Una exclamación de sorpresa detrás de la puerta. Una silla que se arrastraba y pasos furiosos que iban a la puerta.
Harry se separó un poco cuando Snape abrió, con furia, que se transformó en odio al verle y de repente Harry fue arrastrado de la túnica hacia dentro. En un segundo era estampado contra la pared y despojado de su varita.
Severus cerró la puerta con un hechizo, mientras Harry conseguía echar un vistazo por la habitación y encontraba a Malfoy sentado a pocos metros con la cara roja de haber llorado. Un vistazo bastó para ver el miedo en sus ojos. ¿Miedo de Voldemort? No, más bien era un terror a lo que se avecinaba, una alarma que se reflejaba en su cara por…
- ¡Tú!- Snape volvió a cogerle de la túnica. Esta vez Harry pudo ver lo viejo que era en realidad, pues todas las arrugas de su cara al fruncir el ceño, al chillarle, se acentuaban aún más con la furia que estaba mostrando. Una auténtica máscara de odio. Por una vez no era el Profesor de Pociones calmado que mandaba sutiles y frías miradas de desprecio. No. En ese momento era el mortífago el que estaba en frente de él y en sus ojos se veía la muerte…y la preocupación. ¿Por quién¿Por Draco¿Era posible de verdad que Snape estuviese protegiendo a Malfoy porque de verdad se sentía impelido a hacerlo?
- ¿Cómo te atreves a desafiarme delante de todos!- chilló tan fuerte que Harry cerró los ojos. Sus caras estaban tan solo a pocos centímetros- ¡Quién te crees que eres, Potter!- Snape apretó a Harry contra la pared- ¡No eres nadie, Potter¿Te enteras¡Absolutamente nadie¡Y si eso no te queda claro aún, puedes ir directamente al señor Tenebroso para confirmarlo¡Deja de meterte donde no te llaman!
Severus…- la voz temblorosa de Draco pareció recordarle a Snape que aún estaba allí- …yo… no pasa nada..
-¿Qué!- esta vez Snape casi aulló. Mientras gritaba, zarandeaba a Harry por la túnica- ¡Casi te mata con mi propio hechizo¡Nos ridiculiza a mi y a mi casa delante de el gran comedor¡Y aún así- volvió a mirar a Harry y le soltó lanzándole a la pared.- sigue creyendo tener razón!
-Yo no…- empezó Harry, tartamudeando. ¿Qué podía decir ante el estado en el que se encontraba Snape?
Pero no tuvo que decir nada, porque desde el momento en que abrió la boca, el poquísimo autocontrol de Snape dejó de funcionar. Tal vez si hubiera estado en silencio, la cosa se habría calmado, pero Harry tenía la mala costumbre de hablar cuando no debía.
Snape le pegó. Más tarde Harry juraría que notó cada uno de los largos dedos de el profesor de pociones en su cara, pues le quedó un arañazo como marca, aparte del dolor del tortazo que le hizo caer al suelo. Y allí se quedó, paralizado, sin llegar a creerse lo que había ocurrido. Sin atreverse a mirar hacia arriba, con la vista fija en el suelo.
La habitación se quedó en silencio.
Durante lo que pareció una eternidad y mientras Potter estaba en el suelo, Malfoy miró a Severus con la boca abierta, después a Harry y finalmente a Severus de nuevo. Por su parte, Snape parecía haber recobrado la cordura en el mismo instante en el que Potter caía al suelo, pues en ese momento miraba al Gryffindor totalmente petrificado y en su cara había desaparecido toda la furia. En su lugar, una expresión de desconcierto dio paso a una de preocupación y finalmente de alarma cuando se miró las manos. Su vista se desvió hacia Draco, que le miraba como si se hubiese vuelto loco y por fin, respirando profundamente
Severus Snape no podía creérselo.
Había perdido los papeles.
Había pegado aun alumno.
