Vacaciones de locos

Vacaciones de locos

Día 2.

Al día siguiente.

—¿Qué vamos a hacer por la noche? —preguntó Asuka.

—Lo mismo que hacemos todas las noches, Pinky… ¡Tratar de conquistar al mundo! —contestó Cerebro, perdón, Yachiru, con tono de mala de chiste.

El resto de los presentes la miraron como si estuviera poseída o algo parecido.

—No. ¡Arruinarme mis ideas y mis diversiones! —se quejó Hoshino abrazando a Kon.

—Pobre Kon. Éste no dura. Nos vamos a quedar sin él —dramatizó Fujimoto llevándose las manos a la cabeza a lo Homer Simpson.

Pero Kon, la verdad, se sentía bastante a gusto, algo lógico por las razones ya mencionadas.

—Después de haberlo retorcido ayer como si fuera un trapo mojado para escurrir, se lo merece.

—Jo… Nadie me responde.

—Porque todo el mundo pasa de ti —Renji replicó—. Además, ni siquiera hemos comido todavía, ¿y ya estás pensando en la noche?

—Pues claro. Necesito saber qué se va a hacer, y quiénes. Además, puede que tú ya no estés.

—Estos dos acaban juntos —comentó Hisagi de la que pasaba.

—"Si ya lo decía yo —le replicó Fujimoto mentalmente—. Pero tú no sabes lo que te espera…"

—¡A mí no me echa nadie!

—¿Cómo que no? Yo sí, como venganza.

—¡Pero si empezaste tú! ¡Qué morro tienes!

—¡Y tú seguiste! —Asuka le dio la espalda y se cruzó de brazos.

—¡Pero la última venganza me toca a mí!

—"Todo es perfecto. Es que soy un genio" —pensó Isamu feliz, orgulloso y victorioso.

—Lo dicho… Acaban juntos.

—Ya te había oído antes —gruñó Renji mirando mal a Shûhei—. ¡Y yo con ésa no me junto!

—Más bien es al revés. ¡Yo no me junto contigo!

—Ya, ya… —se le escapó a Isamu, que se estaba riendo como poseído—. "Qué ganas tengo de que sea la hora X…" —he aquí el por qué.

—¿Qué le pasa? —preguntó Ishida escamado.

—Nada, nada… Es que el pobre se pegó un golpe en la cabeza y quedó así —Raina le quitó importancia—. ¡¡Qué guapo!!

Mientras tanto, Isamu seguía riéndose y, a la vez, tomaba notas. Ukitake se acercó muy discretamente a Unohana.

—¿Siempre son así?

—Por lo que tengo comprobado, sí.

—¿Qué miran? —Isamu escondió su diario—. "Qué envidia me da esa fresca… Porque la necesito, que si no…"

—Hay gente muy rara —sentenció Ukitake tosiendo.

—No tanto. Es como Kyôraku-taichô, pero en chica y a distancia —Unohana repuso.

.

Por su parte, Fujimoto se acercó también a Ishida, todo celoso.

—Si quieres te lo explico todo.

—Traidor —Raina lo miró mal—. Estoy yo antes, ¿a que sí?

—¿Qué se supone que tenéis que explicar? —preguntó Ishida aún escamado.

—Pues lo que tú quieras.

—Para eso estoy yo. Tú búscate a otro, ahora me pido a éste —Hoshino dijo, empujando a Fujimoto.

—Claro que no. Si tú en dos segundos estás con otro.

—¿Tú a quién prefieres? —ella le preguntó a Ishida.

—Ishida-kun, ¿puedo hablar contigo un momento? —Inoue apareció de la nada y lo sacó del apuro.

—Claro, ¿qué pasa? —él la siguió aliviado.

—Nada —ella sonrió—. Es que no parecías muy a gusto y pensé que sería mejor que discutieran solos.

—¡Ves! ¡Por tu culpa!

—¡Es por la tuya! Chico guapo… —Raina se esfumó.

—Ya me he quedado solo. La muy vendida…

.

El chico guapo esta vez era Katsu, que encima no podía verla llegar.

—"Siempre va a los más guapos —pensó Isamu con envidia—. Si por lo menos sacara información…"

—¡Hola! —Raina se acercó a Katsu.

—Hola —el de la décima sonrió—. Eres Hoshino, ¿no?

—Sí. ¿Qué hacías?

—Nada. Sólo caminar.

—¿Y por qué está un chico como tú solo?

