3

Vacaciones de locos

Día 3.

El día siguiente por la noche, por decisión de unos cuantos conocidos como los conspiradores (Kenpachi incluido, porque Yachiru lo convenció de que colaborase en ciertos puntos de sus maquinaciones malvadas), el plan fue salir de bares o a una discoteca.

—Aquí sí que tiene que funcionar… —dijo Fujimoto, traumatizado porque llevara dos días sin formar parejas.

Asuka se perdió dentro de la discoteca.

—"De esto no se puede enterar nadie."

—¿Y Asuka-san? —Inoue preguntó, buscándola con la mirada.

—¿A quién le importa? —replicó Renji, que no tenía ganas de verla.

—¿A quién le importa lo que yo haga? —cantó Kiyone—. ¿A quién le importa lo que yo diga…?

—Yo canto mejor —dijo Sentarô.

—¡Mentira!

Los dos comenzaron a mirarse mal, hasta el punto de que casi les salían chispas de los ojos, como de costumbre. Ukitake suspiró, ya resignado a que se comportaran así.

—Esta mujer ya se ha perdido, aunque creo que estaba buscando una piña —dijo Raina hablando consigo misma—. Pues no lo sabía.

—Ya está ésta hablando sola en vez de cotillear conmigo —Matsumoto dijo, algo molesta.

—¡Ey! ¿Y nosotros qué? —se quejó Kon con voz lacrimosa.

—¿Vosotros qué de qué? —Raina preguntó, sin enterarse de nada—. Pues como decía, buscaba una piña para vengarse, pobre fruta.

Pero Renji esta vez no se dio por aludido porque se había cambiado de peinado y llevaba una trenza.

—Dejádmelo a mí. Yachiru, ¿puedes decirle a Renji que lo busca Asuka? —pidió Isamu, muy educado—. Yo me encargo de otros.

—¡Vale!

Yachiru echó a correr y se subió encima de Renji, que se llevó un susto de muerte.

—¡¡AHH!! ¡Yachiru!

Ella ignoró la queja.

—¡Te busca Pinky!

—¿Quién es Pinky? —preguntó el Abarai alzando una ceja.

—Asuka-chan.

—¿La loca ésa de Kimura?

Yachiru asintió, con una sonrisa que casi no le cabía en la cara.

—Pues que le den…

—Que te den a ti —respondió Asuka, apareciendo de improviso y dándole una colleja.

Sí, por fin encontró la piña que buscaba.

—¡Tú cállate, que nadie te preguntó!

Yachiru se bajó de la espalda de Renji y se fue, satisfecha por haber cumplido su misión.

—Os van a echar —Kira auguró, mirando cómo discutían.

—Pues que lo echen —replicó ella—. Por escandaloso.

—No sé a quién se le ocurrió que hacen buena pareja… —murmuró Izuru para sí mismo, escapando para no salir herido mientras los otros dos seguían peleándose.

Mientras tanto, Isamu buscaba víctimas.

.

—¡Este sitio es enorme! ¡Y siempre estás en medio! —gritó Asuka.

—¡Yo no estoy en medio, eres tú la que me busca! —gruñó Renji.

—¡Yo no te busco! ¡Es culpa tuya! Y me he vengado.

—Ya te pillaré, ya —El Abarai la empujó y la tiró al suelo.

—Ay… —Kimura se puso de pie—. Me has manchado la ropa, ¡bruto! Y ahora está mojada.

—Te jodes. No haberme pegado, ahora pagas las consecuencias —repuso él con sonrisa Profident.

—Eres muy malo. Ahora tengo que ir así. No te rías —ella gruñó.

—No me estoy riendo —el Abarai mantuvo la sonrisa.

—Pues no sonrías —Asuka intentaba taparse, y luego intentó pegarle otra colleja, pero él le sujetó la mano a tiempo, aún sonriendo.

Sólo que ahora era más parecida a su típica sonrisa de "soy mejor que tú".

—Yo sonrío cuando me da la gana. ¿Por qué intentas taparte?

—¿A ti qué te parece? —se quejó ella mientras se tapaba la falda con la otra mano.