Y sí. El alumno en cuestión era Potter, ese que le sacaba de quicio y había estado a punto de echarlo todo a perder, pero al fin y al cabo era un alumno. Y solo tenía 16 años. Los mismos que James Potter cuando…
Snape se sacó esto último de la cabeza y se acercó muy lentamente a Harry, que estaba en el suelo con una mano en la cara, donde había recibido la bofetada. Draco se había levantado de la silla y se acercaba también despacio.
Ninguno de los dos podía imaginarse lo que pasaba por la mente de Harry en esos momentos.
-¿Potter?- Snape tocó suavemente el hombro del Gryffindor.
Un simple toque, sólo eso. Pero fue todo lo que desencadenó a continuación.
Harry chilló, se revolvió, dio una patada a Snape cuando intentaba ponerse de pie y corrió hacia la puerta. Pero al ver a Draco, que casualmente estaba delante, chilló otra vez y se volvió, corriendo. Al final se encerró en el cuarto de baño.
Severus y Draco se miraron espantados ante tal actitud y fueron (Snape cojeado por la patada) a la puerta del baño. Por supuesto, estaba cerrada. Draco miró a Severus con la varita en alto para desbloquear la puerta, pero Severus sacudió la cabeza. Acercó el oído a la puerta y escuchó.
-¿Potter? – Severus llamó con los nudillos - ¿Se encuentra bien?- en realidad sí que le preocupaba. Podría haberse vuelto loco y eso sólo complicaba las cosas.
-¡Aléjese de mí!- chilló una voz estrangulada desde detrás de la puerta. Se notaba claramente que había estado llorando.
¿Qué demonios le había pasado?
-Potter.- esta vez era Draco quien le hablaba.- ¿Qué demonios haces ahí dentro?
-¡Lárgate¡Dejadme en paz¡Idos al infierno!
Draco iba a sugerirle dónde se podía ir él, pero Snape le contuvo y se lo llevó a parte.
-Draco – susurró Severus después de meditar unos segundos.- ¿Le he dado muy fuerte?
Malfoy le miró preguntándose si lo decía en serio o si era otra de sus ironías que nunca pillaba.
-No.- dijo al final- Pero eres su profesor.-agregó- Creo que eso puede haber…influido. Dudo mucho de que a San Potter le haya pegado un profesor en su vida.
Snape, que había visto ya los pensamientos de Harry en sus clases de Oclumancia, no estaba de acuerdo con eso. Pero se lo calló. No tendría que haber perdido los estribos. Seguramente había sido eso lo que le había asustado.
Al parecer Draco pensaba lo mismo.
-Antes de que le pegaras, tenía una cara de susto impresionante. No me extraña nada, Severus, dabas realmente miedo.
-¿En serio? – Severus recordaba haber visto la cara de expresión de Potter en otra parte. En los demás alumnos, en Longbotton, por ejemplo. ¿Sería posible que al fin Potter le tuviera esa clase de miedo? Pero no, debía de haber algo más…
Severus se devanó los sesos intentando descubrir la respuesta. Mientras, Malfoy se rascaba el antebrazo. Al verle, Severus miró su propia marca y la del rubio.
-Mierda – dijo cuando comprendió lo que pasaba.
Draco levantó las cejas al oír a su profesor decir eso.
-¿Severus?- dijo confundido. Siguió a su profesor cuando se dirigía otra vez al baño.
-Potter – Severus se acuclilló al lado de la puerta. Tomó aire. Era difícil decirlo…- Lo siento. – Draco le miraba perplejo- No debí enfurecerme de esa manera. Yo… entiendo que esté… disgustado con mi comportamiento.
Esperó. No se oía nada.
"Claro que no, Severus. ¿Qué esperabas¿Que aceptara tus respuestas y saliera dando saltitos de alegría? Por Merlín, ese chico está aterrorizado…"- pensó para sí.
-Potter – repitió. Esta vez llamando a la puerta.Nada.- Potter, comprendo que esté asustado…
-¡No estoy asustado!- gritó el Gryffindor.
Severus frunció el ceño, pero antes de que pudiera replicar, Malfoy se le adelantó.
