Hola... Gracias por sus reviews y siento mucho la demora en actualizar pero un conflicto de ideas para el fanfic me detuvo pero espero no se repita. No se olviden de dejar un review, si les ha gustado y si no tambien, se aceptan criticas estas ayudan a crecer.

Hasta el proximo capitulo...


La boda del Kazekage

Por Amy Black

Capitulo 4 "Sentimientos encontrados"

... se que tú puedes darme una razón para forjar un lindo sueño ...

La lluvia había llegado acompañada de fuertes truenos y rayos que iluminaron el recién oscurecido cielo. Refugiados en una cueva se encontraba un grupo un tanto peculiar; Shikamaru y Kiran permanecían cerca de la entrada, mientras los demás intentaban calentarse con la recién encendida fogata. Hitomi, permanecía distante, no porque no deseara estar junto a los demás, si no más bien porque no sabía como integrarse.

- Vamos acércate... – invitó Sakura a la joven, quien dudo un instante antes de unirse al grupo.

Hitomi, se sentó a un lado del hiperactivo Naruto a su otro lado estaba Sakura. Extrañamente se sintió cómoda, era la primera vez que estaba con jóvenes de su edad.

- Lo que daría por un ramen calientito... – dijo Naruto con cierta nostalgia.

- Por eso siempre hay que estar preparados. – añadió Chouji sacando unos paquetes de ramen instantáneo. – Toma Naruto, traje uno para ti.

- Gracias Chouji... tu si eres un amigo verdadero.- dijo Naruto abrazando el paquete de ramen. Ante aquella escena, Hitomi no pudo evitar reír bajito.

- Naruto, ya deberías madurar. – reprendió Sakura. – Hay hombres que nunca podrán dejar de ser niños.

- ¿Gusta algo de comer señorita? – preguntó Lee cortésmente a Hitomi.

- Gracias joven... – se quedo callada pues desconocía el nombre del joven.

- Rock Lee, pero llámame simplemente Lee.

- De acuerdo Lee, gracias por tu ofrecimiento... – contestó Hitomi, su tono de voz era dulce, lo cual llamo la atención de todos; era la primera vez que la escuchaban hablar.

Fue una noche larga, fresca, de vaivenes emocionales para Hitomi. Una noche poslluviosa, de nostalgias y esperanzas. Aquella cueva se convirtió en un cúmulo de humedad. ¿Acaso la lluvia de la tarde había influido para que ambiente sofocante?.

Naruto cabeceaba y se despertaba sobresaltado, pues era su turno junto con Ino de hacer guardia mientras todos dormían. Fue un instante en que ambos cerraron los ojos y no se percataron que alguien salía de la cueva.

El frío vientecillo y el amenazante chipi chipi, fueron reconfortantes para Hitomi. La necesidad de que el aire frío acariciara su rostro y la hiciera conciente; de haber permanecido un poco más ahí dentro habría dado como resultado un ataque claustrofóbico.

Camino un poco. No intención de alejarse solo quería contemplar la belleza nocturna. La luna brillaba e iluminaba la tierra, siendo ocultada entres las nubes en ocasiones. Finalmente se detuvo frente a un arrollo y se sentó en una roca que se encontraba cerca de la orilla. Observo su reflejo, notando sus melancólicos ojos... ¿Podría el Kazekage hacerlos cambiar?

Sakura despertó debido a la resequedad en su boca. Luego de saciar su sed, observo a todos sus compañeros y al mirar a su lado, notó con temor que Hitomi no estaba. Tras tranquilizarse se dirigió a Ino y Naruto, quienes reaccionaron igual de sorprendidos que ella.

- Debemos avisarles a los demás. – dijo Ino preocupada.

- Tienes razón, pero antes debemos ir a buscarla; puede ser que tan solo saliera porque quería... bueno ustedes saben a donde uno va solo... – dijo Naruto.

- Eso suena razonable. ¡Vaya Naruto al fin piensas algo coherente! – dijo Sakura. – Bien, Ino y yo iremos a buscarla mientras tú, Naruto, te quedaras aquí por si vuelve y no alertes a nadie hasta que hayamos vuelto.

Ino y Sakura comenzaron a buscar a la joven, esperando que estuviera bien. Mientras lejos de todo, Hitomi se secó las lágrimas que habían emanado de sus bellos ojos. Se sentía tan sola que no se dio cuenta cuando dos jóvenes se acercaron a ella.

- ¡Hitomi! – dijeron ambas chicas, sorprendiendo a la mencionada.

- ¿Qué haces aquí? – preguntó Ino levemente molesta. – Nos has dado un buen susto.

- Yo... lo siento, solo quería estar sola un momento. Poder notar la brisa nocturna sobre mi piel. Sentirme libre por unos instantes... No pensé que pudiera preocuparles. – dijo Hitomi a manera de disculpa. – Lo siento.