—No le veo el sentido, llevas ropa puesta…

—Pero se me ha mojado, y ahora transparenta. ¡Por tu culpa…! Sólo falta que me caiga una copa encima…

—No me des ideas… —Renji puso cara de malvado.

—Ni se te ocurra.

—Ya se me ha ocurrido.

—¡Pero no lo hagas!

—No te preocupes, si pago una copa, no va a ser para malgastarla echándotela encima…

—Más te vale —Asuka gruñó—. ¿Tienes una chaqueta?

—La que llevo puesta nada más.

—Déjamela, o te pego con la otra mano.

—A ver cómo —y le sujetó la otra mano.

—¡Eh! Eso es trampa. No es justo, tú tienes ventaja.

Renji volvió a lucir su sonrisa de medio lado al estilo "soy mejor que tú".

—Ahí está la gracia.

—¡Pues a mí no me la hace! —Asuka intentó soltarse—. Estoy incómoda.

—¿Por qué?

—No me toques las narices, que lo sabes.

—Es divertido molestarte, y eso que no es la postura lo que te incomoda —Renji le guiñó un ojo.

Asuka se puso roja.

—Me molestas tú.

—Ya sé que no.

—Claro que sí —ella retrocedió, pero detrás tenía una pared—. Tú siempre estás molestando.

—Por eso te gusto —replicó él riéndose.

—¡No me gustas! Eres un creído.

—¡Pues bien que te has puesto roja, y sólo te guiñé un ojo! Tú dirás… eres muy poco creíble.

—Me he puesto roja porque hace calor. ¿No será más bien al revés? —Kimura dejó de mover las manos.

—Al revés también, pero yo por lo menos lo admito.

—Yo no tengo nada que admitir… —ella relajó los brazos y sin darse cuenta entrelazó sus dedos con los de él.

—No… qué va… —Renji se arriesgó, le soltó una mano y la cogió por la cintura.

—No… —ella se lo permitió—. No sé por qué te sientes tan seguro de ti mismo.

Él se encogió de hombros.

—Es mi carácter. Además, si me odiaras tanto como dices, ya me habrías pegado. —Le soltó la otra mano y la abrazó por la cintura—. Mira, ahora tienes la oportunidad.

Ella lo miró mal, con cara de "advertencia: violencia próxima".

—No me calientes.

—Tú aprovecha. Te dejo hacerme lo que quieras, no encontrarás una oferta mejor.

Asuka no se hizo de rogar y le soltó una bofetada, pero no se apartó y se le quedó mirando. El Abarai hizo una mueca. Le había dolido más de lo que esperaba.

—Pegas fuerte. Si lo sé, no te suelto.

—Mala suerte. Te he dejado la marca —ahora fue ella la que se rió—. Pero no aprendes…, si te acercas más te vuelvo a pegar.

—Me arriesgaré —y Renji la besó.

Ella le siguió y lo sujetó por el cuello.

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Isamu vio toda la escena desde un escondite bastante absurdo, ya que no era un escondite, simplemente se había quedado cerca.

—Misión cumplida —dijo feliz—. Llega el turno de otra. Si es que soy genial.

—Pero si no has hecho nada —replicó Raina ofendida—. Tendrá morro…

—Bueno, ¿y ahora qué? —preguntó Matsumoto, práctica—. ¡Anda! Koizumi está llorando. ¡Que alguien traiga a Shûhei! Creo que es el único que la conoce algo, seguro que con nosotros no quiere hablar.

—¡Voy yo! —dijo Fujimoto.

—De eso nada, voy yo —replicó Raina.

Se miraron mal y hasta les salieron chispas de los ojos. Isamu empujó a Hoshino, que tropezó con Rangiku, y luego salió disparado como una bala.

—Este desconsiderado… —protestó Matsumoto.

Entretanto, Isamu corría llevándose por delante a todo el que se encontraba, por lo que la mayoría de los presentes en la discoteca comenzaron a usar la técnica de apartarse de su camino empujándose unos a otros. Así se armó un lío universal, pero a Fujimoto no le importó en absoluto, porque por fin había encontrado a su objetivo, que estaba con Iba y Kira riéndose de vete a saber qué.

