Ese día, la asignatura de DCAO fue más rara de lo normal. Y teniendo en cuenta cómo eran los días en el mundo mágico, eso significaba mucho. Snape no quitó puntos a Gryffindor, para empezar y cada vez que preguntaba algo, en vez de ignorar a Hermione, como hacía siempre, gruñía a modo de aprobación. Pero lo mejor de todo, según pensaba Harry, era que amonestaba a Malfoy por cualquier cosa que hiciese.
-Señor Malfoy, estoy seguro de que su padre le compraría un hotel entero para lo que está haciendo, pero ésta es mi clase y mis reglas. Por eso, esta noche ayudará usted al Profesor Hagrid en el drenaje del lago. Tal vez así se enfríe usted lo suficiente como para prestar más atención a mi persona que a la señorita Parkinson... en clase.
Harry tuvo que ponerse la mano en la cara para que no se le viera la inmensa sonrisa. ¡Por Merlín!¡Se lo había dicho! Bueno, no exactamente, pero se podía leer entre líneas que...¡y la cara que estaba poniendo Malfoy! No sabía si estaba asustado, rabioso, avergonzado o las tres cosas, pero era genial. Definitivamente, ese día Snape había ganado puntos para él.
-Señor Potter, cinco puntos menos para Gryffindor por no hacer nada.
Harry abrió la boca indignado, pero luego se fijó en que todos habían vuelto a practicar con sus varitas y se unió a Ron y Hermione.
-Qué pasada, tío.- susurró Ron mientras intentaba desarmar a Harry.- ¿Has visto la cara de Malfoy? Estaba rojo como...
-Como tu pelo, Ron.- dijo sonriendo Harry, rechazando su ataque otra vez.- Si. Ha sido genial.
-Espero que así se le pase lo de hacer manitas delante de todo el mundo.- el pelirrojo intentó atacar de nuevo a Harry y en vez de eso, su varita salió despedida a las manos de Hermione.
-Alerta permanente, Ron. No creo que a Malfoy le afecte mucho que le hayan reprendido. Dejará de hacerlo aquí y seguirá restregándose con Pansy en cualquier otro sitio.
Harry y Ron asintieron. Era lo más probable.
-Lo que más lamento es esa excursión a la luz de la luna con Hagrid drenando el lago. Me encantaría ver su cara. - Ron sonrió cogiendo su varita otra vez mientras a Harry le daba un ataque de risa.
La risa le costó cara.
-Señor Potter, ya que se divierte tanto en mi clase, acompañará usted al señor Malfoy en su travesía por el lago y me traerá tres clases distintas de algas curativas.
-¡Esto no es clase de pociones!-se le escapó a Harry. Snape parpadeó. Efectivamente, acababa de darse cuenta.
-No Potter, no lo es. Si lo fuera, le pediría que bajara usted al fondo del lago y me trajera colmillos de Gryndilow, los cuales no sirven de nada en la batalla contra las artes oscuras, al contrario que las algas curativas, las cuales...¿señorita Granger? Haga usted los honores.
Hermione tragó saliva mirando a Harry.
-Las...las algas curativas pueden aliviar el dolor simplemente al contacto con la herida. No es necesario hacer una poción con ellas.
Snape asintió, se puso las manos tras la espalda y se alejó hacia su mesa.
-Lo siento, Harry -dijo Hermione con cara de culpabilidad. Harry sacudió la cabeza. No era culpa de Hermione ni de Ron. Creía que Snape lo había hecho adrede para que estuviese con Malfoy esa noche. ¿Pero por qué? No tenía ni idea de cómo encontrar algas curativas, pero estaba seguro de que Hagrid sabría algo. Más que nada, porque vivía cerca del lago.
-Presten atención. - todos pararon y se volvieron a mirar a Snape.- Quiero que practiquen contraataques contra las maldiciones cortantes, aquellas, que como bien dice su nombre... cortan. - algunos alumnos soltaron unas risitas- Lo que ocurre con estas maldiciones,es que...¿señorita Granger?
Hermione bajó la mano.
-Son demasiado rápidas, casi instantáneas, para recitar un contrahechizo.
-Y por consiguiente...-Snape dirigió su mano hacia Hermione de nuevo, invitándola a hablar, para asombro de todos.
