Atención: Todos los personajes son propiedad de Rumiko Takahashi… pero la historia es mía… así que disfrútenla…
Advertencia: Este fic contiene escenas violentas (verdaderamente Gore) así como otras cosas no aptas para menores, pervertidos crónicos, o puritanos incurables… no acepto reclamaciones de ningún tipo… besos…
EL DESPERTAR DEL CAOS
EL PRIMER ENFRENTAMIENTO
Y dijo Dios… "no es bueno que el hombre viva solo… hagámosle una compañera para que sojuzguen juntos la tierra, y todo lo que se mueve, y vuela, y todo lo que hay en el mar…
Y así fue, que del barro, formó Dios a una criatura humana… y al ver su obra, Dios dijo, "Es bueno" y la dotó de la llama procreadora… para luego insuflar su aliento de vida en ella.
Y Adán al ver a su compañera, se regocijó, pues era hermosa, diciendo: "Deberemos darte un Nombre"
Pero ella dijo… "Mi nombre es Lilith"
Y Ella, Lilith, era igual a él, y sojuzgaba a su lado todo lo creado sobre la faz del mundo, y Dios les dijo que se reprodujeran, y que llenaran la tierra…
Fue entonces que Adán quiso Dominarla a ella, siendo él, el primero en ser formado por el aliento divino…
Cuantas veces había soñado con esa oportunidad… ¿y ahora que haría?
El magnífico demonio lunar jamás había perdido la obsesión por encontrarlo. Sabía que tenían que acabar con él, por que su sola existencia amenazaba el equilibrio absoluto del universo.
Pero se sabía culpable de tan tremendo sacrilegio…
Por que aunque nunca lo confesó abiertamente a nadie (aunque Azrael lo supo, al leer su alma), en realidad, él deseaba a la mujer de su hermano.
Y ahora que se habían vuelto a encontrar, lucharían a muerte. Sesshoumaru, el poderoso… el sereno… el imperturbable… cargaba con la culpabilidad del mundo sobre sus hombros…
Por que si Inuyasha lo hubiera escuchado, nada de eso hubiera ocurrido…
El demonio flotaba ante ellos, observando la luna, costumbre particular que había adoptado tras la primera batalla que enfrentaron con el "Primogénito"…
- Sesshoumaru, deja de comerte el cerebro –le pide Kouga- no tengo idea que tanto estas elucubrando en tu retorcida mente… pero ahora lo único importante es encontrarlo…
- Mh –suspira el demonio – déjame en paz, Lobo…
- Vamos, Sesshoumaru, a estas alturas… ¿y aún no entiendes que somos un equipo? –Sango lo observaba por encima del borde de su copa, repleta de sangre fresca – solo no eres nadie… nos necesitas…
-Como nosotros a ti –sentenció Miroku, a quien los siglos le habían regalado un ácido sentido del humor – digo… solo a ti podemos enviarte en primera fila… por más que te despedaces, siempre te unes de nuevo…
- ¿Usará algún pegamento especial? –sigue el General Lobo- digo… casi no se notan las uniones…
- ¡Eso es verdad! – Kagome reía mostrando su blanca dentadura- ¡sigues igual de bonito!... ¿todo te funciona igual, verdad?
- Ahhhh!! Eso es algo que me gustaría comprobar con mis propias manos –suspira Kouga
- ¿No sería… con tus propios ojos? –Pregunta la Vampiresa, sonriendo con malignidad… una gota de su bebida carmesí, escurre lenta de la comisura de sus labios - ¿Kouga?
- ¡No!... es mejor tocar… por que solo ver… pues…
- ¡Lobo! –rugió el pálido ser – ni siquiera lo pienses…
- ¡Oh! Sesshoumaru… - Miroku levita lentamente hacia él – vamos… sabes que solo tratamos de animarte
- Yo no –aclara el lobo – yo hablo en serio… ¡ese trasero!…
-Kouga!! -Kagome se carcajea fuertemente, pero el sonido de esa risa resulta escalofriante, cuando parece que salen varias voces de su garganta al mismo tiempo - ¡Sabes bien que Sesshoumaru hizo voto de castidad!
- Bueno… el podría solo quedarse quieto… - los ojos de Sango lanzan destellos naranjas- de acuerdo a las reglas de Azrael… eso sería algo así como… ¿no cooperar?
-Basta – Sesshoumaru los mira, como escudriñándolos, furioso - ¿Cómo tienen humor para bromas estúpidas, cuando Inuyasha acaba de estar ante nosotros?