—Llorar… Haruna… —anunció Isamu medio ahogado.

—¿Eh? —Iba preguntó.

Pero Shûhei sí entendió el mensaje.

—¿Dónde? —preguntó sin perder la calma.

—Sígueme —el de la cuarta echó a correr y volvió a llevarse por delante a la misma gente de antes, a la que pilló desprevenida.

Shûhei corrió detrás, pero sólo se llevó por delante al propio Fujimoto, cuando vio a Haruna y lo adelantó por donde no era.

—Si será… —protestó Isamu desde el suelo—. Para que luego diga que no le gusta.

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—Koizumi.

Haruna alzó la mirada y trató de secarse las lágrimas. Como eso sólo se puede hacer cuando has dejado de llorar, no pudo.

—Teniente…

—¿Qué pasa? —Shûhei se sentó a su lado.

Ella no respondió, se limitó a seguir llorando e intentando secarse las lágrimas al mismo tiempo. Él la miró fijamente, entre intrigado y preocupado. Desde la traición de Tôsen Koizumi se había vuelto muy rara, pero él nunca la había visto llorar.

Mientras tanto, Isamu lo observaba todo.

—"¿Sólo eso? —pensó, fastidiado—. Qué decepción…"

—¿Crees que va a volver? —Haruna levantó la vista, pero no miró a los ojos a Hisagi.

—Creo que deberías superarlo —él evitó darle una respuesta directa—. Deja de amargarte la vida.

—Es que…

—No, "es que" nada. Esta vez no quiero excusas. Supéralo ya. No va a volver con nosotros. No por su propio pie.

Shûhei no había querido decirle claramente lo que pensaba, pero se le escapó al verla tan mal. De repente sentía unas ganas locas de ir hasta Hueco Mundo a golpear a Tôsen, por haberlos engañado a todos y por tener así a Haruna.

—"Jum… Esta es la típica escena en que deberían besarse dentro de poco" —pensó Isamu ilusionado.

—Pero…

—¡Que no quiero excusas, Koizumi! Mira, te he hecho venir para que olvides el tema aunque sea a ratos, y he venido yo para asegurarme de que lo haces. Puede que finjas haberte vuelto de piedra, pero no soy idiota. Me preocupas tanto como si te pasaras los días llorando como ahora. Olvida a Tôsen. Es lo mejor que puedes hacer.

—"¿Un trío?" —se preguntó Fujimoto confuso.

—Lo intentaré.

—No, no lo intentes, hazlo. Es una orden. Como capitán en funciones.

Haruna desvió la mirada que ya directamente no tenía dirigida a los ojos de su interlocutor. Él la sujetó por la barbilla.

—¿Me lo prometes?

—Sí… —Koizumi, además, se preguntaba por qué se sentía incapaz de negarle algo a Shûhei.

—Bien. No llores más. No vale la pena.

—"Este es el momento adecuado…" —pensó Isamu intentando sacar una cámara de vídeo de su bolso.

El problema era que no tenía ni bolso, ni cámara de vídeo. Casi se echa a llorar él en vez de Haruna. Hisagi se puso en pie para volver con Iba y Kira, pero ella se armó de valor y le cogió una mano.

—Quédate un poco… capitán.

—"¡Mecachis…! No… quédate y bésala" —ordenó Isamu mentalmente.

Hisagi sonrió y aprovechó el contacto para tirar de la mano de la chica y hacer que se pusiera en pie.

—No soy tu capitán, y ven tú.

—"Eso está mejor. Ahí va… ¡Fijo!"

Al final Haruna aceptó y se fue con Shûhei a que él siguiera hablando con los otros dos. Ya que ella no pronunció palabra. Isamu no se enteró de nada más.

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Asuka se apartó de Renji y le soltó una bofetada en la otra mejilla, para que hiciera juego con la que ya estaba perjudicada y con el pelo.

—¡Au! ¡Ey, eso es trampa! Y sí, tu ropa transparenta.

Ella bajó la mirada y se tapó como pudo.

