La cama era muy cómoda pero yo estaba más acostumbrado en dormir en el piso o en un colchón duro y vieja. Quizá era por eso que no podía dormir… necesitaba no tener comodidades. Me paré de la cama para caminar un poco. Kouchi al fin se había quedado dormido y no se percato que lo dejé solo. Abrí con cuidado la puerta y salí del cuarto. Todo estaba muy oscuro pero ya estaba acostumbrado a ver en la oscuridad así que pude sortear los muebles sin chocar o hacer un golpe. Mis pies me llevaron a la sala y mis ojos me obligaron a ver por la ventana. Estuve un buen rato mirando la calle desértica hasta que me dio sueño… hacía frío al borde de la ventana…
Me desperté asustado… había tenido un mal sueño y más miedo me dio cuando al abrir mis ojos mi hermano no estaba a mi lado. Su lado estaba vacío pero su ropa seguía doblada encima de la silleta donde la dejo… sus zapatillas también estaban ahí. Si se había ido no estaba muy lejos entonces… mientras comenzaba a pensar donde se podía haber metido escuche su tos tan característica de él por el parecido a la tos de un perro.
Me puse mis zapatos y seguí el sonido. No fui el único que escucho eso. En el camino a la sala me encontré con Takuya pero su abuela ya estaba abajo. La señora estaba al costado de Kouji quien se había olvidado de ponerse la peluca… no le podía decir nada por que con el susto yo también me olvide ponérmela pero ya no era necesario. La señora se saco el chal de su espalda y se lo puso a Kouji mientras él seguía tosiendo.
-"Tu deberías estar en tu cama. Que haces afuera de ella y todo desabrigado?" – La señora lo ayudo a parar – "Uyyy! Estás muy flaquito… tu no estas comiendo… con razón estas enfermo, tu cuerpo no tiene defensas"
-"Abuela… " – Takuya trataba de distraerla para que no se ocupara tanto de Kouji
-"Tu también te despertaste! Que milagro que te levantes tan temprano hijo. Tienes hambre? Voy a hacer el desayuno…." – la abuela miro a Takuya y luego me vio a mí – "Veo que han venido tus amiguitos… hacía tiempo que no los veía. Tu también estas muy flaco… por que no comen?"
-"Abuela ellos se tienen que ir… tienen que ir a su casa"
-"Tonterías! Ellos no tienen casa! Si se van no van a comer. Quédense a desayunar aunque sea" – me dio risa la manera en como lo dijo pero después me di cuenta que estaban esperando mi respuesta.
-"No se preocupe mi hermano y yo tenemos que irnos. Nos encantaría quedarnos pero tenemos que trabajar ahora. Verdad Ryo?" – Kouji se estaba recuperando de su tos y yo esperaba que afirmara lo que dije pero no fue así… o al menos reaccionó muy tarde.
-"No voy a dejar que salgan de mi casa si no toman el desayuno! Takuya! Pon la mesa…. Yo voy a cocer algunas salchichas" – Takuya paso por mi lado y me dijo que mejor le hiciera caso a su abuela por que sino se iba a poner de un humor insoportable y me iba a seguir por toda la calle. Kouji y yo nos sentamos en la mesa mientras la abuela nos traía la leche y las salchichas calientes. – "Quieres más?" – la abuela le pregunto a Kouji quien se había comido solo una salchicha.
-"No, gracias. Estoy satisfecho señora" – pero a la abuela no le importó y le sirvió otro pan con salchicha.
-"No te vas a ir de la mesa si no terminas lo que te he servido!" – vi. la cara de susto de Kouji y me dio risa verlo comer rápidamente. – "El desayuno es lo más importante del día. SI no desayunan pueden caer desmayados por cualquier parte. Necesitas alimentarte para tomar la pastilla!" – cuando la abuela se volteo puso una caja de pastillas al costado de Kouji. – "Antes de terminar tu leche te tomas una"
Casi nunca tomábamos desayuno, solo cuando teníamos suerte lo hacíamos pero este fue el mejor de todos los desayunos. Después de comer nos fuimos a cambiar para irnos de una vez. Los dos ya estábamos tarde para trabajar así que tratamos de no tomarnos mucho tiempo. Ponernos la peluca y olvidarnos de esta noche nos daba cierta flojera pero era algo necesario. Salir de la casa sentía como si dejara la mía… hacía tiempo no tenía esa sensación… desde que murió mamá.
