Hola a todos, espero no haberlos hecho esperar mucho... ojala les guste como quedo este capitulo y si todo sale como espero actualizare el proximo viernes o pudiera ser antes. Quiero dedicar este capitulo a mi amiga Angls y a Tamara, porque siempre estan al pendiente. No se olviden de dejar un review, aunque sea para decir su inconformidad... cuidense y suerte.


La boda del Kazekage

Por Amy Black

Capitulo 3 "Inicia el viaje hacia la arena"

¿Qué es vivir?

Que qué es vivir? Vivir es nacer, crecer,

pasar el tiempo absurdamente,

malgastar las emociones presentes.

Yacer. (1)

¿Puede todo cambiar?

¿Puede un extraño darte un propósito?

- Señorita Hitomi, ya es hora de la partida. - anuncio una doncella, colocando una seda sobre la mesa.

- Gracias Nady, enseguida iré. - respondió la joven cerrando su apreciado cuaderno, que tantas veces le había servido de confidente y amigo.

Con desgano avanzó hacia la mesa de centro, donde hace unos segundos su doncella había colocado un velo de seda. Lo tomó con pesar, ciertamente era bello pero siempre lo había detestado, ¿cómo algo bello se convertía en algo odiado?. Tal vez a su futuro esposo le molestará también y le pidiera que no lo usará y ante aquel pensamiento sonrió. Tomo la delicada prenda y antes de colocársela abrió la puerta y sintió entonces como algo duro golpeara su mejilla causando que cayera al suelo; inconscientemente se llevo la mano al rostro y comenzó a sentir ardor. Asustada levanto lentamente la mirada solo para encontrarse el rostro perturbado de su hermano.

- Chiquilla insolente, ¿pretendes desobedecerme?

- Hermano, yo no...

- ¡Cállate! No creas que todo cambiará por irte de aquí. - dijo el hombre con enojo. - Kiran irá junto contigo y esos ninjas a la aldea de Arena y por orden mía entregará al Kazekage una carta advirtiéndole tu naturaleza indecente.

- ¡Hermano! ¿Por qué? – preguntó Hitomi temblando y apunto de llorar.

- La respuesta la sabes, ¿creías que todo quedaría olvidado? ¿acaso has olvidado la muerte de nuestro hermano, por culpa tuya?.

- Pero...

- Es suficiente... y agradece que hoy te marchas. – dijo Hibaki dándole la espalda a la joven. – Y no olvides el honor que debes a tu familia.

- No lo olvidaré hermano. – respondió Hitomi inclinando la cabeza. Sus manos temblaban, tal vez era miedo o tal vez enojo; finalmente cubrió su rostro con aquella suave seda blanca y una vez que estuvo serena comenzó su ultimo recorrido por aquella mansión.

- Señorita Hitomi, aguarde... – llamó una anciana mujer, que había sido como una madre para la joven.

- Nana Yuki, creí no te vería antes de irme... – dijo Hitomi abrazando a la mujer.

- Mi niña... se que no tienes mucho tiempo, solo que no quería verte antes de tu partida, y darte esta carta, debes leerla cuando estés lejos. Recuerda, no permitas que el enojo cegué tu noble corazón. – añadió la anciana. – Mi niña, ante todo busca siempre la felicidad y recuerda que esta vieja te quiere.

El viaje comenzó sin ningún problema, aunque el carruaje donde viajaba la prometida del Kazekage haría el camino lento. Tanta formalidad y misterio sobre la joven había ocasionado que los ninjas imaginaran tantas cosas, llevaban dos horas de camino cuando Naruto se dirigió a Chouji y Lee.

- ¿Qué les ha parecido la novia de Gaara?

- Naruto kun, creo que no puedo dar mi opinión si solo la ví un instante. – dijo Lee.

- Si, pero ¿notaste que llevaba cubierto el rostro? Tal vez tiene una fea cicatriz ó es fea. – añadió Naruto con el característico humor que poseía.

- No existe mujer fea. – musitó Chouji de pronto. – Tal vez oculta su rostro en señal de que solo puede ser visto por aquel que será su marido.

