Ok… reconozco que esta vez me excedí algo en el tiempo para colocar este capítulo. Siendo franca es bastante corto aunque no tanto como el primero XD
Primero que nada a toda la gente que me hizo llegar sus comentarios por el capítulo anterior. Me alegra que les haya gustado y espero que también le dejen comentarios a este nuevo capítulo que recién estoy poniendo.
Bueno vamos con el capítulo…
Homeless
Capítulo 9
No sé por que me sentía triste, era algo que no podía comprender teniendo en cuenta que me había sentido muy bien con una buena acción. Me sentía como un niño otra vez… esta bien, puede que sea una exageración por que tampoco soy un viejo pero hacía tiempo que no me sentía así. Había sido como una pillamada pero bastante más callada por que todos queríamos dormir pero era más o menos ese tipo de emoción. La abuela también estaba contenta en especial por que los había vuelto a alimentar teniendo en cuenta que para ella los dos eran un saco de huesos. Ella quería volverlos a tener en la mesa para la hora del almuerzo para volver a vigilarlos comer.
Ese fue el principal motivo por el que me mando a la calle para buscarlos y traerlos a almorzar. Hasta ahora había recorrido varios lugares pero no pude encontrarlos. Las tripas me sonaban en el estómago y hacían ruidos fáciles de escuchar para las personas que estaban caminando a mi costado. Donde se podían haber metido esos dos?
Recordé la tienda de Kouichi y decidí y por ahí, quizá podía dar con ellos por ahí.
Entre al lugar donde al parecer había una gran venta de adornos navideños. La gente estaba aglomerada enfrente de los estantes pero lo que sorprendía era la fila especialmente larga en caja para pagar y despachar las compras. Me acerque un poco más a la caja para ver si veía a Kouichi por ahí pero solo me encontré con un señor bastante alterado y sudoroso que trataba de complacer a sus clientes dándoles una atención rápida en la medida de sus posibilidades.
Una vez más me dio miedo preguntar si había visto a Kouichi teniendo en cuenta que no recordaba cual era su nuevo nombre. Busqué en toda la tienda pero no lo vi… estaría en su hora de refrigerio? Si era así entonces había llegado muy tarde y ya no los podría llevar donde la abuela para almorzar… la abuela se iba a enojar conmigo por ser tan demorón pero esta vez tenía que comprender que no había sido mi culpa… no soy adivino después de todo.
Vencido por estas circunstancias de la vida regresé a casa caminando lento haciendo tiempo y pensando que decirle a la abuela por que después de todo no me iba a creer. En mi camino todo estaba tranquilo. Las calles como siempre estaban desérticas por que el barrio siempre fue muy tranquilo en especial por la zona donde había sido la casa de los gemelos. Se me ocurrió pasar por ahí y de paso recordar algunas cosas como cuando me metí a esa casa por la ventanita de la parte trasera… aún podría entrar por ahí? O quizá abría crecido demasiado? Por que ellos si podían entrar, habían crecido pero seguían flacos y eso los hacía moldeables como para cruzar cualquier ventana.
Desvié mis pasos hacía esa zona pero me di con la sorpresa de un carro no conocido estacionado en la puerta de la casa… alguien más estaría inspeccionando? Me acerque un poco más a la casa, a la parte de atrás por donde sabía era la entrada que ellos utilizaban más. Algo llamo mi atención en la ventanita, habían marcas de dedos en el marco de la ventana… parecía como algunas manchas de sangre pero ya algo seca… serían recientes? Para mi suerte pude pasar aunque con mucho esfuerzo, no era tan elástico como antes. Camine entre escombros y suciedades tratando de ver quien podría estar dentro de este lugar… mi sentido común quería irse del lugar y correr con mi abuela a contarle todo como si fuera un niño pequeño pero… mi curiosidad crecía a cada minuto, tenía que ver quien estaba aquí dentro.
Llegue al área del recibidor desde donde podía escuchar algunas voces que venían del segundo piso. Pero las voces se tornaban en gritos y luego carcajadas… la verdad no sabía que pensar, no tenía ideal de lo que pasaba ahí arriba pero intuía que no podía ser nada bueno. Lo único que pude reconocer y con toda seguridad era la voz de Kouichi. La otra voz debía ser Kouji pero las carcajadas no era de ninguno de los dos…
Me acerqué a las escaleras para subirlas pero tenía que hacerlo con cuidado. A cada paso las escaleras sonaban y alguna tenía que saltarlas con cuidado por que faltaban escalones. Cuando llegue por fin al segundo piso pude percibir un olor… como cuando mi papá intentaba cocinar pero terminaba por quemarlo todo, o como la vez que me fui de campamento y logré prender la fogata… ese olor no estaba bien… Me escondí en el baño cuando oí los pasos de alguien que se acercaba corriendo pero yo sabía que no eran ellos, los pasos se oían de manera diferente… como de alguien con más peso que los dos juntos.