- En primer lugar…. No son bromas estúpidas – aclara la Sacerdotisa Oscura- en segundo lugar, precisamente por eso… por que si Él ya se presentó, significa que estamos cerca del objetivo…
- Además somos demasiado viejos para también estar amargados –Miroku vuelve a su lugar, flotando, y se acomoda para llevarse unas uvas a la boca- y sobre tu voto de castidad…
- ¿Jamás me dejarán en paz? –El demonio se lleva la mano a la frente en un gesto de desaliento - ¿Qué tiene mi voto?
- ¿Podrías reconsiderarlo? –Sigue el hombre de ojos azules- digo… ¿Cómo para que lo necesitas?...
- ¡¿Tu también?!
- Oye… eres tan lindo… - Ahora el Hijo de Inuyasha le dedicó la mirada más libidinosa de su repertorio… que era sumamente amplio, y aún más temible, conociendo su origen.
Toda la "conversación" fue presenciada por los Cazadores, quienes, además del natural temor que les inspiraban, se descubrieron aún mas horrorizados por su singular sentido de la diversión.
No importaba cuan preparados estuvieran, a pesar del entrenamiento, que había pasado de generación en generación en la Orden de los Cazadores de la Luz, nadie les había preparado en verdad para lidiar con esta clase de seres.
No solo eran despiadados asesinos, lo más mortífero entre lo mortífero… deseaban salvar todo lo vivo…
Los Procuradores, más habituados a coexistir con todo tipo de seres, sabían bien que la edad provocaba un extraño abandono de todas las leyes y restricciones morales o mentales que las criaturas tuviesen anteriormente…
Como solía decir Azrael… "¿Cuanto mas bajo podemos caer?"
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El silencio de la Gran Sala, era tan denso, que podía cortarse con cuchillo.
Un temor reverencial apareció en los ojos de todos los malignos, conociendo, los más antiguos, el origen de la voz que había hablado…
- ¿Quién ha sido? –Sango temblaba como una hoja, y se sorprendió al notar que su Padre, que solía ser más bien una especie de estatua de infinita indiferencia, había pegado un respingo ahogado… -¿Quién ha hablado?
-Lilith – continuó la voz, pareciendo acercarse cada vez más – la única otra criatura, además de Adán, formada por la propia mano del Dador de Vida…
Y ante ellos, y para su tremendo asombro, causando un repentino arrodillarse de todos los presentes (Excepto Gabriel, que se encontraba en elegante reverencia, con una espada desenvainada en gesto noble) se materializó un Ser, más grandioso que todo lo que conocieran…
- Hemos de intervenir, puesto que no será destrozada la creación ni lo creado… -su voz era suave, pero provocaba a la reverencia – Deben eliminarle…
-Señor, Hijo de Dios… -Miroku le hablaba con voz temblorosa por la emoción - ¿Entiendes nuestro dolor?
-Sí… Nuestro Padre entiende…
- Deben saber que aún poseen el Libre Albedrío… pues ese tesoro entregado a la humanidad desde hace milenios, no les puede ser arrebatado… -el Ser, paseó la mirada, dubitativo y apesadumbrado - más sean prudentes… está escrito en el Libro… sean prudentes, estaremos con ustedes… Mi Padre les protegerá… y yo estaré con ustedes…
-Señor –Kagome, aterrada, se atrevió a dirigirse a él, debido a la dulzura de su aspecto - ¿Tu sabes lo que ocurrió?
- Sí hija mía –esas dos últimas palabras derritieron el corazón de los Asesinos – no debes preocuparte…
-¿Pero yo? –Sesshoumaru se debatía entre el dolor y la necesidad - ¿Señor Mío… que hay de mi?
-Conoces la realidad de tu corazón… más sin embargo, la respuesta te será revelada a su debido tiempo… -Él lo miraba con una ternura paternal inmensa – cumple con tu deber…
En ese momento, una gran explosión de luz invadió el recinto, atravesando los cuerpos de los Asesinos, y haciéndoles flotar por unos minutos… parecía que algo interactuaba con ellos…
La Luz Dialogaba con ellos…
La respuesta estaba en el amor… la fórmula les fue entregada…
Al otro extremo del mundo, en su suntuosa caverna, Inuyasha y su madre descansaban de la carnicería del día. El joven se lavaba las costras de sangre seca que cubrían buena parte de su bello exterior.
Sus cabellos, negros como ónix, destilaban agua enrojecida, que parecía no querer acabarse…
Inuyasha estaba enterado del Concilio efectuado en su honor…
- ¿Sería bueno presentarme, Lilith? –pregunta, sardónico
- No… ellos deberán buscarte… recuerda que es un honor para ellos el seguir tu rastro… - la mujer agita su roja cabellera, como fuego, recordándole al hombre, su re-nacimiento.
