(palabra rara del día, dedicada a Snape White: mort´ñífagos)

-Oh. Vaya.

Hermione miró a Harry, quien estaba leyendo una carta que acababa de traerle una de las lechuzas del colegio. Su amigo estaba poniendo una mueca de asco y culpabilidad a la vez.

-¿Qué ocurre, Harry?

Ron giró la cabeza hacia ellos en ese momento. Si algo pasaba, quería saber de qué se trataba.

-Es Hagrid.- contestó Harry.- Dice que Aragog ha muerto…

-Oh, vaya.- dijo Hermione- Era esa araña gigante a la que tenía tanto cariño¿verdad?

-¡Yuhu!- chilló Ron a su lado- ¡Por fin se ha muerto ese bicho asqueroso!

-¡Ronald!- Hermione lo miró con el entrecejo fruncido- No está bien decir eso. Para Hagrid era..un gran…amigo. Creo.

-Y tanto…-murmuró Harry.- En la nota nos dice que nos esperará por la noche, para enterrarla y darle el pésame.

Ron lo miró horrorizado. Él y Hermione adoptaron sendas muecas de culpabilidad al igual que Harry. Ninguno de los tres se había cogido ese año Cuidado de las Criaturas Mágicas y por lo tanto no habían visto al guardabosque aún. Se sentían obligados a ir al entierro de…la criatura. Pero a ninguno de ellos le hacía mucha gracia.

Hermione se levantó de la mesa y recogió los libros en los que había estado estudiando.

-Bueno, pues mándale una respuesta y dile que no podemos ir, que estamos liados con los exámenes.

-Como si fuera tan fácil- Harry se rascó la cabeza, pensativo.

Estaban en el Gran Comedor, repasando para los exámenes finales. Las mesas estaban vacías de la usual comida, para que los alumnos pudiesen colocar libros y pergaminos. Casi todos los de sexto de todas las casas estaban allí. Los de Ravenclaw, con su manía de estudiar, estaban a tope. Y por encima de ellos Harry pudo ver a Draco Malfoy, junto con Crabe, Goyle y Pansy, entrar al Gran Comedor, con libros bajo el brazo. Harry supuso que para aparentar que hacía lo que los demás. Ninguno de los tres tenía buen aspecto. Más bien estaban todos con cara de mal humor y Draco tenía unas ojeras mucho más profundas que la última vez.

Hermione siguió la dirección de la mirada de Harry y suspiró.

-Deberías dejarlo, Harry.

El aludido levantó la cabeza.

-¿Eh?

-Lo de Malfoy y su "Supuesto" plan maligno que está tramando. Quiero decir¿acaso has descubierto algo que pueda…probarlo?

Harry observó a su amiga durante unos instantes, deseando decirle algo así como: "pues sí, mira, precisamente ayer estuvimos hablando de cómo va a matar a Dumbledore y de por qué Snape va a ser quien lo ayude…", pero no dijo eso.

-No.- dijo Harry bajando la cabeza- Nada de nada.- pero de repente recordó la conversación de esos dos en el despacho del Profesor de Pociones.- Bueno, la verdad es que….

-¿Sí? – Hermione lo miraba impaciente, deseando terminar esa estúpida conversación.

-Nada.- dijo Harry entonces- No me creerías si te lo dijera, así que¿para qué molestarse?- se levantó de la mesa y recogió sus libros.

-Harry…- Hermione parecía dolida- No es que no te crea, es que…tus ideas a veces son…

-Muy imaginativas.- dijo Ron, levantándose también. No iba a ser el único de los tres que se quedara a estudiar.

Harry los miró a los dos con el ceño fruncido.

-Muy bien, pues como soy tan imaginativo, imagino que tendréis cosas más importantes que hacer que estar conmigo. Así que, hasta luego.

Y se fue hacia Gryffindor, dejándolos atrás. Antes de salir del Gran Comedor, echó un último vistazo a Malfoy, quien, sorprendentemente, también le estaba mirando. Pero en cuando sus ojos se cruzaron, el rubio levantó una ceja,(gesto que casi parecía divertido, con tanta ojera negra) y desvió la mirada.