- Pues a mi la verdad se me hace eso muy extraño...- dijo Naruto haciendo su habitual cara de zorrito.

- Vamos dejen ese tema por la paz y mejor concéntrense en la misión. – interrumpió Shikamaru, que había estado escuchándolo todo. – Tsk... me da la impresión de que esto se volverá problemático.

Por otro lado, las kunoichis también se había percatado del misterio que rodeaba a la novia.

- Han visto que preciosa seda trae la prometida de Gaara, debe valer mucho. – comentó Ino. – Sin embargo no entiendo porque cubre su rostro.

- Debe ser sin duda un rito de su aldea, yo detestaría tener que usar uno de esos a diario. – dijo Sakura mientras se acomodaba la banda en su cabello.

- Su mirada era triste... – señalo Hinata. – Sería difícil dejar a su hermano y a su aldea pero siento que hay algo más.

- Que observadora eres Hinata, y ahora que lo mencionas es cierto, sus ojos estaban melancólicos. – dijo Sakura reflexivamente. – Saben, en la primera oportunidad deberíamos hablar con la chica, debe sentirse sola dentro de ese carruaje.

- Es buena idea frentuda...

Hitomi por su parte había escuchado la conversación y estuvo tentada a deshacerse de aquella seda que cubría su rostro pero la presencia de Kiran, la hizo desistir. Aquel ninja que fuera el mejor amigo de su difunto hermano Shigure, la hacia temblar.

En la torre del Kazekage, una estructura situada en el centro de la aldea se podía sentir la tranquilidad de un día común. Gaara, el quinto Kazekage llevaba más de medio día encerrado en su oficina, una pila de documentos descansaban sobre su escritorio sin embargo estos no eran los causantes de su encierro. Algo inexplicable lo había intranquilizado, por primera vez sentía temor pero diferente. Jamás había temido a una batalla, ni la muerte le preocupaba pero el pensar en aquella mujer con la que pronto compartiría su vida lo hacia claudicar.

¿Ella le temería?

¿Podría amarla?

Nadie le había querido, ¿Podría él querer?

Debía dejar todo aquello en paz y concentrarse en terminar su trabajo pero las preguntas volvían a su cabeza y su preocupación aumentaba. La repentina llegada de Kankuro, pudo distraerle de aquellos pensamientos.

- ¿Sigues pensando que fue buena idea aceptar?. – preguntó por décima vez en el día. – Aun puedes negarte.

- Kankuro, es verdad que me siento intranquilo pero por décima vez "no voy a negarme" he dado mi palabra. – respondió Gaara avanzando a su hermano.

- Bien, bien ya que estás tan decidido entonces creo que no podrás negarte a pasar un día con tu hermano mayor... – dijo Kankuro sonriendo como un niño pequeño.

Minutos más tarde salía Kankuro del despacho de Kazekage con una enorme sonrisa en los labios, la primera parte de su plan estaba completa. Estaba tan adentrado en sus pensamientos que no se percato de que alguien lo observaba.

- ¿Qué planeas Kankuro? – dijo una voz femenina, causándole a Kankuro un susto mortal.

- ¡TEMARI!... ¿qué pretendes asustándome de esa manera?

- No intentes evadirme y responde lo que te he preguntado.

- Bien pero no aquí, vayamos a otro lugar...

NASÎM, un pequeño local del centro de comercio de la arena se había vuelto muy popular entre los jóvenes. Sus deliciosos batidos cremosos eran la sensación, fue una fortuna para un par de hermanos encontrar una mesa libre.

- ¡Pretendes que Gaara retire su palabra! – gritó Temari sorprendida por la recién confesión de su hermano.

- Quieres callarte Temari, podría alguien escucharte...

- Dudo mucho que alguien aquí se interese en nuestra conversación Kankuro. Ahora podrías explicarme.

- E invitado a Gaara a la Aldea de la Uva, he escuchado que en un par de días se tendrán su tradicional fiesta del vino. Como todo hombre antes de casarse, debe tener una despedida de solero.