- Cometí un grave error…
- Lo sé… recreaste un compañero para ti, y te traicionó… no debes juzgarte duramente –contestó ella, con voz pastosa – aún no ha muerto la totalidad de tu alma… pero pronto pasará…
-Ojala…-suspiró resignado – ojala… por que la ira me consume…
- Eso, hijo mío… debes aprovecharlo…
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El siniestro, pero inenarrablemente atractivo grupo, se encaminaba, por decirlo de algún modo, al edificio donde permanecerían, buscando la solución a su mayor incógnita. En la puerta, un hombrecillo canoso y afable les recibió.
Sesshoumaru no pudo evitar un gemido doloroso…
El silencio de los demás fue suficientemente comprensible…
-Bienvenidos, jóvenes… es momento de que tomen un descanso… - el anciano les presenta la encorvada espalda, y se interna en las profundidades del templo – hace tanto tiempo que no nos vemos… empezaba a preocuparme por ustedes… ¿No parece increíble? Los Guardianes se han retirado, y ahora nos volvemos a encontrar…
-¿Por qué tienes ese aspecto? –inquirió Miroku, intrigado
- No puedes convivir con mortales, menos en un cargo como éste, sin pasar por un mortal… además… es agradable como todos tienen consideraciones con un pobre anciano…
-Pero tú… ¿no eras nuestro enemigo más acérrimo? –Sango permanecía serena, pero evidentemente preparada para una batalla - ¿Cuántas veces intentaste matarnos?
-Eso era, Querida, antes de conocer la verdadera historia de su creación… mis hijos y yo, nos hemos preparado desde entonces para apoyarlos…
-Pero después intentarás matarnos a todos –Kagome hablaba sin inflexiones, como perdida en sus pensamientos – después de que eliminemos a Inuyasha…
-Ah… el Primogénito… tienes razón Preciosa… - poco a poco, el hombrecillo parecía perder edad y ganar centímetros – pero hasta que ése día llegue… soy su mejor amigo…
La piel arrugada cobraba vida y tersura, los ojos grisáceos por cataratas antiguas, recuperaban su brillo, y su color… un escarlata casi gentil. El cabello, ralo, casi una blanca pelusa, brotaba espeso, castaño oscuro, ondulante y largo…
- Náraku –al fin Kouga habló, con un dejo de sarcasmo en la rotunda voz – un Híbrido… así que aún vives…
- ¿Acaso no te alegras, General? –un muchacho albino, de ojos violeta pálido se materializó casi frente al Lobo – Solo estamos aquí para ayudarles en esta búsqueda infernal…
-Para eso estamos aquí – Náraku les miraba casi con ternura – luego seremos libres…
-¿Qué fue de la niña? –Soltó de pronto Kagome, descubriendo un rictus de dolor en el rostro de su anfitrión - ¿Kanna, se llamaba?
- Murió… hace mucho –contestó el jovencito
- Inuyasha la mató –Náraku hablaba, ligeramente distinto - ¿Ahora comprenden por que pueden confiar en mí?
Un silencio tácito los cubrió, como muda aceptación de las palabras del hombre. Sí, si algo era seguro, era que lo único que Náraku había amado de verdad, había sido esa niña… una autista dotada de valiosos poderes extrasensoriales…
Su única hija legítima…
La única nacida de Kagura, su esposa… quien muriera tras la salvaje violación de que fue objeto por parte del Primogénito…
- Debemos prepararnos –esta vez, Miroku rompió con las cavilaciones de los reunidos – ésta vez, no podremos volver a atarle…
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Náraku Hideki, un famoso investigador de lo paranormal, estaba recibiendo notas confusas respecto a un peligro inminente…
Hacía algunos meses que perseguía a un hombre lobo, bastante poderoso, por cierto…
Fue entonces que se topó con él. Con Sesshoumaru.
-Aléjate de nosotros –amenazó el demonio, furioso – aléjate de ésta búsqueda, que solo te acarreará desgracias
- ¿Quién eres tú para ordenarme nada, engendro del mal? –Y agitó frente a su nariz un crucifijo de plata, una verdadera reliquia sagrada – ¡Muere criatura infernal!
- No he de matarte, por que no me interesa tu vida –El demonio, tomó con delicadeza el sagrado objeto, dejando pasmado al hombre – pero si sigues tras nosotros, encontrarás más de lo que deseas saber…
- ¿De que hablas? –Náraku, por primera vez, sintió miedo - ¿Por qué me adviertes?