-¡Claro que lo estás, Potter¡Te escondes ahí dentro como una niña pequeña!
-¡Eras tú el que lloraba en los baños de las niñas, Malfoy!
-¡Pues tú…!
-¡CALLAOS LOS DOS!- gritó Severus. Y enseguida se arrepintió de haberlo hecho. Dentro del baño se oyó claramente un gemido, seguido de pasos y algo grande y pesado que era arrastrado contra la puerta. Un cristal se rompía.
Snape cerró los ojos.
-Potter, ese frasco costaba mucho dinero…
Ninguna respuesta. Suspiró.
-Escúcheme Potter, estoy harto de hablar con una puerta. ¿Por qué no sale de ahí y acabamos con esto?- Sin respuesta de nuevo. Ya se estaba empezando a hartar.- Oiga, está dentro de mi baño, le ordeno que salga.
Nada. Muy bien, pues habría que darle de lleno.
-Bien, Potter. ¿Quiere que adivine lo que le pasa? De acuerdo.- Snape se sentó en el suelo, de espaldas a la puerta.- Estaba tan aterrorizado al verme que, cuando le pegué, al fin se dio cuenta de que su mundo de rosas ya no existía, de que, sí, soy un mortífago y que, efectivamente, soy peligroso. Y por si fuera poco, cuando intentó escapar por la puerta, Malfoy estaba delante. Y también es un mortífago. ¿Voy bien? Entonces ha llegado a la conclusión de que está encerrado con dos mortífagos peligrosos en una habitación, sin varita. Y eso le aterroriza. ¿Verdad, Potter?
Malfoy miraba a su profesor anonadado. ¿De verdad era eso lo que pasaba?
Los tres se quedaron en silencio durante un rato. El primero que habló fue Draco.
-Potter…eh..Harry, escucha. Yo… nosotros no vamos a hacerte nada.
-Olvídelo, Malfoy. Usted ya es un mortífago¿recuerda? No se fiará de la palabra de uno de nosotros. Ni siquiera de uno novato que no consigue acabar su misión.
-Oye, déjame en paz. Ya te he dicho que no te pedí ayuda. Y por lo menos yo me hice mortífago por razones familiares, no de venganza.
-¿Lo que te convierte en algo mejor? Um, un asesino con principios. Interesante.
-Exacto. No un amargado con su pasado como tú. ¡Potter, abre de una vez!
Harry se imaginó claramente la cara de su profesor de pociones al oír a Draco llamarle "amargado". La discusión empezó entre los dos, cada vez a un nivle más alto. Harry se tapó los oídos. No quería oírlos, no quería que gritaran. Que se fueran, por favor. Oh, cielos, tenía tanto miedo…. ¡Él había confiado en Snape! Si, le odiaba y todo eso, pero…pero…tal como había dicho, era un mortífago y Harry había estado viviendo en un mundo de rosas. ¿Cómo había sido tan estúpido como para venir sólo? Seguramente le cogerían y le hechizarían para que no recordara nada y entonces matarían a Dumledore. Maldita sea¡eran malos! Siempre lo habían sido. Siempre. Y le importaban un comino las razones por las que lo eran. Ya no le iban a engañar las lágrimas de Draco ni lo de ayudar a sus padres. No. Ya no le sorprendería nada de lo que dijeran…
-¡Pues no decías lo mismo en la cama!
-¡Malfoy¡Este no es el lugar ni el momento para eso!
… o casi nada. Harry cerró su boca abierta de par en par. Esperaba no haber oñido bien. ¿O se referirían a otra cosa? Si, claro que debían referirse a otra cosa, no podía ser que…
-Me estoy volviendo loco…- murmuró el Gryffindor.
-Eso fue un error – oyó decir a Snape. Harry se empezaba a imaginar cosas. Esperaba no tener razón.
-¡Claro¡Es todo un error¡También fue un error haber eso ese estúpido pacto con mi madre, pero lo hiciste¡De eso no te arrepientes¿verdad!
