Capitulo 3.

Ambos se miraron esperando cualquier reacción del contrario; Kurama le sonrió, con aquella sonrisa típica de el que cautivaba a cualquiera que lo viera. Hiei por su parte no dijo nada ni gesticulo algo, simplemente se limito a mirarlo.

- Que lastima… el pan que hizo la señorita Keiko se a caído, ya no es comestible- hablo por fin Kurama al ver que este no pretendía moverse a menos de que se le hablara- Mire, que suerte tiene…le han quedado restos de migajas en el labio.

Estiro su mano hasta llegar a sus labios y delicadamente fue quitando los restos de pan que habían quedado impregnados en el provocando inconscientemente un cosquilleo extraño en Hiei.

-cualquiera que nos viera así…pensaría alguna idea errada y mancharía su reputación Amo.

- Ya veo…

La puerta se abrió inesperadamente entrando a la habitación la pequeña hermana de Hiei.

-¡¿hermano¡Que estas haciendo?- Hiei se levando del piso con la misma expresión de siempre!

- Me caí eso es todo.

- ¿pero tu...?

- caí sobre Kurama, eso es todo… ¿Qué es lo que pasa?

- ¿Kurama?- miro a Kurama unos segundos y volvió la vista a Hiei -pensé que no habías despertado y quise venir a levantarte pero veo que ya estas despierto

Kurama fue levantándose poco a poco, dándose cuenta en el acto que su espalda se encontraba mojada. Observo al par de hermanos unos segundos y se dirigió a la puerta.

-Con su permiso, tengo que ir a hacer mis labore.- dio reverencia y camino a la puerta.

- No recuerdo haberte dado órdenes de que salieras de la habitación- replico Hiei.

Kurama le miro unos segundos tratando de aguantar las ganas de fruncir el seño, odiaba que le dieran ordenes pero tenía que aguantar eso si es que quería seguir ahí.

-como usted ordene.

- Bien, Yukina espérame unos segundos me voy a cambiar en la otra habitación.

Yukina asintió con su usual sonrisa mientras su hermano abría una de las puertas de su cuarto y entro en ella desapareciendo de la vista de los presentes. Kurama se mantuvo en la misma posición, firme y esperando nuevas ordenes aunque eso le desesperaba.

-¿Qué hacías con mi hermano?- Yukina se acerco a el entrecerrando los ojos aparentando firmeza algo que casi hizo reír a Kurama pero se contuvo.

- no se preocupe Ama Yukina, no tengo nada que ver con su hermano.

- ¿en serio?- Kurama asintió - ¿pero por que no? Mi hermano es un chico muy…- le miro por unos segundos tratando de recordar su rostro- ¿Quién eres tu?

- Mi nombre es Kurama.- dio reverencia seguida de una sonrisa.- hace poco que comencé a trabajar aquí.

- tu pareces un noble… eres muy atractivo, yo quisiera verme así como tu.

- ¿de que habla? Usted es mucho mas hermosa que todas las maravillas que e visto en mi vida; y deje me decirle que e visto demasiadas.- Yukina se sonrojo y sonrió con entusiasmo.

- ¿en serio?- Kurama sonrió expresándole un si.- ¡espera! Eso quiere decir que a viajado.

Kurama pudo ver como los ojos de la chica comenzaron a brillar en cuanto había pronunciado la palabra "viaje".

- claro que si. ¿Usted no?

- no, solo acompaño a mi hermano a veces a alguna ciudad vecina, pero solo por negocio – se acerco a el y le susurro al oído.- pero mi hermano no le gusta y no me deja salir si no esta el.

- ¡Yukina!- Yukina se encogió de hombros al oír la voz de su hermano tras de ella.

- je je… que rápido eres, hermano.- corrió hasta donde esta el y le tomo del brazo.- sabes… Kurama me conto que a viajado y ha visto muchas cosas maravillosas.- Hiei miro a Kurama a lo cual este ultimo le sonrió.

- ¿para que me ocupabas, Yukina?

- a... Es que hoy el día esto muy precioso y quería caminar con tigo unos minutos en el jardín.

- no puedo, en estos momentos estoy muy ocupado. Ya será después.- la chica le soltó y se puso frente a el.

- esta bien.- sonrió.- no importa ya será otro día, me llevare a uno de los sirvientes para que me acompañe.- camino hacia Kurama.- ¿Luego me contaras sobre tus viajes?

- me encantaría.- Yukina sonrió y salió de la habitación.

Hiei solo le miro arrepintiéndose de lo que había dicho e irse con ella a pasear pero, para su desgracia tenía mucho trabajo y por tal motivo no había dejado que Kurama saliera de la habitación. Suspiro profundamente y miro a Kurama nuevamente.

Camina, me ayudaras este día con algunas labores y no quiero perder el tiempo.

Entiendo.

