Harry se despertó con dolor de cabeza y los párpados pesándole tremendamente. No habia podido dormir, pues ahora más que nunca habia intentado encontrar respuesta al dilema : "¿Qué trama Malfoy?" Y al final no le habia podido dar solución Muchas respuestas se le habian aparecido en la mente, pero ninguna satisfactoria, como: puede que intente matarme, llevarme con el Voldemort, buscar acólitos para él… pero todas esas ideas eran absurdas. Malfoy no estaba interesado en Harry. Es más, pasaba olímpicamente de él y ni siquiera se habia metido con Gryffindor ese año. No. Era algo diferente.
Y ,desgraciadamente las palabras, "Voldemort" y "Hogwarts" siempre le llevaban a una sola respuesta: Harry. Asi que, lamentablemente no podía pensar en una misión que Voldemort hubiese encomendado a Draco que no fuera la de liquidarle o intentar llevarlo ante el Lord. Así que, encima de no dormir, tampoco sacó nada en claro.
Cuando bajó a desayunar, era tarde. Eran las ocho y cinco y la clase de Encantamientos ya había comenzado, pero Harry no estaba de humor para ir, ni para ver a Ron y Hermione, asi que se fue directamente a las cocinas a buscar algo de comer. Allí, al abrir la puerta, miró anonadado cómo dos elfos domésticos se estaban peleando. Bueno, uno le tiraba de las orejas al otro y el agredido insultaba y se intentaba defender.
Harry los reconoció al instante e intentó poner orden.
-¡Dobby¡Kreacher¡Quietos!
Los brownies pararon al instante y se relajaron. Kreacher empezó a murmurar algo sobre que el traidor a los sangre limpia se atrevía a darle órdenes y Dobby estuvo a punto de tirarse sobre él de nuevo.
-He dicho basta.- dijo Harry mientras se sentaba fatigado en una silla. Inmediatamente los elfos le empezaron a ofrecer comida y bebida, que el moreno aceptó agradecido. Dobby se le acercó compungido y preguntó si Dobby debía castigarse, a lo que Harry negó. Estaba demasiado cansado.
-Harry Potter parece cansado, Dobby buscará algo para Harry Potter.- dijo el ser. Y desapareció. Unos instantes después, cuando Harry habia terminado de comer, reapareció de nuevo, con una especie de alubias de chocolate.
Harry levantó una ceja.
-¿Qué es? – preguntó Harry, metiéndoselos a la boca. Cuando los tragó, sintió una oleada de energía recorrerle el cuerpo. Los ojos ya no le pesaban y se sentía nuevo.
-Alubias mágicas, Harry Potter, señor. Para recobrar energía cuando uno está agotado, señor. El señor Malfoy las toma, señor.
-¿Malfoy¿Draco?
-Si, señor Harry Potter. Las toma todas las mañanas.
Harry asintió. Por eso era por las tardes cuando Malfoy parecía más cansado. Aunque ni esas alubias habían conseguido quitarle las ojeras. Suspiró. ¿Qué podría causarle esas ojeras?
-Dobby..cuando seguisteis a Malfoy…¿no oisteis nada de reparar algo? Se que tiene que reparar un objeto mágico, aquí, en Hogwarts..y que hay dos como ese objeto… pero no se qué podrá ser…
-Hay muchos objetos mágicos estropeados en Hogwarts, Harry Potter, señor. Sólo el señor Malfoy sabrá cual de ellos es.
-Si..tienes razón. Tal vez vaya directamente a preguntárselo.
Y ante los ojos atónitos de Dobby, Harry se levantó de la silla y salió de la cocina.
…………………
A la hora de Pociones sí que asistió. Aunque, esta vez, no tuvo tanta suerte. Sus pociones, sin el libro, salieron igual que de costumbre como cuando estaba con Snape y a Slughorn pareció disgustarle un poco este hecho, aunque al finalizar la clase dijo en voz alta que todos, hasta los genios, tenían un mal día. Hermione no dijo nada, pero Harry sabía que ella estaba satisfecha de que hubiese entregado el libro (Slughorn le habia dado puntos a ella en su lugar) y a la salida, Malfoy le insultó diciéndole que se le habia acabado la racha de suerte, que ni siquiera el Felix Felicitis le podía servir a un inepto en pociones como él.
