Para tods aquells a ls q ls guste el InoxSai

Spero q os guste!! Gracias por leer

13 A la tercera…

Aquello no salía en ninguno de los libros y manuales que había leído sobre comportamiento y relaciones humanas. En realidad, con aquel tema estaba más perdido que la sirenita en una zapatería. Pero, no podía negar que todos aquellos sentimientos en él eran exactos a la definición que todo el mundo daba de amor. Amor, esa palabra extraña para él, que le hacía sentirse incómodo e ingenuo.

Así pues, buscando un remedio, llegó a la conclusión que lo mejor sería declarársele, al fin y al cabo, a todos sus compañeros les había ido bien: Sasuke estaba saliendo por fin con Sakura, Naruto con Hinata, Neji con Tenten y Shikamaru con aquella chica de la arena, Temari. Y como no sabía que hacer, decidió pedir consejo… y fue un absoluto desastre.

Sasuke le dijo que le dijese que la encontraba atractiva y que siguiese desde allí, así que él, había ido hasta ella y le había soltado una de los piropos que les había enseñado su sensei: "Menudo par de piernas, cuando abren??". Tal vez había sido mala idea pedirle consejo al hentai de Kakashi, puesto que aquel comentario le ocasionó una de las mayores golpizas de la historia y una semana de repetidos arrepentimientos y disculpas.

Después había ido a hablar con Neji, que se encontraba con Shikamaru, y ellos le habían dicho que alabara su fuerza y le confesase cuanto la admiraba, después podría pedirle salir. Aquello tampoco fue demasiado bien… no sabía en qué momento se había equivocado, pero tras comparar su fuerza y sus técnicas con las de un hombre, recibió otro gran chichón de regalo y a una rubia enfurecida de nuevo.

Así que, decidió intentarlo de nuevo, si por algo le conocían era por ser tenaz y no parar hasta obtener lo que deseaba. Y cuando vio a Naruto e Hinata paseando tranquilamente, cogidos de la mano, se dijo que si el rubio lo había conseguido, con lo torpe que era, tampoco sería tan difícil. Y le pidió consejo. Y la sensatez y sensibilidad del rubio le sorprendieron, después de mostrarse alborotado y entusiasmado como su yo normal, le dijo con una enorme sonrisa que le ofreciese algo personal, algo que le recordase a él y simplemente le dijese lo que sentía. Viendo como Hinata parecía estar de acuerdo – al fin una opinión femenina – decidió intentarlo.

Estuvo pensando varios días, pensando en qué darle, y en qué decirle. Cuando al fin tuvo claras sus ideas, se dirigió a la floristería y pidió a cierta chica rubia que le acompañase a dar una vuelta. Esta parecía renuente pero aceptó.

Ino, he hecho esto para ti – sonrió, su rostro permanecía tan impasible como siempre. Ella le miró asombrada y desenrolló el pergamino, quedándose con la boca abierta.

Era ella, en blanco y negro, un retrato precioso, estaba en plena batalla, con sus cabellos revoloteando al viento. Toda la imagen daba sensación de movimiento y velocidad, parecía como si en cualquier momento el kunai que tenía en la mano fuese a salir disparado. Daba la imagen de fuerza, combinada con una mortal belleza, Ino se quedó de piedra al verse así retratada por Sai. No creyó nunca que el pintor llegase a verla de aquella manera; en el retrato, lo único en color eran sus ojos, unos enormes ojos violeta que parecían llegar al corazón del que lo miraba.

Sai… es magnífico – dijo sin palabras.

Es… es como te veo yo. Para mí siempre has sido así de hermosa, y con una fuerza de respetar. Se que en estas últimas semanas te he hecho enfadar; lo cierto es que eran intentos desastrosos.

Intentos?

Sí, intentos para decirte que… bueno, que me gustas mucho, en realidad, creo que puedo estar enamorado de ti. – dijo el moreno alzando los hombros.

Oh, Sai!! – rió ella, y juntando sus brazos tras su cuello le atrajo a su boca para compartir un beso que el otro aceptó gustoso. Tras unos largos y apasionados minutos, la rubia se separó y dijo con una sonrisa socarrona – Que sepas que todavía te considero un pervertido.

Las carcajadas de Sai resonaron por los campos de entrenamiento.