—Con toda esta gente, lo que se dice solo… —se rió Wakahisa.

—No pasa nada, ahora ya estoy yo para que no te aburras —se apresuró a decir ella—. ¿Sabes si te gusta alguien?

—"Pero será bruta… Qué poco tacto y glamour" —pensó Fujimoto mientras ponía la oreja.

—No. No tengo ni idea. Nunca me puse a pensarlo.

Por supuesto Katsu mentía. Sí que se había puesto a pensarlo, pero como eso a ella no tenía por qué importarle, decidió dar un rodeo.

—Jo… Esas cosas hay que pensarlas. ¿Eso quiere decir que estás libre?

—Bueno, yo no diría exactamente libre.

—No lo entiendo… ¿Quién te robó el corazón? Ya estás encadenado…

—No, eso tampoco.

—¿Entonces?

—No sé —Katsu se encogió de hombros—. No he pensado en eso hasta ahora.

—¿Y ahora qué piensas? ¿Estás libre, sí o no? Para una chica.

—¿Qué chica?

—Eso deberías saberlo tú. Fijo que hay alguna…

—Quizá… —de hecho la había, pero Wakahisa seguía sin querer contarle su vida a Hoshino.

—Pues dímelo. No quiero meter la pata. Porfi…

—Si no hay nada que decir.

—"Qué hábil… —pensó Isane, que había escuchado toda la conversación—. Primero la enreda y luego le dice que no hay nada que decir, y todo por no hacerla callar. Este chico es el rey del tacto."

—No me lo creo, pero por hoy lo dejaremos así porque he visto a otro más guapo que tú.

—"Esta mujer está loca" —pensó Katsu.

.

Entonces Hoshino se acercó ahora a Ichigo, pero antes habló con Isamu.

—¡¡Ichigo!!

—¡¡AH!! ¡Joder!

—Ni que fuera una bruja… ¿Cómo te va?

—¡Casi me matas del susto! —gritó Ichigo aún intentando recuperar su corazón, que se le había salido por la boca.

—Yo te veo muy vivo —Raina se pegó a él—. Yo diría que estás muy bien, todo en su sitio.

Él la miró mal.

—¡¡Ah!! ¡Te estás quemando! ¿Puedo echarte crema?

—¡No! No me estoy quemando.

—Eres muy malo conmigo… Nadie me quiere… —Raina abrazó a Ichigo—. Qué suerte la chica que te guste, se lleva a uno de los guapos.

Lo malo fue que se pasó un poco y no le dejaba respirar…

—¡Quita, pulpo! —y ésta era la manera de decirlo que tenía el Kurosaki, mientras la empujaba para que lo soltara.

—Ah… está hecho todo un hombre… Se las lleva de calle —dijo Isshin al ver la escena, con todo y lagrimita.

—Este hombre no se fija en nada. ¡Que no das una! —se metió Isamu, que no tenía nada que ver.

—¿Ah, no? —se decepcionó el padre de Ichigo—. ¿Entonces qué pasa?

—No ves que pasa de ella. Además, a ella le gustan todos, es un poco lagartona, esto que quede entre nosotros.

—Aaaaah… —Isshin puso cara de enterado.

—Dime una cosa… —le dijo Hoshino a Ichigo.

—¿Qué? ¡Que te quites!

—¿Te gustan los chicos?

Kurosaki la miró como para matarla.

—¿Qué clase de pregunta es ésa? ¡Claro que no, joder!

—¿Y las chicas? Es que como nunca te vi con ninguna…

—¡Depende de cuál! Y déjame en paz.

—No, no… ¿Como quién? Si me lo dices te dejo en paz hasta mañana por la mañana tempranito.

Era una oferta tentadora, tratándose de alguien como Raina, que cuando se empeñaba en algo podía ser más que muy pesada.

—¡Como nadie! —pero Ichigo logró por fin librarse de ella y escapó.

.

Entretanto Matsumoto se juntó con Aoi para sacarle lo que sentía por Hitsugaya, pero Anzu no ponía nada de su parte.

—Ah, ya sé, ya sé, ya sé… —Rangiku dijo, poniendo una cara que a la otra le dio miedo—. Tu subconsciente se siente atraído por su subconsciente, subconscientemente.

Anzu puso cara de circunstancias.

—Esto no puede estar pasando… —Fujimoto se desesperó al ver los desafortunados intentos de las dos mujeres—. Esto es porque son unas aficionadas.

—¡Pues no te quejes y actúa! —Yachiru ordenó, saltando a su espalda desde la de Kenpachi.