-Eso lo hice porque quería protegerte, Draco. Pero dejémoslo. Esta discusión no tiene cabida en este momento…
-¿Por Potter¡A él le da absolutamente igual¡No veo otro momento mejor para tenerla!- Draco cada vez chillaba más alto, como una chica.
Harry intentó dejar de oírlos, pero no podía. De repente se le ocurrió una idea. Si tan inmersos estaban en sus asuntos, él podría salir. Se puso de pie y empezó a quitar el armario de delante de la puerta.
-¡Yo no te pedí que lo hicieras!-
Seguramente Malfoy se refería al pacto. Harry ya tenía la entrada despejada.
-Tampoco me dijiste lo contrario –
Oh, no. Ya empezaban otra vez. No le gustaba nada ese tipo de conversación. Giró el manillar de la puerta con cuidado y abrió despacito.
-¿Y cómo se suponía que iba a decírtelo? –
Harry se agachó y se fue arrastrando hasta el escritorio. Los dos estaban delante, pero seguían discutiendo. Al menor silencio de los dos, volvería atrás. Desde debajo del escritorio podía ver los pies de Malfoy, que seguía chillando sobre algo que Harry había decidido dejar de oír.
-Un momento. ¿Y dónde estaban los pies de Severus?
La respuesta llegó cuando algo le agarró por detrás.
-Te pillé, Potter.
Harry saltó, chilló y se debatió, pero Severus lo tenía bien cogido. Por increíble que pareciera, Snape era fuerte y Harry no podía liberarse. Por más que se debatiera, sólo conseguía hacerse más daño.
-¡Suélteme, déjeme en paz!- Harry estaba histérico. No podía pensar en otra cosa que no fuese escapar. No se dio cuenta ni cuando Draco se acercó y recogió sus gafas caídas en el suelo. Sólo quería salir de allí. Al final, Severus le puso frente a él y le atrajo hacia sí en un fuerte abrazo.
Harry siguió chillando y moviéndose, hasta que se dio cuenta de lo que pasaba. Severus Snape…¿le estaba abrazando?
Snape sintió que el chico se quedaba quieto y suspiró por fin, aunque no lo soltó. Tampoco habló. Sólo dejó que se diera cuenta de lo que estaba haciendo. Esperaba que el miedo se le pasara.
Harry empezó a temblar. No solo de miedo, aunque ya menos, sino de dolor, impotencia y simplemente porque no podía aguantar más. Empezó a llorar y sintió que el profesor aflojaba sus brazos un poco. Ya no le agarraba, solamente le sostenía, le abrazaba como una persona cuando consuela a otra. Lloró también por eso. Y por estar allí, por lo estúpido de la situación y por estar sujeto a un destino que no se podía cambiar.
Severus leyó eso en la mente del chico. Su miedo hacia él, hacia los dos. Pero ya no les temía a ellos. Potter temblaba por lo que sabía que iba a ocurrir. Lloraba porque sabía que no iba a poder evitarlo. Por extraño que pareciera, el chico ya no le odiaba. En esos momentos se estaba agarrando a él con sus propias manos. Sentía su angustia y su dolor. Miró a Draco, que estaba jugueteando con las gafas de Potter, en un vano intento de ignorar la situación. Él también estaba preocupado. Y tenía miedo.
"Y yo también lo tengo."- pensó para sí.
Cuando bajó la vista de nuevo, Potter lo estaba mirando. Parecía querer decir algo, pero no se atrevía. ¿Disculpas, quizá? Severus volvió a leer su mente. No, no eran disculpas. Era más un ruego. No quería que Dumbledore muriese, no quería que muriese nadie. Lo de siempre, Potter al rescate….un momento. Volvió a mirar en sus ojos. Si, ahí estaba. Cuando pensaba en "nadie" no se refería a Weasley ni Granger. Se refería a Snape y a Draco.
Severus se lo quedó mirando largamente. Suspiró y le pasó una mano por la cabeza.