Lo vi de espaldas tratando de bajar las escaleras lo más rápido posible… alguien debía haberle enseñado que en estos casos era mejor bajar lento pero seguro. Cuando me asomé por la escalera vi al hombre en apuros… estaba intentando cruzar uno de los huecos de la escalera sin mayor resultado que quedarse enganchado y colgando… No podía dejarlo ahí así que me acerqué para ayudarlo.
-"Cuidado! No se meza… se puede…" – pero mi intervención llego muy tarde. El señor me vio y al parecer mi presencia lo asustó más de lo que había pensado podía reaccionar. Sus manos resbalaron de donde se estaba agarrando y sin remedio cayo por el hueco… no me atreví a mirar por que imaginaba que la escena no sería agradable. Por un momento, después de ver esto me olvide de lo demás, la casa ya empezaba a arder y todo se comenzó a llenar de humo, yo también tenía que salir de ahí. Salté a ciegas y rezando por llegar al otro trecho de la escalera vivo, luego corrí escaleras abajo y fue entonces cuando me di cuenta de lo que había olvidado…
-"Kouichi! Kouji!" – pero no tuve ninguna respuestas; yo sabía que no me los había imaginado y si no me escuchaban o bien habían logrado salir por otra parte o simplemente no me podían oír. Me quedé perdido en mi mente pensando en que hacer hasta que mis pies me guiaron hacia fuera del lugar… en la calle uno podía ver las cosas desde otro ángulo y pensar era algo más fácil. Miré hacia el cielo y vi una ventana abriéndose… tenían que ser ellos! Estaban vivos pero no permanecerían así mucho tiempo… corrí hasta un teléfono para llamar a los bomberos… sería esto lo máximo que podía hacer?
Kouichi
Tenía miedo de correr y llegar a la calle sin mi hermano pero por otra parte siendo yo el mayor tenía que darle ánimos y no darle miedo. Nuestro futuro era incierto una vez más pero si teníamos suerte entonces quizá todo podía ser mejor. Empezaríamos una nueva vida lejos de acá sin la preocupación de que alguien nos estuviera siguiendo principalmente por que pensarían que estamos muertos. Podríamos irnos para el norte que hacía frío, a Kouji le gustaba mucho la nieve y sería un sueño para él tocarla nuevamente, la nieve de acá era un poco blanda y no duraba mucho en el piso. Al sur también podría ser por que tenía un clima más cálido y no tendríamos frío, las frutas más dulces estaban al sur.
Pero yo seguía soñando en mi mente mientras corríamos hacia la escalera como era el plan. Con las justas podía ver dos centímetros más allá de mi nariz por el denso humo que llenaba la casa, no podía ver a Kouji pero por los sonidos sabía que estaba casi a mi lado aunque un poco atrás. Durante el recorrido a la escalera nos íbamos chocando con algunas cosas que no sabíamos bien que eran, la temperatura de la casa se elevo notablemente… la escalera estaba rodeada de humo…
-"Algún plan?" – miré a mi alrededor pero no vi nada, el fuego estaba por todas partes y si calculaba bien de repente la escalera también estaría siendo carcomida. Me acordé del baño y lo que vi en un programa aquella vez. Nos metimos al baño.
-"Te acuerdas de la vez pasada? El mismo plan!" – mojamos nuestras casacas y a nosotros mismos lo máximo que pudimos. Kouji empezó a toser otra vez y su cara estaba negra por el humo, la mía debía verse igual solo que con menos sangre. – "Vamos!"
Salimos del baño pasando entre llamas. Las escaleras estaban casi extintas a mi parecer. Tanteamos los escalones uno por uno lo más rápido que pudimos hasta que encontramos un hueco, señal que las escaleras se habían acabado ya. Si mal no lo recordaba habíamos andado ya seis escalones; las escaleras cuantos peldaños tenía?
Hacer memoria en un momento como ese era difícil pero esa memoria siempre la había tenido muy presente por que para mía había sido especial…
Flashback
-"Kouichi… deja de jugar en las escaleras que te puedes caer"
-"Ya mamá" – Kouchi bajo cuatro peldaños y se sentó en el primero al costado de Kouji.
