Soy Gay! Lo que Dean no quería ver.

¿Cómo era posible que su hermano lo hubiese engañado por tanto tiempo? Nunca notó nada extraño ¿Sería quizás que lo abandonaba por mucho tiempo cuando salía de conquista? ¿O algún modo retorcido de llamar la atención? No... la mirada seria que le dio cuando le dijo la verdad, era completamente honesta, además Sam no estaba acostumbrado a mentir "pero lo más bien que te engañó por varios meses" susurró la irritante voz interior del Winchester mayor.

Tenía un terrible dolor de cabeza, gracias a permanecer toda la noche despierto en el casino cerca del hotel y un frío que le calaba hasta los huesos, a pesar de andar con su inseparable chaqueta de cuero. El café en sus manos ya se había enfriado y algo le decía que si no juntaba el valor y se regresaba a la habitación del hotel, terminaría con un feo resfriado.

¿Pero cómo volver al dormitorio y ver a su Sammy durmiendo, inocente... y saber que en realidad eso no era cierto?

Con un gruñido tiró el café a la calle, derramándose por todos lados.

Esa molesta vocecita le susurraba que de haber ido a algún talk show le habrían dicho que sufría unos terribles celos retrospectivos, gatillados de seguro por la presión de esconder todos sus sentimientos y algún tipo de inseguridad sicótica, mientras la sicóloga del programa sonriera con una sonrisa marca Colgate "sin olvidar su desviación homosexual e incestuosa" terminaría de decir, incitando al público a abuchearlo.

Pero nada de lo que le pasaba por la mente era importante al momento de llegar al dormitorio.

El lugar estaba desierto, a excepción de un montón de ropa en un rincón y los bolsos en el suelo. Un molesto zumbido penetró en sus oídos, como cuando se prende un televisor antiguo, pero sin detenerse.

Sentía la sangre bullir en su interior, y las ganas de destrozar algo eran más fuerte que nunca.

¿Por qué no podía haber un demonio o criatura "x" cuando se le necesitaba?

Unos cuantos disparos de sal, uno que otro exorcismo y un par de carreras contra el tiempo en el Impala hubieran sido el cielo en este momento.

Con furia pateó el sofá... el maldito sofá del demonio donde vio a su hermano, Su Sammy, con ese niño.

Por Dios... pero si era un mocoso –no era feo... aunque seguía siendo un mocoso –pero no tenía ni punto de comparación con alguien como él.

De un tirón sacó los cojines, golpeándolos contra el muro y el suelo, para luego darles algunos buenos derechazos y sentir como parte de su ira se desvanecía. Lo lamentaba por la mucama que le tocase entrar por la mañana a ordenar todo.

Al menos no había roto nada, aunque lo que ese maldito sofá se merecía era que lo llenara de sal y lo quemara, para que así nunca más lo pudiera penar.

Aún gruñendo se acercó al mini bar y sacó una cerveza. Una de las cajas de chocolate le llamó la atención. Era de esas que cuando eran pequeños, a Sam le gustaba que John se las comprara en las estaciones de servicio. Una sonrisa nostálgica apareció por un momento en su rostro, pero recomponiéndose rápidamente, la sacó.

Una vez en la cama, con el televisor prendido en el Mtv viendo The X effect, la cerveza por la mitad, al igual que los chocolates, y gruñendo ante el descaro del ex cuando le hacía los masajes a la chica, se pudo olvidar por un momento de todo lo mal que sentía por Sam, y simular que no estaba preocupado por él, ni de lo que quizás andaba haciendo por ahí.

--...--

El golpe en la puerta lo despertó como si le hubieran tirado un balde de agua fría. Con un gesto alerta le bajó un poco el volumen al televisor, hasta casi no escuchar a Madonna cantar Like a Virgin.

Los pasos pesados y duros no eran los de una mucama que viniese a hacer el aseo, ni de alguien que quisiera entrar desapercibido.

De un salto se puso de pie, y con la mano lista para sacar el cuchillo de su bolsillo trasero se asomó a la pequeña sala de estar y...

... hubiera preferido no ir, y seguir en la cama, calentito, durmiendo, con Madonna cantándole de fondo, que ver a su hermano en el estado que se encontraba.

Su ropa estaba bastante desarreglada, con los botones mal abrochados y la camisa desfajada. Los pantalones tenían manchas de dudosa procedencia y los cordones de los zapatos manchaban con algo el suelo alfombrado de la habitación. Sus ojos eran el reflejo de quien espera algún tipo de reto, pero el resto de su cara y cuello eran una oda al desenfreno y la pasión.

Sus labios estaban rojos e irritados y su cuello tenía varias marcas, algunas que sin dudas llegarían a transformarse en grandes moratones. El sólo pensar en Sammy –Su Sammy, ¡maldita sea! –dejándose hacer todo eso, hacía que la rabia volviera a su cuerpo y que ese maldito pitido del demonio le ensordeciera los oídos.

Por un momento se fijó en como el chico se balanceaba en su lugar y lo miraba fijamente, con esos grandes y expresivos ojos. Por un momento movió un pie, como si fuera a avanzar, chocándolo contra uno de los cojines botados en el suelo. El balanceo aumentó un poco, hasta que volvió a su posición anterior, sin cruzar el cojín.

¡Dios! ¿Es que, además, está ebrio?

-De-dean... lo ssieto... de de verdadd... –murmuró Sammy apenado. Por un momento desvió la mirada al cojín frente a él, para luego volver a clavarla en Dean. –no puedo cruzar... –fue el débil susurro, acompañado de una mirada asustada, como las que le dedicaba cuando le hablaba sobre el monstruo del armario cuando eran pequeños. –es muy gra-gra-gra... eso... me voy a caerr... –susurró, tratando de enfocar la vista en el ojiverde.