—Es que no sé dónde está —Isamu se hizo el despistado—. Ahora tenemos que ir a lo importante…

—¿Quién no sabes dónde está? Punky está ahí. Piña-chan y Pinky siguen discutiendo por allá, Yuki-chan no sé dónde está y Haru-Haru está allí —informó Kusajishi señalando a distintas direcciones—. ¿Y qué es lo importante?

—Pero… Aquí hay mucha gente… Voy a ir, no quiero que vaya la lagartona —Fujimoto se dirigió hacia donde estaba Hisagi.

—¡Anda! ¿Estás celoso por Punky? —Yachiru preguntó, bajándose de su espalda.

—Por supuesto. ¡Me los quita a todos, pero esta vez no!

.

Kusajishi volvió con Zaraki, que seguía sin entender por qué ella y todos aquellos locos estaban empeñados en formar parejas. Mientras tanto, Isamu se acercó al teniente de la novena y se apoyó en su espalda, dándole un susto de muerte.

—¿Eh, qué…? Ah, eres tú —Shûhei se apartó y Fujimoto se cayó de morros al suelo—. No vuelvas a hacer eso sin avisar.

—¿Qué mirabas? ¿Algo interesante? —preguntó el de la cuarta poniéndose en pie.

—No. Miro para delante para ver por dónde ando.

—Lógico. Bueno… ¿Y qué me cuentas?

—Nada.

—Vaya decepción… —Isamu puso cara de pena—. Es guapa, ¿eh?

—¿Quién? —preguntó Hisagi desconfiado.

—Pues ella —el otro hizo un gesto con la cabeza para señalarla.

Hisagi miró adonde creía que señalaba y a quien vio fue a Komamura. Como éste no era ni "ella" ni guapa, dedujo que en realidad no señalaba hacia ahí.

—Señalas fatal. ¿Quién es ella? O hablas claro o me dejas en paz.

—Hablo de Haruna. No te hagas el remolón…

—Eso no tiene ningún sentido —replicó Shûhei mirando a la mencionada—. Además, ¿qué importa que sea guapa?

—Ah, nada. Si te gusta su personalidad mucho mejor.

—¿Y a ti qué te importa si me gusta o no su personalidad? —Hisagi preguntó, alzando la ceja derecha.

Mala idea, hacer eso siempre le tiraba de las cicatrices, lo cual era una molestia. Así que el gesto no llegó a durar un segundo.

—Es que hay una a la que le gustas, y era para saber si tiene alguna posibilidad…

El teniente de la novena división se encogió de hombros.

—Eso es asunto mío, no metas las narices.

—Ya, pero es que es mi amiga y no quiero que sufra —Isamu pasó a representar el drama completo, con lágrimas de cocodrilo incluidas.

—¿De quién estás hablando?

—No te lo puedo decir… A ti ya te gusta una, ¿no?

—¿A ti qué te importa? Total, diga lo que diga, tú vas a pensar lo que te dé la gana, así que no tiene sentido ponerme a contarte mi vida.

—Jo… Eres muy cruel… Pobre de… de mi amiga…

Hisagi lanzó un suspiro, o mejor dicho, un Señor Suspiro.

—Pero bueno, vamos a ver… ¿tú por qué estás tan seguro de que me gusta una chica en concreto?

—A ti te gusta Haruna, porque lo digo yo y punto en boca.

—Pues vaya un razonamiento. No me sirve —pero Shûhei no negó que le gustara Koizumi, si bien tampoco lo admitió.

—Pues por la forma en cómo la miras y cómo la tratas —dijo Fujimoto asintiendo con la cabeza.

—La trato igual que a cualquier otro, por algo es mi subordinada —Hisagi estuvo a punto de volver a alzar la ceja, pero se acordó de la molestia y prefirió no hacerlo—. Como mucho la compadezco por lo mal que lo está pasando a cuenta de la traición de nuestro capitán. Y tú de eso no sabes nada, así que mejor cierra el pico…

—Ya, pero eso no tiene nada que ver ahora —insistió Isamu, aun sabiendo que algo sí que tenía que ver—. Bueno, sí y no. Yo pienso que sí, pero bueno… Te gusta.

—Déjame en paz.

—Jo… Qué carácter, pero te gusta —Isamu concluyó, yéndose.

.

—No lo has hecho mejor que yo —le dijo Raina cuando ambos se reunieron con Kenpachi y Yachiru, aunque Zaraki no tuviera la más mínima intención de meterse en los mismos berenjenales que ellos.

