Capítulo 3 - Exámenes (Parte I)
Parte II: Problemas.
Queridos lectores: Me he emocionado mucho al recibir sus reviews Debo agradecerles por eso y mucho más! Estoy tan ansioso de seguir escribiendo que casi he terminado este capítulo inmediatamente después de subir el capítulo dos. Especiales agradecimientos a Ishtar por sus sabios comentarios, he seguido algunos. Bueno, los dejo con el capítulo 3.
Disclaimer: Hagane no Renkinjutsushi (Fullmetal Alchemist para quien no sepa) no me pertenece, sólo escribo por amor al arte y para una sana diversión.
- Ed… Edo…- nada – Edward… - Un quejido - ¿Fullmetal? – Sin respuesta.
Alphonse ya llevaba 15 minutos tratando de despertar al rubio, infructuosamente. Sin embargo, se le hacía demasiado familiar la situación, casi reconfortante, pero debía levantarse, y Edward también.
- Vamos Ed…- musitó en el oído del ambarino, consiguiendo sólo un suave ronroneo por parte de éste – Despierta… debo ir a ducharme aún – Aún sin resultados.
Definitivamente, llegaría tarde. Su hermano lo tenía fuertemente sujetado de la cintura. Quizás no fue buena idea quedarse hasta tan tarde despiertos. Intentó zafarse, con resultados obvios. Prefirió rendirse, además estaba realmente cómodo ahí en la cama, sólo que su sentido de la responsabilidad le martillaba la conciencia.
Suspiró resignado. Miró el apacible rostro del mayor. Dormía profundamente, esas enormes orbes de oro estaba escondidas detrás de sus párpados, esperando absorber un poco de luz. Los labios entrecerrados formando una ligera sonrisa le hicieron pensar que soñaba algo bueno. Antiguamente Edward no dormía mucho, le escuchaba llorar cuando aún estaba en la armadura.
Disipó esos tristes recuerdos. Acarició suavemente unos cabellos que cubrían su frente, acomodándolos hacia los lados. Jugueteó con la antena particular de su hermano, enrollándola en su índice. Siguió su juego, deslizando su dedo por la sien del mayor, acariciando el exterior del pómulo izquierdo. Cruzó el recorrido de su índice, contorneando sus labios…
- Al…- '¡Por fin reaccionó!' pensó alegre el castaño. Después de todo, las caricias suaves funcionaron – Deja dormir, sólo un rato más – susurró, suplicando unos minutos más.
Una enorme gota resbaló por la nuca de Al. No podía creer que pudiera seguir durmiendo – Ed, debemos ir a la escuela, hoy son las pruebas – musitó despacio, calmado.
- Está bien, está bien… - contestó hastiado el dorado, estirando los brazos, soltando por fin el agarre que tenía Al - ¿Por qué no te has levantado aún, Aru? – entrecerraba los párpados, quitándose ligeramente la modorra.
- Me soltaste recién, nii-san. Imposible pudiese siquiera ducharme – explicó, mientras se sentaba en la cama, poniéndose los pantalones del día de ayer. Aunque fuese su hermano, aún le daba vergüenza pasearse por la casa, desnudo.
- Entonces – murmuró Edward - ¿Qué esperamos? – Tomó a Al en brazos, enérgico, cargándolo con dirección al baño privado de la habitación que compartían hace ya 2 años. Llevaba una gran sonrisa en el rostro, en cambio Alphonse sólo suspiraba resignado.
Volaron los pantalones de Al por la pieza, cayendo quien sabe donde, mientras la puerta del baño se cerraba de sopetón.
No hace falta mencionar que sólo les quedaban veinte minutos para llegar, los cuales se demoraron sólo en la ducha. Aún quedaba desayunar…
- Llegan realmente tarde, jóvenes Elric – Riza los esperaba en la entrada, acompañada de Black Hayate, el guardián y literal "perro de los militares".
- ¡Discúlpenos Teniente! – Alphonse se disculpaba reiteradamente, aduciendo el retraso a "problemas hogareños" (N. del A.: ¿Ahora le llaman así a eso?); extrañamente, a diferencia del menor, Edward tenía el mejor humor de todos en kilómetros a la redonda tal vez.
