Una advertencia: ESTE CAPITULO ES YAOI es decir, relaciones chico-chico. Asi que si no es de tu gusto, no leas please.

Bien, hecha la advertencia, BIEN!! Hacía tiempo que quería hacer un capi yaoi, xo como no se si gustaba o no, pos no estaba muy segura. Este va dedicado a Simara Nekoi, que me lo ha pedido.

Espero que os guste, n.n y dejadme mxs reviews, jojo. Wno a lo mejor ago uno de Sasu Naru... xo más tarde, jeje.

Gracias por leer y disfrutad!!

9- Como si hablara con una pared

Sólo a él se le ocurría enamorarse de su mejor amigo. Sólo a él se le ocurría enamorarse del tipo más cerrado del mundo, más que Gaara y todo! Sólo a él se le ocurría enamorarse de su compañero por casi diez años. Sólo a él se le ocurría enamorarse de un enamorado de los bichos. Sólo a él se le ocurría enamorarse de un chico… no espera, eso no era tan raro. En fin, sólo a él se le ocurría enamorarse de Shino Aburame.

Kiba suspiró mientras iba hacia casa de dicho chico. Al final casi estaba por creer a Naruto y a Sasuke, que le decían que más tonto imposible. Pero bueno, él nunca se había caracterizado por ser tímido o apocado. Él era directo, lanzado, y si sentía algo lo decía de inmediato, no se retraía ni se lo guardaba. Así pues, después de meses peleando consigo mismo, había decidido que ya era suficiente, que estaba completamente colado por su compañero AMBU, y que, aunque seguramente no sería correspondido, debía decírselo por su propio bien.

Y sin darse cuenta ya había llegado al apartamento de su amigo que vivía en el centro de Konoha, en un último piso con una enorme terraza que había habilitado como invernadero para sus bichos. Con un par de saltos subió hasta allí y se dirigió a la puerta del invernadero, sabiendo que Shino estaría allí, metido en su mundo, y que si llamase como una persona normal, ni lo oiría.

Shino? Soy Kiba, dónde estás?

Tras los árboles frutales – contestó una voz entre la espesura.

Kiba se dirigió hacia allá y encontró al objeto de su amor sentado en un banco de piedra, frente a una mesa del mismo material mirando con atención unos bichos verdes de no se sabe qué especie, que correteaban por la mesa. Kiba se sentó frente a él y le observó atentamente. El único sitio en el que Shino dejaba ver su rostro era en su invernadero, y el dueño de Akamaru se quedó mirándole un rato. Su piel era muy pálida, y su pelo, libre de la bandana de la hoja, caía en cortos mechones por su frente. Sus ojos grises miraban con pasión a los bichos sobre la mesa, y Kiba deseó que esa mirada se dirigiese a él al menos una vez. Una nariz recta y unos rosados y finos labios completaban el atractivo cuadro.

Shino… - comenzó el ninja, y siguió al ver el mínimo gesto de asentimiento, prácticamente imperceptible para alguien que no conociese perfectamente al Aburame – Yo tengo que decirte algo. Yo… estos últimos meses he estado sintiendo… cosas, por alguien. Y me he dado cuenta de que estoy enamorado de ese alguien. – Kiba le miró, esperando algún tipo de reacción de su parte, pero nada, se dijo desanimado. Sin atreverse a mirarle a los ojos, dijo lo que le había llevado allí – Es un chico, y se que no seré correspondido, pero me tengo que sacar esto de dentro, y además, quiero que lo sepas. Te quiero.

Un pesado silencio se impuso en la sala, de tal forma que hasta Kiba podía oír a los bichos andar y pasear por allí. Miró a su compañero, a su amor y vio como su postura no había cambiado ni un ápice, y lo que hacía era coger a uno de los bichitos verdes en su dedo. El Inuzuka se enfureció. Siempre pasaba lo mismo con Shino, él allí sentado, declarándole que le amaba, y el otro sólo preocupado por sus malditos bichos, sin decir ni mu.

Me has escuchado acaso???!!! – le recriminó furioso – Kami!! Contigo siempre pasa lo mismo, es como hablar con una pared!!! Me has oído? Te he dicho que te quiero, te amo, y no como un amigo, como un amante, un novio… Y no piensas decir nada?!!

Sabes que los escarabajos verdes del país de la ola machos, cuando eligen a una pareja deben esperar a que la hembra dé el primer paso para poder comenzar el cortejo? – dijo Shino tranquilamente.

La boca de Kiba se abrió hasta sus pies, y tras unos segundos para procesar lo que le había dicho el amante de los bichos. Sus mejillas se colorearon de un adorable rojo y miró a sus manos con timidez. Su corazón explotaba de alegría y él no sabía ni que decir. Así que, levantó la vista lentamente y se encontró a Shino mirándole intensamente, con más amor y pasión del que jamás había visto en su mirada. Y entonces, con una sonrisita dijo.

Me estás diciendo que yo soy la chica? – preguntó, haciendo que Shino riese como pocas veces en su vida, con verdaderas carcajadas, haciendo que Kiba sonriese de oreja a oreja, al haber conseguido hacerle reir.

No, te estoy diciendo que ya te había elegido como pareja – dijo él – Te quiero.

E inclinándose sobre la mesa, le besó suavemente, con ternura, con cariño. Y Kiba pasó las manos entre los mechones sedosos de su pelo, atrayéndole más a su boca, devolviendo el beso con el mismo amor con el que le era dado. Se separaron y se miraron fijamente a los ojos, tan cerca que sus respiraciones agitadas se mezclaban. Y ambos sonrieron.