Perdóooooooooooooooooooooon!!! Lo siento, se q e tardado muxo xo es que e estado muy atareada. En fin, aquí va la séptima forma,
un neji-hina para los que les guste!! Seguid mandándome vuestras parejas favoritas!!!
7-Bajo nubes de tormenta
Neji no podía dormir, no dejaba de dar vueltas, una misma imagen venía a su mente una y otra vez. Furioso, recordó de nuevo esa escena que le ahuyentaba el sueño- era media tarde, y él salía de entrenar con Hiashi-sama, de camino a su habitación, pasó por uno de los jardines, donde su prima hablaba con uno de sus compañeros de equipo, Kiba. Pasó sin detenerse, hasta que su oído captó algunas palabras, que le dejaron inmóvil, como clavado al suelo.
No lo entiendes, verdad Hinata? – decía el joven con una sonrisa – Te amo.
Ki… Kiba-kun
Y la besó. Neji miró la escena horrorizado y salió corriendo hacia su habitación, dejando anonadados a varios sirvientes. Gruñó de nuevo, y decidió levantarse, iría a tomar un vaso de agua, lo necesitaba para despejarse. Fue hacia la cocina, maquinando mil formas distintas para matar a aquel chico perro (le empezaba a gustar el mote) cada cual más dolorosa. Tomó un vaso de agua, aún más furioso. Y no se le ocurrió ni por un momento preguntarse porqué le había alterado tanto aquella escena. Estaba alterado y punto.
Se oían truenos a lo lejos, y el cielo estaba cubierto de nubarrones negros. Y allí, en el jardían, bajo un enorme magnolio, una figura blanca cogía una flor entre sus manos. Piel de cristal, ojos de luna, cabello de noche y labios de rosa. Con una simple bata blanca larga, Hinata parecía una aparición celestial. Y entonces, entonces se dio cuenta. Se dio cuenta de porqué siempre la protegía tanto, de porqué se preocupaba y de porqué no podía dormir aquella noche.
La amaba, así de simple, la amaba y ahora estaba fuera de su alcance. Furioso, renegó mil veces por no haberse querido dar cuenta antes, y maldijo a Kiba y a todos sus antepasados. Calmándose un poco, se acercó sin un solo ruido, pero ella le notó y se dio la vuelta.
A Neji se le paró el corazón, lágrimas perladas caían por sus mejillas. Ella, al verle, intentó parar y sonrió sin alegría. Él se acercó y le limpió las lágrimas con suavidad. Se sentaron ambos en la terraza, mirando el cielo cubierto de oscuras nubes.
Tú crees que soy cruel?
Hinata-sam…. Hinata – se corrigió Neji – Eres demasiado pura para que alguna vez haya habido en ti un atisbo de crueldad.
Pe… pero – y sollozó de nuevo, Neji la abrazó, intentando calmarla.
Qué ha pasado?
Kiba…
Qué te ha hecho ese imbécil??!!! – exclamó el castaño con una vehemencia nada propia de él.
No me ha hecho nada… se me ha declarado y me besó… Pero tuve que rechazarle – las lágrimas cristalinas seguían cayendo de sus ojos translúcidos.
Le.. le rechazaste? – preguntó el genio Hyuuga de repente más contento, luego se rehizo – Porqué?
Porque no le amo, amo a otra persona.
Ah! Naruto
No, eso ya pasó, sólo era una gran admiración mal entendida.
Entonces? – inquirió él perplejo.
No importa, él nunca me haría caso.
Porqué?
Digamos que no me ve como alguien a quién amar, si no como una obligación impuesta.
"Qué tonto! Quién no iba a enamorarse de este ángel?" Allí estuvieron, abrazados bajo un cielo negro. Neji sintió como un enorme deseo se apoderaba de él, el deseo de proteger a su prima, contra todo peligro, contra todo mal. Hacer que nunca más tuviese que llorar, pensando en ello, la abrazó aún más fuerte.
Neji – él sonrió al ver que no usaba su apelativo – Qué pasa?
Hay veces – comenzó él con su voz seria y pausada, cogido por un rapto de sinceridad. Al ver que había estado a punto de perderla, decidió decirle lo que sentía, y enfrentarse a la mirada de compasión que sin duda le lanzaría antes de rechazarle como al idiota de Kiba… pero bueno – en las que me gustaría llevarte a algún lugar aislado y esconderte del mundo. Esconderte de la guerra, de las batallas, de tu padre, de todos. Para que jamás tuvieses que derramar más lágrimas, para que el dolor y la tristeza no pudiesen tocarte más. Guardarte en un sitio donde yo solo pudiese verte, a donde no llegaría nadie más, guardarte solo para mí.
Me secuestrarías, Neji? – preguntó Hinata, conmovida y mirándole con sus hipnotizantes ojos – Padre se enfadaría.
Al diablo tu padre, Hinata, te quiero sólo para mí – soltó el Hyuuga sincerándose en su rapto de posesividad - quiero que sólo me mires a mí.
No te das cuenta, Neji, que sólo te miro a ti, que ocupas todo mi mundo?
… vaya. Parece que Tenten tiene razón
Cómo? En qué? – preguntó Hinata desconcertada.
En que para algunas cosas, soy realmente estúpido.ç
Y sin decir nada más, la besó, apretándola más contra sí. El beso se intensificó y se acercaron más, si eso es posible, el uno al otro. Hasta que retumbó un potente trueno que les hizo saltar del susto, con el corazón latiendo desbocado. Se miraron y sonrieron, poco después las carcajadas de ambos resonaron en el pasillo.