-"Mira lo que tengo en mi mano!" – Kouji le extendió la mano a Kouichi y lentamente abrió su mano para revelar lo que tenía escondido. Las cuatro canicas eran las más brillantes que él había visto – "Vamos a subir y hacerlas rodar desde arriba de la escalera! A ver cual canica gana!" – los dos subieron la escalera lo más rápido posible pero en el camino Kouichi iba contando los peldaños
-"Uno… dos… tres… cuatro… cinco…" –cada peldaño era especial. No eran ni muy grandes ni muy pequeños. – "Seis… siete… ocho…" – la primera vez que se cayó había sido en el peldaño número ocho y la primera vez que Kouji se cayo fue en el 10 – "nueve… diez… once… doce…" – algún día tendrían doce años y podrían subir a los juegos de niños grandes donde su mamá no los dejaba ir – "trece… catorce… quince…" – quince había sido el número de veces en que habían jugado este juego – "dieciséis… diecisiete… dieciocho!" – a los dieciocho serían mayores de edad y mamá los dejaría jugar cerca al pozo o al menos eso era los que les había dicho a ellos.
-"Por que cuentas los peldaños Kouichi? Espero que no me hagas trampa" – Kouji se puso medio pensativo.
-"Por que estaba viendo si cada número era especial y por que. Que te recuerda el número uno por ejemplo?" – Kouji se puso a pensar pero no paso mucho tiempo sin que lanzará su respuesta.
-"Uno eres tu por que eres mi único hermano y también eres el mayor. Dos, el dos soy yo por que vine después de ti y siempre hemos sido dos. Tres… tres son las veces que mamá cuenta antes de mandarnos a la cama. Cuatro…"
-"Cuatro son las veces que nos hemos disfrazado para halloween… aunque este año serán cinco!"
-"Cinco… son los dedos que hay en cada mano!"
-"Eso que tiene de especial Kouji?"
-"Si te faltase el dedo gordo podrías agarrar la crayola para dibujar?"
-"No…"
-"Entonces somos especiales por tener cinco dedos en cada mano!" – fue una respuesta bastante lógica
-"Seis son los carritos que tenemos en el estante!"
-"Siete… esa es la hora en que podemos ver la tele y ocho cuando nos vamos a dormir" – Kouji no sabía exactamente que tenían esos números de especial pero dijo lo primero que se le ocurrió para seguir el juego
-"Nueve es el número de colonias en el estante de mamá y diez es el número de la casa donde vivimos!"
-"Diez es el número de caramelos que me como a diario"
-"Once es el número de la lista del salón!"
-"Yo soy el doce! Trece… son los gatos de la señora que vive al final de la cuadra" – a Kouji le encantaba quedarse parado en la cerca de la casa de la señora y ver a los gatos salir a correr y trepar árboles.
-"Catorce… a los catorce podremos ver las películas que mamá no quiere que veamos"
-"Quince… es la cantidad de chocolates que mamá guarda en el escondite"
-"Como sabes de los chocolates?"
-"Los vi el otro día mientras ella limpiaba la cómoda de caoba… sigamos con los números!" – Kouji estaba entusiasmado con el juego
-"Dieciséis…" – los dos se quedaron pensando un rato sobre que podía representar ese número… - "dieciséis es el dia de nuestro cumpleaños!"
-"Diecisiete… son los minutos que nos separan uno del otro… eso dijo mamá te acuerdas?"
-"Si… diecisiete minutos mayor que tu!" – Kouichi se reía con fuerza algo que a Kouji no le importaba mucho por que diecisiete minutos no era nada al fin y al cabo.
-"Dieciocho…"
-"Mayoría de edad" – los dos se rieron por que dijeron lo mismo a la vez. No es que quisieran a esa edad independencia pero esa frase la habían escuchado en varias películas que solían ver con su mamá. Luego se miraron… los escalones ya se habían terminado… el juego de la carrera de las canicas podía comenzar…
FIN DEL FLASHBACK
Dieciocho escalones… eran dieciocho escalones… solo nos separaban doce escalones del primer nivel y de ahí correr a la puerta sin mirar a tras pero… cuantos escalones serán los que falten… una vez más necesitábamos suerte para llegar. Tomamos impulso los dos y saltamos lo más lejos que nos dieron nuestras piernas… tenía una sensación de vacío debajo mío… me sentía como volando pero sabía que después de esa sensación vendría un fuerte impacto… no sería nada bueno…
El vuelo pareció interminable pero la caída llego con toda intensidad segundos después. Habíamos conseguido llegar al otro extremo pero nuestra suerte fue a medias por que ni bien pisamos el peldaño la escalera se vino abajo… o al menos el escalón en el que estábamos parados. Tratamos de aferrarnos a cualquier cosa antes de caer pero mi mano solo alcanzó a agarrar la de Kouji. La de mano de Kouji estaba aferrada a un pedazo de madera.
-"Suéltame y sal… déjame caer!"