—Chicos, Anzu-chan no me entiende —anunció Matsumoto uniéndose a ellos.

—Ni a mí el resto —respondió Hoshino.

—Yo he sacado más que vosotras —dijo Fujimoto triunfante.

—Eso ya lo veremos —Raina dijo, ofendida.

—¡Pues yo voy a preguntarle a Yuki-chan! —Yachiru se bajó de la espalda de Kenpachi y corrió hacia Hitsugaya, al que acababa de localizar.

—A ver si puede sacar algo… —suspiró Isamu—. Que lo dudo…

—¿De qué habláis? —Asuka preguntó, acercándose.

—¡Uah! —el de la cuarta se asustó y dio un salto—. De nada, de nada…

.

—¡Yuki-chan! —Kusajishi se tiró encima de Tôshirô y lo cogió por sorpresa, así que acabaron los dos en el suelo.

—¿Cómo que Yuki-chan? —él se picó, molesto—. Quítate. ¿Qué quieres?

—¿A ti te gusta Koori? —preguntó Yachiru sin quitarse.

—¿Quién narices es Koori? —Hitsugaya se puso en pie y la dejó caer.

Que se fastidiase. Él la había avisado.

—¡Ella! —la niña se puso en pie, volvió a subirse en su espalda y señaló a Anzu.

—… No.

—¿Seguro?

—Seguro.

—¿Fijo?

—Fijo.

—¿Seguro?

—¡Lárgate!

—¡Vale! —Yachiru se bajó de la espalda de Hitsugaya y volvió a subirse en la de Kenpachi—. Dice que no.

—Mienten, que lo sé yo… Me lo huelo… —dijo Fujimoto en modo paranoico.

—A éste le afectó la sal del mar —aventuró Asuka, que seguía ahí—. Pero yo no entiendo nada.

—¿Se lo puedo contar? —pidió Kusajishi.

—Yo todavía no sé por qué te metes en esas cosas —dijo Zaraki.

—Es divertido —ella sonrió.

—Sí —Matsumoto coincidió.

—¿Y Punky te dijo algo, Isa-chan?

—No… —lloriqueó Fujimoto—. Y no se lo puedes decir, entra dentro de nuestros planes.

—¿Qué planes? —preguntó Kimura, suspicaz.

—Ah, claro… —Yachiru la ignoró—. ¿Le preguntamos?

—¡Tú no! —se apresuró a contestar Kon.

—¿Y entonces quién? —preguntó Fujimoto.

—¿Preguntar el qué? —insistió Kimura, aún más suspicaz.

—Si te gusta Piña-chan.

—¿Piña quién…? —disimuló Asuka—. El aire del mar os ha afectado, y para mal.

A todo esto, no se habían movido de la playa, sino que se habían quedado discutiendo ante la sorpresa de los que llegaban, los que se iban y los que sólo pasaban por ahí.

—Me voy… —decidió Asuka.

Era mejor eso que seguir soportando las preguntas indiscretas, y no sabía cuánto iba a poder disimular. Pero los conspiradores decidieron irse con ella, así que no se libró tan fácilmente.

.

Así que llegaron por fin al hotel, un rato después de los demás y Kenpachi aún sin entender por qué se había quedado con aquel hato de locos.

—¡Acordaos de sonsacar a Koizumi, vosotras dos! —gritó Matsumoto entrando en su habitación.

—Sí, sí. Yo saco eso y mucho más —contestó Raina.

Y entró en su propia habitación con una gran sonrisa, seguida por Yachiru.

Al oírlas entrar, Haruna alzó la mirada. Estaba tumbada boca abajo en su cama, mirando fijamente algo que ninguna de las dos recién llegadas identificó de un vistazo. La cuarta compañera de habitación, Hinamori, no estaba en aquel momento.

—Ah, hola. Habéis tardado.

—Es que estaba entretenida mirando a los chicos que había por ahí.

—Y yo me quedé para vigilarla.

—Ah… ya.

—Hablando de chicos… ¿Has visto alguno interesante? ¿O que valga la pena? —Raina comenzó su "trabajo", sentándose en su cama.

Yachiru se sentó a su lado.

—Hay mucha gente que vale la pena, o que lo parece.