Mientras caminábamos par la calle trataba de concentrarme de nuevo en nuestras cosas. Caminamos dos calles y dimos tres vueltas a mano derecha hasta llegar a la zona comercial. Kouji me dejo en mi trabajo mientras él iba al suyo. Mi peluca roja estaba despeinada por el viento. Mientras subía por las escaleras traté de acomodármela mientras me veía en el espejo de la misma escalera y fue ahí cuando noté algo. Alguien me estaba mirando pero no sabía quien era y de donde venía esa mirada. Traté de no hacerle caso, quizá era alguien que nunca había visto a alguien con el cabello rojo.
Entré a la tienda donde me tocaba trabajar y me puse detrás de la caja registradora como de costumbre. Mi jefe me perdonó el hecho de que llegara tarde ya que nunca me había pasado antes. Hoy fue bastante gente a la tienda así que hicimos buena venta en adornos navideños. A la hora del almuerzo Kouji vino a verme para almorzar juntos.
-"Vamos a comer juntos hoy Kyo?"
-"Si, espérame un momento. Le diré al jefe que ya vuelvo" – me paré y le fui a avisar a mi supervisor cosa que el entraba a suplirme en mi hora de refrigerio. Mientras comíamos sentados en una de las graderías del centro comercial me empezó a picar la oreja.
-"Tu también has sentido esa mirada?" – me asusté. No era yo entonces el que estaba paranoico, Kouji también lo había sentido.
-"SI. Desde cuando lo has sentido?" – se puso a pensar
-"Desde la estación de buses hermano. Todo el camino hasta acá y después en mi trabajo y ahora aquí. Alguien nos esta mirando ahora… tu crees que sea él?"
-"Era justo lo que estaba pensando. Sería bueno empezar a pensar en cambiarnos de lugar… a donde iremos ahora?"
-"No lo sé. La última vez llegamos aquí de pura casualidad pero la verdad… ya me cansé de huir. Y que si es él? Que nos va a hacer ahora? No siquiera sabemos donde esta la plata que quiere… si no sabemos nada no nos puede hacer nada…"
-"Salvo matarlos!" – Era una voz rasposa y tenía un olor nauseabundo – "Párense con cuidadito. Nada de trampas… vamos a ir a dar un paseito a un viejo lugar… creo que ustedes lo conocen muy bien" – la voz se apago y sentí como se me iba el alma del cuerpo. No me atreví a voltear para verlo pero Kouji si y su cara era más de asco que de otra cosa. – "Que me miras mocoso? Avanza o te mato!" – empujo a Kouji que casi se cae por las escaleras si no fuera por que lo agarre del brazo.
-"No lo empujes!"
-"Tu no estas en condiciones de hablar enano! Ahora avancen… vamos al estacionamiento!" – Me tenía agarrado del brazo pero Kouji iba suelto. Sabía perfectamente que teniendo a uno tenía a los dos. Yo miraba a Kouji diciéndole que huyera pero él no quería separarse de mi. Los tres terminamos en el estacionamiento buscando al parecer un carro. – "Tú… agarra las llaves y abre la maletera!" – le lanzó las llaves a Kouji que con el nerviosismo se le cayeron al piso – "Que muchacho para más estúpido! Abre esa maletera o quieres que maté a tu hermano?" – Me tenía sujeto del cuello y un cuchillo se acercaba peligrosamente a mi garganta. Kouji se puso más nervioso y casi llorando cogió las llaves del piso y abrió la maletera. –" Entra! Apúrate!"
-"Pero… es muy pequeño el espacio…" – El espacio no era muy pequeño, Kouji podía entrar tranquilamente pero lo que pasaba era que le tenía miedo a los espacios oscuros y pequeños… era medio claustrofóbico.