-"Estas loco? Si caes me lanzó contigo!" – Kouji estaba haciendo un esfuerzo sobrehumano para agarrarme a mí y mantenerse agarrado él. Yo veía que su mano poco a poco iba perdiendo fuerza e iba cediendo ala caída hasta que con fuerza que no se de donde saco logró mecerme y darme la oportunidad de agarrarme del siguiente peldaño.
Los dos tratamos de subir pero otra vez le vino la tos… no solo a él… a mi también… el lugar estaba lleno de humo y quien sabe cuanto habríamos inhalado yo. Logré llegar a salvo y ayudarlo a subir pero otra mano se apareció ahí también… no supe quien era por el humo denso y su voz se oía medio distante… lo que estaba seguro es que no era aquel hombre…
Takuya
Me asusté al ver la figura de uno de ellos… al principio no le capte los detalles pero no parecía poder caminar bien… pero solo ví a uno… el otro donde podría estar?
Me acerqué un poco más y vi el problema más a fondo. Kouji, sabía que era el por la inconfundible tos, colgaba de un pedazo de madera mientras Kouichi trataba de sacarlo de ahí pero al parecer tenía problemas en eso ya que con las justas se podía mantener de pie solo. Me agaché a su lado y entre los dos hicimos lo que uno solo no podía.
Los tres salimos de ahí lo más rápido que pudimos. Adentro del lugar no se oía nada pero ya en la puerta los sonidos se hacía más fuertes y reconocibles… la sirena del camión de bomberos acababa de llegar al lugar y trataba de buscar agua de alguna de las tomas de la calle. La ambulancia estaba cerca o al menos eso fue lo que nos dijo uno de los bomberos cuando trato de llevarnos lejos del lugar calificándolo como altamente peligroso para niños de nuestra edad… no éramos tan niños…
Ahora con la luz de la calle y fuera del humo denso los podía ver mejor. Los había visto en la mañana por última vez antes de abrirles la puerta para que se fueran y no los recordaba de esa manera.
Kouichi no podía mantenerse de pie y Kouji no paraba de toser. Los dos tenían la cara negra por el humo y con algo marrón que parecía ser sangre… Kouichi también estaba tosiendo…
-"Que paso?" – era mala idea preguntar en ese momento pero no sabía que más hacer…
-"El hombre… cough cough …quería plata…" - fue lo único que le entendí a Kouichi. La ambulancia se hizo presente al poco rato y se los llevaron en camilla a cada uno. A mi solo por haber estado adentro del lugar me inspeccionaron pero no había inhalado humo… yo estaba en óptimas condiciones en comparación a ellos.
Como me dejaron ir corrí a la casa con mi abuela para contarle lo que había pasado aunque no era gran cosa mi información… tenía una idea de lo que había pasado pero era solo uno idea, no era lo que de verdad paso. Mi abuela me dijo que me alistara para ir a verlos así que me limpie lo más rápido que pude y salimos los dos a verlos. Con el apuro de la situación me acorde que no sabía a donde los habían llevado así que tuvimos que volver al lugar del incendio para que nos dieran esa información.
El hospital no quedaba muy lejos de donde estábamos así que logramos llegar en corto tiempo. Al principio no nos dejaron verlos por que estaba tratando de ver como estaban. Según el doctor que hablo con la abuela los dos habían estado mucho rato ahí adentro y si bien no presentaban mayores quemaduras si estaban bastante golpeados y con problemas respiratorios.
El doctor tenía sus dudas sobre si podrían seguir vivos por eso prefirió tenerlos en observación. Yo estaba preocupado pero con preocupaciones nada podía hacer o al menos eso es lo que me decía mi abuela. Traté de no pensar en nada malo… puse mi mente en blanco y me los imagine comiendo, conversando, riendo y todas las cosas que eran normales para el común de las personas y que ellos poco habían gozado.
Tantas desgracias juntas parecía una broma cruel del destino pero así se había dado. Lo que ellos necesitaban era un lugar tranquilo donde descansar y desarrollarse normalmente… ahora si lo podrían lograr en especial por que ese hombre, por que así era como lo llamaban, no estaba más en este mundo… podrían estar por fin tranquilos… que más podían pedir?
TBC….
Bueno el siguiente capítulo ya será el final… finalmente… no lo quise poner aquí simplemente por que me parecía que estaría muy pegado y me saldría una archivo más grande de lo que había planeado poner…
Espero que les haya gustado ese capítulo y si me dejan sus comentarios para apalearme o echarme fuego o simplemente decirme que les gusto no solo serán bien recibidos (me gusta el dolor XD) sino que pondré la parte del final más rápido de lo que ustedes se imaginan…. XD