Un nudo, como nunca había sentido, se aferró en su garganta. La imagen de su hermano lo había dejado completamente fuera de juego.

Los celos se regodeaban en su interior, pero no podía hacer nada con él en ese estado.

De un salto sujeto al chico del brazo, y con una patada corrió el cojín. Un suspiro cansado abandonó su garganta.

-Venga, vamos –lo guió lentamente al dormitorio. -¿no tienes ganas de vomitar? –preguntó viendo la cama limpia.

-Nop –dijo con una sonrisa Sammy. –ya vomité cuando venía hacia acá, así que no necesito... sólo.. tengo sueño –murmuró bostezando, mientras se sentaba en la cama. Con una mueca pateó los zapatos, se sacó la camisa, mostrando las marcas recientemente hechas a través de todo su torso, ganándose un gruñido de Dean. Trató de sacarse los pantalones, mientras se acostaba en la cama.

Antes de que Dean pudiera hacerle alguna broma resentida, Sammy ya estaba durmiendo sin darse cuenta de nada de lo que pasara a su alrededor.

-Buenas noches... –murmuró terminando de sacarle los pantalones y tirándose en su propia cama. Ya mañana recibiría su recompensa, cuando Sam despertara con una terrible resaca y se sintiera avergonzado e incapaz de decir algo coherente sobre la madrugada anterior.

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El olor a café inundó sus sentidos, y con un leve gruñido desenterró la cabeza de entre las almohadas.

-Buenos días –susurró Sam, mientras le tendía un café. Sus ojos claros vagaron por el rostro de Dean, sin fijarse en los ojos verdes irritados, y luego se desviaron mirando al pequeño velador junto a la cama. Un desayuno bastante completo reposaba en ella. –La mucama lo trajo. –dijo fijándose en lo que Dean miraba. Con un gesto algo avergonzado se sentó en su cama, y abrió la boca para decir algo, cuando la voz ronca de Dean lo interrumpió.

-No digas nada... –murmuró. Los ojos de Sam se abrieron por la sorpresa, de seguro esperando que le fuera a hacer alguna burla sobre emborracharse con tan poco... o quizás alguna broma sobre con que chico había pasado gran parte de la noche. Con gesto cansado tomó el café y se sentó en la cama. Ni él mismo se entendía.

-Recibí una llamada de Bobby sobre un posible caso cerca de aquí... pensé que te podía interesar. –bien... así que entendía la indirecta sobre cambiar el tema.

-Genial... ya era mucho para mí, un par de días de vacaciones. Mejor terminemos de pagar y nos vamos de aquí.

Cuando ya estaban en el hall del hotel, el chico con quien lo había encontrado en el dormitorio, se encontraba junto a un tipo mayor... de seguro su papi. El hombre se volteó a mirarlo y con un gesto de reconocimiento lo saludó y comenzó a acercarse a ellos.

-Hola Dean... vaya, quien hubiera pensado que alguna vez me iba a reencontrar contigo. Hola Sam... ayer Matt llegó tarde, aunque me comentó que había estado contigo... no le creí –lo saludó, estrechándole a ambos las manos. Sentía el cuerpo de su hermano tenso y podía fijarse que el chico también lo estaba. Cuando vio el rostro del hombre nuevamente recordó de donde lo conocía.

-Hola... –respondió con su típica sonrisa. –es cierto, quien lo hubiese pensado... casi creería que esto fue planeado. –dijo sin mirar a nadie en especial. –ahora recuerdo que contigo fue el asunto de los... bichos. –murmuró, acercándose a la recepción.

-Sí. –contestó sin reprimir el escalofrío antes los recuerdos desagradables. –bueno, veo que ustedes ya se van. –dijo señalando los bolsos.

-El deber llama... no hay vacaciones para nosotros. –sonrió Dean, jalando a Sam más cerca de él, evitando que se acercara a Matt.

-Una lástima. Bueno, que estén bien.. cuídense. –dijo tomando a su hijo del hombro y llevándoselo rumbo a los ascensores, ambos haciendo una señal de despedida.

Todo el camino, hasta llegar al Impala fue un completo silencio. Y así continuaron, hasta salir de la ciudad.

-¡Demonios! –terminó por estallar Dean, sintiendo el silencio en el auto. ¿Cómo fuiste capaz de traerme engañado, sólo para tener un rollo con un pendejo?¿Cómo? Las réplicas se quedaron en su garganta, y sólo subió el volumen a todo lo que daba el aparato. Metallica retumbando en sus oídos, y ahogando cualquier reclamo.

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Continuará...

Bien... y llegamos al que creo es el penúltimo capitulo. Ya sólo falta el desenlace y quizás un epílogo y habré terminado por primera vez un fic de más de un capitulo.

Lamento no haber actualizado en tanto tiempo, pero mi ingreso a la universidad –a primer año –me había tenido totalmente absorta, y ahora que estuve en paro, tuve algo de tiempo de ordenar mis ideas. Y a pesar de que mañana entro a clases nuevamente, y que se supone ya debería estar durmiendo, no pude evitar terminar con el capitulo y simplemente subirlo. (espero no arrepentirme por eso xD)

Ahora contesto a sus rws y me voy a ir acostar:

Yolithza: Jojo, gracias por el comentario, y me alegra que te guste la historia. Y o creo que con todo lo que me demoré, si sigues esperando, es que tu paciencia es de santa xD. Gracias por el rw. Besos!

Bien, gracias a toda la gente que lee, y que disfruta del fic... y relax, que ya el próximo cap se viene el wncest que tanto esperan nOn.

Besos!!

SinieStra Malfoy.