- Apresúrense, en el patio central se harán las pruebas. El General los espera – sentenció.
- Nos retiramos, teniente – Dijo el rubio, contento, tomando a Al del brazo, arrastrándolo ligeramente
- Nos regañará el General – lloraba cómicamente, imaginándose una escena donde el General Mustang los azotaba y reía malvadamente. (N. d. A.: Gran imaginación…)
- No, sólo estará molesto, nos dirá irresponsables, nos llamará a su oficina, nos dará un sermón y que nos devolvamos a nuestras clases – Meditó en voz alta el rubio, despreocupado total. Nada podía echarle a perder el día.
Cruzaron rápidamente el edificio, llegando al patio central, con todos los alumnos formados en columnas uniformes, formando largas filas y columnas. Al parecer sólo los esperaban a ellos, ya que varios parecían aburridos y desconcentrados, mientras el General daba vueltas en círculo, Kimbly se paseaba entre los alumnos, mirando quien sabe qué. Los otros sólo estaban sentados en unas sillas acomodadas en el frente del 'batallón'.
- ¡Hemos llegado! – Gritó entusiasta Edward, alarmando al alumnado que se posicionó firme y en sus posiciones, rígidos y tensos.
- ¡SE PUEDE SABER PORQUE SE DEMORARON TANTO! – un Roy Mustang se abalanzaba contra Edward, con serias intenciones de darle una buena paliza, siendo detenido en el aire por el Teniente Coronel Armstrong – Suéltame Armstrong o lo voy a incinerar desde aquí - miró profundamente al fornido militar, metiéndose las manos en los bolsillos de su chaqueta.
- No lo intente General, él está por sobre su autoridad y no puedo permitir le haga daño – explicó calmado, dejando en el suelo al General y formándose rápidamente – Acepto el castigo debido por mi desobediencia –
- No Teniente, no será castigado – soltó fieramente el General – Será mejor que comencemos antes que me acrimine con Fullmetal… - Se giró en sus talones, dando vuelta en 180° y marchándose levemente del lugar – Es el turno del Teniente Führer que ordene las pruebas – se acercó a una pequeña mesa, donde tenía unas papeletas – Aquí están las pruebas básicas, vea usted cuales elige – Se las acercó al ambarino, mirándolo con desdén.
- Gracias General – Edward seguía con su ánimo de lo mejor – Deshágase de ellas, de presencia quémelas – Dijo, devolviéndoselas – Haremos esta prueba algo más 'entretenida' – Una sonrisa se esbozó en sus labios; algo maléfico se le había ocurrido.
- ¿¡Estás loco?! No estamos para juegos Fullmetal – el General, exasperado por la actitud del Elric, golpeteó con un pie el suelo.
El rubio no lo tomó en cuenta, sólo se acercó a los chicos que miraban la escena algo entretenidos, pero tensos.
- No se preocupe General, ya sabemos que haremos y le aseguró será mucho más rápido y práctico – El castaño se disculpó con Mustang, para luego acercarse a su hermano - ¿Listo? – preguntó, contento por lo que sabía iba a suceder.
- Como lo planeamos anoche – le dijo. 'Clap' se escuchó de sus manos, mientras tocaba el suelo y se levantaba la tierra bajo él, para poder estar en una posición donde todos pudieran verlo.
- Escuchen todos – Se dirigió a los chicos, que lo miraban un poco atónitos – Necesito se dispersen un poco por el patio, necesitarán un poco de espacio para la prueba – Miró a su hermano, quien repitió el gesto de hace un rato, pero éste no levantó la tierra, sino que hizo un caballo miniatura de ésta, perfecto y con mucho detalle. – Tendrán que hacer esto, claro que les ayudaremos. Ahora hagan lo que dije – finalizó, deshaciendo la 'tarima' donde estaba parado.
Todos empezaron a correr, de forma aleatoria, vigilados de cerca por los alquimistas para que ninguno se fugara o intentase algo peligroso. Cuando ya estaban todos acomodados, los hermanos se juntaron, uno frente al otro.
- Es hora – Dijo el oji-plata, mientras que el mayor asintió. Golpearon sus manos una con otra, mientras las bajaban al suelo.