-Esta bien Hitomi – dijo Sakura acercándose a la chica. Ino asintió en silencio quedando al otro lado de su amiga. - Si deseabas hacerlo, pudiste habernos avisado. Por cierto, se te ha caído esto. – entregó un fino velo de seda, que siempre había cubierto su rostro.

- G-Gracias... – respondió Hitomi tomando el trozo de tela. Se preparaba para ponérselo cuando una voz la detuvo de hacerlo.

- Tienes un rostro muy bonito, no entiendo... ¿por qué lo ocultas tras esa fea tela? – preguntó Naruto, que había llegado recientemente.

- ¡NARUTO! – gritó Sakura, dándole un certero golpe que lo hizo estrellarse contra un árbol.

- Porque siempre tienes que golpearme, Sakura chan... –

-POR IDIOTA!!- vocifero Sakura- EL HECHO QUE SE CUBRA EL ROSTRO ES ASUNTO SUYO!!

Minutos después volvían al refugio, sin que nadie se hubiera percatado de lo ocurrido. La noche transcurrió sin más novedades; a la mañana siguiente reanudaron su trayecto hacia la arena, sin saber que alguien les observaba.

Lejos de ahí, donde el sol abraza más la tierra. Un joven de cabello pelirrojo se paseaba por su habitación y no era para menos su nerviosismo, su hermano mayor le había pedido lo esperara ahí y conociéndolo, algo tramaba. Finalmente Kankuro hacia su aparición.

- Espero estés listo Gaara... partimos dentro de una hora... – anuncio con tranquilidad.

- Eso dijiste pero aun no me dices a donde, seguro el consejo deseara saberlo ahora que mi prometida viene en camino. – replicó Gaara.

- Tranquilo, volveremos antes de que ella llegue y el consejo ya esta informado que en tu ausencia será Temari la que se encargue de todo. – respondió Kankuro con serenidad.

- Algo realmente bueno debiste ofrecerle a Temari para que aceptara...

Y antes las recientes palabras de Gaara, el recuerdo de una promesa a su hermana vino a su mente.

"Investigaras si realmente ese vago siente algo por mi... y de ser así lo animaras a que me lo haga saber"

Ciertamente había aceptado a hacerlo, aunque no estaba del todo animado con la idea de emparentar a su hermana con ninja, pero de eso se encargaría luego haber resuelto lo de Gaara.

- Que difícil es ser hermano... – murmuro Kankuro.

- ¿Has dicho algo? – preguntó Gaara.

- Nada, no me hagas caso y mejor termina de preparar tus cosas. -

- Ya estoy preparado...

Kankuro observo toda la habitación pero en ninguna parte vio algún indicio de equipaje... sin duda Gaara pensaba ir y regresar con lo que traía puesto. Suspiro resignado, esta sería una difícil tarea pero si lo lograba valdría la pena.

- Bien, entonces es hora de irnos... – dijo Kakuro sonriendo.

Y de aquel modo, ambos hermanos se despidieron de la aldea de la arena. Sin imaginar lo que estaba por ocurrirles.


Mientras tanto en otro sitio, una sombra se incorporó de la rama de un árbol y dando ágiles saltos llego hacia una hermosa casa, oculta muy cerca de la frontera. Aquella sombra se presento frente al dueño, arrodillándose frente al hombre a manera de saludo.

- Y bien... ¿qué has logrado investigar? – preguntó aquel hombre mientras bebía un poco de sake.

- Tal y como lo dijo Kiran... un grupo de 7 ninjas, todos ellos de la aldea de la hoja y el mismo Kiran, viajan a la aldea de la arena mi señor. – informó el espía.

- Excelente, si todo marcha según lo planeado podremos realizar nuestra venganza en contra de la aldea de la lluvia... – la soberbia y sus ojos llenos de venganza, hicieron que su rostro luciera maligno.

- Mi señor... – dijo otro hombre que recién llegaba.

- Saulon, ya era hora de que llegarás.

- Mi señor Dansou, mis hombres y yo estamos más que listo...

- No tendrán que esperar mucho tiempo. Están a un día de por llegar a frontera, es ahí cuando deben atacarlos, quiero que maten a los hombres y traigan a las mujeres.

- ¿Qué pasará con Kiran? – preguntó el hombre que seguía arrodillado.

- No queremos un traidor... ¡mátenlo!... espero que entiendan que no toleraré fallas... ahora márchense.-

Saulon, era un hombre de alta estatura, su cuerpo era una masa de músculos y por todo el se notaban cicatrices. No era un hombre de fidelidad, pero si la paga era sustanciosa, bien valdría la pena soportar un "jefe". Inclinándose levemente, se marcho de ahí para reunirse con sus propios hombres.

- Y bien jefe, ¿cuándo empezara la acción?... – preguntó un hombre de baja estatura.

- No te desesperes Kaiyo, solo esperemos la llegada de Hyto...

- Ya estoy aquí jefe. – saludo Hyto, un hombre tosco de aspecto desaliñado. – Xero, se ha quedado vigilando...

- Bien, adelante con tu informe...

Continuara...