En Gryffindor, Harry dejó los libros tirados de cualquier forma y se puso a buscar la capa invisible. No sabía por qué, pero su instinto le decía que tenía que hacer algo. Y aunque había prometido a Snape no meterse en sus asuntos sanguinarios, no había dicho nada acerca de husmear ciertas cosas…porque en ese momento Harry no estaba seguro de nada. La noche anterior le había dejado recuerdos extraños que no sabía si eran verdad o simplemente sueños. Y si no fuera porque el bofetón que le había dado Snape seguía ahí, inflamando su rostro, ( Mc Gonagall le había preguntado qué le había pasado y Harry alegó que le habían dado calabazas, sabiendo que otra cosa no colaría. Por supuesto toda la clase se había reído.) Harry habría pensado que todo era un sueño.

Se puso la capa invisible justo cuando Ron entró en las habitaciones y suspiró al pensar que Harry no estaba allí. El moreno se encogió de hombros y salió, dejando a su compañero con sus propios pensamientos. Sacó el mapa del merodeador, que se había escondido bajo la túnica y buscó a Draco Malfoy. Casi chocó contra alguien de su casa cuando vio que Malfoy estaba en el despacho del profesor Snape.

"Vale"- pensó- "No pienses mal"- "Son cómplices, así que están juntos porque…porque deben de tramar juntos lo que sea."- pensó, intentando no recordar los extraños gritos de la otra noche.

Cuando llegó al pasillo, se paró. No sabía qué hacer. No podía entrar al despacho del profesor Snape y ni siquiera quería acercarse allí. Entonces¿qué hacía? Después de meditarlo unos instantes, decidió vagar sin rumbo un rato, espiando a la gente bajo su capa invisible. Mientras lo hacía se preguntó si su padre habría hecho lo mismo que él, de joven. Probablemente. Pero él no estaría solo, sino con Sirius y Lupin. Harry sintió culpabilidad de nuevo al recordar a sus amigos. Pero¿qué les iba a decir? "Oíd, creo que Draco Malfoy y el profesor Snape tienen un sórdido romance." Seguramente se reirían en sus narices. Y además no les podía contar nada de lo otro. Ni a ellos ni a nadie. Y el propio Dumbledore decía que no pasaba nada…

Harry suspiró. Nunca se había sentido más perdido que en ese momento. ¿Qué pintaba allí solo sin hacer nada, vagando sin rumbo? Era como un fantasma.

Miró de nuevo el mapa del merodeador. Draco había salido ("¿Desde cuándo es Draco?") del despacho de Snape y se dirigía a Slytherin. Harry arrugó los labios. ¿Y por qué no? Hacía mucho tiempo que no estaba en Slytherin. Corrió en silencio por los pasillos para poder llegar antes que el rubio, en vano. Cuando llegó a la puerta, ya estaba cerrada. Harry se derrumbó contra la pared, preguntándose una vez más qué estaba haciendo. Pero en ése momento llegó Pansy Parkinson con unas compañeras de Slytherin y Harry, con mucho sigilo, las siguió.

La sala común de los Slytherin no había cambiado nada desde la última vez. Bueno, un poco más sucia y oscura tal vez, pero al fin y al cabo eran las mazmorras. Echó un vistazo a su alrededor y no se sorprendió mucho al ver a Malfoy sentado en un sillón, junto con Crabbe, Goyle, Zabbinni y Nott. Pansy se reunió en seguida con ellos y Harry la siguió, situándose al lado de Malfoy, lo suficiente para poder oírlo sin ser notado. No quería recibir un puñetazo como la última vez.

-¿Algo nuevo, Draco?- preguntó la morena, sentándose al lado de Draco. Bueno, más bien pegándose a él.

Harry prestó atención por si se referían al plan.

-No.- contestó Draco mirando mal a Pansy.- Además, creo haberte recordado que no hablaríamos de esto en público.

-Lo siento- dijo ella contrariada.- Pero…estamos en Slytherin y…

-Y las paredes tienen oídos hasta en las mazmorras, Pans.- el rubio le dedicó una sonrisa sin nada de gracia. Harry no sabía muy bien la relación que tenían el rubio y la morena. Cuando los vio en el tren de llegada parecían bastante contentos el uno con el otro, pero después de lo que había visto…ni siquiera sabía de qué acera era Malfoy. Por su parte la morena frunció el ceño y se desparramó en el sillón.