De pronto, todo el suelo se sintió estremecerse. Todos miraban confundidos ya que nada había pasado según ellos, sólo algunas personas se dieron cuenta de lo que habían echo… Unos que ya conocían la alquimia.
- Bajo ustedes hay círculos de transmutación, con los cuales podrán hacer la figurita que hizo Alphonse – gritó, para que le escucharan todos – Sólo concéntrense y luego tendrán un corto receso. Escriban su nombre bajo el círculo y luego entrarán a sus salones a las respectivas clases – Terminó, casi sin aire, algo mareado por el esfuerzo que implica la transmutación de ése ámbito. Trastabilló cuando quería caminar, pero fue sujetado por el menor – Gracias -.
- Por nada – Respondió alegre el castaño – Yo igual me siento así – dijo, mientras se incorporaba junto a su hermano.
- Asombroso jóvenes – Armstrong aplaudía y los miraba feliz desde su posición. Los otros alquimistas estaban desconcertados.
- ¡Eh mocoso! – Gritaba Kimbly desde otro lugar – explícame por qué nosotros también debemos hacerlo – resoplaba indignado apuntando al circulo bajo él.
- Sólo háganlo – resopló indignado – Y no me digas mocoso – Le dedicó una 'tierna' mirada asesina, mientras se retiraba del lugar con Alphonse, cansado y bastante mareado.
Ya habían pasado algunas horas desde que dejó el examen en manos de los otros alquimistas, mientras descansaba en una camilla de la enfermería junto con Al… El esfuerzo que ambos hicieron con la transmutación era demasiado, inclusive compartiendo la carga con el menor, aunque no quiso que éste usara mucha energía. Era demasiado pedirle al frágil cuerpo de Alphonse… O al menos, eso pensaba.
- ¿Aún estás cansado? – Se le acercó Al, quien había estado sentado en una silla, vigilando el descanso del rubio – Debemos ir a ver los resultados, deberían estar listos – comentó. Aunque fueran aprendices, hicieron los círculos para que funcionaran rápidamente. Habían planeado todo anoche, antes de dormir… Deseaban volver a sus vidas normales antes que los militares irrumpieran una vez más en sus vidas pacíficas y tranquilas.
De pronto, la puerta del salón se abrió, revelando la figura de Vato Farman, con su típica expresión de preocupación.
- Disculpen la interrupción – De antemano se excusó de su actitud – Deben ir a ver que desastre hay en el patio central, creo el General está colapsando…- salió apresurado, dejando a los hermanos con la duda.
- Será mejor deshagamos los círculos desde aquí nii-san, así evitaremos más problemas – algo le preocupaba, pero temía más por la salud del mayor.
- Si, déjame, eso no cuesta mucho – 'Clap' otra vez, manos al suelo y parado correctamente – Debe ser suficiente por ahora, tenemos que ir a ver cómo quedaron allá afuera –
Empezaba a caminar, pero aún le costaba estar de pie. Con un poco de la ayuda de Al, logró llegar al patio, viendo vestigios de un soberano desastre, casi como una guerra… 'de niños'.
- Kimbly desesperó un poco, al igual que el General – dijo Marcoh, quien se acercaba por un costado, con una expresión de satisfacción luego de ver el caos.
La escena era la siguiente: Caballitos mal transmutados, deformes, restos de concreto por el suelo, regados por todas partes, alumnos sanos y salvos, salvo por unos pequeños rasguños. El General quemando una estatuilla de madera, Kimbly atrapado bajo cientos de caballos miniaturas de concreto, una caballo monstruoso, con grandes músculos… Armstrong, pensaron todos; en resumen, un caos.
- Bueno, pudo ser peor – Ed suspiró resignado, hasta que escuchó una explosión y veía a Kimbly saliendo entre escombros – Típico, al menos no es tan sangriento como antes – meditó.
- Hermano, yo arreglaré esto – Alphonse golpeó sus manos, las dirigió al suelo, y todos los escombros y estatuillas volvían al suelo, siendo recompuestas en la corteza terrestre.
Luego de veinte minutos de sermón del General, enviados los alumnos y alumnas a sus salas a las clases correspondientes y, analizados los casos de todos, por fin pudieron terminar su labor. Se determinó que habían 5 tipos distintos de colores en ellos: Verde, Rojo, Café, Azul y amarillo.