Defensa contra las artes oscuras no fue mejor. Snape le obligó a resistir el imperius y a protegerse de él sin abrir la boca y Harry notaba que la maldición que le lanzaba a él siempre era más fuerte que las de los demás. Al final no pudo con el último y empezó a darse tortazos él solo y a bailar en medio de la clase, delante de un Snape triunfante que quitaba puntos a Gryffindor por puro placer.
Harry estaba furioso. Volvía a ser pésimo en pociones; tenía un profesor que le odiaba en su asignatura favorita; nadie le creía cuando hablaba del plan Malfoy y sabía que algo estaba pasando sin poder evitarlo.
Era demasiado para él. A la hora de la comida, bajó del dormitorio después de dejar sus cosas y se fue rumbo a la mesa Slytherin, como una fiera. Al verlo venir, algunos murmuraron. Malfoy levantó una ceja, pero le ignoró mientras bebía un vaso de zumo.
Harry se colocó delante de él y empezó como si nada.
-Hola, Malfoy, me gustaría saber qué aparato mágico estás arreglando para ayudar a Voldemort en la sala de los menesteres.
La reacción fue inmediata.
Draco escupió el zumo de la sorpresa, Crabbe y Goyle se atragantaron, todos los Slytherin guardaron silencio, mirándole con estupefacción y temor.
Después de la sorpresa inical, el rubio se fue poniendo rojo y le miró con ira mal contenida.
-Largo de aquí, Potter…- parecía que le iba a saltar en cualquier momento.
Harry levantó una ceja como él y se sentó delante, casualmente, en una silla vacía, mirándole con los brazos cruzados.
-No voy a irme hasta que me lo digas.
Los Slytherin miraba a Draco con temor. Por su parte, Malfoy no podía creer que Potter estuviese ahí, en su mesa, exigiéndole algo. Antes de que pudiera gritarle, una voz llegó del principio de la mesa.
- ¿Qué está haciendo aquí, Potter?
Harry ni se giró al escuchar la inconfundible voz de Snape.
- Conversar. ¿Es que está prohibido? Malfoy iba a contarme algo muy interesante…
- ¡Yo no voy a contarte nada, Potter!- por fin explotó, levantándose- ¡Cómo te atreves…!- no podía ni hablar- ¡Largo de aquí!
- Potter, márchese.
- No.- se dirigió a Malfoy- ¿Y bien¿Qué estás arreglando?
Ahora Snape era el que estaba furioso. Se acercó a Harry y le agarró del hombro. Malfoy estaba aún de pie- En el comedor se habia hecho silencio.
- Potter, es la última vez que se lo digo. Sus ganas de llamar la atención ya han sobrepasado el límite.
- Se equivoca, profesor. – Harry le sonrió con fiereza- Como usted siempre dice, nunca me cansaré de llamar la atención. Por eso, creo que sería muy divertido ver la reacción de todos mis compañeros cuando sepan del tatuaje tan bonito que lleva Malfoy…
Fue ese momento cuando el aludido tiró la silla y se precipitó corriendo al pasillo. Harry, ignorando a Snape y su cara de espanto (y las de los Slytherins), fue tras él.
Lo encontró cuando acababa de meterse en un aula vacía. Entró y cerró con un hechizo. Al oírle, el rubio se volvió con odio.
- ¿Por qué me sigues¡Déjame en paz de una vez¿No ibas a contarle a tus amiguitos lo que soy ahora¡Adelante, hazlo!
- Lo haré si no me dices lo que quiero saber – dijo con calma Harry.
- Pierdes el tiempo Potter.
- Entonces contaré todo lo que se a la gente
- ¡Que hagas lo que quieras¡Simplemente vete¡Quiero estar solo!
Harry también estaba ya ahrto y enfadado
- Oh¿es que vas a ponerte a llorar de nuevo?
Enseguida quiso tragarse sus palabras. Habia ido demasiado lejos. ¿Por qué se estaba metiendo con él? Sabia por lo que estaba pasando y aún así…
Un puñetazo en el estómago lo sacó de sus pensamientos. Su varita resbaló hasta el suelo, junto con él mismo, que se quedó encogido junto a la puerta.
Draco avanzó hacia él, con su varita apuntándole.
- Eres … despreciable, Potter… ¿sabes? Creo que el señor oscuro me perdonaría si le llevara tu cadáver…¿no crees?- se arrodilló junto a él- Petrificus- Harry se quedó paralizado, con el rubio susurrando a pocos centímetros de su oreja.- Sería tan fácil… Avada…
Harry le miró con el corazón encogido. ¿De verdad iba a hacerlo?