-Se necesita actuar después de la maldición, antes de quedar inconsciente.
-O simplemente...-siguió Snape mirando a Ron- ¿Señor Weasley?
Ron se quedó boquiabierto. ¿Qué se suponía que debía decir?
-Eh...¿que no te den?
Toda la clase estalló en carcajadas. Pero Snape asintió con la cabeza.
-Me alegro de que su mente sepa hacer algo más además de atrapar balones, señor Weasley. Bien, maldiciones cortantes, para enemigos. ¿Alguien sabe alguna?
Snape miró a su alrededor mientras la clase se quedaba en silencio. Al final sus ojos se posaron en Harry, quien había estado rezando para que no lo hicieran.
-¿Señor Potter?¿Puede deleitarnos con su sabiduría y experiencia personal?
Harry abrió la boca, con el rabillo del ojo vio una melena rubia y enfocó su mirada a Snape.
-Sectusempra.
Todos le miraron sorprendidos.
-¿Alguien había oído ese hechizo antes o sabe lo que significa?¿Tal vez la señorita Granger?
Pero Hermione negó con la cabeza, haciendo que Snape sonriera de nuevo. Sus ojos se volvieron hacia Harry, quien ya estaba dispuesto a responder...pero la mirada de Snape no se paró en él.
-¿Señor Malfoy?
Draco le miró atónito. Su labio tembló y bajó la cabeza.
-Es un hechizo que corta al adversario como una espada una y otra vez, sin parar.- dijo casi en un susurró. Harry se estremeció. ¿Eso era lo que le había hecho en los servicios?
Snape asentía con parsimonia.
-Y dígame, señor Potter, ¿cómo se podría curar un hechizo así?
Harry se lo quedó mirando. Ahí estaba. Lo tenía. Él no sabía cómo había curado Snape a Malfoy, no estaba allí. Pero sin embargo...miró a Hermione y se le ocurrió una idea estúpida. Con lo retorcida que era la mente de Snape tal vez...
-¿Con...algas curativas?
Silencio.
Y Snape sonrió. Esa clase estaba sonriendo mucho, aunque solo lo hiciera con la boca. Sus ojos estaban tan fríos como siempre.
-Bien, señor Potter. Al menos escucha lo que le digo. ¿Pero qué ocurre cuando no se tienen algas curativas a mano, señor Malfoy?
Esta vez Malfoy le estaba mirando a los ojos. Sus labios habían dejado de temblar y estaban tensos. Tal vez recordando lo de esa noche en la que casi se desangró.
-Un hechizo de cura reversible.
-Y eso es lo que van a aprender ustedes a hacer.
Todos volvieron a emparejarse. El hechizo de cura reversible básicamente significaba dejar la herida como antes de que se hubiese producido. Los hechizos de curas normales simplemente trataban de parar el flujo sanguíneo y después cerrar la herida, pero con un Sectusempra eso no funcionaría, ni con los demás hechizos cortantes duraderos, porque anularían el hechizo curativo al intentar pararlos. Lo que tenía de especial este hechizo es que envolvía a la persona en una especie de retroceso en el tiempo hasta el momento en el que la maldición empezase.
-Entonces, ¿se puede usar por ejemplo si has muerto, para volverte a los segundos antes de morir y...?- decía ron mientras los tres trataban de curar el desgarrón de un cojín mohoso a su estado anterior de cojín mohoso sin desgarrón.
-No seas bobo, Ronald.- dijo Hermione- Nadie puede devolverle la vida a los muertos. Si traspasa la linea entre la vida y la muerte, simplemente estará sin la herida, pero igual de muerto. Al menos eso es lo que he leído.
El cojín no les hacía caso y tenía la tendencia a deshilacharse más.
-¡No entiendo por qué tenemos que hacer esto con un cojín!No tiene el menor sentido. Deberíamos probarlo haciéndonos una herida en el dedo o algo para ver si funciona.- Ron se había cruzado de brazos, frustrado por no poder enmendar el cojín. Justo entonces se acabó la clase y Snape les ordenó que practicaran con objetos para el día siguiente.- Es desperdiciar magia-murmuró Ron, dando una sacudida de varita al cojín con un último esfuerzo. No funcionó.