-¿Qué es lo que temes, Draco?- preguntó de repente Zabbinni, el chico que estaba en el mismo curso que Ginny- ¿A Potter con su capa invisible?¿Crees que podría estar aquí?

Los demás sonrieron recordando la historia que les había contado Draco de cómo le había partido la nariz. Pero el rubio no sonrió, sino que miró a Zabbinni fijamente.

-¿Qué pasa?¿No crees que pueda estar aquí?¿Escuchándonos en este mismo instante?

Al oírlo, todos dejaron de sonreír. Incluso Crabbe hizo algún intento de agarrar algo en el aire, para ver si pescaba a Harry.

-Crabbe, deja de hacer el ridículo.- dijo Draco suspirando. Parecía muy cansado. Miró a Nott.- ¿Has recibido respuestas?

Nott asintió en silencio.

-El día convenido a la hora convenida.- dijo crípticamente. El sí se tomaba en serio lo que decía el rubio de la discreción.- Ningún problema.

-Bien.-asintió el rubio.- Y ahora, Crabbe, Goyle, levantaros y poneros allí.- señaló un punto detrás de Harry. Los dos gorilas se miraron, pero obedecieron.- Así y ahora levantar los brazos como si fueras a recibir una bludger. Ahá. Muy bien y ahora…- Draco levantó la varita, mirándola distraídamente.- Potter, te agradecería que no espiaras conversaciones ajenas.

Todas las caras se quedaron petrificadas. ¿Estaba hablando en serio?

Draco continuó.

-Así que, puedes quitarte esa capa invisible por las buenas….o te la quitaré yo, por las malas.- dijo apuntando al lugar donde estaba Harry. Éste no se inmutó. Tenía que ser un farol. Tenía que serlo…¿verdad?

Al no recibir respuesta, el rubio se encogió de hombros. Pero entonces lanzó un expelliarmus que tiró a Harry hacia atrás, justo para ser capturado por los dos gorilas, que, recuperados de la primera impresión, lo sujetaron con fuerza, aunque no lo veían.

-Tú has querido que fuera por las malas- dijo Malfoy quitándole la capa. Harry se debatió, pero los dos gorilas eran fuertes. Básicamente era lo único que podían ser.

Harry vio cómo los demás Slytherin se levantaban rápido de los sillones. Pero a una señal de Draco, volvieron a sentarse. Con otra señal, Crabbe y Goyle lo llevaron a uno de los sillones y lo sentaron allí a la fuerza. Draco lo hizo a su lado, sosteniendo la capa invisible con ambas manos, examinándola pensativamente.

-Es una rareza¿sabes? No deberías usarla sin ton ni son. ¿Te gusta, Pansy?- y se la lanzó a la morena, quien la cogió al vuelo. Harry forcejeó, pero Goyle apretó su mano, estrujándole los hombros. El mensaje era simple: "Quédate sentado". Así que esperó. Al final Malfoy le miró.

-¿De veras me crees tan estúpido como para decir algo importante en voz alta? No soy como tú, Potter. Yo pienso- se dio unos golpecitos con la varita en la cabeza. Los Slytherin rieron. Harry siguió impasible, sin decir nada.- ¿Qué pasa Potter, te ha comido la lengua el gato? Normalmente eres muy hablador.- sonrió.

-Me la quedo – dijo Pansy apretujando la capa para sí y mirando a Harry con aire triunfal. El corazón del moreno dio un vuelco, pero no dejó que se le notara. Miró a Malfoy todo lo tranquilamente que pudo.

-Diles que me suelten.- pidió con voz neutra.

Malfoy dejó de sonreír.

-¿Y por qué debería decírselo? Has entrado en nuestra casa sin permiso, Potter. ¿Acaso los Gryffindor dejarían a un Slytherin pasearse por sus dominios? Porque, si es así, dínoslo e iremos encantados¿verdad, chicos?- se rieron- No Potter, me parece que no te voy a soltar. Es más, creo que voy a dejar que mis amigos te lancen todo lo que quieran.- los "amigos" levantaron sus varitas. Harry dejó de respirar.- A menos que…-dijo Malfoy mirando pensativamente su varita.- A menos que tengas, claro, una buena razón para estar aquí.