—Te dije que no me calentaras, y que no te acercaras —replicó mientras intentaba alejarse pegada a la pared.

—Te has calentado tú sola —dijo Renji provocativo, quitándose la chaqueta y balanceándola delante de ella—. ¿La quieres?

—Sí, dámela.

—Pues acércate, pídeme perdón y admite que te gusto.

Eso del chantaje ya no le gustaba mucho al Abarai. Pero ya estaba harto del juego de "que sí, que no" de Asuka. Era su último recurso. Ella se acercó.

—Perdón…

—¿Y…? —Renji quitó la chaqueta de su alcance.

—Que tienes unas marcas muy bonitas y perfectas —Kimura se rió.

—Eso no me sirve.

Ella puso cara de dolor de estómago.

—Me gustas —dijo de mala manera—. ¿Contento? Dame la chaqueta.

—No, no. Con ese tono no vale. Estas cosas hay que hacerlas bien. Además, ya no es cuestión de rechazo, sabes que también me gustas.

Asuka intentó quitar su cara de dolor de estómago y se acercó más a él.

—Me gustas… —le repitió, al oído y con una voz muy sensual.

—¿Ves? Mucho mejor. Ahora prométeme que hoy ya no me vas a pegar más.

Ella lo miró desconfiada.

—Te lo prometo, porque queda poco de noche, que si no… ¡tururú!

Él le puso la chaqueta sobre los hombros. Le quedaba muy grande y no muy conjuntada con la ropa que tenía puesta, así que estaba bastante graciosa.

—Y yo te la presto porque me gustas bastante, que prometer no te prometí nada.

De hecho, a Renji se le había pasado por la cabeza hacer que ella hiciera todo eso y luego no dejarle la chaqueta, pero le pareció demasiado malvado.

—Gracias —Asuka se alejó de él un poco y miró a otro lado.

Él se acercó y la abrazó por detrás.

—¿Enfadada?

—No… ¿Y si lo estuviera qué?

—No me gustaría. No pretendía joderte en serio, sólo estaba jugando.

—No lo estoy —ella sonrió—. ¡He conseguido engañarte!

—No creas… —era cierto, pero él no quería admitirlo—. He dicho que no me gustaría que estuvieras enfadada, no que creyera que lo estabas.

Y eso también era cierto, pero una cosa es lo que se dice y otra lo que se piensa.

—¡Rayos! —protestó Asuka, que no se había dado cuenta de ese detalle—. Bueno, es igual. Quiero irme a mi habitación, necesito quitarme la ropa. Está mojada y sucia.

—Me estás haciendo pensar cosas que no quiero pensar —lo cual era mentira. Renji no tenía ningún inconveniente en pensar esas cosas.

—¿Me acompañas?

—Me estás tomando el pelo —Abarai la miró desconfiado—. ¿Primero me pegas y ahora quieres que te acompañe a tu habitación?

Ella se encogió de hombros.

—Bueno, yo me voy. Si no quieres venir… pues nada.

—Ey, no, sí que quiero, pero me resulta sospechoso.

—No sé por qué. Yo no he dicho nada más…

—Pues precisamente por eso, me das miedo.

—¿Decepcionado? —Asuka empezó a caminar.

—Escamado —Renji la siguió.

Llegaron a la habitación. Ella se quitó la chaqueta y se la lanzó de vuelta. Le acertó en plena cara.

—¡Oye! ¡Vaya modos, encima que te la presto!

—Lo siento… —Kimura se acercó a él, ya descalza y sin falda—. Ahora pareces tú el enfadado.

—No, enfadado no —Abarai le miró las piernas, sin disimular ni nada.

—¿Entonces qué? ¿Ahora no te acercas? Prometí no pegarte más hoy.

—Eres capaz de guardártelas y pegarme el doble mañana… Pero me arriesgaré —y la besó otra vez.

Y como él tenía razón en que Asuka no tenía credibilidad, ella volvió a dejarse.

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En la discoteca, Isamu estaba un poco tristón.

—Bueno, todavía me queda otra pareja —se animó él solo—. ¡Bah! Voy a espiar a esos dos.

