Atención: Slash o lemon o escenas de alto contenido erótico (o eso quiero creer) al final del capitulo, pero no es entre la pareja que todos esperan. Están sobreaviso.
Soy Gay! Lo que Dean no quería ver.
Un sonoro suspiro invadió la habitación del motel. Acaba de cortarle a Dean en el celular.
El muy descarado le dijo que viendo que estaba débil y cansado –claro, haciendo burlas desde el comienzo- había ido, solo –remarcó– a ver que pasaba con el fantasma de la casa de una chica (bastante bonita) que se aparecía durante las mañanas, y no en las noches como sucedía comúnmente. Luego con más burlas, le dijo que todo lo que investigó por días no servía de nada, porque no eran más que bromas de unos conocidos de la muchacha y como no habían tenido oportunidad de usar el EMF, no lo habían descubierto. Para rematar con un "bueno Samantha, te dejo que descanses... que yo me quedaré por aquí un rato... ¿entiendes?" Mientras se oía de fondo la risita molesta de una mujer.
¿Es que Dean era en realidad tan ciego como para no darse cuenta del daño que le hacía? Comprendía que entre ellos era imposible que sucediera algo. Su hermano era demasiado machoman como para ser gay –aunque muchas veces se planteó que fuera su modo de ocultarlo- también estaba lo de ser hermanos, y miles de cosas más que no valía la pena pensar porque eran obvias.
Derrotado se sentó en una banca junto a la habitación del motel.
Por otro lado, su conciencia no le dejaba de recriminar el haber tenido un rollo de un par de noches con alguien a quien apenas conocía y ahora intentar tener uno con un chico que, quizá con suerte, acababa de cumplir la mayoría de edad, si es que aún no tenía 17.
-Hasta puedo ir preso por eso –murmuró.
Y, como era obvio, le reclamaba, por decir querer a su hermano, a la vez que se metía con cualquiera que le gustaba un poco.
-Suficiente –pensó decidido. Su hermano no le correspondería nunca, y no había modo de luchar contra ello, y no por eso se iba a convertir en un monje con voto de castidad.
Le había costado un montón superar la muerte de Jess, y poder tener alguna relación con alguien más. Pero no iba a pasar lo mismo respecto a Dean. Sencillamente debía aprender a tener los sentimientos por su hermano, y al mismo tiempo disfrutar con otras personas. Cierto que nunca iba a poder lograr una relación estable –nunca sería tan cruel como para jugar con los sentimientos de otras personas, sin decirles que no los podría querer –pero se entretendría todo lo posible con los rollos de una noche.
¿Quizá por fin estaba saliendo la vena Winchester de la que tanto hablaba Dean y John cuando era más joven?
Que importaba. Sólo... disfrutaría de su nueva y extraña libertad, pensó sonriendo.
-.-.-..-.-.-.
Un fuerte portazo despertó a Sammy de la siesta que estaba tomando, viendo como su querido hermano entraba sonriendo anchamente, haciendo que algún lugar de su estómago rugiera, sin ser exactamente de hambre por comida... sino más bien de sangre de la idiota que lo dejó de tan buen humor. Contrólate pensó ya dije que sólo lo voy a querer, pero no se lo voy a decir... y menos aún demostrar con una escena de celos.
-¡Hola Samantha! –saludó el ojiverde, viendo como su hermanito se desperezaba, con los ojos brillantes de sueño y una pequeña mueca de molestia en el rostro. –que bien –suspiró Dean, tirándose sobre su cama. –al fin podremos irnos de este maldito pueblo. –un nudo apretó la garganta de Sammy, al recordar la propuesta de Matt.
-Sabes Dean... estaba pensando... –un murmullo sarcástico de "¿tú?¿Pensar?¿Cuándo?"lo interrumpió un momento. –pensaba que nos merecemos unas pequeñas vacaciones... y recordé que hace algún tiempo mencionaste ir a algún casino... –una mueca de perplejidad en el rostro de Dean, lo hizo ruborizarse levemente.