- ¿Sabes acaso las historias que se cuentan de ese festival?. Me niego a que lleves a Gaara a un lugar así. – dijo Temari molesta.

- Tranquila, solo quiero que Gaara conozca a alguien que pudiera gustarle. – dijo Kankuro cruzando los brazos. – Si durante su estancia no conoce a nadie y sigue con esa loca idea del matrimonio arreglado, desistiré y entonces le brindaré todo mi apoyo.

- ¡Kankuro! – musitó Temari viendo dulcemente a su hermano, su pequeña familia se fortalecía. – Disculpa por pensar otra cosa.

- Luego de Gaara, tú eres quien me preocupa. – dijo Kankuro viendo fijamente a la rubia, quien lo miro confundida. – No me mires de esa forma, aunque eso me confirma que desconoces el proctólogo... las mujeres de la familia del Kazekage que sigan solteras deben comprometerse luego de que líder de la aldea contraiga nupcias, de no hacerlo pierden su derecho a escoger marido y el consejo puede elegir por ellas.

- ¡¿QUÉ?! – gritó Temari lo más fuerte que sus pulmones se lo permitieron y por algunos segundos el silencio reino en el establecimiento.

- Así que yo diría, que si sientes algo por ese tal Nara lo trates antes de que sea inevitable. Además presiento que el siente algo por ti...

- ¡¿QUÉ?! – gritó Temari por segunda vez obteniendo el mismo resultado de la primera vez. – Lo siento. – se disculpo apenada y en voz baja le preguntó a su hermano. - ¿De donde sacas que me gusta ese vago?

- Veamos por donde empiezo... – meditó Kankuro por unos segundos. – De un tiempo a la fecha te gusta observar las nubes, una sonrisa se dibuja en tus labios cuando sabes que irás a Konoha ó si y la que más me sorprendió, tienes una fotografía del Nara bajo la almohada...

- Kankuro... – dijo Temari cerrando los ojos y apretando los puños. – Has estado husmeado en mis cosas, esta vez nada te salvara...

- Espera, espera... creo que a Nara no le eres del todo indiferente...

Aquella repentina confesión salvo a Kankuro de recibir la furia de su hermana. Mientras que otro lugar lejos de ahí, un chico de cabellos azabache recogidos en una coleta llevaba había comenzado a estornudar.

- Vaya Shikamaru, alguien debe estar hablando mucho de ti. – dijo Chouji abriendo una bolsa de frituras.

- Mendokusai... – dijo Shikamaru con expresión aburrida mientras levantaba su vista has el cielo, en busca de lo que admiraba, las nubes cuando de pronto su semblante se torno a un más serio. -

- ¿Qué ocurre? – preguntó Chouji, conocía demasiado bien a su amigo para saber que su rostro reflejaba que algo iba mal.

- Al parecer el clima se pone de modo, todo indica que lloverá fuerte y necesitamos refugio. – respondió Shikamaru. – Esto será muy problemático.

Mientras todo esto ocurría dos siluetas escondidas tras unos árboles los observaban, habían estado siguiéndolos desde recién comenzaron su viaje.

- Tal como el jefe había dicho. – musitó una de las siluetas, perteneciente a un hombre delgado y cabello largo hasta los hombros. – Dentro de ese carruaje debe estar la hermana del señor feudal.

- Aunque pudiera ser una trampa, lo mejor sería raptar a todas las mujeres pero si tomamos en cuenta de que algunas son kunoichis... debemos venir todos, ahora será mejor que uno de nosotros informe al jefe de todo esto. – añadió la otro silueta que pertenecía a un hombre tosco y de aspecto desaliñado.

- Yo permaneceré aquí, vigilando.

Minutos más tarde uno de ellos partía. Sin sospechar del peligro, el grupo de ninjas se refugiaba en una cueva. Lo que ocurriría pudiera cambiar el plan de Shikamaru, de un viaje tranquilo y uno muy problemático.

Continuará...

(1)Autor: Lourdes Tavira

NASÎM, significa Aire Fresco y es de origen árabe.