De repente, el cojín se volvió como antes. Pero no había sido Ron, sino Malfoy, que pasaba por allí de camino a la salida. Los miró con cara arrogante y después fijó sus ojos en los de Harry.
-Si no sabes deshacerlo, no lo hagas.-dijo el rubio con ojos fríos. Harry frunció el ceño.
-Lo mismo te digo, Malfoy.
El rubio se paró delante de él.
-Es una lástima que no supieras nada de esto antes, ¿verdad? No siempre puedes salvar a la gente, Niño Que Falló.
Y con esto, se fue, no sin echarle una última mirada a Snape, quien le ignoró mientras se frotaba las uñas.
-¿A qué ha venido eso? - Hermione miraba a Harry con las cejas levantadas, estilo Malfoy.
-A nada. Vámonos.- dijo Harry y salió del aula esperando que sus amigos no pensaran mucho en las palabras de Malfoy.
El lago por la noche estaba congelado. Y eso que ni siquiera habían tocado sus aguas. Hagrid, Malfoy y Harry andaban despacio por la orilla, cada vez con más niebla, esa especie de blancura propia de los parajes húmedos de Escocia, una niebla que te calaba los huesos aunque llevaras prendas y prendas de abrigo. El vaho de Harry se confundía con ella mientras seguía a Malfoy, quien a su vez se pegaba lo más posible al farol que Hagrid llevaba en la mano.
Cuando llegaron al embarcadero, la luna llena alumbraba toda la extensión y pudieron ver con total claridad sin la necesidad del farol. Hagrid les hizo montar a ellos dos en una barca y él subió a otra.
En ese momento Malfoy preguntó acerca de la inutilidad de drenar el lago si estaba tan lleno de criaturas acuáticas que lo más fácil era que pescaran al calamar gigante.
-Esas criaturas, señor Malfoy, como usted ha dicho, viven en el algo. Es su hábitat natural y por eso debemos mantenerlo limpio. A veces...hay inmundic...inmundicias, si, flotando o algo muerto (ante esto, Malfoy arrugó la nariz) y como ellos no pueden salir a la superficie, nosotros les hacemos el favor y mantenemos el algo tan limpio como sea posible.
-Ya. Bueno, ¿cuál es el hechizo?- Malfoy se cruzó de brazos mientras las dos barcas flotaban una cerca de la otra hacia el centro del lago.
-¿Hechizo, señor Malfoy?- y Harry estaba seguro de que bajo esa tupida barba, Hagrid estaba sonriendo. Se agachó en la barca y acto seguido les lanzó una especie de fardo frío con agujeros. Era una red enorme. Harry abrió los ojos como platos.
-¿Vamos a pescar?
-No Harry, las redes están hechizadas para que ningún organismo vivo se enrede en ellas. Simplemente las tiramos por todo el algo y recogemos lo que estorbe. ¿De acuerdo? Eh...yo me quedo en esta barca, entre las redes y mi... bueno, vosotros os las apañaréis mejor en una barca propia. Yo iré por la izquierda y vosotros por la derecha, ¿de acuerdo? Cuando nos encontremos iré con vosotros al centro del lago...es...mejor que vayáis acompañados. El calamar gigante vive por ahí ya veces le gusta jugar, ya sabes.
-¿Jugar significa comerse a personas?-preguntó Malfoy con los pelos de punta.
-No seas estúpido. Solo vuelca las barcas y a veces te acaricia. Bueno, nos vemos entonces.
Y se fue hacia el lado izquierdo del lago.
-Mi padre me mataría si viera que hago un trabajo muggle. -Draco miraba las redes pensativo. Después lanzó una mirada a Harry.- Hazlo tú, para eso te has criado con muggles.
Harry le miró boquiabierto. Después cerró la boca y se tumbó en la barca con los brazos detrás del cuello. Su postura estaba clara. Malfoy lanzó un chasquido con la lengua e intentó desenredar las redes.
Después de diez minutos Malfoy había echado las redes al agua y le miraba satisfecho.
-¿Ves Potter? No te necesito para nada. De todas formas, le diré al profesor Snape que no me ayudaste. Creo que evitar un castigo le quitará bastantes puntos a Gryffindor.
Malfoy le miró, esperando su reacción. Harry no se inmutó y eso pareció enfurecer al rubio.
-¿Algún problema, Potter?
