Capitulo 2

El viaje realmente estaba cansándome. Y para colmo, no podía dormitar por el movimiento del carruaje. Esto iba a matarme antes de llegar junto a mi padre.

Hacia mas de 4 días que estábamos viajando así, mi madre sabia muy bien, tan molesta como yo, no había dicho absolutamente nada…igual que yo. Me dolían los pies, no de caminar (pues en realidad no lo había hecho hacia varios días), sino de los terribles zapatos que mi madre me obligo a usar, sabia yo para "deslumbrar a Mike"… aunque no los iba a ver demasiado, debajo del pesado y horroroso vestido color rojo vino, que una vez mas tapaba la terrible jaula llamada corsé. Si, estaba molesta.

La dos nos encontrábamos bastante tensas por la situación, agregado el hecho de que no gozábamos de la intimidad que deseábamos, pues Mike nos acompañaba en este viaje. Gentilmente le había propuesto a mi madre (pues parecía que en tema de decisiones, yo no existía para el), acompañarnos para asegurarse de que estuviéramos seguras; después de todo, nos encontrábamos viajando a un país totalmente desconocida para las dos, nuevo, lleno de cosas por descubrir…lleno de peligros.

Por un lado, me agradaba que Mike nos acompañase en aquel triste viaje, nos cuidaría, y sabíamos que tenia contactos (aunque fuesen de su padre) fuera de Inglaterra, lo que nos daba mas seguridad todavía (no se por qué estaba usando el plural, cuando era mi madre la que tomaba las decisiones, me sintiera segura yo o no). Pero por otro…había sido una tortura.

"Bella, cariño, mira esto", " Cariño, necesitas algo?", " Quieres comer algo, Bella?" estaba harta. Constantemente, me hacia preguntas estupidas, sin fundamento, y cuando lo tenían, las repetía un mínimo de 200 veces, para cerciorarse de que su futura mujer entendiese, y asegurarse de que no tuviera algún retraso mental, supongo…realmente me encontraba en trance aquellos días, rememorando el pasado junto a papá, perdida en mis pensamientos, alejada de mi madre y Mike… otra cosa que me molestaba, y mucho: Mike me trataba como si ya fuese su esposa, y no simplemente su prometida. Realmente me enervaba que hiciese aquello. No tenía ningún derecho sobre mí, no podía hacer conmigo lo que quisiera. Todavía.

Tampoco podía desquitarme con mi madre, porque Mike siempre estaba al acecho…además, ella adoraba a su futuro yerno, por lo que seguro lo defendería a el, y no a mi, que soy su hija…

A media tarde, casi en el crepúsculo del día, que por cierto ya estaba tornándose cada vez mas frío, conforme nos acercábamos a destino, llegamos a un pequeño pueblito; no hubiese resultado feo, ni tenebroso, ni macabro, si no fuera por el hecho de que el sol, al ocultarse por el ocaso, le otorgaba un aspecto espantosamente cruel, como si fuese peligroso, y ahora, luego de una fachada alegre y feliz, demostrara realmente lo que era… estaba desvariando. No pasaba nada de malo con el pueblo. No ahora, que sabia gracias a mi madre que pasaríamos la noche allí mientras el carruaje cambiaba los caballos.

- Que te parece, Cariño?.- me pregunto dulcemente Mike desde la puerta del carruaje, ofreciéndome la mano para descender sin matarme. Realmente era muy patosa, y con todo lo que llevaba puesto, peor.

- Me parece… muy bonito y acogedor.- Para un demonio de 6 ojos.

- Me alegro sobremanera que te guste. Ahora iremos al hospedaje en donde pasaremos la noche. Iras con tu madre, y bajaras a la hora de la cena.- sonó, mas que una sugerencia, una orden directa, sin excusa de incumplimiento.

- Si, Mike, allí estaré.

Espere a que mi madre bajase, ayudada también por Mike, y juntas nos dispusimos a entrar al pequeño hotel de hospedaje. Era ciertamente acogedor por dentro: todo lo que allí había era de madera bien tallada, y se notaba que era muy antigua, y seguramente costosa. No había nadie esperando, por lo que supuse que no eran horas de llegar a un hotel. Nunca había estado en uno.