- Cada color representa una cualidad asociada a nosotros como alquimistas - explicaba Edward, al grupo de Alquimistas ahí presentes - Verde se relaciona con naturaleza, a cargo de Russel - miró al rubio, quien no había tenido oportunidad de hablar con los hermanos - Rojo es fuego, con el General Mustang - miró al susodicho, quien escuchaba atentamente - Café es Tierra, a cargo del Teniente Coronel Armstrong - el mencionado sonrió, despidiendo pequeños destellos rosas - Azul es agua y salud, a cargo de Kuno, Mitari y el Dr. Marcoh- los dos oficiales hasta ahora desconocidos asintieron, junto al doctor. - Amarillos es Furia, explosión, de Kimbly - arrogante con su semblante, Zolf juntó sus manos de forma extraña - y los dos que hicieron los caballos de metal - dijo, revisando la lista de los aprobados - Estarán a cargo de Al y del hablante - finalizó el ambarino, dejando así lista su labor.
- Así que ahora podré enseñar a hacer bombas a pequeños chiquillos - Zolf empezaba a contentarse por el logro - son pocos, pero serán los mejores fuegos artificiales que verán en sus vidas - sonrió macabro, entrecerrando sus ojos, maquinando un plan al parecer.
- Hay varios estudiantes que no lograron hacer alquimia - tomó la palabra el General - ¿Qué pretendes hacer con ellos?
- Nada, seguirán sus vidas y trataremos de ir reduciendo los grupos de cada uno... No quiero más alquimistas obligados en esto - sentenció el rubio, llevando una mano a su cabello y peinándolo un poco. El viento soplaba bastante particular, casi daba miedo. - Las sesiones empezarán hoy, luego del horario de almuerzo. Serán suspendidas las clases y serán reemplazadas por estas.
- Está bien - respondió Mustang - tendremos reunión con los tutores de los estudiantes pasadas las 20 horas en el auditorio, al parecer quieren sacar a sus hijos de la escuela por tener mucho peligro en ésta -
- Es comprensible General - Alphonse por fin había hablado - Nadie quiere arriesgar su seguridad en una ciudad tan calmada... Y menos por nosotros - bajó la cabeza, algo triste por sus palabras. Era cierto todo lo que decía, y más se lamentaba por involucrar a tanta gente.
- De eso me encargo yo señor Alphonse - Armstrong ya se había quitado su chaqueta, mostrando sus músculos - No creo se resistan ante esta belleza de cuerpo, ni menos los estudiantes míos - orgulloso, modelaba su torso y pectorales, haciendo poses extravagantes y poco usuales.
- Contamos con su apoyo Teniente - Suspiró el mayor de los Elric - No puedo creer que haré esto - murmuró... Sólo Al lo escuchó.
- Es hora de almorzar, todos a la cafetería de la escuela - Dijo Riza, entrando se sorpresa en la reunión, firme y con su brazo derecho levantado - Nadie sale de la escuela hasta terminadas las clases - reiteró. Todos ya estaban enterados, aunque los Elric no sabían que tendrían que quedarse y no poder comer el almuerzo preparado por Al.
- Debí traer el almuerzo, nii-san - Ahora si que se sentía fatal el castaño. Se esmeró tanto haciendo el almuerzo la noche anterior porque sabía estaría hambriento el mayor de los dos.
- Vamos a comer - Tim Marcoh se paraba de su sitio, siguiendo el camino de los militares, dejando a los jóvenes hermanos solos.
- Al - el dorado tomaba la mano del castaño, apresándola entre sus palmas - ¿Estás de acuerdo con todo esto? - no estaba seguro. Sabía podría haber gente herida y peor aún, muerta, por su culpa.
- Igual temo por todos, pero escapa de nuestras manos... El Führer por algo quiso hacer esta misión implicando a la ciudad completa - Se paró de su asiento, tomando las manos de Edward - Será mejor que comamos, o nos quedaremos sin postre. Hoy sirven pastel - sonrió, delicado. No quería verse triste ante su hermano, por lo que trataba de mejorarle el día.