Harry trataba de no sonreir y siguió observando la luna. Malfoy se exasperó y le dio un codazo.
-¡Au!
-Bien, sigues vivo. Creí que te habías muerto congelado.
-Eso te hubiese gustado.
-Pues no. Cargar con un cadáver en una barca mohosa hasta la orilla no es muy divertido, ¿sabes?
-Como si alguna vez hubieses visto un cadáver.
Harry notó cómo Malfoy se tensaba y desviaba la mirada.
El moreno suspiró y se incorporó.
Malfoy.
Esta vez fue el rubio el que hizo oídos sordos. Harry se encogió de hombros.
-Vale. Solo quería saber cómo vas a recoger las redes que has tirado al agua si ya se han hundido... y no tenemos varita.
Malfoy le miró pálido.
-¿Qué?- se inclinó por la borda y miró a Harry.-¿Hay que recogerlas?
No pudo contenerse más. Harry estalló en carcajadas.
-Potter, ¿te estás riendo de mí?
-Si.
Malfoy le pegó.
Harry le devolvió el golpe.
Se pelearon, la barca osciló peligrosamente.
Al cabo de un rato, cada uno estaba en un rincón de la embarcación.
-Bien, Cara Rajada. ¿Y cómo, en nombre de Merlín se supone que vamos a recuperar la estúpida red?- dijo Draco jadeando. Tenía una contusión en la mejilla izquierda y le dolían la pierna derecha y el estómago.
-Fácil.- dijo Harry frotándose la barbilla.- Tirando de ellas.- se agachó por su lado de la barca, donde había enganchado las redes sin que le viera Malfoy y tiró de ellas. Malfoy le miró con odio.
-¿Por qué no me lo has dicho?
-No me lo has preguntado.
Parecía que Malfoy iba a pegarle otra vez. En vez de eso, se agachó y le ayudó a recoger las redes.
Harry se sorprendió de la cantidad de cosas que la gente tiraba al lago: libros, cuadernos, plumas rotas, frascos de pociones, algún caldero oxidado, envoltorios de grajeas, pergaminos casi desintegrados, un zapato, un...inodoro. Tiraron varias veces las redes a lo largo de la noche y nunca volvían vacías. Harry se imaginó lo mosqueados que debían de estar los habitantes acuáticos con ellos por usar su casa de vertedero y se preguntó si algún pariente suyo viviría en el Támesis y si lo soportaría.
Una vez se asomó un tritón pequeño a la superficie y les gritó algo que hizo que les doliesen los oídos. Draco intentó darle con el remo, pero Harry lo frenó. El tritón señalaba algo del barco y el moreno fue enseñándole objetos que habían sacado del agua. Al final resultó que le habían quitado na flauta medio rota que emitía un sonido horrible cuando el tritón la tocó pero que parecía ser su juguete favorito. Se le dieron. El tritón estuvo toda la noche tocando la flauta horrenda hasta que Draco le tiró un zapato. Durante diez minutos no se oyó nada. Después, el zapato cruzó el agua y le dio a Harry en la cabeza, quien a su vez pegó a Malfoy porque era culpa suya, después de todo y se volvieron a pelear.
Otra de las veces que tiraron las redes, entre la porquería, había un condón. Draco lo cogió con dos dedos y lo examinó a la luz de la luna, para horror de Harry.
-¿Qué será?- se preguntó el rubio en voz alta. Harry lo miró con los ojos abiertos.
-Por favor, Malfoy, suelta eso. - Malfoy se volvió y sacudió el condón delante suya. Harry gritó y se echó hacia atraś, moviendo la barca.-¡Para, imbécil! Es asqueroso.
-¿Por qué te da tanto miedo un plástico, Potter?-Malfoy sonrió y se puso el condón en el dedo. Harry abrió la boca y lo miró horrorizado. ¡Qué asco!
Malfoy le señaló con el dedo, divertido por las caras de Harry.
-Potter- canturreó- te voy a tocar con esto...
Harry no pudo más. Se echó para atrás todo lo que pudo...hasta que ya no hubo más atrás.
El agua estaba fría. Por un momento, Harry solo vio oscuridad. No podía respirar, las ropas le pesaban, se estaba hundiendo. De repente una música preciosa sonó a su lado y unas manos frías le agarraron, le subieron arriba. Cuando consiguió tomar aire de nuevo, Draco le agarró de inmediato y lo lanzó a la barca. Tenía más fuerza de lo que Harry imaginaba.
