Wenas!!
Siento mucho haber tardado tanto, pero de verdad no he tenido tiempo, ahora que empiezo mis vacaciones, intentaré dedicarme un poquito más a mis historias.
Muchas gracias por leer, y en especial a todos los que dejáis comentarios, siempre es bueno conocer otra opinión.
En fin, espero que os guste!

Esta pareja es un poco rara, y me costó hacerla, pero creo que me ha quedado muy dulce!!

12 En la lejanía

Aunque dudaba que supiera que la observaba, siempre se había fijado en ella. Siempre sabía lo que iba a hacer, se sabía sus más mínimos gestos y miradas. Como juntaba los dedos cuando estaba nerviosa, cómo se retorcía el pelo si pensaba y como se desinhibía cuando creía que no había nadie cerca, y bailaba al son de una música que ella sola oía. Sabía que le gustaban las flores y los animales, y que no le gustaba nada el ramen; sabía que tenía la fuerza y el poder de un verdadero cabeza de la familia Hyuuga, sólo que ella lo escondía, por miedo a ser el centro de atención, y dejaba aquel puesto a su idiota de primo, que sabía que lo hacía. Era un acuerdo tácito.

En todos sus pasados encuentros, se las había arreglado para no herirla y para que su compañero no la hiriese. Era difícil protegerla, sabiendo que si descubrían que lo hacía, la matarían lentamente frente a sus ojos: una forma de hacerle recordar que, en la organización, no cabían sentimientos. Pero no podía evitar mirar desde el bosque, estudiando los movimientos de los ninjas, pero viéndola solo a ella. Sus largos cabellos azabache, brillando como si mil estrellas se escondieran entre ellas, piel translúcida y labios de un rosa pálido, como la más temprana de las rosas. Y luego sus ojos, ojos plateados, grandes y remarcados por unas espesas pestañas oscuras. Parecían lunas iluminando aquel rostro pacífico y dulce.

Y la historia volvía a empezar, estaban siguiendo a seis ninjas de Konoha, todos se le hacían conocidos. Estaba aquel loco vestido de verde y el primo de ella, estaba también la joven de los cuchillos y el chico de los bichos. Junto a ella, como siempre, estaba el que le hacía hervir la sangre. Aquel idiota con un perro, que se creía algo! Siempre iban pegados los dos, como si estuviesen atados. Y eso le ponía furioso como en muchos años nadie había visto… pero claro, él lo escondía bien. Supo en que momento su compañero atacó, y chascó la lengua con fastidio; pero no le quedó más remedio que unirse a la batalla.

Esta terminó en no mucho rato, les habían pillado por sorpresa y eran superiores a ellos. Notó como el genio de los Hyuuga se alejaba por el bosque, sin duda queriendo que se apartaran de su prima. Él sonrió, escondido bajo su capa, sólo por eso, le perdonaría la vida.

Ve por él – ordenó – Pero no le mates.

Bien.

El hombre se alejó, con su inmensa espada a la espalda, y silencioso entre el bosque, dejándole a él, solo, con una amalgama de cuerpos inertes a su alrededor. Sintió como uno se movía y se asombró al ver que era ella, que se levantaba con dificultad. Vio como miraba a su alrededor, dolorida por el golpe que la había dejado inconsciente pocos instantes. Ella había sido la primera en caer, de eso se había encargado él, había sido cuando ella se había desplomado, que los demás se habían dado cuenta que les atacaban. Le miró con atención, y vio algo en sus ojos blanquecinos que nunca había visto.

Ella le miraba con una mezcla de curiosidad y… comprensión? No lo sabía, nunca le había resultado tan difícil descifrar una emoción en aquellos ojos de luna. Se quedaron mirándose unos instantes, embobados, luego él reaccionó y se dio la vuelta para irse. No quería que saliese herida, y debía irse antes de que su compañero llegase. Comenzó a andar, pero una voz le detuvo, era ella, con su voz dulce y cristalina, delicada y decidida a la vez:

Porqué? Porqué… Itachi-san? – preguntó.

Él se dio la vuelta y la miró, ella se apoyaba en un árbol, y le miraba con la cabeza ladeada. En sus ojos solo había curiosidad, y un atisbo de esperanza. Itachi cerró los suyos y suspiró para coger fuerzas. No podía, no podía acercarse, no podía decirla que siempre la había observado, no podía decirla que la conocía tal vez mejor que nadie a su alrededor… no podía decirla que la amaba. Pero aquella mirada, cargada de sentimientos, hacía que todo su mundo se tambalease, se acercó lentamente, esperando ver miedo o rechazo, pero ella sólo le miró a los ojos, sin temerle.

Realmente, lo más seguro fuese que ella fuera la única que sabía lo que sentía, que entendía porqué había matado a su clan, porque se había convertido en lo que era. Al fin y al cabo, ella también era la heredera primogénita de un linaje arcaico y anterior al suyo mismo, compartían los mismos sueños y las mismas obligaciones. Se acercó y le posó una mano en la mejilla, sintiendo bajo sus dedos la piel de porcelana y notó como ella reclinaba la cabeza en su mano. Una caricia, una única caricia es lo que se permitiría.

Porque nunca podríamos estar juntos – susurró.

Ella entendió, no había preguntado porqué la dejaba viva, le preguntaba porqué nunca le había dicho nada, porque no podía decírselo, y porqué no le respondía a sus anhelos. Una única lágrima rodó por el bello rostro de Hinata, y a Itachi se le rompió el corazón, más él no lloró, las lágrimas se le habían agotado hace mucho, mucho tiempo. Solo se inclinó y posó sus labios sobre los de ella. Ni siquiera fue un beso, solo fue una caricia, una despedida, un adiós, y un te quiero, teñido de amargura.

Bien, esta será una de las pocas que tenga un final triste, me gustan muy poco cuando no son felices y comen perdices u.uU, así que, espero que les haya gustado!!