- Claro, tú lo escoges por mi, yo buscaré un asiento. - Abrazó a su pequeño, caminando juntos con dirección al comedor central.
Caminaron juntos, abrazados, en la misma posición, dándose pequeñas caricias durante su corto viaje, besos fugaces y ligeros, hasta encontrarse con la entrada del salón, escuchando risas, ruidos de platos y vajillas sonando por doquier. Se separaron ligeramente, ruborizados tenuemente por un tono carmesí en sus mejillas.
Entraron. Alphonse fue por el almuerzo, mientras Edward buscaba alguna mesa donde poder quedarse.
Recorrió algunos minutos, dirigiendo miradas furtivas hacia Al, quien recogía dos bandejas y las llenaba con algunos platos, pidiendo a las cocineras lo que pedía. Seguía recorriendo, hasta que encontró un largo mesón, ocupado únicamente por dos muchachos que conversaban muy bajo; nadie se acercaba a ellos al parecer. Decidió sentarse ahí, haciéndole un ademán a Alphonse para indicarle que había encontrado un sitio.
- Tan solitarios chicos, acérquense. Mi hermano se nos unirá pronto - les dedicó una sonrisa que inspiraba confianza - No teman, no muerdo - les guiñó un ojo, haciendo que los chicos se sonrojaran tenuemente.
- Gra...Gracias - soltó uno, al parecer el mayor de los dos - Nunca nos habían dicho...eso - murmuró, pero el rubio los escuchó igual. Su antena servía después de todo.
- Y díganme, ¿Cómo se llaman? - Se sentó, los otros dos se habían acercado hacia él, pudiendo conversar aún con todo el farfullo del salón.
El mayor, trató de articular palabra, pero no pudo. Su vergüenza se lo impidió.
Fueron interrumpidos por Al, quien traía el almuerzo de Edward y el suyo. Se sentó y miró a los extraños que conversaban con su hermano 'Parecen buenos chicos' Pensó, mientras miraba a su hermano. - ¿Quienes son nii-san? - preguntó el menor, entregándole los cubiertos y separándolos de los suyos - Parecen buenos chicos - Sonrió alegre - Soy Alphonse, el hermano menor de él - abrazó cariñosamente a su hermano, para luego soltarlo y fijarse en los miembros de la mesa - Esto... ¿Cómo se llaman? -
- Yo... emh... - nervios en el mayor - Van Richtofen (1) - dijo, al fin, consumido por los nervios y colorado total - él es mi... esto...- no podía decirlo, bajó la cabeza y escondió su mirada.
- ¿Tu...? - insistió Al, quien se dio cuenta del rubor y nerviosismo del chico - ¿No será... tu novio? - completó. Después de todo, no era tan raro si él estaba con su hermano.
- ¡No! - rechistó el menor, sobresaltando al mayor de los dos, quien se paró y se fue rápidamente, dejando su almuerzo a medio comer - ¡Van! - gritó, pero no se atrevió a moverse de su asiento.
- No deberías renegar la relación que tienes - Edward volvió a hablar, mientras comía lentamente su arroz, trozando el pedazo de pollo que le acompañaba - Es malo para la relación, quizás hay algo más - miró furtivamente a Alphonse, quien estaba un poco preocupado y ¿Triste?. Quizás le atormentaba haber provocado eso.
- Pues... Es que... - dudaba. No debía tener más de 14 años por su estatura e inocencia en su rostro - Es... mi pareja desde hace 3 años - finalizó, avergonzado total. No sabía por qué, pero a nadie le había contado de eso, ni siquiera a sus padres y se lo contaba a dos perfectos extraños que sabía serían profesores por la charla del día de ayer.
- No te avergüences, Al es mi hermano y estamos juntos hace 2 años - dijo el rubio, tomando un sorbo de su jugo de naranja. El castaño también comía, lentamente, pero no pudo evitar atragantarse con su comida al escuchar eso de su hermano. ¡Se suponía debía ser un secreto!
El oji-dorado se sorprendió al ver a Al tan atorado, por lo que le golpeteó suavemente la espalda - Aru, debes masticar bien tu comida - le reprochó, de manera infantil. Sabía que había causado eso y le provocaba gracia.