Mike, quien iba delante de nosotras pidió al recepcionista dos habitaciones. Una vez firmo el libro de visitantes, subimos. Todo con tal de llegar y quitarme esos zapatos malditos.

Mi madre y yo entramos en una habitación muy pequeña, con una sola cama. Supuse que habíamos entrado en la habitación de Mike, pero al girarme para decírselo el ya no estaba con nosotras.

- Oh, Se que ya lo extrañas, pero tenia cosas que hacer. Sabes que Mike es muy detallista y responsable.- dijo mi madre con un tono muy peculiar que no paso desapercibido por mis oídos. Algo andaba mal.

- Esta bien.- decidí no discutirle a mi madre, ya que se pondría a defender a Mike.

Pasaron 2 horas entre que mamá termino de arreglarse (no entendía por que tanto arreglo, si no tenia que impresionar a ningún hombre, ya que papá no estaba…en fin, la coquetería nunca la abandonaría) y entre que yo volví a colocarme otra jaula llamada corsé, ahora cubierta por un vestido que, debía admitir, era muy bonito (Mike me lo había comprado): tenia un marcado escote en V, mangas largas hasta las manos, y ancho en la porción inferior de mi cuerpo, de un hermoso color blanco viejo, con volados por todos lados (manga, cuello, bordes).

Nos dispusimos a bajar a eso de las 9 de la noche, donde Mike ya nos esperaba en el comedor; no había mucho comensales, pero el lugar era acogedor y tenia de fondo la luz de la velas y las animadas charlas de los pocos que allí había cenando. Como todo un caballero que era, o intentaba aparentar, Mike nos corrió la silla a mi madre y a mi; no pase por alto que mi madre se reía mas de lo normal cuando Mike le dirigía la palabra.

Comenzamos a cenar. Realmente la comida era muy buena, con la excepción de que la carne estaba un poco cruda; estaba acostumbrada a que los sirvientes de casa la cocinaran al punto exacto, por pedido expreso de mi padre. Me limite a comer lo necesario y suficiente para no morir de hambre.

- Y dime, querido.- comenzó mi madre luego de terminar su cena.- ya arreglaste los caballos para mañana?

- De hecho, estoy esperando a que me lo confirmen, pero si, ya esta arreglado.- dijo Mike sonriendo, luego de beber un largo trago de vino.- Dime Bella, te gusto nuestra habitación?

Lentamente se me helo la sangre. Ahora entendía porque mi madre en su habitación tenia solo una cama. Que estupida había sido! Como no me había dado cuenta de que Mike había reservado una habitación solo para nosotros? Por mas que lo mirara, no tenia escapatoria…era demasiado tarde. Papá no estaba aquí para defenderme de esto, y mamá era cómplice. Por eso se reía. Traidora.

- Perdón? Nuestra habitación?.- trate de sonar disimulada mientras fulminaba con la mirada a mi madre.- No dormiré con mamá?

- Oh, que tonto. René, no le contaste, verdad?.- dijo Mike mirando un poco preocupado a mi madre. Había notado como me temblaba la voz al hablar, y a pesar de que Mike era un poco…autoritario, tampoco quería obligarme hasta el punto extremo de no ser dueña de mis acciones.

- No, realmente creía que seria una sorpresa agradable…

En eso, llego un hombre bien vestido, que toco suavemente el hombro de Mike. Este se dio vuelta, y con cara de entendimiento, asintió con la cabeza, y se volvió para mirarnos.

- Disculpen, Damas. Surgió un pequeño imprevisto con los caballos. Ya regreso.- se alejo rápidamente de la mesa, lo que mi madre aprovecho ágilmente.

- Te volviste loca? Como vas a demostrarle tanto odio, pobre hombre?.- rezongó mi madre en voz casi imperceptible, cargada de reproche.

- Yo no lo odio, y lo sabes. Es simplemente que me enferma que tomes decisiones que sabes van a afectarme, sin consultarme siquiera.- lo dije muy rápido, y esperaba que mi madre entendiese mis cuchicheos, mientras veía a Mike hablar a lo lejos acaloradamente con el hombre.