-¿Estás proponiendo lo que creo que estás proponiendo? –murmuró aturdido el rubio, hasta que la fuerte risa escapó de sus labios. –¡No lo puedo creer! ¿Qué pasó con el empollón que no le gustaba eso de los casinos? ¿Una noche de farra y cambiaste de opinión? Al fin creciste, ohh estoy tan orgulloso –dijo con falsas lágrimas de felicidad. Sam lo miraba en silencio, algo ido, viendo la risa juvenil que se le escapaba a Dean. Hace cuánto no sonreía así pensó el castaño. –Siempre lo supe, cuando conocieras los placeres de la bebida, el juego y las mujeres (1) no te ibas a resistir. –murmuró malévolo. –Entonces... ¿Cuál es la idea? –una pequeña sonrisa se asomó a los labios de Sam. Si Dean era feliz llevándolo por el lado oscuro de la fuerza cómo él creía que hacía, no le iba a quitar las ilusiones.
-Pensaba en que nos fuéramos a Las Vegas... sólo son 200 kilómetros. Sacamos dinero y nos perdemos por la ciudad. –Dean volvió a reírse con fuerza.
-Veo que te quieres estrenar con todo... bien –sonrió recostándose nuevamente, ya que con la emoción se había sentado al borde de la cama. –lo sabía... algún día saldría en ti la vena Winchester. –dijo con algo cercano al orgullo, haciendo que un estremecimiento recorriera la columna de Sam. Si supieras pensó con algo de culpabilidad, acostándose también. –mañana nos vamos... –murmuró el rubio relajándose.
-.-.-.-.-. 3 PM, en algún hotel de Las Vegas, centro (o antro) de todos los pecados, ciudad de la locura y el dinero y mil cosas más-.-.-.-.-.
-Dios, no puedo creer que por fin estemos aquí. –murmuró sonriendo Dean, como un niño al que se le acaba de cumplir su sueño de siempre. –y ni siquiera tuve que pedírtelo. Sam sólo atinó a suspirar derrotado. Toda la mañana y las correspondientes comidas habían sido una burla por haber propuesto el viaje, por haber crecido, y por muchas mas razones idiotas que Dean inventaba. Tiró su bolso en la cama, tratando de hacer oídos sordos. –sabes –susurró su hermano desde la puerta. –voy a salir un rato... vi por ahí a unas chicas... tú sabes ¿No? No... no me esperes.–dijo antes de cerrar la puerta, dejando a Sammy con la respuesta en la boca.
Rayos pensó enojado. Desde el día de ayer, Dean actuaba muy raro... trataba de no pasar mucho tiempo con él –considerando que luego de decirle lo del viaje, y las burlas por un rato –el muy cabrón se fue a un bar, dejándolo solo en el motel. Le había dicho algo como Es mi noche de salir y se marchó. Llegó solamente en la mañana para viajar, y aparte de las burlas cada cierto tiempo, no había dicho nada más. En las paradas para comer había coqueteado con cada mujer que se puso por delante y no lo escuchaba para nada.
Había supuesto que el decidir mantener sus sentimientos por su hermano en secreto –no se creía capaz de decirlo en voz alta –sería suficiente para no sufrir, pero era imposible. Casi podía decir que dolía más que antes.
El sonido del celular lo sacó de sus pesados sentimientos.
-Aló... sí.. no hay problema... ¿de verdad? La habitación 415... claro, ven... ya. Nos vemos.
Unas pequeñas nauseas se apoderaron de su estómago, cuando en cinco minutos golpearon suavemente la puerta de su pieza. Esta era grande, con una parte arreglada como salita de estar, y luego de un corto pasillo se llegaba a donde estaban las camas y otra puerta donde estaba el baño.