Malfoy le sonreía. Harry lo fulminó con la mirada. ¿Cuántas veces había sufrido lo mismo en las escuelas muggles? Si lo que pretendía era que suplicara, lo tenía claro. Lo de la noche anterior había sido…algo extraño. Una excepción. Él nunca volvería a…

-¿Qué ocurre aquí? – dijo una voz fría que hizo que Harry pegara un salto. No, por favor. Cualquier cosa menos eso. No quería volver a ver a Snape. No tan pronto, no después de aquello. Además estaba seguro de que si le veía allí, si Draco le decía por qué estaba allí, cómo había llegado, entonces sí que le borraría la memoria.

Vio al rubio levantar los ojos hacia su profesor. Harry bajó los suyos, no quería mirarle. Lo único que le faltaba junto con las burlas de los otros era que Snape se riera de él.

Notó que ya no lo sujetaban.

-Hola profesor. Estábamos hablando.- dijo Draco con un además que abarcaba a todos los que estaban allí.

-Ya veo. ¿Y Potter?¿También entra en la conversación? – Snape clavó su mirada en la nuca del Gryffindor, quien se encogió en el sillón, incapaz de enfrentarla.

-Potter ha venido a disculparse.- dijo Draco como si fuera lo más normal del mundo.

Harry levantó la cabeza como un resorte. ¡¿QUÉ?!

-¿En serio?- dijo Snape levantando una ceja, incrédulo.

-Sí. Precisamente ahora estaba a punto de hacerlo.- Malfoy miró a Harry sonriendo con sorna- ¿Verdad, Potter? Estabas a punto de disculparte.

Snape se sentó en uno de los sillones.

-Esto no me lo pierdo.- dijo y se cruzó de brazos, mirando a Harry.

Harry dirigió la vista hacia Malfoy.

Malfoy levantó una ceja.

-Estamos esperando.

Harry abrió la boca y la cerró. Tragó saliva. ¿De verdad esperaban que se disculpase? No entendía cómo podían esperar que… Harry sintió que sus manos se estaban agarrando fuertemente al sillón. Esto ya lo había vivido antes. Estaba rodeado de slytherins, posiblemente mortífagos, que le miraban fijamente. Esperando. Saboreando su angustia. Y Snape volvía a estar frente a él.

"Espera. Harry, te estás dejando llevar por el miedo."- pensó, intentando dominarse. Pero es que era exactamente lo que sentía en aquel momento. Mierda¿qué le estaba pasando? Respiró hondo algunas veces, evitando a toda costa fijarse en los ojos de Snape, quien acababa de mirar a Draco, confuso.

-Um. Esto¿no lo he hecho ya? – consiguió articular Harry con mucha dificultad. Por supuesto, se dirigía a Malfoy, aunque no lo mirara. Notaba un sudor frío recorrerle la piel.

-No. Creo que no. ¿Vosotros habéis oído algo, chicos?- los Slytherin negaron con la cabeza. Snape estaba mirando las manos de Harry. Tenía los nudillos blancos y eso no le gustaba nada. Iba a decirle a Draco que parara, que Potter iba a volver a ponerse a chillar como un loco, cuando la cabeza del Gryffindor se alzó. Severus se quedó catatónico. El estúpido Gryffindor estaba sonriéndoles. A él y a Draco, para ser exactos. ¿Qué demonios le pasaba por la cabeza?

-¡Vaya!Qué cabeza la mía, en serio pensaba que ya lo había hecho.

-Pues no, te debes haber olvidado, Potter.

-Um. Sí, mi mente ya no es lo que era. Pero era de esperar, tengo la cabeza rajada, las ideas se me escapan de vez en cuando.

Todos se le quedaron mirando con los ojos como platos. ¿Se estaba insultando asimismo?