-¡¿Se puede saber qué haces, Potter?! ¿Es que quieres morir de una pulmonía?- Draco miró al tritón de la flauta que lo había sacado del agua- ¡Tú! Busca a Hagrid, dile que Potter se ha caído al agua...o cualquier cosa. ¡Que venga!
El tritón gritó y se hundió en el agua.
Harry dejó de toser y miró a su alrededor. Draco le tenía sujeto por el estómago y el hombro, ayudándolo a echar el agua. Harry miró fijamente la mano que sostenía su hombro.
-Lo sigues teniendo puesto...-dijo con voz débil- Merlín...me estás tocando con eso...
-¡Potter, es un puto plástico!
-¡A Voldemort también le daría asco!- replicó Harry.
Draco tembló y lo miró fijamente. Después se lo sacó del dedo y miró de nuevo a Harry.
-Bien, ¿me vas a decir que demonios es este maldito chisme que hace que prefieras tirarte al agua antes de tocarlo?
-Es un condón.
Harry esperó la reacción de horror por parte de Malfoy, pero esta no llegó.
Se encogió de hombros.
-¡Un condón!-chilló Harry- ¿Es que no sabes lo que es un maldito condón?
Malfoy negó lentamente con la cabeza.
Harry parpadeó.
-Un condón- repitió- un... preservativo, un anticonceptivo...
Malfoy seguía sin comprender.
-¿Cómo es posible que no sepas...?- Harry se quedó de piedra.- Espera...entonces...tú y Pansy...
-¿Qué tiene que ver Pansy con el...condón?
-¡Pues...!
-¡Chicos!¿Estáis bien?- la voz de Hagrid ahogó su voz. Estaba a pocos metros de allí- ¡Voy para allá!
Harry miró a Draco.
-Está bien, te diré lo que es. Pero antes dime una cosa.
-¿Qué?
-No te acuestas con Pansy, ¿verdad?
Malfoy le miró con la misma palidez que hacía unas horas, como si acabaran de descubrir una horrible verdad.
-Eso... no te incumbe, Potter.
Harry frunció el ceño, pero se encogió de hombros y le explicó lo que era el condón.
Malfoy se lo quitó de inmediato con cara de querer vomitar y empezó a frotarse el dedo contra las cuerdas. Cuando Hagrid llegó, casi se lo había despellejado.
Los llevó de vuelta al castillo para que Harry no se constipara. Como sus órdenes eran que al terminar, visitaran a Snape, fueron directamente a su despacho. Hagrid volvió al lago.
Cuando pasaron, Harry chorreando y Draco con cara de enfermo, Snape los miró como si fueran insectos indeseables que se habían colado en su habitación.
-Bien, ¿quién de ustedes me va a contar lo que ha ocurrido?
Malfoy levantó la cabeza.
-Yo he hecho mi trabajo, pero Potter no ha hecho nada. ¡Y además se ha tirado al agua, poniéndome en peligro!- se notaba que Malfoy estaba cabreado por lo del condón.
Harry le miró con los ojos como platos.
-¡¿QUÉEEEEEEEEE?!
Snape le estaba mirando en ese mismo instante.
-¿Tiene las algas, señor Potter?
Harry cerró la boca y la abrió otra vez. Miró a Malfoy, quien sonreía burlonamente y decidió jugársela.
-Malfoy no se ha acostado con Pansy. Solo hace manitas con ella para darle celos.
Y se quedó tan pancho.
Nunca jamás había visto a Snape tan asombrado. Ni a Malfoy tan rojo.
Al final el rubio consiguió hablar. Empezó a chillarle que no se metiera en sus asuntos y que no tenía ni idea de qué era lo que hacía con Pansy.
Harry permaneció impasible y se quitó la túnica chorreante mirando a Snape.
-Ni siquiera sabe lo que es un condón. Y dudo mucho que los Malfoy permitan deslices en su familia como los embarazos espontáneos...así que...dudo mucho que te acuestes con ella...- dijo al final mirando a Draco, que se había puesto más rojo aún.
El rubio fue a contestarle, pero Snape fue más rápido.