Esos dos eran Shûhei y Haruna, que seguían con Iba y Kira, y se les había unido también Hinamori, así que estaban de charla, a gritos porque si no no se oían unos a otros. Fujimoto no dejó de notar el brazo protector de Hisagi sobre los hombros de su subordinada, que parecía algo cohibida, quién sabe si por eso o porque aparte de ellos dos había otras tres personas en la conversación.

—"¡Qué rabia! ¡Maldita sea!" —pensó Isamu todo rebotado—. ¡Pues ahora me como un helado! "¡Y todo por culpa de esos tres!"

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Mientras tanto Matsumoto empujó a Anzu hacia Hitsugaya, de manera que se cayó encima de él. Lo malo fue que Rangiku no disimuló lo bastante como para que Aoi no pudiera echarle la culpa a ella. Isamu giró la cabeza como la niña de "El Exorcista". Bueno, tanto no, pero lo suficiente como para poner la oreja.

—¡Lo siento! Matsumoto-fukutaichô tropezó conmigo… —se disculpó Anzu toda roja—. Lo siento…

—Ya, ya —Hitsugaya no acababa de creerse eso de tropezar—. ¡Matsumoto!

—"Mira qué lista, debería hacerlo yo también" —Fujimoto apuntó la técnica.

—¿Sí? —Rangiku se acercó y puso cara de ángel.

—Deja de tirarme gente encima —pero su capitán ya se sabía muy bien esa cara y no le colaba.

—¿Yo? Yo no hice nada —ella mantuvo su cara de ángel, por si acaso.

—"Pero qué morro tiene…" —pensó Isamu.

Tôshirô estaba totalmente de acuerdo, aunque no supiera lo que pensaba el de la cuarta.

—Estás avisada.

—"Cachis… No funcionó…" —se frustró Rangiku, viendo que Anzu volvía a su conversación con Nanao y Katsu tras ofrecerle una sonrisa de disculpa a su capitán.

—"Hoy no sale nada a derechas. Pero al próximo día caerán" —pensó Fujimoto riéndose como los malos de las películas.

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Entretanto Raina se había subido a una gogotera a bailar y, de paso, observarlo todo.

—¿Y Abarai? —preguntó Kira.

—Triunfó, seguro —Iba teorizó—. Porque está desaparecido…

—Lo hemos visto marchar con esa subordinada tuya —Ikkaku informó, llegando con Yumichika.

—¡Se llama Asuka! —Raina completó la información desde arriba.

—¿Y a mí qué? —replicó Madarame, a quien, en efecto, le daba lo mismo dicha información.

—Jo… ¡Desagradable! —Raina se bajó de la gogotera y se fue ofendida.

Por suerte, ya que Ikkaku ya estaba maldiciendo el hecho de no poder llevar su zanpakutô para enseñarle cómo hay que tratar a los terceros oficiales, y sobre todo al de la undécima división, o sea, él.

—Por lo menos ya queda uno menos —Fujimoto comentó.

Mientras tanto, Yumichika estaba observando a los participantes en la conversación, preguntándose dónde estaba lo raro que notaba. Al final, por fin, cayó en la cuenta: Koizumi estaba en un grupo de más de tres personas. Obviamente, Haruna era hermosa, así que Ayasegawa, aunque no tuviera ningún interés sentimental en ella, la tenía fichada. No pudo evitar comentar el hecho en voz alta. La única que le dio algo así como una respuesta fue la propia Koizumi, que forzó una sonrisa.

—"Estaría mejor si los dejarais solos" —pensó Isamu mirándolos mal para ver si se daban por aludidos y se marchaban.

—La he obligado yo a quedarse —reveló Hisagi con una sonrisa.

Haruna lo miró de reojo y se quedó como hipnotizada por la mencionada sonrisa. Entonces Hoshino volvió.

—¿Podéis ayudarme, por favor?

—¿A qué? —preguntó Hinamori solícita.

—Es que… hay un herido fuera y…

—Pero si tú eres de la cuarta —Kira interrumpió—. Tienes que saber curarlo mejor que nosotros.

—Y si no… malo —completó Iba.