-Pero bueno. Lo que quieres es una disculpa¿verdad?- Harry siguió sonriendo.- ¿Y por qué quieres que me disculpe exactamente¿ Por algo en especial¿Por todo? – Draco iba a responder, pero Harry no le dejó seguir. – Tal vez quieres que me disculpe por haber entrado aquí a hurtadillas, porque la gente normal suele llamar a la puerta. ¿Verdad? Pero es que yo no soy normal, qué le vamos a hacer. Ya lo dice la tía Marge, que soy subnormal. Debe de ser cierto. Supongo que lo soy. Tal vez sea algo peor que subnormal, puesto que desde que existo todo lo que hago o lo que me pasa, sale al revés. ¿No es divertido? Que llamen Elegido a alguien que vivió para que otros murieran. ¿No sería más preciso decir "Maldito"¿Es eso por lo que debo disculparme¿Por hacer matar a mis padres antes de que yo naciera? O mejor aún, pido perdón por no morir cuando tuve ocasión. O por no suicidarme todas las veces que sufría las burlas de aquellos muggles que me hacían la vida imposible, por no morir para que ellos pudiesen vivir en paz. Y no solo ellos. Seguro que sin mí, los que han muerto hasta ahora, no lo habrían hecho…- en ese momento Snape vio el brillo demencial en los ojos de Harry. Cerró los ojos con pesar, maldiciéndose por no haberle llevado a la enfermería antes. Le estaba pasando de nuevo y Draco no se daba cuenta. Era otra forma de expresar su terror.- A lo mejor esperas que te pida perdón a ti, por no dejarme matar por tu padre el año pasado. ¿Es eso? Oh, oh…no se. Ah, si, también debería pedirle perdón a VOLDEMORT – todos se encogieron- por no dejarme matar tan fácilmente. Pero hombre, si me lo pidiera amablemente, tal vez…

-Potter, levántese, nos vamos a la enfermería.- Snape se acercó a él. Harry lo ignoró. Los Slytherin se miraban entre ellos, pensando que se había vuelto loco. Draco lo miraba con expresión extraña.

-O puede que quieras que te pida perdón por haberte dejado solo con tu madre y una tía chiflada, pero tío, por lo menos tienes a alguien. Claro que seguramente acabará muerta- Draco lo miró con terror- como todos vosotros, como todos los de este estúpido planeta y…

Harry miró su brazo. Snape le estaba levantando del sillón.

-Suéltame Snape.

-Señor Potter, debe ir a la enfermería a que le revisen la cabeza.

-No quiero, estoy teniendo una fantástica charla con los próximos mortífagos de Gran Bretaña, así que déjeme en paz. – se giró de nuevo hacia las caras pálidas que lo miraban- ¿Qué iba diciendo? Ah, si, que moriréis todos. Pero eso ya lo sabíais al principio¿verdad? Hagáis lo que hagáis, él os matará. ¿Y sabéis por qué? Simplemente sois objetos para él. Ni siquiera la palabra aliados cabe en su vocabulario. La de amigos no existe. Sois carnaza, basura. Matará a vuestras familias delante de vuestros propios ojos y después os mandará asesinaros entre vosotros y…

-¡CÁLLESE YA, POTTER!

Todos se quedaron en silencio, aterrados, mirando a Snape.

Severus no había querido hacerlo. Con el grito, al chico se traumatizaría aún más. Miró a Potter, esperando ver su expresión aterrorizada de nuevo. Pero para su sorpresa el gryffindor lo observaba con interés. Severus aflojó su presión. Y fue ahí donde cometió el error.

Harry Potter le pegó una patada en los huevos.

Después, echó a correr y se largó de la sala de Slytherin.

Snape tenía la frente apoyada contra el suelo, los labios mordidos, intentando por todos los medios no lanzar un avada telepático al chico. Se conformaba con maldecirle a él y toda su puñetera familia. Ni siquiera podía hablar.

-Malfoy…- susurró con voz ahogada- Coge….a….bastardo…

¡Sí!- dijo Draco, aún algo espantado por lo que acababa de ocurrir. Se lanzó corriendo al pasillo, mientras su compañeros se ocupaban del profesor Snape. O al menos le miraran sin saber qué hacer. Ninguno de ellos se atrevía a acercarse.

Draco deambuló por los pasillos, confuso. ¿Dónde estaría Potter? No podía haber ido muy lejos, pero claro, Hogwarts era Hogwarts. De todas formas el camino que había seguido el Gryffindor tenía que haber sido a ciegas. Draco cogió el primer pasillo que vio y echó a correr. Después de varios minutos sin éxito, empezó a ponerse nervioso. El estado en que se encontraba Potter no era muy bueno y…

Lo acababa de encontrar.

Draco tragó saliva. ¿Y ahora qué hacía? Si se acercaba corriendo, probablemente lo asustaría. No es que le cayera bien Potter, pero….ver a un tipo tirarse por la ventana delante de uno no hace ninguna gracia a nadie.