-"Tengo cara de que me importa? Metete ahora!" – me agarró más fuerte del cuello y empecé a sentir que la respiración se me hacía más difícil por lo mismo que mi garganta estaba siendo apretada. Kouji entendió la situación delicada en la que nos encontrábamos y sin decir nada más se metió. El cerró la maletera con Kouji adentro que comenzó a pedir que lo sacara de ahí. Luego me soltó. – "Entra al carro… apúrate!"
-"Saca a mi hermano de ahí primero y pensaré en subirme a tu carro"
-"No puedes poner condiciones. SI no te subes me llevo a tu hermano y si te subes podrás venir con nosotros y vigilar que tu hermano no muera en el trayecto. Que decides?" – tenía razón. Estaba en sus manos. Me subí al carro y esperé a que él subiera también. –"Sería bueno que le dijeras a tu hermano que guarde silencio… ya no lo aguanto!" – me pase a los asientos traseros y traté de hablarle.
-"Kouji… cálmate… se que no te gusta estar ahí pero ya pronto saldremos. Cierra tu ojos y cue…"
-"Que estupidez! Si con eso se tranquiliza es un bobo!"
-"Quiere que siga haciendo bulla para que la gente se de cuenta?" – Me miro con cara de pocos amigos – "Por que podría hacer que Kouji gritara más fuerte!" – empezó a hacer más bulla y yo también, no había forma que nos cerrara la boca por que hacíamos más bulla que nunca.
Pero nuestra acción no tuvo el efecto deseado. Al contrario, aumento la velocidad y con las frenadas que daba me paraba golpeando hasta que en una de esas termine tirado a su costado. Sus pies iban del freno a mi estómago para callarme pero también las frenadas golpeaban a mi hermano. No sabía como estaba él en estos momentos y el dolor de mis costillas que iba en aumento no me dejaba respirar bien…
No sabía cuando me iban a abrir la puerta pero ya sentía que me faltaba el aire. No sabía si era por tanto gritar o era por que en verdad se estaba acabando el aire en ese lugar… no sabría cuanto tiempo más iba a poder aguantar ahí… Cuando sentía que el aire se me iba completamente el carro paro y una mano me jaló hacia fuera del carro. La misma mano que me sacó del encierro me lanzó al piso estrellándome con unos botes de basura. Cuando me recuperé del aturdimiento me di cuenta que yo no era el único que estaba mal. Kouichi estaba tirado en el suelo cogiéndose las costillas mientras se retorcía de dolor.
-"Párate holgazán! Me tienes que llevar a donde esconden el dinero!" – por que no podía entender que no sabíamos donde estaba el dinero? Decíamos la verdad!
-"Por que no puedes entender que no sabemos donde esta el dinero? Decimos la verdad! Por que no nos crees!" – Kouichi le gritó con el poco aliento que le quedaba pero el otro parecía no entender. Con sus manos trató de poner de pie a Kouichi pero él era peso muerto para él.
-"Tú!" – me hablaba a mí ahora. Me quede frío y sin reaccionar más cuando me di cuenta el ya estaba a mi costado agarrándome del cabello y lanzándome hacia mi hermano. –" Tu me vas a llevar a donde esta el dinero. No sé como vas a hacer pero espero que a donde me lleves este el dinero… por tu propio bien y el de tu hermano!"
-"Pero… no sé donde hay dinero. SI supiéramos hace rato hubiéramos usado el dinero no crees?" – me golpeó con su zapato directo en la cara
-"No te me hagas el chistosito y tampoco al sabelotodo. SI no me llevas a ese lugar no vuelves a ver a tu hermano… asi como tampoco volviste a ver a tu mamá con vida…" – yo no quería ser responsable de una muerte, no me quería quedar solo y tampoco quería que le pasara algo malo a mi hermano…. No lo soportaría. Por otro lado Kouichi me miraba diciéndome que no lo llevara al lugar. Yo no sabía que hacer. Pero de repente era mejor hacerle caso a mi hermano, de repente podía hacer tiempo como para que ocurriera algo… cualquier cosa… un milagro.