—Pero… Es que pesa mucho, y yo no puedo cogerlo.

—Igual vale más que no lo muevas —Shûhei apuntó—. Sería mejor que llamaras a tu capitana que a nosotros, ¿no?

—No es por no ayudar, es que… ¿qué vamos a hacer nosotros ahí? Estorbar —completó Hinamori, que en realidad tampoco es que tuviera muchas ganas de ayudar a nadie en aquel momento.

—Que no, que no. ¡Coño! ¡Que vengáis!

—No hay ningún herido fuera —reveló Komamura, que andaba cerca y había oído parte de la conversación—. No crees falsas alarmas.

Ella lo miró muy mal.

—Será aguafiestas —murmuró—. Es que yo… Estoy muy solita… Todos me echan…

—Estás muy mal de la cabeza —dijo Yumichika.

Obviamente, al final de la fiesta, los conspiradores no habían conseguido nada de Hitsugaya ni de Aoi, y, lo que es peor, Hisagi y Koizumi no se quedaron solos en toda la noche.

Isamu casi se quedó calvo.

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Pero aun así, Haruna no pudo dormir directamente cuando llegó a su habitación. Raina y Yachiru la siguieron y se metieron en sus camas respectivas. Hinamori también, pero ella no estaba nada interesada en lo que hacía ninguna de sus compañeras, así que se quedó dormida en seguida. La chica de la novena sacó la foto del cajón de la mesita, la contampló unos segundos y después puso un diminuto beso en la cara del Shûhei de la imagen. Era una especie de ritual para ella, aunque por primera vez desde que tenía aquella foto, Tôsen se quedó sin beso.

—¿Estás bien? —preguntó Raina.

—Sí, gracias —Koizumi guardó la foto.

—¿Seguro? No me lo parece.

—Estoy en proceso de estar bien —matizó.

—Me alegro…

—¡Y yo, y yo! —intervino Yachiru.

—¿Y qué tal con el otro? —añadió Hoshino—. ¿Eh, eh?

—¿Qué otro? —Haruna se hizo la loca y se metió en la cama.

—¡Está claro! ¡Punky!

—¿Punky? —la chica de la novena casi se ríe y todo.

—Lo sabes muy bien… hablamos de Shûhei. Cuéntanoslo…

—No hay nada que contar. Hisagi-fukutaichô —hizo hincapié en el tratamiento de respeto y, sobre todo, distancia— es mi superior, y ya. Es todo.

—Ya, eso dicen todos. Pero no me lo creo. A ti te gusta, que lo sé yo —y Raina guiñó un ojo.

Haruna no lo vio, pero se puso roja y casi no contestó. Sólo un "sí" con una voz diminuta.

—¡Lo sabía! —las otras dos dijeron a la vez, e hicieron gestos de victoria.

—¿Y qué? Yo a él no le gusto. Además, no puedo estar con un superior.

—¿Y cómo lo sabes? —preguntó Yachiru.

—¿Y por qué no se puede estar con un superior? —preguntó Raina.

—No es ético —Haruna evitó responder a la primera pregunta—. Buenas noches.

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Isamu se acercó a Shûhei a trompicones.

—Hola —sonrió.

—Hola.

—Ahora sí que no me puedes negar que no te gusta Haruna.

—No niego que no me gusta —Hisagi captó la doble negación.

—Pero no niegas que sí te gusta.

—Tampoco lo he afirmado.

—Es igual. Se sabe y punto. ¿A que te gusta?

—Eso no importa.

—Claro que sí. Así que eso que me dices… es que sí.

Shûhei miró al techo, exasperado.

—Eso que te digo es que no importa. Ella sigue enamorada de Tôsen, así que da igual lo que yo sienta o deje de sentir por ella.

—Yo creo que no, pero tú a tu bola…

—Eso es. Yo a mi bola.

—¡No! Era una forma de hablar. Te gusta y ya.

—Y ella quiere a Tôsen —insistió Hisagi—. Yo no voy a intentar nada con ella.

—Y yo te digo que no lo quiere como tú piensas, y ya, ¡caramba! —insistió Isamu.