-Lo sé.- dijo. Él tampoco quería. Pero allí había reglas. Un voto inquebrantable no se podía romper. Era así de simple.
Draco vio cómo Severus cogía su varita y apuntaba a Potter con ella. Iba a hacerle un obivliate. Bajó la vista hacia sus gafas.
Harry miró a Snape y su varita y negó con la cabeza.
-No, por favor no – dijo mientras se agarraba fuertemente a su profesor- No me quite la memoria…
-Es la única forma de que deje de molestar señor Potter – ya estaba. Severus volvía a ser frío. De nuevo salía el mortífago.
-P..pero..debe haber una forma de romper el pacto…- Harry estaba llorando de nuevo- por favor…¿por qué siempre tiene que morir alguien?- tenía la mirada de alguien que sabe que diga lo que diga no va a funcionar. Desesperación, frustración. Severus respiró hondo.
-¿En serio cree que no se ha intentado ya¿Por qué cree que se llama inquebrantable, Potter¿Para ponerle un mote gracioso?
-¡Pero es que estoy harto de que muera gente a mi alrededor!- Harry chilló furioso y se separó de él. Ahora le miraba desafiante.- ¿Y si no se ha probado todo¿Y si se pudiera…no detener sino…cambiar? Tal vez…tal vez eso nunca se haya intentado…se podrían cambiar las palabras, la misión, lo que fuera. Se…se podría viajar en el tiempo y…
-Basta, Potter – Severus lo cogió del brazo y le apuntó con su varita- Ob..
-¡No!- Harry golpeó el brazo de su profesor y Snape le miró incrédulo. Sabía que intentaría resistirse pero…- ¡Por favor, eso no¡Si de verdad o hay marcha atrás….si de verdad él va a morir…! No dejes que piense que estoy en un mudo feliz, sin ninguna clase de problemas. Por favor, no quiero pasar todo el curso tranquilamente y de repente…por favor, profesor… déjeme saberlo. Necesito saberlo. No me lo perdonaría jamás. Por favor…le prometo que no haré nada. Usted mismo ha dicho que no hay nada que hacer…
-Seguirás poniendo en peligro la misión y con ello la vida del señor Malfoy.
-No lo haré. De verdad. Se lo prometo. No me borre la mente, por favor. No diré nada más, a nadie.
Snape miró los ojos esmeralda, asustados, húmedos por las lágrimas. Jamás en su vida habría cometido el error de dejar a alguien capaz de comprometer una misión. Pero el chico en efecto no podía hacer nada. Había perdido ya lo que más le importaba, el hombre a quien admiraba iba a morir y él mismo acabaría liquidado por el señor tenebroso. ¿Qué podía hacerles?
Harry cayó al suelo de lo mucho que le temblaban las piernas y vio cómo Severus le lanzaba su varita, poco antes de abandonar la habitación. Le había perdonado. Le había dejado conservar sus recuerdos. Pero Harry no sabía si alegrarse o llorar. Porque eso significaba que, en efecto, no había nada que hacer sino lamentarse.
-Tus gafas, Potter.
Harry miró a su alrededor. Cierto, Malfoy aún seguía allí. Le tendía sus gafas. De repente recordó el primer día de curso, cuando le había tendido la mano. ¿Tanto habían cambiado¿Hasta el punto de tener que unirse a los mortífagos? Miró a Draco. Seguía teniendo un peinado horrible y siendo igual de repelente, pero su cara era algo distinta. No sabía si el Malfoy que conoció en primero, el que se asustaba de entrar en el bosque oscuro, habría sido capaz de dar la cara por sus padres y unirse a unos asesinos para protegerlos. Que irónico. Igual que lo que intentaba hacer él. Una sonrisa le cruzó la cara mientras cogía sus gafas.
-¿De qué te ríes¿Has perdido la poca lucidez que tenías?