Me puse de pie olvidándome del dolor y empecé a caminar entre las plantas. Al principio no me había dado cuenta pero después de oler el grass supe que estaba en casa. Entré a la casa por la ventana de atrás, la misma ventana que nos hacía de puerta hacía ya varios años. Pero cuando me di cuenta el no me estaba siguiendo, al parecer no podía entrar por la ventana. Tuve que volver a salir y buscar un lugar por donde pudiera pasar él pero no encontramos como…
-"Te vas a meter por esa estúpida ventana y vas a ir a la puerta principal y la vas a abrir para que yo pase. SI te demoras mas de lo necesario a tu hermano le van a empezar a faltar partes de su cuerpo así que si lo quieres completo apúrate!" – era una buena amenaza pero yo no quería encontrar a mi hermano en pedazos así que entre por la ventana lo más rápido que pude. Pase entre los escombros del lugar hasta que reconocí la puerta principal. Le saqué los seguros manuales pero habían unos que estaban ya oxidados y eran muy duros de remover.
-"Está oxidado… tengo que buscar algo para romperlo!" – le grité. Pegué el oído a la puerta y lo escuche rabiar.
-"Apúrate muchacho… me estoy empezando a impacientar… ya sabes lo que le puede pasar a tu hermano si te demoras más de la cuenta…" – no tenía por que recordármelo. Salí corriendo a buscar algo lo suficientemente fuerte como para ayudarme a abrir la puerta. De todos los escombros encontré una madera que se veía dura y algo resistente… de repente con eso podía empujar el seguro…. Corrí a hacer la prueba y si bien al principio fui algo torpe para abrirlo lo conseguí. La puerta se abrió de par en par empujándome contra la pared. – "Muy bien… ahora… donde esconden la plata?"
-"Eh…" - No me había puesto a pensar a que parte de la casa lo podría llevar como para hacer tiempo pero se me ocurrió que lo más lejos posible sería lo mejor y lo más lejos era el ático… dos pisos más arriba. Llevarlo hasta allá sería arriesgado teniendo en cuenta que a la escalera le faltaban escalones. – "Creo que mamá debió esconderlo en el ático… si, sospecho que puede ser el lugar correcto"
-"Andando entonces!" – si tenía suerte lo podía empujar por la escalera – "Espera muchacho que estoy cargando al traste viejo de tu hermano. Pobre de ti que me hagas subir hasta allá por gusto… me las vas a pagar!" – pase saliva… no podía dejar que cayera por las escaleras por que Kouichi también caería por ellas… tenía que haber otro modo de librarnos de él…
Me dolía respirar y hubiera preferido mil veces permanecer tirado en el piso que vivir en semejante movimiento. Para colmo de males este sujeto no dejaba de amenazarme con el cuchillo que tenía en la mano. Cruzar la escalera sin tres peldaños fue un logró para mí teniendo en cuenta mi condición física actual y que Kouji estuviera actuando de esa manera tranquila era otro milagro. Kouji no era de las personas que aguantaran semejante presión, al contrario, era fácil de destrozar. Mientras caminábamos el segundo piso me preguntaba que brillante idea se le había ocurrido a Kouji para llevarnos directo al tercer piso. Se me ocurría algo pero no podía saber si esa era la idea que él también tenía en mente.
Cruzamos el pasadizo y atravesamos el traga luz que había en medio de la entrada. Pasamos por los cuartos de la casa, incluso los más oscuros hasta que a lo lejos pude ver la siguiente y última escalera… la que nos llevaba directo al ático. Era la escalera mejor conservada de la casa pero también era la más empolvada. Tenía telarañas en las esquinas del techo y entre los peldaños. Los pasamanos eran como toboganes para las arañas de la casa que habían hecho de esta su mansión. Los tres nos detuvimos al pie de la imponente escalera. Por favor Kouji… ojala que se te haya ocurrido algo… por favor…
-"Muy bien muchacho… que esperas para traerme la plata?"