Cuando abrió la puerta, se fijó en que el tiempo había pasado por el chico frente a él. Su pelo castaño seguía igual que antes, pero había crecido y su rostro mostraba una mayor seguridad, a pesar del pequeño sonrojo que enmarcaba sus mejillas. Su físico se había desarrollado un poco y lo había dejado un poco impactado.
-Hola Sam –saludó Matt, esperando nervioso en la entrada de la puerta.
-Lo siento, pasa, pasa –murmuró el castaño dejándole el paso libre.
Una lenta conversación empezó entre ambos, mientras se sentaban en un sofá, juntos y acercándose más... y donde con un poco de tiempo, variados mensajes escondidos que terminaron por estallar, cuando Sam fue capaz de colocar su mano sobre la rodilla del menor y mirarlo fijamente con esos ojos expresivos.
Antes de saberlo tenía al chico sentado a horcajadas sobre él y besando sus labios ansiosamente.
Un largo gemido escapó de su garganta, al sentir esa suave lengua barriendo con todas sus dudas y la deliciosa presión que el chico hacía contra su cuerpo. La posesividad que siempre marcaba sus relaciones se hizo presente cuando sujetó con fuerza las caderas del chico enterrando con firmeza sus largos dedos.
-Mmmm –suspiró al sentir cómo Matt comenzaba a pasear su lengua por la zona del cuello, subiendo a mordisquear levemente su oído. Sin duda el chico era asumido y con experiencia, si no, no se lo explicaba. Un mordisco en la base del cuello le hizo mandar al cuerno cualquier pensamiento racional.
Volteando con fuerza, dejó al chico bajo él, recostado en el sofá, con una expresión algo desencajada, mientras trataban de acomodarse.
Una mano dura corrió entre ambos cuerpos, desabrochando los botones que encontraba a su paso, a la vez que dominaba con sus labios y su lengua, la boca de Matt. Los débiles suspiros del chico no hacían más que acelerarlo, mientras sentía una suaves manos recorrer su espalda, enterrándose en su pelo, acercándolo aún más, sus caderas chocando contra las del chico, sintiendo las erecciones a través de los molestos vaqueros.
-Diosss –siseó con la respiración acelerada. Con algo de dificultad logró desabrochar los vaqueros desgastados de Matt, metiendo su mano entre la ropa interior del castaño.
-Ahh... –gimió clavando sus dedos en los hombros de Sam, sintiendo su mano firme, deslizándose sobre su erección. Con manos temblorosas consiguió sacar la camisa, separándose un momento, pero sin dejar de besarse. Un suspiro escapó de sus labios cuando pudo acariciar la piel de la espalda de Sam, deslizándose hasta el borde de los vaqueros del castaño. En respuesta consiguió un mordisco insinuante en su cuello que lo hizo gemir bajito. Sus dedos lucharon por sacar los pantalones, mientras sentía el recorrido que la lengua de Sam trazaba sobre su pecho, desconcentrándolo de su tarea. Las manos del mayor también estaban ocupadas, con los pantalones de Matt, consiguiendo sacarlos, junto con la ropa interior, las zapatillas y los calcetines, dejando al chico desnudo, completamente expuesto ante él.
-Joder –masculló, enterrando su rostro en el cuello de Matt, mordiendo con cuidado de no hacer real daño. De un salto terminó de sacarse toda la ropa que le quedaba, colocándose entre las piernas del menor, haciendo que ambas erecciones se rozaran suavemente.
-Ssssiiii –siseó Matt, colgando sus brazos alrededor del cuello de Sam, aumentando la fricción entre ambos cuerpos.
-Ahhh... –sus manos se clavaron en las caderas del chico, imponiendo un ritmo rápido, acelerando los gemidos de ambos. Con fuerza Sam lo tomó por la espalda, colocándolo a horcajadas, apretando sus erecciones aún más, contra el vientre del otro.
Sus manos se dirigieron tentativamente a las nalgas del menor y al no notar rechazo, comenzó a acariciar, tratando de relajar al chico.