-Estaba pensando en una frase que sería muy apropiada en éste caso. Es una metáfora, así que no sé si lo entenderías.- Harry intentó ponerse de pie, pero sus piernas fallaron. Se hubiera dado de bruces contra el suelo si Malfoy no le hubiera cogido. Sonrió de nuevo - ¿Y eso¿Desde cuando me ayudas?
-¿Qué más da ya?- dijo el rubio encogiéndose de hombros. Dudó unos instantes- Venga, te acompaño a Gryffindor. ¿O quieres ir a la enfermería?
-¿Para qué? Voy a morir¿no? Sería estúpido.
Draco le miró durante unos instantes y empezaron a andar.
-Bueno, lo que quieras. Pero hace un rato parecía que no ibas a perder la esperanza tan fácilmente.
-Me habéis dejado claro que la esperanza es una estupidez.
Los ojos de Draco parecieron nublarse.
-Mh. – volvían a caminar por el mismo pasillo- ¿Cómo era esa frase?
-¿Cuál?
-La que estabas pensando antes.
-Oh. – Harry dudó unos segundos, pero pareció pensar que ya daba igual todo, asi que se la dijo.- " Luchar por la paz es como follar por la virginidad" O algo así.
Draco se detuvo y le miró a los ojos, espantado. Parpadeó y se empezó a reír como si se hubiera vuelto loco. Harry tuvo que sentarse en el suelo hasta que paró.
-¿Tanta gracia te hace?
-Perdona…ja….ah…es que no creía que el gran Harry Potter, de Gryffindor se atreviera a usar esas palabras.- y se empezó a reír de nuevo.
-No se de que ríes. Tú no has hecho ni lo uno ni lo otro.
Draco se paró y puso los brazos en jarras.
-¿Y tú que sabes, Potter¿Me estás diciendo que no eres virgen?- una sonrisa maligna le cruzaba la cara. Harry tragó saliva. Si le contestaba que no lo era le preguntaría que con quién lo había hecho. Si le contestaba que sí, se burlaría de él.
-A ti te lo voy a decir. – Harry se levantó ya sin tambalearse y anduvo despacio, hacia Gryffindor. Draco le seguía detrás, soltando risitas.
-¿Y eso, Potter¿Estás insinuando algo?
-No insinúo nada. Estoy seguro de que eres virgen, así que no se de qué me hablas.
-¿De veras? Oh, pero yo estoy seguro de que tú no crees eso de mí. No después de lo que has oído en el despacho de Snape.
Harry contuvo el impulso de frenarse en seco. Le ignoraría, eso es.
-No se de qué me hablas.
-Te repites, Potter. ¿Sabes? En realidad Severus quería lanzarte un obvivliate por eso. Pero sería una pérdida de tiempo. Si lo dijeras¿quién te creería?
Harry se paró y se enfrentó a Malfoy con cara de cansancio.
-Oye, no sé qué pretendes que me crea, y me da igual. Dudo que Snape quisiera hacer algo con alguien en su vida o viceversa. Y mucho menos que seas tú quien…bah, da igual. Déjame en paz.- siguió andando. Ya faltaba poco para Gryffindor.
-¿Y por qué no? – Draco se colocó justo al lado de Harry. Ya estaban acercándose al retrato de la señora gorda.
-Malfoy. Para empezar, dudo mucho que tú y mucho menos Snape, seáis gays. A partir de ahí todo lo demás es absurdo. – Harry se dispuso a decir la contraseña a la señora gorda cuando Malfoy se le puso delante. Y su sonrisa no le gustaba nada.
-¿Eso crees? Bien, veamos si después sigues pensando lo mismo.
Y ante los ojos atónitos de Harry, el rubio le estampó un beso en los labios impresionante. Fue tal el shock que al terminar Malfoy levantó una ceja y sonrió, satisfecho del estado de Potter. Se fue dando saltitos. Al menos así, el estúpido Gryffindor olvidaría lo demás. Tendría muuucho tiempo para pensar si de verdad era gay o no.
no se si os gustará o no. En respuesta a la pregunta de sis erá slash, en teoría debería serlo.
bye! KAWORU