-"No puedo… debe estar allá arriba pero hay que mover muchas cosas… yo solo no podré…" – creo que el plan de Kouji era muy fácil de predecir… y al parecer él también se había dado cuenta por que montó en cólera y se lanzó contra él. Yo caí en el acto al piso ya que con las justas podía ponerme de pie… estaba muerto. Solo escuchaba a mi hermano que gritaba y cuando alcé la vista para verlo se veía peor de lo que yo creía estar. Su cara estaba cubierta de sangre, lo iba a matar a golpes…
-"Detente! Déjalo…! EN verdad arriba todo es muy difícil de mover… si nos sigues golpeando ni siquiera podremos subir las escaleras… ya déjanos en paz!" – Se detuvo y considero también su situación, nosotros no le valíamos de nada si no nos podíamos mover.
-"Párense de una vez y suban esas escaleras!" – me paré y fui a auxiliar a Kouji a pesar que a mí también me dolía todo.
-"Estas bien?" – le susurré al oído a lo que el solo respondió con un rápido movimiento de cabeza. Íbamos subiendo los dos juntos la escalera cuando una fuerza que venía de atrás me detuvo.
-"Que él suba primero" – Kouji se tuvo que ir arrastrando solo hasta el ático y a duras penas logró abrir la puerta de madera. Cuando el lugar estuvo abierto el viejo y yo subimos; yo delante de él para no escaparme. Con cada paso que dábamos las viejas maderas que armaban la escalera crujían… algunas se veían apolilladas por el desuso. Cuando crucé el marco de la puerta otra mano me jaló hacia adentro. Sin perder tiempo Kouji movió un mueble para trancar la puerta e impedirle el ingreso. Desde la protección que nos daba este ático podíamos escuchar al viejo gritar de la cólera grosería y media pero después de un rato dejo de hablar y a reírse como un loco.
-"Si ustedes creen que se salieron con la suya están muy equivocados. Ahí encerrados no tienen otra manera de salir que por esta puerta… o me equivoco? Saben que pasaría si esta casa se quema con ustedes adentro? Yo sí sé lo que pasaría…. Me quedaría con su plata. Por mi quédense ahí enanos estúpidos…. Para mí valen más muertos que vivos!" – Nos quedamos mirando con Kouji y luego entendimos bien a que se refería con eso. Tratamos de mover el mueble que trancaba la puerta para salir de ahí ya que nuestra idea no era morir achicharrados pero creo que ahora estábamos en otro problema más… El mueble se había quedado atorado y ya no se movía para ningún lado.
-"Y ahora que hacemos?" – lo primero que se me ocurrió fue gritar pero eso no nos sacaría de ahí. Con Kouji comenzamos a buscar algo con que poder mover el mueble o en el mejor de los casos romper el mueble. Al principio no encontramos nada que nos pudiera servir, lo único que yo encontré fue una ventana que sin dudar abrí ya que el humo se empezaba a colar por debajo de la puerta. Saltar por la ventana también era una opción pero no era una muy buena por que eso solo acercaría nuestra muerte – "Kouichi… encontré algo!"
Me acerqué a Kouji que había encontrado un hacha vieja y algo oxidada pero si era lo mejor que teníamos entonces era bien recibido. Comenzamos a destrozar el mueble como podíamos. Entre los dos nos turnábamos pero al final lo conseguimos. Cuando abrimos la puerta toda la casa era humo así que volvimos a entrar al ático a tomar algo de aire por la ventana. – "A la hora de entrar tápate la nariz y cúbrete lo más que puedas con tu casaca… hay que correr sin detenernos hasta la siguiente escalera… de ahí veremos como salimos… entendido?"
-"SI… pero"
-"No hay peros en este caso Kouji… te veo en la escalera… suerte!" – lo abracé antes de salir del ático… según yo era cuestión de suerte salir con vida de ahí y si toda nuestra vida habíamos vivido sin suerte entonces este era el momento de tenerla… ahora o nunca…
TBC
Muahahahahahahaha… si lo sé… soy un ser cruel por dejar la historia en este punto pero en el próximo capítulo se acaba la historia así que es mejor dosificarla un poco no? Bueno espero que les haya gustado este capítulo y una vez más sorry por la demora pero como lo dije antes he estado algo ocupada. Comentarios, quejas, aciertos y desaciertos serán bien recibidos… miren que me encanta leer los reviews!