-¿Potter?¿Qué haces ahí?- dijo acercándose despacio como si tal cosa. Harry estaba sentado en el alfeizar de la ventana… con las piernas por fuera.

Harry no contestó.

Draco tragó saliva. Tenía que entretenerle.

-¿Vas a suicidarte? Porque si es así, tendremos que… eh… llamar a todos para que vean la estúpida muerte de Harry Potter. Saldrás en el Profeta y todo¿sabes?

Harry lo miró. Y a Malfoy no le gustó nada esa mirada.

-Quiero estar solo.- dijo Harry débilmente. Balanceaba las piernas, suspirando.

-Ya.- contestó el rubio.- Oye¿puedo acercarme?

-No.

-Vale. – Malfoy suspiró y se apoyó en la pared, cerca de Harry.- Oye, no es que me caigas muy bien, Potter, pero…bueno, cuando casi me mataste el otro día, te quedaste conmigo en los baños y..bueno, aunque no fue una acción muy heroica por tu parte, supongo que mucha gente no haría eso. Lo que quiero decir es que no me sentiría bien si no intentara…ayudarte.

-¿Quieres ayudarme?- preguntó Harry mirándole.

-Sí. Sí, claro.- Draco lo miró esperanzado, intentando acercarse un poco más, pero Harry puso las manos en el alfeizar cuando lo hizo.

-Entonces mata tú por mí a Voldemort.

Draco puso los ojos en blanco y se sentó en el suelo.

-Potter, sabes que no puedo hacer eso.

-Entonces no hagas lo que te pidió.

-Tampoco puedo hacer eso.

-¿Y qué quieres hacer por mí? Si no puedes hacer nada, cállate. ¿Qué te importa mi vida?

Draco suspiró.

-Aunque a mí no me importase, hay muchos otros a los que sí importas, Potter. Ya deberías saberlo. Como también deberías saber que si te suicidas, serás un cobarde y un egoísta.

-Yo no pedí ser lo que soy…

-¡Quieres dejar de compadecerte de una vez!- Malfoy se acercó a Harry, tanto que casi podía tocarle.- ¡Yo tampoco lo pedí¿Crees que deseaba ser el hijo de un asesino y unirme a una secta de chiflados? Escucha¿no entiendes que todo el mundo desea ser como tú¿Tener lo que tú tienes?

Harry lo miró parpadeando.

-Yo no tengo nada.

Malfoy lo cogió por el cuello, furioso y lo tiró al suelo.

-Ése es tu problema, Potter. Que no quieres verlo. ¿Qué no tienes nada, dices¿Qué hay de tus amigos¿Acaso no están contigo siempre donde vas¿Y los profesores? Por más que lo niegues, todos te estiman. Incluso el mismísimo director, Albus Dumbledore. Y no me digas que me lo invento. Por favor, si hasta eres amigo del guardabosques, Potter. Vayas donde vayas siempre habrá alguien que quiera estar a tu lado. Todos te conocen, todos te aprecian. ¿Y qué si no eres lo que ellos creen¿Es que no te das cuenta? Tú eres su maldita esperanza, eres lo único que les queda. Si te pusieras en lo más alto y les dijeras a todos que saltaran a la pata coja para salvarse, ellos lo harían. Déjate de rollos del Elegido y todas esas cosas. Eres un símbolo, sí¿y qué? Eres SU símbolo. ¿Y te sientes desgraciado? Mírame a mí- Draco se dio en el pecho- ¿Crees que deseo lo que estoy haciendo?¿Crees que me gusta lo que veo o lo que tengo? La gente solo se acerca a mí porque mi padre tiene dinero. Y ahora ni siquiera eso, porque, como tú mismo has dicho, está en Azkabán. Y si, probablemente mi madre y él mueran ante mis propios ojos, pero te aseguro que no me quedaré quieto mientras eso sucede. ¿Y tú¿Vas a dejarlos morir a todos con los brazos cruzados?

Harry lo miró a los ojos, sacudiendo la cabeza.

-Malfoy, él lo sabe. Sabe lo que vais a hacer. Siempre lo ha sabido. Que Snape lo matará, que tú…lo sabe. Y aún así va a dejar que pase. – Harry empezó a llorar sin quererlo- Va a dejarse matar. Por ti, por vosotros, por todos. Y cree en mí. Cree que yo conseguiré un lugar mejor después de que eso pase. Yo….yo no quiero…- se le estrangulaba la voz. Bajó la cabeza. No quería que le viera llorar otra vez.