-¿Por qué deseas destruirnos?
- Mi padre fue un Cazador… y ahora deseo proteger su legado…
- No sigas en tu empresa –Sesshoumaru se elevaba sobre su cabeza, majestuoso – desiste, y aleja a tu familia…
Pero no hizo caso… ¡Por supuesto que no!... su hija, la dulce y silenciosa Kanna, había previsto que habría una gran masacre… había hablado de un cambio de existencia…
Náraku Hideki se esforzó tanto, que logró encontrarse con Inuyasha cara a cara.
Obviamente, a éste le causó tanta gracia, que decidió, en retribución a su osadía, ir a su hogar personalmente…
Y matar a su familia…
-Vaya, vaya –Inuyasha se encontraba plantado frente a una aterrorizada mujer, Kagura – eres bonita… me divertirás un rato… luego ya veremos…
Y se lanzó sobre ella, como si de una bestia salvaje se tratara, ultrajándola de un modo tan violento, que quedó bañado en la sangre de la mujer.
Mayor fue su placer, al detectar que había estado embarazada…
Los gemidos casi imperceptibles de ella, brotaban de unos labios rotos, con la cara llena de golpes, y el cuerpo arañado hasta casi verse los huesos en algunas partes… su vientre había sido abierto, con el único fin de sacar al nonato…
Lo dejaría como un presente para su anterior valiente visitante.
Lo que la mantenía aún unida a este mundo, era su preocupación por su hija.
Kanna fue degollada, para luego vaciar sus órganos en un festín macabro, que el Primogénito aprovechó al máximo.
Además, la chiquilla, que ni siquiera había gritado, (para su gran disgusto) poseía unas enormes cualidades… fue divertido observar su cara, en un gesto de completo espanto, frente a él, ya sin vida, mientras sorbía lentamente los asquerosos trozos de tejidos que antes fueran los interiores del cuerpecito inerte.
Eso fue lo que Náraku descubrió al llegar a casa… jurándose a sí mismo encontrar a todos los Malignos del mundo, y destruirlos con sus propias manos.
Eso antes de saber que el verdadero causante, fue el galante, y educado joven que conociera en esa extravagante cena de investigadores.
- Lo peor de todo… -se dijo a sí mismo, muchas veces – es que me había caído bien…
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Ahora, el antiguamente investigador, estaba unido a las filas de los inmortales, habiendo cruzado, por medio de la ingeniería biogenética, su ADN con la de varias criaturas del mal. Ayudado por un muy divertido Azrael, salió de ese laboratorio con nuevos y asombrosos poderes, y una vida en extremo podrida…
Poco después, con sus propios tejidos, formó otras criaturas más, extensiones, diría él, sardónico.
- Y ahora estoy para indicarles el camino –comentó de pronto, diluyendo las visiones que habían poseído a todos – y una vez que lo eliminemos, cumpliré mi juramento…
-Una vez que lo eliminemos, Náraku –espetó, violento, Miroku –tu también deberás morir.
-Créeme, si te digo, Sacerdote Oscuro… que yo mismo me encargaré de ello…
Y se internaron lenta y parsimoniosamente en las catacumbas del templo, que por el momento, se estaba convirtiendo en su cuartel.
Y la escena que los recibió, no terminó por alegrarles. Pero debían reconocer que el trabajo del híbrido era impresionante.
En un cine retro, como daban en llamarles a los inmensos proyectores en cuatro dimensiones que eran la atracción más grande de la ciudad de Asoria, Inuyasha disfrutaba de una buena película, acompañándose de un vaso grande de refresco, y unas frituras.
A su alrededor, un respetuoso silencio reinaba.
Tal vez, era por que todos los asistentes estaban muertos… desde el encargado de los pases, hasta el controlador de cabina…
Un río escarlata y negruzco surcaba los pasillos, dejando un desagradable olor a desolación y terror. Lilith, sentada con toda propiedad a su lado, observaba atentamente las figuras que se movían ante ellos, aparentemente interesada en la trama.
-¿Fue lo suficientemente bueno para ti, madre? –pregunto en susurros, Inuyasha
- No, necesito más… -ella contestó en murmullos – necesito más dolor…
- Entonces, salgamos de aquí… conozco un lindo bar multisex a unas cuantas cuadras… será interesante
Y se levantaron cuidadosamente, tratando de hacer el menor ruido posible, en una burla descarada, como si fuesen a molestar a los demás espectadores…
CONTINUARÁ
