El particular elfo domestico serbia a Regulus, que habría su correspondencia, eran cartas de sus amigo, que mientras leía el elfo aclaraba el remitente de la carta que entregaría cuando terminara de leer la anterior, hasta que llego a una, la cual no tenían remitente, esta carta no tenia más que el sello, desconocido para el elfo, este era una flor de Loto, la cera del sello era blanco invierno y el papel era el que se utilizaba para el dibujo con carboncillo. El sirviente examino la carta, una y otra vez, temeroso de abrirla, hasta que finalmente su amo terminao de leer la carta proveniente de Severus Snape, el joven observo al elfo con peculiar atención, devino a su sana curiosidad, intentaba leer lo que se encontraba escrito en ella corriendo un lado del sobre, mas nunca, sin siquiera intentar abrirla, hasta, que el hermano menor de los Black interrumpió al elfo para pedirle la misteriosa carta. El joven la abrió y supo de inmediato de quien era dichosa carta, gracias a la letra con la que estaba escrita, era con peculiar curvatura, acentuando las terminaciones de cada letra con largos pincelazos que unían una línea con otra.

Querido Regulus:

Debo admitir que no se por donde empezar, las fiestas en mi casa serán como siempre, mis tíos no han dado señales de vida, por lo que supongo que no piensan celebrar las fiestas conmigo y mis abuelos… espero que las tuyas sean realmente confortables y alegres. Ayer llegue de Francia, donde te compre un lindo regalo, que espero que te guste, Camille dijo que no te compraría uno porque tu le dijiste a ella que no merecía un regalo porque estaba hablando con aquel chico de Griffindor, Remus Lupin, mas creo que no será así, aunque te pido que le des uno (un regalo), el chico no es malo, y además solo estudiaban, creo sinceramente que exageras las cosas, veras como Camille no se te escapa de nuevo… es broma, solo debes ser mas tolerante.

El día anterior me encontré con Severus y se compro una nueva lechuza, me dijo que un chica de Griffindor soltó la suya y esta no volvió, la nueva es completamente negra, cosa extraña, porque e buscado lechuzas de ese color y no he encontrado, además, es curioso que no le allá hecho nada a aquel chico, a estado bastante cauteloso desde que peleo con Evans, y me contó que tuvieron una riña por aquella chica, ¿sabes?, deberías ser mas tolerante, es una buena chica, con la que hablo lo suficiente como para poder decir que es buena, más allá de que sea "sangre sucia" como tu dices, podría decir que puedo decirle Lily con total libertad, aunque a Camille no le agrada del todo el resto de las chicas con las que Lily se junta, pero tu tranquilo, que ellos saben con quien se juntan y con quien no, puedo prometerte que no te cambiaran por nadie, deberías ser mas seguro y relajarte un poco. Además si te das cuenta ya te he escrito dos veces que debes ser más t-o-l-e-r-a-n-t-e.

PS: Bueno sobre lo que me pediste el otro día… sí, mis abuelos me permitieron ir a tu casa será el día siguiente de navidad, mas, solo será por la tarde tengo muchas cosas que hacer, tareas y ensayos lo suficientemente largas como para que me roben el resto de mis días libre…

Adiós

Helene

Al terminar de leer la carta soltó unas cuantas carcajadas, y se dirigió a hablar con sus padres, sin dar detalles de la chica, realmente sus padres no le preocupaban, su amiga era muy centrada, educada y bastante cortés en lo que a "trato social" refiere, pero no puedo evitar sentirse nervioso con la constante presencia de su hermano mayor, su fama es conocida, e incomodarle es lo ultimo que Regulus quisiera hacer pasar a Helene. Ellos eran grandes amigos, desde que Regulus entro a Hogwarts, fue la primera en recibirlo y acogerlo, eran como hermanos, nunca confundieron las cosas, ni siquiera permitió darse el lujo de presentarle a su hermano, debía admitir que odiaba estar detrás de Sirius, al menos en el colegio, más aya de calificaciones o conducta, entre sus compañeras siempre había sido el hermano de Sirius Black, cosa que le molestaba, y curiosamente nunca había hablado de Sirius con Helene, de un modo sentimental, es decir, de un modo en el que se diera a entender que Helene se sentía atraída hacia su hermano mayor.