Draco lo miró con tristeza. Sí, él también lo sabía. Entendía la impotencia frente al destino que estaba sintiendo. Después de dudar, se agachó junto a Harry y le dio unas palmaditas en el hombro. Potter simplemente siguió temblando. Y el rubio hizo lo que no había hecho el día anterior. Abrazó a Harry, suspirando, mientras lloraba.

-Sé fuerte, Potter.

Después de un rato, lo soltó. Harry había parado de llorar y estaba rojo de vergüenza. Fue entonces cuando recordó que le había pegado una patada a Snape.

-Snape está…- preguntó Harry. Draco abrió los ojos como platos.

-Será mejor que vayas a la enfermería a revisarte la cabeza. Y pronto, Potter.- Draco, por si acaso, le cogió del brazo y lo acompañó él mismo a Madame Pomfrey. Le explicó en pocas palabras lo que pasaba, omitiendo muchos detalles. La medimaga ordenó que Harry se quedara en reposo mientras buscaba medicinas.

Justo antes de que Draco se fuese, Harry lo cogió de la túnica.

-Mi capa.- dijo.

Draco le sonrió.

-Oh, si. Muchas gracias por el regalo, Potter.

-¿Q..?

Pero Malfoy ya se había ido.

Harry decidió no chillar dentro de la enfermería. Esperaba recuperar su capa.

Algún día.

No supo cuánto había dormido, pero cuando se despertó, era de noche. Respiró hondo y miró a su alrededor, aburrido. De nuevo en la enfermería, su tercer hogar. Se preguntó si Ron y Hermione estarían allí, pero al ver los deberes de clase en la mesilla de al lado, supo que sí. Malfoy tenía razón, sus amigos siempre estaban con él. Por cierto¿dónde estaría Malfoy en esos momentos? No le gustaba nada la idea de que pululara con su capa invisible por Hogwarts. Sacó el mapa del merodeador que, gracias a Dios, seguía escondido en su túnica y se dispuso a buscar a Malfoy, antes de darse cuenta de que seguramente estaría durmiendo en su dormitorio. Pero no fue así. Draco Malfoy aparecía como una motita con su nombre, junto a otra motita en la que ponía Profesor Severus Snape. Y estaban en su despacho, de nuevo. A Harry le dio mala espina. Otra vez en el despacho, a esas horas de la noche. No. Definitivamente no le gustaba en absoluto. Y aunque su mente decía que no, Harry cada vez estaba más seguro de que lo que hacían las motitas era frotarse la una con la otra y no discutir entre ellas. De repente la imagen del profesor Snape y Draco Malfoy desnudos en la cama se abrió paso en su mente. Harry intentó desterrar esa idea de un plumazo, pero aún así persistió. Cerró el mapa del merodeador y se dispuso a dormirse de nuevo.

El sueño tardó. Y a la mañana siguiente, cuando despertó, Harry se encontró empalmado más de lo normal. Decidió no pensar en ello. Intentó levantarse de la cama, pero en ese momento apareció Madame Pomfrey, seguida de Minerva McGonagall y Draco Malfoy. Por un momento Harry pensó que sus ojeras podían deberse a sus juergas nocturnas con el profesor Snape. Estuvo a punto de reírse, pero decidió que si lo hacía parecería más chalado que de costumbre. Esperó.

-Señor Harry Potter, vengo en calidad de su jefe de Casa, porque el Profesor Snape me ha comunicado, por medio del Prefecto de su Casa, que no se encuentra usted bien de la cabeza. ¿Es eso cierto, señor Potter?

Harry fue a replicar inconscientemente, pero cambió de parecer. La verdad era que sí, que no estaba muy bien. Así que, ante el asombro de Mc Gonagall, asintió.

-Sí, la verdad es que no me encuentro muy bien.

-¿Es por su cicatriz?- preguntó la profesora.

-No. La cicatriz no me duele.- dijo Harry mientras desviaba la cabeza hacia Malfoy. ¿Le habría contado lo de su intento de suicidio por la ventana?

-Tanto el señor Malfoy como el Profesor Snape se niegan a decirme exactamente qué le pasó ayer, señor Potter. Pero afirman que debería verle un especialista. Así que me gustaría que me lo explicara usted personalmente.