-Potter.- señaló con el pulgar en la dirección de su habitación- Vaya usted a secarse, ya sabe dónde está el baño. - se giró al rubio- Señor Malfoy, tenemos que hablar.
Harry se dirigió al baño directamente. Una vez allí cerró la puerta y se desnudó. No se sorprendió al ver que las toallas eran negras. Pensó en darse una ducha caliente para que se le quitara el frío. ¿Y por qué no? Ya que estaba allí...además seguramente Snape y Draco estarían maldiciéndose uno a otro durante un tiempo.
Se dio la vuelta y constató que no había ducha. Mierda. Era cierto. En Hogwarts había más bañeras que duchas, como en la mayoría de los lugares ingleses.
Pues vale, entonces se daría un baño, como había hecho Snape aquella vez...
Un escalofrío le recorrió el cuerpo cuando recordó el cuerpo desnudo del profesor. El ruido del agua en la bañera donde él había estado. Su cuarto. Su presencia.
Sacudió la cabeza y se desnudó mientras la bañera se llenaba. Creyó oír gritos mientras el agua empezaba a burbujear con la espuma y negó lentamente con la cabeza. Pobre Malfoy. La verdad era que él no tenía ningún derecho a inmiscuirse en la vida privada de los dos, pero le jodía tanto que el rubio hubiese hecho eso. La cara de Snape esos días de... agotamiento, tristeza, soledad, miedo...y ese niñato de Malfoy restregándose con el pendón de Parkinson. La verdad era que se sentía satisfecho de habérselo dicho. No sabía lo que pasaría ahora aunque por lo menos a Severus le quedaba el hechod e que al final Draco no se había acostado con ella, solo tonteaba y ¿desde cuándo los llamaba por su nombre?
Ah. El agua caliente hizo que se derrumbara en la bañera, salpicando un poco de agua. Qué placer. Después del frío intenso de fuera. Ahora volvía a oír los gritos, pero no le importaba ya. No iban con él. ¿O quizá si? Apoyó en la cabeza contra la pared de la bañera e intentó relajarse. El olor de la espuma le recordó a Snape cuando salía del cuarto de baño, e inmediatamente a cuando le cortó el paso en la puerta tapado sólo con una sábana que no lograba disimular del todo su erección. Un escalofrío le recorrió el cuerpo al rememorar la piel de Snape, tan pálida. Ese cuerpo delgado, pero fuerte a causa del quidditch, le habia dicho Snape. Y esos brazos largos, musculosos que agarraban tan fuerte a Draco cuando los dos...
Harry abrió los ojos de repente y jadeó confuso al darse cuenta de que se estaba masturbando pensando en Snape.
Miró a su alrededor. Estaba solo. El vapor que salía de la bañera y de su cuerpo cubría la habitación, pero no lo suficiente como para taparla. Y aunque no veía ni torta sabía que estaba solo. Bien, nadie le estaba mirando. Y de todos modos, aunque le miraran no podían saber...claro que aún así era embarazoso que alguien le viese masturbándose en la bañera de Snape. Pensando en Snape. En los aposentos de Snape. Y a pocos metros de la voz de Snape.
Negó con la cabeza. ¿Qué le estaba pasando? ¿Por qué empezaba a pensar en él de repente? Harry no era gay, eso lo sabía. Le gustaban las chicas. En especial...bueno. Y jamás había soñado con ningún hombre. Pero claro, tampoco nunca había presenciado un acto sexual antes de, bueno, eso.
La cuestión era, ¿de verdad le había gustado? No, claro que no. Fue horrible, asqueroso y muy embarazoso. Y solo estaba preocupado por Snape porque, bueno, sabía que en el fondo debía ser un buen hombre. Y Draco era estúpido. Ya estaba. Era simplemente eso. Y no le importaba lo más mínimo que se acostaran ni que se tocaran ni que Severus abrazara fuertemente a Draco mientras follaban alocadamente.
Harry asintió para sí mismo. Eso era. No le importaba en absoluto.
Por eso, siguió masturbándose pensando en las manos de Snape agarrando su cintura en vez de la de Draco, solo por probar, claro. Después, en su imaginación, Severus hacía otras cosas y si, esas no deberían estar en su mente, pero, ¿qué maś daba? Estaba tan cerca ya de...
En ese momento la puerta se abrió.