Finalmente los días pasaron, largo y aburridos para los hermanos Black, ninguno salio ni congrego juntas con sus amistades a lo largo de los días, hasta que la noche de Navidad llego, se entregaron regalos, y celebraron más placenteramente de lo que pudiera haber imaginado Regulus, sus padres no discutieron con Sirius, ni hicieron comentario sobre las amistades que mantenía este mismo. Después de una larga noche y una largo día, sonaron las 11:00 AM del día, media hora antes a la que había fijado con Helene para juntarse en una plaza, una tanto lejana de la casa de los Black, pero lo suficiente pera ir y volver con su invitada en cortos 30 minutos. El joven se dirigió a dicha plaza y encontró a Helene sentada en una banca, con un abrigo asta las rodillas, pantalones de tela verde olivo, y en bolso de un color considerablemente mas oscuro que sus pantalones, se saludaron y se dirigieron a la casa Black. Regulus abrió la puerta dejándole entrar, la chica espero y cuando volteo por el angosto pasillo encontró a un elfo domestico que la miraba atentamente, al verlo por primera vez se exalto, mas luego de un segundo se inclino ligeramente hacia el elfo en forma de saludo lo que sorprendió a este, que le indico felizmente la dirección a la sala, sin antes pasar por el pasillo donde se abrieron repentinamente una cortinas, dejando ver un peculiar retrato de una mujer que la miraba duramente, la chica se exalto nuevamente, mas cuando tomo su posición nuevamente se inclino más marcadamente lo que complació al retrato que serró las cortinas, finalmente llegaron al salón donde los padres de Regulus se encontraban.

- Muy buenos días.-dijo la madre de Regulus

-Igualmente, es un completo placer conocerla.-dijo Helene haciendo el mismo gesto que realizo al retrato. Lo que complació a la señora de la casa.

- Buenos días, y el gusto es totalmente nuestro- dijo el padre esta vez, mirándose cómplicemente con su esposa.

Y antes de que Helene pudiera responder Regulus le interrumpió para poder terminar con una platica que de seguro terminaría en una interrogación de parte de sus padres.- Bueno, vamos a estar en la biblioteca –dijo rápidamente.

- Con su permiso –dijo Helene y se dirigió asía donde Regulus indicaba.

- Por favor díganle a Sirius que no se aparezca ahí-dijo en forma de susurro a sus padres.

Estuvieron durante horas sentados conversando y riendo, Regulus le mostró las cartas que sus amigos le habían mandado y Helene le mostró las que ella había recibido, rieron y gracias a las atenciones del elfo domestico, fue mucho más reconfortante. La invitada intento convencer al muchacho de evitar meterse con las amistades alternas de sus amigos, como Camille con Lupin o Severus con Evans, mas el insistía que solo eran estorbo, olvidando que uno de los involucrados era amigo directo su hermano, la conversación continua hasta que el elfo domestico informo que el almuerzo estaba servido y listo para que pudieran comer, las horas habían pasado volando.

-Todo se ve muy delicioso –dijo Regulus.

-¿Hay visita? –dijo un tanto fastidiado Sirius mientras se sentaba, sin darse cuenta de la presencia de Helene, no acostumbraba estos tratos por parte del elfo, con quien tenia una pútrida relación.

- Al parecer tu elfo se esmero, Regulus –dijo Helene, con el seño fruncido al darse cuenta de la presencia del hermano mayor de Regulus. Algo le intrigo al ver que el chico se sentaba.

- ¡AH!... hola –dijo Sirius un tanto desconcertado al ver la presencia de quien seria su compañera en tantas clases.

- Hola –dijo ella sin prestar verdadera atención, algo le había molestado del chico, cosa que había solucionado con rapidez.

- Bueno, pueden comenzar a comer –informo el padre de los chicos, y todos comenzaron a comer. Durante nos minutos un silencio incomodo invadió el comedor hasta que la señora de la casa hablo.

- Y tu, linda, ¿en que casa estas? –pregunto mientras sostenía una copa con vino tinto.

- Soy de Ravenclaw –dijo endulzando la voz.

Los padres de Regulus se miraron un tanto decepcionados.

- A sí, y ¿por qué? –pregunto mirando esta vez a Regulus.

- El sombrero dijo que mis ansias de conocer más eran mayores que mi ambición, o algo así –dijo mirando a los padres del chico, a la vez.

- A sí –dijo esta vez la madre, mirando a su esposo complacida, y en tanto cómplice en lo que paresia una discusión interna entra ambos.- y dime, ¿en que trabajan tus padres?- Regulus miro a sus padres un tanto alterado y abriendo los ojos de par en par.

Y con un suspiro la chica hablo sin cambiar el tono de voz. – Mis padres murieron cuando yo nací, pero por lo que tengo entendido, mi padre trabajaba en el ministerio al igual que mi madre.

- ah, ¿ambos eran magos entonces? –pregunto nuevamente la madre recibiendo una asida mirada por parte de su hijo menor.