-A Harry ya no le gustó eso. Sonaba como si quisieran llevarle a San Mungo o algo peor.

-Bueno, mire, la verdad es que ya estoy bien. Sólo estaba un poco nervioso por los exámenes y no había dormido, así que tenía mucho estrés acumulado. Pero ya estoy mejor.

Minerva asintió, complacida. Era lo que esperaba oír. Se levantó, dispuesta a discutir con el profesor Snape de nuevo acerca de la salud de Harry, cuando Malfoy, que miraba a Potter con cara de enfado, se cruzó de brazos.

-Ayer intentó tirarse por una ventana.

McGonagall miró a Malfoy espantada y después a Harry, como pidiendo explicaciones.

Harry frunció el ceño en dirección a Malfoy y le acusó con el dedo.

-¡Él se acuesta con el Profesor Snape!

Silencio sepulcral.

Harry tragó saliva mientras tres pares de ojos lo miraban con asombro y terror. Su dedo, aún apuntando a Malfoy temblaba y Harry, que miraba a McGonagall como esperando algo, empezó a pensar que, tal vez, acababa de hacer el ridículo.

Por fin, las tres estatuas empezaron a moverse de nuevo. Pomfrey miró al suelo parpadeando; Malfoy empezó a reírse con la boca cerrada. Entre convulsiones y se tapó la boca con una mano; la profesora Mc Gonagall miró a Harry con cara de pena y se acercó a él, bajando su dedo.

-Pobre. Harry¿por qué no nos habías contado que volvías a tener alucinaciones?- dijo Mc Gonagall mientras le tocaba la frente por si tenía fiebre. Detrás de ella, Draco salió descojonándose de la sala.- Pomfrey, prepara un remedio enseguida, contra las alucinaciones, el estrés y los sueños.- después volvió a mirar a Harry con esos ojos de profunda compasión.- Debe haber sido una experiencia traumática.

-¿Eh?- consiguió articular Harry.

-Lo de esa chica que te rechazó. Lo dijiste en clase. Debió ser lo que desató las alucinaciones.

-¿Lo de…?¡Ah! Sí…claro. Debió ser eso – dijo Harry frotándose la mejilla. Bueno, por lo menos no le iban a enviar a San Mungo.

Así que Harry estuvo tres días en observación, tragando pócimas de sabores horribles y tumbado en la cama. Cuando estaba lúcido hacía los deberes que le traía Hermione, pero como normalmente era por la noche cuando pasaba eso, no vio a sus amigos durante ese tiempo. Y por si fuera poco, cada vez que cerraba los ojos, veía a Malfoy y Snape reírse de él mientras estaban en la cama. No, definitivamente, no estaba curado. Tampoco había vuelto a mirar el Mapa del merodeador por si acaso. Estaba seguro de lo que vería y no quería volver a soñar con cosas extrañas. Aún así, el último día, cuando ya no podía más, su curiosidad ganó y buscó a Snape en el mapa. Estaba en su despacho. Y Había una mota a su lado. Harry arrugó el ceño cuando vio que se trataba de Filch. No, eso era demasiado. Ah, bueno, Filch se iba. Un momento. Una mota estaba ya dentro del despacho de Snape, como escondida. Cuando el conserje se fue, la mota salió y se unió a Snape, como cada día. Harry gimió cuando leyó de nuevo el nombre del rubio en ella.

Eso empezaba a ser una obsesión.

Harry respiró hondo y guardó el mapa de nuevo. Madame Pomfrey le había dicho que al día siguiente ya estaría bien, así que había decidido ir con sus amigos a Hogsmeade. Así se le pasarían todos los males. Los ahogaría con cerveza de mantequilla. Y se olvidaría de todo.

Sí, eso era.

"Hasta mañana"- se dijo a sí mismo. Cogió la poción para no soñar y bebió de ella. No quería levantarse de nuevo…así.

Hola, siento si he tardado mucho en escribir, pero bueno. Como veis sigo aquí, no me he muerto. Se que este capítulo es más raro que los anteriores, pero es que pensad: todo lo que le pasa al pobre muchacho, joder, necesita un psicólogo. Jejejejeje Y la gran pregunta¿estaran de verdad liados esos dos ¿ XD

Nos vemos.

Bye!

KAWORU