—Ya, pero digo chicos guapos o que a una le gusten, no sé si me entiendes…

—Sí, entiendo. Y no. Estoy decepcionada con los hombres, no sé si me entendéis. Como vuestros capitanes sí son lo que parecen ser…

—Ah… Pobre Haru-Haru —Yachiru se bajó de la cama de Raina y se sentó en la de Haruna para darle unas palmaditas en la cabeza.

—Pero los demás chicos no tienen la culpa. Alguno habrá que te haga tilín —Hoshino dijo, esperanzada.

Koizumi se encogió de hombros, indiferente tanto a las palabras de una como a los gestos de compasión de la otra.

—Desde que Tôsen-taichô se fue sin avisar, sólo he hablado con mi teniente y con los cuartos oficiales de mi división.

—¿Y qué tal? —Raina puso cara pícara—. Ay, picarona, picarona…

La morena se puso colorada, sacándole una enorme sonrisa a Yachiru.

—¡No me malinterpretes! —se quejó—. Ellos son los únicos que entendieron cómo me sentía. En especial Hisagi-fukutaichô.

—"Por lo menos le saqué los colores" —pensó Hoshino, divertida.

—Ya veo… —Kusajishi dijo, picándole con un dedo en un hombro.

—Bah —Haruna les dio la espalda y se le cayó la foto que había estado mirando.

Yachiru la recogió y Raina la miró por encima de su hombro. Parecía recortada de otra mayor. En la foto aparecían Tôsen, Hisagi, un chico y una chica prácticamente iguales a los que Hoshino no conocía y la propia Haruna, al parecer posando para una foto de la novena división al completo. La chica de la cuarta señaló a los dos desconocidos.

—Los cuartos oficiales —Yachiru contestó a su muda pregunta.

Puso la foto sobre la mesita de Haruna.

—"Mejor hoy no insisto. Me siento mal…" —Raina se tumbó encima de su cama.

.

Mientras tanto, en otra habitación, Shûhei miraba una foto igual, hasta recortada de la misma forma, sólo que la de él estaba enmarcada y todo. Isamu se fijó.

—Sigo pensando que sientes algo por ella, eso no me lo puedes negar.

—No es asunto tuyo —repuso Hisagi.

—¿Es esa foto? —Iba metió la cabeza entre el joven de la novena y la foto—. Ah, pues sí. Supéralo, tío.

—Ya lo he superado, es ella la que aún no se ha hecho a la idea —matizó Shûhei apartando a su compañero de su campo visual.

—¿Quiénes salen en la foto? —preguntó Katsu, que aunque la mirara ya no podía verla.

Fujimoto puso la oreja.

—Tôsen, Koizumi, los Aiza y yo —Hisagi respondió—. Me acuerdo de ese día y me trae recuerdos.

—¿Ah, sí? —se interesó Isamu.

—Bah. Ya no importa —Shûhei dejó la foto en la mesita—. Me voy a duchar —y se encerró en el baño.

Isamu puso cara de frustración.

—"Otra vez se me ha escapado…"

TBC

Los Aiza, Jun y Saki, ambos cuartos oficiales de la novena división, igual que Kiyone y Sentarô son los terceros de la decimotercera, son personajes creados por Saki Hashimoto.

Sección de significados de los apodos de Yachiru.

Piña-chan es Renji, le quedó ese mote por el peinado (obvio). Pinky es Asuka, por la pregunta del principio del capítulo. Yuki-chan es Hitsugaya, porque Yuki significa nieve. En realidad este apodo se lo hemos cogido prestado sin permiso a Naleeh. Y Koori es Anzu, porque Koori significa hielo y ése es el poder de la zanpakutô de la susodicha.

¿A Asuka le quedará el mote de Pinky? ¿Cuándo se pegó el golpe en la cabeza Isamu? ¿Cómo supo Inoue que Ishida necesitaba que lo salvaran? ¿Qué chica le gusta a Katsu? ¿Ichigo se estaba quemando? ¿Por qué a Isshin siempre hay que explicarle las cosas? ¿A Ichigo le gustan las chicas? ¿El subconsciente de Anzu se siente atraído por el de Hitsugaya subconscientemente? ¿Hisagi sabe alzar la ceja izquierda? ¿Lo de tirar al suelo a Hitsugaya formaba parte de los planes malvados de Yachiru? ¿Dónde estaba Hinamori? ¿Por qué Haruna y Shûhei recortan las fotos igual? Y lo más importante… ¿Por qué los italianos siempre traducen sus canciones al español? Repasando la lista de preguntas, creemos que contestaremos muy pocas.

Saludos. Se despiden las Sisters of Sorrow.