Draco le miraba. Después de unos segundos sin decir nada, al fin dijo el hechizo.
- Finite Incantament.
Harry cayó al suelo, rodando y jadeando. Cogió su varita y apuntó a Malfoy. Este lo miraba con tristeza y de repente se dejó caer en el suelo gimiendo.
- Ni siquiera puedo contigo…¿cómo voy a ser capaz de matarle a él?
Harry se quedó de piedra.
- ¿De quién estás hablando, Malfoy?
Malfoy estaba en silencio, mirándole. No podía decírselo.
Harry tardó unos segundos. Si no iban a por él, la única persona del castillo que…
- Dumbledore…- susurró. Draco cerró los ojos y suspiró.
En ese momento la puerta se abrió con un estampido. Snape, Dumbledore y Mc Gonagall entraron con las varitas en alto. Esta última apuntaba a Draco.
- ¿Qué ha ocurrido aquí?- preguntó Dumbledore.
Y Harry no supo qué contestar. Por su parte, Snape pasaba frente a la varita de Mc Gonagall y se acercaba Draco, que estaba aun en el suelo, sin fuerzas, mirando a Harry, esperando.
Harry miró a Draco, a Snape, a Dumbledore…
- Nada. No pasa nada… simplemente estábamos… hablando. ¿Verdad?- preguntó mirando a Draco. El rubio le devolvió la mirada sorprendido, pero asintió con la cabeza.
- Director, con su permiso, me llevo al señor Malfoy.
Dumbledore asintió distraido mientras escudriñaba a Harry. Al salir, Draco le echó un vistazo por última vez y siguió a su profesor.
Pasaron los segundos.
- Minerva¿podrías ver cómo está el comedor?
- Claro, Albus.- Minerva entendió la orden y los dejó solos. Dumbledore miró a Harry pensativo. Harry alzó la vista, demasiado confundido.
- Usted lo sabía¿verdad?
Dumbledore se quedó callado unos momentos.
- Sí.
- Y no ha hecho nada. Nunca hace nada. ¿Va a dejarse matar por Draco?
- Draco no me matará, Harry. Has visto de lo que es capaz por sus padres, pero sabes tan bien como yo, que no se atrevería a hacerlo. Si llegara la hora… y algo me pasara…te aseguro que no sería él quien acabara conmigo.
- Entonces¿estás diciendo que no me preocupe¿que lo deje como está¿que siga permitiendo que hagan lo que quiera que etsén haciendo dentro del castillo?
- Se que es difícil de entender, Harry. Pero, piénsalo. ¿Qué pasaría si descubrieras ahora a Draco? Eso sería su fin. Ha sido muy peligroso lo del gran comedor, Harry. Al contarle a los Slytherin lo que sabías, le has puesto en peligro. Ellos no están en la misma situación. Si el menor de los Malfoy falla, morirán él y toda su familia.- observó a Harry por encima de sus anteojos- y tú no quieres que eso suceda¿verdad?
Harry meditó por un momento las posibilidades. No habia nada que hacer. Hiciera lo que hiciese perdería alguien. Si ayudaba a Malfoy, Voldemort lo sabría; si lo descubría, Voldemort le mataba; si ayudaba a Dumbledore, Voldemort lo sabría.
- ¿Qué piensas, Harry?- el anciano sonreía con tristeza.
- Pensaba que solo hay una posibilidad.
- ¿Y es?
- Voldemort es el problema. Si le mato, se acaba el problema.
- Entonces¿estás decidido?
- Si. Pero primero quiero hablar con Malfoy…y con Snape. Necesito que me ayuden.
- Dumbledore asintió.
- Estaré en mi despacho.
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Por segunda vez estaba delante del despacho de Snape. Desde fuera oía que el profesor le decía algo a alguien, que suponía que sería Draco, pero no sabía qué. Lo que sí oyó fue a Draco gritar y ponerse a llorar de nuevo. Pegó más el oído a la puerta. Ahora Snape estaba… ¿consolándole?
Harry no sabía si entrar. No quería interrumpir y se sentía raro. Entendía por qué habia hecho el pacto Snape. Draco estaba solo y era su alumno favorito… pero además… sentía como afecto paternal por él…por eso le protegería…
"…si llegara el caso, no seria Draco quien lo hiciese…"
Recordó las palabras de Dumbledore. Claro que no sería Draco, sería… Snape. Para proteger a Malfoy.
Llamó a la puerta ruidosamente.