Mientras una rozaba su entrada, la otra estimulaba su miembro lentamente.
-Te-tengo... ahh –el rostro sonrojado de Matt y sus muecas de placer, casi hacen venirse a Sam. –en el bol-bol... hay... diosss –las caricias de Sam no le permitían decir ni una sola frase coherente, pero el mayor entendió el mensaje. Retirando la mano del miembro del chico, sacó un condón y un tubito de lubricante de un bolsillo. Venía preparado atinó a pensar, mientras le entregaba el primero para que él mismo se lo pusiera, a la vez que se embadurnaba un par de dedos con el aceite. Lentamente fue preparando al chico, aunque apenas resistía las manos temblorosas que lo masajeaban tan lento... era como una tortura.
Cuando el primer dedo entró completo, ambos soltaron un gemido. Se sentía estrecho... y tan caliente. El segundo fue más difícil, haciendo que Matt se tensara, y una mueca de incomodidad cruzara su rostro, rápidamente olvidada con el suave bombeo que Sam mantenía sobre su miembro. Cuando rozó su próstata, un gemido más fuerte que los anteriores lo hizo morder el hombro expuesto del chico.
-Ahh... porf-fav... só-sólo... meeetemel –antes de que terminara Sam sacó los dedos y lo hizo sentir la punta de su miembro, justo en su entrada.
-Clávate –ordenó con voz ronca, que mandó cientos de corrientes por la espalda de Matt. A pesar de la preparación y todo, era tan estrecho que ninguno pudo reprimir los gemidos de dolor y placer.
Con cuidado comenzaron a moverse, ayudados del sudor que los cubría y de las manos firmes que sujetaban a Matt en las nalgas, ayudándolo a aumentar el ritmo.
-Ahh... no... noo –murmuraba el menor sujetándose por los hombros de Sam, dándose impulso, mientras sentía como el castaño se clavaba cada vez en el mismo sitio que lo estaba llevando más allá de lo que nunca había llegado.
Con una mano, Sam logró sujetar la erección resbalosa de pre-semen y estimularlo para que se viniera. –dioss... no, no aguan... –la mano lo apretó más fuerte, al mismo tiempo que embestía con fuerza, haciendo que se viniera con un gemido ahogado, mientras enterraba la cabeza en el cuello de Sam, derramándose en su mano.
Le sensación de Matt, apretándolo aún más, si era posible, lo ahogó, llevándolo a un orgasmo violento, enterrándose un par de veces más, hasta lograr calmar la respiración un poco.
-No... no lo creo... –murmuró Matt, quedando completamente relajado sobre el regazo del castaño.
-Shhh –susurró Sammy, haciéndolo callar, mientras disfrutaban de los últimos espasmos.
Un portazo los hizo voltear la cabeza, justo a tiempo para ver el rostro desencajado de Dean en el marco de la puerta.
-.-.-.-.-.. Continuará-.-.-.-..
(1)Canción de Los Auténticos Decadentes, que es completamente de Dean xD por eso la menciono, se llama así "la bebida, el juego y las mujeres".
Siiií soy malvada!! Dejé el fic ahí... justo cuando Dean entraba. Debo decir que es el primer slash o lemon, que me deja relativamente feliz de lo logrado. Y era así como me imaginaba que Dean se daba cuenta de la verdad... pero luego me dio un poco de miedo que a quienes les gustara sólo el pairing DeanSam se fueran a sentir, o algo... pero hasta hace una semana encontré una guía para fanfiquers y decía que si uno escribe, es por uno, y no por los lectores... así que preferí correr el riesgo, y poner todo tal como estaba planeado. Este es el capitulo más largo hasta el momento, con 5 pags de word, mientras que los otros solo tienen tres.
Rayos... me siento tan mal... y es que parece que algo me ha hecho mal...
Bueno, lamento no poder responder rws, pero el malestar me gana, y ya es muy tarde.
Besos!
SinieStra Malfoy.