—¡Vamos a ver, yo la conozco desde mucho antes! ¡Entiendo lo que le pasa y sé lo que siente mucho mejor que tú!

—Pero yo lo veo desde fuera…

—¿Y eso qué?

—Yo creo que le gustas —intervino Kira, que dormía en otra habitación.

—¿Y tú qué haces aquí?

—Hitsugaya-taichô está que muerde, vengo a esconderme hasta que se duerma.

—¡Lo ves, lo ves! Yo siempre tengo razón —Fujimoto dijo, triunfante.

—Hombre, siempre, siempre… tampoco —dijo Katsu.

—Casi siempre —y el de la cuarta se fue todo ofendido.

—¿Y tú desde cuándo tienes la autoestima tan baja? —le preguntó Iba a Hisagi.

—Ignórame —el teniente de la novena se tumbó en su cama, dando la espalda a los demás.

Isamu se había quedado al otro lado de la puerta, escuchando. Pero los otros dejaron en paz a Shûhei, por si se enfadaba y les mordía o algo así, así que se fastidió sin enterarse de nada más. Volvió y se metió en su cama, todo rabiado.

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Entretanto, Kiyone, Orihime y Rukia llegaron a su habitación, que compartían con Asuka.

—¡Ah! —exclamó Inoue.

—¡Shhh…! Que los despiertas… —susurró Kotetsu.

—¿Qué demonios hace aquí Renji? —preguntó Rukia extrañada.

Kiyone la miró como a un extraterrestre.

—¿Y si se lo preguntamos? —sugirió Orihime.

Kiyone la miró también a ella como a un extraterrestre.

—Pues a mí me parece bastante obvio —dijo—. Voy a dormir.

—Yo ahora estoy intrigadísima —Orihime dijo—. ¿Tú no? —le preguntó a Rukia.

—Ahora que lo pienso mejor, casi prefiero no saberlo —la Kuchiki ya se había dado cuenta de la ropa que Asuka y Renji no llevaban porque estaba desperdigada por el suelo.

—¡¿Por qué habrán dejado todo por el suelo?! Eso no se hace… —Inoue se quejó—. ¡Anda, claro! —se le encendió la bombilla.

—Déjalo así, que lo recojan ellos —dijo Kiyone, ya medio dormida.

—Espero que mi hermano no lo vea salir mañana de aquí —murmuró Rukia—. Porque seguro que va a pensar lo que no es…

Notas:

Sí, hemos vuelto. Este capítulo no es tan gracioso como debería, pero bueno.

Gogoteras son esa especie de "balcones" que hay en las discotecas, que están más altas que la pista de baile propiamente dicha, y donde se sube la gente a bailar, sobre todo chicas, a veces bailarines profesionales también.

Tenemos la respuesta a la última pregunta del capítulo anterior… ¿Por qué los italianos siempre traducen sus canciones al español? Pues para empezar, no siempre lo hacen. Algunos las traducen al inglés, como los Brothers. Y obviamente, lo hacen para que las entienda más gente, como Tokio Hotel que traducen sus canciones al inglés porque el alemán es más raro que catorce.

¿Cómo convenció Yachiru a Kenpachi para que participara en las conspiraciones? ¿Quién canta mejor, Kiyone o Sentarô? ¿Yachiru no se confunde con los apodos de Shûhei y Asuka? ¿La mencionada Asuka conseguirá lavar bien su ropa? ¿Desde cuándo Renji razona tanto? ¿De qué se reían Hisagi, Iba y Kira? ¿Isamu conseguirá un bolso y/o una cámara de vídeo? ¿Qué talla de chaqueta usará Renji para que a Asuka le quede tan grande? ¿De qué era el helado de Fujimoto? ¿Por qué a nadie le da miedo que se ría como los malos de las películas? ¿Hisagi se dio cuenta de que su sonrisa hipnotizó a Haruna? ¿Byakuya pensará lo que no es? Y lo más importante… ¿Por qué los estadounidenses llaman fútbol a un deporte que se juega con las manos? Todo esto y mucho más… ya se sabe.

Saludos. Se despiden las Sisters of Sorrow.