- ¡Nii-san! - exclamó el castaño, cuando pudo recuperar el aliento, aunque seguía agitado - ¡Deja de contarles a todos sobre lo nuestro! - Estaba enfadado. Se sentía pasado a llevar por los comentario de Ed.
- Al, no creo sea malo decirlo, además, ellos tienen lo mismo que nosotros... Si mal no recuerdo, él debería ser Loth (2) y Van su hermano mayor... Ellos son nuestros estudiantes, Aru - seguía comiendo, hasta que su comida se acabó del plato. Buscaba su pastel, que le había prometido Alphonse camino a la cocina...
- Eso cambia un poco las cosas, pero ya me la pagarás - No era exactamente el tono amenazante en su voz, por lo que Edward sabía a que se refería cuando hablaba así. Suspiró resignado.
- Al, quiero mi pastel - Le hizo un puchero, algo cómico, con los ojos vidriosos, como perro muerto de hambre rogando por su comida.
- Tenemos que ir a buscarlo - dijo el oji-plata - Vamos Loth, le diré a la cocinera te de uno tambien - le sonrió. Tomaron sus bandejas y se dirigieron al mesón central.
Varias miradas se veían fijas en Edward, de chicas y chicos por igual, cuchicheando quizás quien sabe que, aunque con miradas lujuriosas. Alphonse entraba en celos cuando veían a su hermano así, pero el mayor ni se inmutaba. Llegaron al mesón y Al habló con la encargada, pidiéndole el postre y una ración extra para su acompañante. Loth se veía realmente nervioso acompañado por los Elric, además de su visible preocupación por la desaparición de Richtofen, quien sabía donde podría estar... Siempre se ocultaba en la azotea del viejo edificio de la escuela.
- Aquí tienes nii-san - Alphonse le entregó un plato con un trozo de pastel en él y un tenedor al costado - Aquí tienes el tuyo Loth - repitió la acción con su nuevo 'pupilo'. Tenía que esperar el suyo, ya que fueron a cortar otro pedazo para él.
Edward se alejaba caminando un poco, tomó un poco de su postre y se lo sirvió, sin fijarse que lo miraban demasiado, siguiendo sus movimientos. Al no soportaría mucho. Reiteró su acción con otro trozo, mientras dejaba el tenedor en su boca y tomaba el plato con ambas manos. Ya no se escuchaban murmullos, sino audibles sonidos de "Que tierno se ve", "Podría ser otra cosa la que comiese", "Que daría por probar el dulce de sus labios" y similares.
En un arranque de celos extremos, dejó la razón de lado y se acercó corriendo a su hermano, abrazándolo con fuerza del cuello. Edward se sorprendió de la acción de su hermano, pero no soltó su plato.
- ¡Ya paren! - gritó. Todo el salón comenzaba a ponerse en silencio - ¡Es MI hermano! ¡Dejen sus estúpidos comentarios de lado! - Reventó. No soportaba opinasen de Ed sin su consentimiento, ni menos con esa clase de comentarios.
No se dio cuenta, pero todo el alumnado le veía y empezó a sonrojarse. Quizás no fue buena idea demostrar así su cariño con su pareja.
- Al, se suponía era secreto - murmuró el rubio, avergonzado por el actuar de su hermano - Será mejor sentarnos - Comenzó a caminar, soltándose del agarre del castaño que fue a buscar su postre y se encaminaba al mesón donde estaban comiendo anteriormente.
No fue buena idea, aunque así les aclaraba a todos que no debían inmiscuirse con su hermano o con él, Alphonse Elric.
Van Richtofen (1): Nombre extraído del Barón Rojo. Originalmente es "von Richtofen" pero lo modifiqué para que quedara mejor.
Loth (2): Hermano menor de Richtofen. Su nombre real es Lothar.
Hasta aquí dejo el capítulo 3. Esta es la primera parte de éste, pero ya me está quedando demasiado largo, por lo que decidí separarlo en dos partes para no hacerlo muy tedioso a la vista.
Aclaro que la última situación, la del pastel, es como la imagen de mi Bio... Quizás puedan hacerse una idea de como veo a Ed y a Al en esa situación, jejeje.
Dejen sus comentarios! Nos vemos!