- Sí, de hecho mis abuelos también y así desde muchas generaciones según tengo entendido. –dijo muy relajadamente mientras dejaba en la mesa una copa de jugo.

- Dime, come te va en la escuela, supongo que bien, eres de Ravenclaw -dijo la mujer sin dejar responder a su invitada.- ¿Cuántas clases comparten con Regulus?

- No, yo voy un año antes que Regulus.

- Entonces eres compañera de Sirius. -dijo el hombre mirando a su hijo mayor en forma de reproche.

- Si... -respondieron Sirius y Helene a la vez, sin que esta incomodara a Helena, mas si a Sirius que sintió la mirada de su hermano menor

- Pero, ustedes parecen no conocerse mucho...-dijo el señor mirando duramente a su hijo, nuevamente.

- La verdad es que no lo conozco lo sufísiente para poder hablar libremente con el, pero es un chico agradable, es el hermano de mi mejor amigo. -dijo Helene con mucha calma, con un comentario que tuvo que ser modificado ante la realidad, la chica miro a Sirius y este le daba las gracias con los ojos, lo había sacado de un problema.

El almuerzo siguió asta que todos se levantaron de la mesa, Regulus y su invitada se dirigieron a un salón distinto, y Sirius se dirigió a la biblioteca. Mientras conversaban Helene recordó que había dejado una de sus cartas en la biblioteca, por lo que se dirigió a esta. La biblioteca estaba vacía, a diferencia de lo que pensaba, tomo la carta y se dirigía a la puesta cuando choco levemente con un mueble haciendo caer un pergamino que tenia muchos dobleces, lo tomo, pensó dejarlo donde estaba antes de que lo botará pero la curiosidad la supero, y lo abrió, encontrándolo en blanco, además de mucho e interminables dobleces, se preguntaba que seria, y para que serviría. Entonces sintió que alguien entraba.

- Ah… hola… -dijo una voz masculina débilmente.- ...mmm... gracias...

- Ah!...hola, sí, no te preucupes… -dijo con el pergamino aun en la mano, pero sin que el hermano mayor de los Black se percatara.

- Tú y Regulus son muy buenos amigos ¿no?

- De hecho sí, desde que entro… -dijo mientras lo miraba curiosamente. – así que tu eres Sirius Black.

- Ciento un dejo de decepción.

- NO, no, lo siento, es decir, me habían hablado mucho de ti, y la verdad, es que nunca había asociado que tu serias Sirius Black, es decir…-se encontraba un tanto nerviosa y no sabia que decir, nunca había tenido a Sirius Black y a su cuerpo en un mismo lugar, nunca había ubicado a Black como Black.

- No te entiendo, tú ¿no sabias que yo… era yo? –dijo un tanto extrañado, y alzando la ceja.

- Si, es complicado, pero recuerdo haberte visto, y la verdad no sabía que tú eras ESE Sirius Black.

- Bueno pero eme aquí –dijo aun un tanto nervioso.

- Si, bueno, supongo que un gusto, -le dijo extendiéndole la mano.- e de admitir que tu no debes conocerme, después de todo soy solo una chica más de Ravenclaw, me llamo Helene Boleyn.

- La verdad es que si, sí sabia que tu eras… tu, eres un tanto popular entre algunos chicos de mi casa.

-¿Sí?... bueno, nos vemos, supongo…-dijo aun un tanto incomoda, y con el seño fruncido por la nueva revelación, quizás un tanto decepcionada.- ah!... toma se callo, no se que es pero toma.

- Ah!, claro, gracias…

La chica siguió caminando y dejo a Sirius atrás, aquel "encuentro" había sido extraño para ambos, algo que quizás marcaría lo que ya era obvio, que ella no se encontraría exactamente cerca de el por el resto del año, la fama de Sirius siempre le precedía y las chicas que eran serias lo evitaban y las que le amaban le perseguían, realmente no tenia amigas, acostumbraba a alejar a las mujeres que no tenían verdaderas intenciones con el, y esta chica, apenas si lo conocía de cara, y no tenia la mejor percepción de su nombre, era nada mas que un chico mujeriego en la escuela, era de esas chicas que salía con chicos mayores y tenia pocas amigas, quizás hablaba con Remus pero ni eso era seguro, realmente no tenia muchas posibilidades con ella y quizás apenas podría hablarle en el resto el año, a menos que fuese a su casa, eso disminuía las posibilidades que tenia de invitarla a salir o a algún baile, en fin, era un comienzo y al menos sabia que (como para la mayoría de la chicas de Hogwarts) no era invisible, y no sabia si eso era bueno o malo.