EL DRAGÓN Y LA SERPIENTE
Un imponente dragón dorado se alzaba en el medio del patio de la casa.
Harry sacó su varita, pero antes de que pudiese hacer nada, el dragón habló:
-Guarda esa cosa, por favor. Harry te llamabas, verdad?- dijo una voz profunda, pero que le recordaba a alguien…
-No pienso guardar la varita. ¿Quién eres? ¿Qué quieres? ¿Cómo has entrado aquí? ¿Desde cuando los dragones hablan? ¿Cómo sabes mi nombre? ¿Cúando…
-Stop, chaval. No me estreses, ¿si? Que sepas que si estoy aquí es porque tú me has invitado. No suelo entrar en casas ajenas…
-Cómo que yo te he invitado?? Y no me llames chaval, no soy ningún chaval!
-Espera.-dijo el dragón y entonces, algo extraño ocurrió. Dos imágenes se sobrepusieron, la del dragón y la de un joven rubio. Al final quedó sólo la del chico.
-Ja… Jack?? ¿Ese dragón eres tu?
-Así és.
-¿Pero eres animago? No, los animales se convierten en animales corrientes… Si no eres animago, a lo mejor eres--
-Tranquilízate, Harry. No soy animal. Soy… -el joven se quedó en silencio.
-¿Eres…?
-Te lo explicaremos luego, junto con Victoria y Kirtash.
-¿Quién es Kirtash? –preguntó el miope visiblemente confuso.
-Perdona, quería decir Christian.
-Ah, vale.
Harry y Jack entraron a la casa. El moreno no paraba de pensar sobre esos tres nuevos que habían entrado de sopetón a la casa. Parecían amigables, bueno, Jack y Victoria lo parecían, por que lo que era Christian…
En la cocina estaban preparando el desayuno Victoria y Hermione, mientras llevaban una animada charla:
-¿Así que no tienes una varita? –preguntó Hermione, curiosa.
-Pues no, aunque yo no soy maga… -repuso la otra tímidamente
-¿Entonces eres squib?
-Squib?
-Gente con sangre mágica, pero que no puede utilizar la magia.
-Bueno, pues… no se… yo soy semimaga.
Harry, que estaba escuchando la conversación, se quedó parado.
-Que quieres decir con semimaga? – le preguntó.
-Después habrá tiempo para hablar de todo eso. Además, nosotros no sabemos explicarlo muy bien… -intervino Jack, serio.
Hermione y Harry se miraron, y ambos decidieron a la vez que era mejor no hacer preguntas.
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Aquella tarde, mientras Ron y Hermione se dedicaban a demostrarse su amor, Harry hablaba con Jack sobre la espada de este:
-Es un espada legendaria, la forjaron hace miles de años.
-La única espada parecida que conozco es la espada de Godric Gryffindor.
-No creo. ¿Acaso la espada de Godric Comosellame…
-Gryffindor.
-Eso. ¿Acaso la espada de Godric Gryffindor estaba envuelta en llamas? – dijo Jack, orgulloso de su espada.
-Envuelta en llamas?
-Si, ya que la forjaron con fuego de dragón.
-Wow!-
En ese momento, Christian entró en el comedor.
-Oye, Jack- comentó Harry, curioso- Christian es un poco… raro, ¿no?
-Jajaja. Sí es bastante raro.
-Digo, está siempre callado, pensativo, y és muy… frío.
-Has dado justo en el clavo. Christian es frío.
Harry iba a preguntar más cosas cuando Arthur entró, muy exaltado.
-¡Chicos, corred, tenemos que ir a Hogwarts ahora mismo!
Ron y Hermione se despegaron.
-¿A Hogwarts, papá? ¿Para qué?
-¡No hay tiempo para explicaciones! ¡Jack, Christian, Victoria, coged las espadas y el báculo!
Todos se dieron prisa en coger lo que necesitaban.
-Chicos, apareceros en Hogsmeade.
Christian, muy serio y calmado, dijo:
-Señor Weasley, nosotros no sabemos aparecernos.
-Ah, si! Lo olvidaba. Bueno pues usaremos la Aparición Conjunta. Harry, con Jack; Hermione, con Victoria; Ron, con Christian. Solo teneis que que cogeros de los brazos de los chicos.
Hicieron lo planeado y se aparecieron delante de Las Tres Escobas. Al mirar a Hogwarts, se pusiéron pálidos. Salien rayos de colores por todos lados.
-¡No hay tiempo que perder! ¡Corred! ¡Los mortífagos libres estan atacando el castillo!
Cuando iban a echar a correr, Christian dijo:
-Esperad.
-Harry vió como pasaba los mismo que le había pasado esa mañana con Jack, sólo que en vez de un dragón dorado era… una serpiente alada.
Ron y Hermione se quedaron sin habla.
-Jack transformate.-dijo con una voz siseante, clavandole al rubio sus irisados ojos.
Jack se transformó, y se quedo mirando a Christian. Harry podría haber jurado que había odio en esas miradas.
Victoria intervino:
-Eh, chicos, no es momento para eso controlaros.
Las dos imponentes criaturas respirarón hondo y, no sin cierta dificultad, miraron hacia otro lado.
Por fin Ron reaccionó:
-Pero se puede saber que pasa aquí? ¿Qué es todo esto?
-No hay tiempo, Ron.- dijo el dragón- Montate en mi lomo. Harry, Hermione, vosotros también. –giró la vista hacia Victoria.-Amor, ves con Christian. Cuídate. –miró ahora a Christian.- Más te vale que no le pase nada, serpiente. Y cuídate tu también. No es que a mi me importe pero… ella lo pasaría fatal si te pasara algo.
-Lo mismo te digo, dragón. Pero ahora no es momento para chácharas. Señor Weasley, usted vedra conmigo.
-¿Eh? Si, si, claro.
Entonces un dragón y una gran serpiente alada alzaron el vuelo y aterrizaron, minutos después en los terrenos de Hogwarts.
La lucha iba a comenzar. Otra vez.
