Poca cosa antes de dejaros con la viñeta. No me gusta, es la viñeta que menos me ha gustado, pero lo hecho hecho está y lo publico antes de arrepentirme de mi decisión.

Hoy hay enormes SPOILERS de Deathly Hallows. Nada, un besazo.

Disclaimer: nada de lo que reconozcáis es mío, sólo el tiempo y la imaginación.


5. Historia

Érase una vez un niño. No era un niño demasiado inteligente, ni fuerte, ni extrovertido. Pero era especial. Aunque aquellos de su alrededor no lo pensasen, era un niño muy especial y como tantos niños especiales, fue a una escuela especial. Esa escuela se llamaba Hogwarts. Pero resultó que allí, entre niños especiales, nuestro niño seguía siéndolo. Porque a pesar de que habían decidido que viviría con sus compañeros más valientes, él no lo parecía en absoluto. A los ojos de todos era tímido y miedoso ante todo.

Pero se equivocaban. Porque con el tiempo, el niño dejó de serlo para convertirse lentamente en hombre. Y aquel hombre era valiente y fuerte, más de lo que muchos podrían soñar ser nunca. Y aquel hombre, cuando los tiempos se hicieron oscuros y peligrosos, luchó contra la injusticia y la maldad, disipando el miedo y el temor de quienes lo rodeaban. Luchó por los que quería e incluso derrotó a un temible monstruo cuando el mal pareció haber triunfado…

-Oh, mamá, y ¿qué le pasó al chico?

La mujer sonrió con ternura.

-Pues después de ayudar en la reconstrucción de su mundo, encontró un trabajo que le encantaba. Luego se enamoró de una chica, se casaron y tuvieron dos hijos.

-¿Cómo nosotros, mamá?

-Sí, Alice, como tú y Frank. Y ahora, pequeña, es hora de dormir.

-Buenas noches, mamá.

-Buenas noches, cielo.

La mujer se levantó de la cama de su hija y se dirigió a la puerta. Sonrió cuando vio a su marido apoyado en el marco. Cerró la puerta con suavidad y el hombre la cogió suavemente de la cintura.

-¿Contando cuentos a los niños de nuevo?-dijo él, socarrón

-No puedo evitarlo, Neville, ya lo sabes. Además, éste es mi favorito.

Neville miró juguetonamente a su esposa.

-Vamos a la cama, Hannah.

La mujer le sonrío, pícara, mientras lo guiaba hasta el dormitorio, riendo por lo bajo mientras su marido le susurraba un "Y más te vale que a mí no me cuentes cuentos…"


No haré comentarios al respecto. Tenía que publicarse esto.

Prometo que los que siguen (los que tengo escritos al menos) son mejores.

¡Un beso!