Hiei salió de la habitación seguido por Kurama, caminaron unos cuantos segundos para llegar a una de las tantas habitaciones de la casa, Hiei saco una llave de su volvillo derecho y abrió la puerta. Kurama observo la habitación, no era tan grande como el dormitorio pero igualmente era muy grande; Hiei camino a hacia el único escritorio que se encontraba y se sentó en una elegante sofá.

-te voy a explicar solo una vez lo que vas a hacer. Si tienes alguna duda preguntaras ya que termine de hablar- Kurama asintió y Hiei comenzó a explicarle su labor.- ¿tienes alguna duda?

- entendí perfectamente.

Kurama comenzó a hacer lo indicado en cuanto Hiei le dio la orden de comenzar. En ese instante Yusuke había entrado a la gran casa con algunas bolsas llenas de comida, camino hasta la cocina donde se hubo encontrado con Keiko.

-Kurama te estaba buscando.- anuncio Keiko.

- ahora que lo mencionas Kurama me dijo que me iba ayudar a atrapar a ese ladrón.

- ¿sigues con eso? Yo no e oído algo al respecto de ese ladrón. ¡No serán ideas tuyas?

- no me crees ¿cierto?- Keiko le miro dudosa y guardo sus comentarios.- yo se lo que te digo. No tarda en aparecer. Cuando aparezca sabré cual es su objetivo, o al menos tendré una pista mas de el… sabes el siempre deja una pista, no se si lo hace apropósito o no se a dado cuenta. En lo personal pienso que el no sabe el gran error que comete…

- ¿y por que lo estas siguiendo, Yusuke?- Yusuke sonrió

- por que es divertido. Además no es justo de que vaya de ciudad en ciudad robando a la gente por mas dinero que le sobre.

- ya veo…

- y donde esta Kurama?

- bueno, esta con el amo.

- tubo mala suerte, seguro que va estar con el todo el día. Siempre hace lo mismo cuando llega de viaje, como tiene mucho trabajo pendiente pide prestado a uno de sus sirvientes.

La puerta se abrió entrando en ella Yukina. Saludo como de costumbre a la servidumbre y se acerco a Keiko.

-¿estas ocupada, Keiko?

- bueno...Yo…- la observo por unos instantes murando su tierno rostro.- estoy ocupada pero… ¿que se le ofrecía, señorita?

- bueno yo quería salir a caminar al jardín pero…

- no se preocupe…- se levanto Yusuke cerro el puño apuntándose con su dedo pulgar- yo la acompañare.

- ¡¿Qué?!- exclamo Keiko.

- he oído que le gusta escuchar historias. Yo le puedo contar muchas mientras caminamos.

Yukina sonrió emocionada mientras fue conducida por Yusuke hacia los afueras para comenzar su recorrido por los jardines.

Ya habían pasado dos horas desde que había sido aprisionado por Hiei en aquella oficina para acomodar papeles y sellar cartas. Kurama no había notado que el duque le miraba constantemente; no había podido concentrarse desde que le había tenido bajo de el en aquella caída inesperada, había visto sus cálidos ojos, sintió su delicada piel por unos instantes y sobre todo no dejaba de pensar en sus labios, los había visto de cerca eran tentadores y deseaba probar su sabor aunque solo hubiera sido unos instantes.

-¿ya no te volvió a molestar?- hablo Hiei disimulando que prestaba atención a sus papeles. Kurama le miro – el estúpido de Karasu.

- ah… hablaba de el… ¿acaso se preocupo por mi, amo?- dijo divertido – no se preocupe, no me ha vuelto a molestar- se levanto y se acerco a el.- ¿puedo hacerle una pregunta?

- hn

- ¿podría decirme usted donde vive el señor Yomi?- Hiei frunció las cejas.

- ¿Por qué quieres saber eso? Sabes que te puedes encontrar con ese tipo tan desagradable.

- estoy consiente, mi señor. Pero… la verdad es que….-

Guardo silencio tratando de encontrar las palabras para explicar el por que quería aquella dirección sin tener que lucir sospechoso. Hiei arqueo las cejas al ver que este comenzaba a tardar en responder.

- bueno pues es claro el por que lo quiero.- dijo con firmeza.- quiero conocer a ese hombre. He oído muchas cosas acercas de el y…

- no te la daré. Consíguela en otro lago por que yo no pienso darte esa información.

Kurama hizo una ligera mueca de molestia al ver que el no pretendía cooperar; suspiro aparentemente cansado y desvío su mirada topándose con un calentario, el cual marcaba la fecha 15 de febrero, Kurama sonrió.

-¿puedo preguntarle una casa mas?

- que quieres…

- hoy es el festival de los plebeyos ¿no es así?-

- tengo entendido que así es¿acaso piensas ir?

- soy un plebeyo porque no iría- Kurama nuevamente le miro con una sonrisa en los labios– debería ir usted también, sospecho que se va a poner interesante. Supongo que con la ropa adecuada sebera igual que un plebeyo.