- Mira Bella. Simplemente te la haré sencilla: tu padre no anda bien en los negocios, como bien sabes, y Mike se esta encargando de que aun vivamos en la hermosa casa en la que vivimos, y que tengas todos los lujos que quieras. Para colmo, nos esta haciendo el favor de trasladarnos a ver a tu padre. Y tu le pagas así, con ese terror en la voz, sabiendo que Mike te adora? Solo te pide que duermas con el, no intentara nada.

- Y que puedes asegurarme? Te meterás debajo de la cama a espiarlo?.- realmente, mamá tenia razón. Mike se había ocupado esplendorosamente de nosotras dos todo este tiempo, y yo lo trataba así…

- No seas tonta. Y ahora calla, ahí viene.

En efecto, Mike se acercaba con paso seguro hacia nosotras, sonriéndonos.

- Y, cariño? Pudiste arreglar el problema?.- pregunto gentilmente mi madre.

- Oh si, por supuesto. Pero debemos partir antes de lo previsto por la mañana. Así que será momento de ir a dormir, señoras.

Esto último lo dijo con un poco de desconfianza, pero viendo que yo no alegaba nada, se dirigió hacia los dormitorios.

Que dios se apiade de mi alma.


Lejos…pero ya no tan lejos…

- Como sigue el humano?.- pregunto una voz en la penumbra. A veces me molestaba que mi hermano se escondiera detrás de la puerta y me preguntara cosas desde el pasillo, como creyendo que yo lo mordería.

- Igual. Carlisle realmente espera que aguante.- dije recostándome aun mas en aquel mullido sillón.

- Realmente te complace eso, Edward?

Ahora Había entrado. Mi hermano más…voluminoso, Emmett, me miraba con cierto aire reprobatorio desde la puerta. Justamente él.

Me encontraba recostado en un sillón, casi en la oscuridad (de no haber sido por una débil luz emanada de una vela que se encontraba al otro lado de la habitación), junto con dos hermosas mujeres, que esa noche, habían decidido hacerme compañía. Realmente, no me molestaba la compañía femenina, es mas, la apreciaba mucho…pero luego de tantos años, se tornaba tediosa, e incluso aburrida. Las dos se encontraban recostadas cada una a cada lado de mi cuerpo, mientras yo las abrazaba con los brazos. En una de mis manos, tenía una copa con un líquido rojo, que sabia bien yo, como mi hermano, no era vino. Las humanas no entendían nada, y menos cuando usábamos el termino "humano", o el simple hecho de que yo no dejaba que bebieran de mi copa…pero por el solo hecho de pasar la noche a mi lado, no hacían preguntas. Y eso era muy valorado.

- Tienes algún problema?.- le dije con todo amenazante, apretando un poco mas a una de las mujeres, que gimió por lo bajo. Me maldije mentalmente…no sabia si había gemido porque le había hecho daño, o simplemente porque le gustaba la cercanía.

"Si pudiese acercarme solo un poco mas…".

Si, definitivamente era la segunda opción.

- No, es simplemente…sabes que quiero lo mejor para ti, verdad?.- dijo Emmett desde la puerta, recostado en el marco. Llevaba un traje ajustado, negro, que remarcaba los músculos que tenia debajo de el.

- Lo se. Por eso, ahora lo mejor es que te vayas y me dejes…solo.

- Esta bien. Simplemente, recuerda: es probable que…ellos lleguen pronto.

- Lo se, no es necesario que me lo recuerdes.- simplemente, genial. Más humanos a los que cuidar. Y para colmo, tendríamos que hospedarlos. Tendríamos que cuidarnos más de lo normal.

Mientras las dos mujeres se apretaban más a mi, y yo me llevaba la copa a los labios, mi hermanos fue cerrando la puerta suavemente, produciendo un sonido crujiente y sumiéndome en la completa oscuridad.

Hola!!

gracias por los reviews!!

no se si se dieron cuenta...Edward y Bella, sobretodo edward, son un poco...distintos, a lo que conocemos . quise cambiar un poco eso...no se si les agrada.

ya saben: los reviews son mi sueldo, y la manera en que se que les gusta y quieren que lo siga :D

nos leemos!!

:Alice: