Hola!!!

Ya no tengo palabras para disculparme por la demora... solo les digo que tuve unos días algo "problematicos" pues mi hermano se caso hace poco y la inspiracion decido tomarse unos días de reposo... en fin... cuando regreso me puse a escribir y que cree? el capitulo quedo muy largo 17 hojitas de word asi que de alguna manera espero compensar su espera. Por cierto hay algo más... luego de estarlo pensando decidi que este fanfic tendrá continuacion por eso no tendrá epilogo.... el fanfic sera un Shika/Tema pero antes de este habra un fic de relleno (para no perder habito con los del anme jejeje) quedaría asi:

- La boda del Kazekage.
- Un amor para Chouji (este es el fanfic de relleno 4 capitulos).
- Shikari & Shikami Nara.

¿Que les parece?... bueno como siempre espero sus comentarios.... y disculpen un poco la demora por los demás escritos, pero saldre de viaje a la ciudad de México. Por cierto he puesto en negrita algunas palabras que tienen de importancia para la continuacion... chequenlas... y recuerden que gane Tsunade no es un buen augurio.

Este fic tiene dedicacion a mi amiga Meche, que ha sido mi beta en todo este fanfic y mi amiga Alexia, por sus porras.

Capitulo 9 "Un beso... la promesa de un futuro"

Por Amy Black

"...Cuando mis ojos ven los tuyos,

solo hay tranquilidad para mi corazón

Cuando tú y yo estamos juntos..

no importa si el mañana es incierto

Porque a través de un beso

seriamos inmortales,

Hoy serás mía y yo seré tuyo..."

Amanece en el desierto. Los primeros rayos del sol calientan la arena y el frío huye de inmediato. El cielo se despoja de su traje de luto. Lenguas de fuego empiezan a quemar el rostro del señor feudal de la Lluvia.

- Hibaki sama, he realizado la misión con éxito. – informa un ninja postrándose ante su señor.

- Excelente, veamos si el Kazekage sigue deseando casarse con mi tonta hermana luego de leer nuestro pequeño mensaje. Has investigado la otra cosa que te encargue. -

- Si mi señor, tal y como usted lo noto al parecer la hermana del Kazekage y un ninja de Konoha tienen un romance.

- Muy bien, entonces creo que es hora de reunirme con Danzou. – mencionó Hibaki sonriendo con malicia. Y comenzaron su viaje hacia el país del fuego.

En la aldea de la Arena, los preparativos de la boda del Kazekage están casi terminados y la gente esta feliz. Dentro del domo del gobernante, Gaara caminaba nervioso mientras arrugaba un pedazo de papel con sus manos. Kankuro entro en ese momento.

- ¿Nervioso hermanito? – preguntó entre risas.

- No habrá boda... no puedo casarme...

- No me vengas con eso ahora, todo el mundo esta esperando el enlace... la aldea misma ha paralizado sus actividades para la ceremonia.

- Kankuro, ¿Cómo puedo casarme luego de leer esto? – dijo Gaara extendiendo hacia su hermano el trozo de papel.

Kazekage sama:

Espero disculpe la informalidad de esta misiva pero no podía permitir que mi hermana realizara su venganza. Es verdad que cuando se hizo el compromiso ambos ignorábamos una verdad que más tarde me fue revelada y que mi hermana aprovecho para vengar a nuestro hermano. Tal vez en este punto no entienda mis palabras por lo que me veo obligado a contarle y espero no incomodarlo.

Mi hermano Shigure, fue enviado a realizar el examen chunin a Konoha, al igual que usted y sus hermanos. Mi hermano fue muerto en la segunda etapa del examen, y lamento informarle que nos enteramos de que fue usted quien le diera muerte. Créame que no ha sido mi intención el culparlo pero mi hermana, cuya adoración por Shigure era absoluta encontró por el medio del compromiso vengarse. Mi viaje a Suna a sido con el propósito de anular el matrimonio y evitar más penas, pero mi Hitomi se ha negado y es por eso que me vi obligado a escribirle estas líneas.

Solo le pido que no tome ningún tipo de resentimiento hacia mi hermana. No se que cual reacción pero le agradecería me informará de su decisión final para mandar a una escolta por ella.

Kankuro, no podía dar crédito a semejante desfachatez. Y en un gesto similar al de su hermano apretó fuertemente el papel.

- Ahora comprendes, tenías razón al decir que me casaba con extraña. Pero es tarde y creo que su venganza a empezado, mi corazón late por ella quien solo ha estado jugando.

- ¡No puedes creer esto! Gaara, ese hombre no es más que un vil mentiroso yo mismo he sido testigo de sus alcances. – dijo Kankuro molesto. – Antes hubiera agradecido la llegada de esta nota pero no ahora, no después de haberla conocido.

- ¿Qué estas diciendo?

- Ayer por la noche fui testigo de la osadía de ese hombre. Estuvo apunto de golpear a Hitomi, de no haber sido por mi intervención y sabes porque, por ella se negó a romper el compromiso. Fue entonces que le fue revelado lo de su otro hermano, ese al que le dieras muerte en el bosque de la muerte. – dijo Kankuro acercándose a su hermano. – Y aun así se negó a romper el compromiso, por que te quiere... como tú a ella. Es raro entre dos personas que apenas han cruzado palabras pero el amor es así, llega de pronto y sin avisar.

- ¡Kankuro! – dijo Gaara sorprendido.

- No me veas de esa manera Gaara, ahora será mejor que vayas a hablar con ella. – exigió Kankuro. – Vaya, nunca pensé que el trabajo de hermano mayor fuera tan cansado.


******

Hitomi se encontraba sentada frente al espejo mientras peinaba sus cabellos, una costumbre muy arraigada en ella. Miraba dudosa la carta que le había entregado su nana antes de partir, debía leerla pero tenía miedo de lo que pudiera decir. Dejo el cepillo sobre la cómoda y suspiro dando se valor.

Tomo entre sus manos el papel, reconociendo la caligrafía de su querida nana. Y comenzó su lectura.

Mi querida niña, discúlpame por no tener valor de defenderte de tus hermanos y por haber permitido que te lastimaran. Al menos ahora sé que estarás bien, he escuchado hablar de tu futuro esposo. El Kazekage, es un hombre que ha llevado prosperidad a su villa y su trato con sus semejantes es noble, muchos dicen que será recordado por su gentileza y gran corazón. Mi niña, es por eso que me alegra y a la vez me entristece porque estarás lejos.

Ahora te preguntarás porque escribo estas líneas luego de pedirte las leas cuando estés lejos. Prometí a tu madre en su lecho de muerte, velar por tu felicidad y hasta ahora creo que he podido cumplir. El misterio del porque tus hermanos te tratasen como lo hacían, era por el amor que tu madre tenía por ti.

Mi señor, tuvo que contraer nupcias dejando a tras al amor de su vida... tu madre. Su esposa no tardo en dar en darle dos herederos, Hibaki y Shigure, pero tu padre jamás dejó a tu madre, causándole lagrimas y rabietas de su esposa. Años más tarde nacerías tú y a los pocos días de nacida tu madre moriría dejándote a mi cuidado. Tu padre no permitió que fueras señalada y te llevo a su casa, para enojo de su esposa y el desprecio de sus hijos, al saber que tu padre te amaba más.

La señora Takara, aceptó ser tu madre solo para quedar bien ante los ojos del pueblo y sobre todo de tu padre, pero estaba lejos de serlo. Trasmitió a tus hermanos todo sus sentimientos negativos que tenía hacia tu persona y he de ahí, que Hibaki y Shigure te maltrataran y te trataran peor que aun sirviente. Hubo una ocasión que estuviste muy enferma, casi al borde la muerte y estoy casi segura que fue la señora Takara.

Y mi querida niña, si te cuento todo esto es porque estoy segura de que aun en estos momentos tu hermano planea algo para lastimarte. Y tal vez por eso decidió casarte con el joven Kazekage era para causarte dolor y me da miedo pensar que este pensando en otra cosa. Hitomi, no permitas que Hibaki arruine tus ilusiones; tus padres deseaban tanto ser felices y la consumación de es amor eres tú.

Solo que me queda desearte que seas feliz y vivas tan intensamente como deseas.

Hitomi apretó el pedazo de papel contra su pecho mientas su rostro era inundado por las lagrimas que salían de sus hermosos ojos. Le resultaba difícil creer en las palabras que le confesaba su nana, por mucho tiempo había creído a esa mujer su madre. Ahora podía entender tantas cosas de su niñez, el vació comenzó a llenarla al sentirse sola y el miedo aprovecho para serse presente.

Y de pronto se limpio las lagrimas con fuerza, dentro de su miedo empezó a crecer una chispa cálida y fuerte, era la luz de la valiente alma de su linaje, suspiro pesadamente para controlar el llanto.

- No les daré el gusto, no volverán a verme caer – musito Hitomi apretando el papel aun contra su pecho. – No permitiré que roben mi felicidad, no me verán llorar, ahora debo ser fuerte.

El sonido de la puerta la hizo saltar, tras calmarse un poco invito a pasar a quien tocaba.

- H-Hola... siento interrumpirte. – dijo Gaara entrando en la habitación un poco nervioso. – Me gustaría hablar contigo.

Tras la sorpresa que causo la repentina llegada de su prometido, la carta cayo de sus manos y su rostro enrojeció levemente.

- ¿Has estado llorando? – preguntó Gaara al ver lo rojo de sus ojos.

- No, bueno un poco pero... – respondió Hitomi.

- ¿Qué es esto?... – dijo Gaara recogiendo el pedazo de papel que estaba a los pies de la chica, que dio fuerte suspiro de temor reacción que no paso desapercibida para el gobernante de la arena.

- No es nada, viejos secretos revelados por... – sin embargo no pudo terminar pues Gaara se le adelanto.

- Si estamos a punto de casarnos no debe haber secreto entre nosotros. – dijo el Kazekage levemente molesto al recordar la otra misiva.

- Supongo que no debe haberlos... – respondió Hitomi incomoda, pero no interrumpió a su prometido y pudo notar como el rostro del pelirrojo cambio, al tiempo que sus ojos seguían las líneas en el papel.

- Yo, lo siento... perdóname. – dijo Gaara apenado. – No merezco que seas mi esposa, he dudado de ti y a un más, me he enterado de la verdad sobre tu hermano Shigure. He sido yo quien lo asesinara y ahora tu debes odiarme...

- No te odio. Shigure, no era la rectitud, ni un hombre que se admirara por sus actos. Al enterarme de su muerte, una parte de mí sintió pena después de todo era mi hermano pero la otra parte se sintió tranquila, el había prometido a su regreso hacerme daño... – confesó Hitomi con los ojos cerrados y temblando levemente al recuerdo de su hermano, la ultima vez que lo vio.

"Sabrás lo que es un hombre a mi regreso..." Había mascullado mientras sus labios sonreían de manera terrorífica.

Unos brazos fuertes y confortadores atraparon su frágil cuerpo, aquella calidez la hizo perder el miedo. Las lagrimas volvieron a brotar de sus ojos, y la respiración que sintió en su cuello la hizo estremecer.

- No dejare nunca que nada te vuelva a lastimar... – susurro Gaara al sentirla temblar. – Tu curarás la soledad de mi alma y yo a cambio te prometo proteger tu bello corazón.

- Desde ahora lo eres todo para mí... admito que tenía miedo por no saber nada de ti. – confeso Hitomi levantando su rostro para mirar sus ojos, tan azules como el cielo. – Naruto kun no se equivoco al decir que era bueno, es la tercera vez que te veo pero más cerca, y no me cansaría nunca de estarlo.

- Recuérdame que le agradezca y también a Kankuro... – musitó Gaara e instintivamente comenzó acerca hacia ella, como si la fuerza de gravedad se incrementara en ellos forzándolos a cortar distancia.

Gaara subió sus cálidas manos posándolas sobre la parte inferior del rostro de Hitomi, la alzó ligeramente y entonces fue cuando sus labios se unieron.

La sensación ninguno de los dos supo como describirla, solo una cosa clara percibieron, un calor agradable que recorría todo su cuerpo, sus almas se entregaban. Ambos tuvieron más sensaciones, pero ninguno supo identificarlas, pero las aceptaron de buen grado.

El beso duró poco o mucho, todo dependía de la perspectiva; cuando sus labios finalmente se separaron, ambos volvieron a verse a los ojos. Ella pudo ver en su rostro una bella sonrisa, y él pudo observar la felicidad en mezcla de timidez y recato.


Kankuro respiro aliviado, tras ser testigo de aquella escena. Camino cansadamente rumbo a la estancia, realmente ser el hermano mayor le estaba resultado extenúate. Se dejo caer sobre el sillón a sabiendas de creerse solo.

- Que difícil ser yo... deberían darme un premio por ser tan buen hermano, bueno ahora solo me falta Temari...

- ¿Qué hay conmigo? – preguntó Temari, provocándole un tremendo susto a su hermano.

- ¡TE-TEMARI! – gritó Kankuro asustando. - ¿Por qué llegas de esa manera? Por Kami, casi me matas...

- No seas exagerado, además yo estaba aquí antes. Fuiste tú quien llego en estado soñador que ni siquiera te molestaste en notar que no estabas solo. – reclamó Temari.

- Como sea... – respondió Kankuro antes de levantar su vista al techo. - ¡es que nunca terminara mi trabajo!.

Temari solo observo los gestos de su hermano, realmente le estaba afectado toda la conmoción de la boda ó tal vez era que por fin había aceptado sus propios sentimientos. Sus hermanos pequeños ya había crecido y era hora de que ella comenzará a ver por si misma.

- Temari ¿has escuchado lo que te dije? – preguntó Kankuro sacando a su hermana de sus cavilaciones.

- Perdón, no te escuche...

- Seguro pensabas en tu adorado vago, pero déjame decirte que aun no lo apruebo y a la primera que te haga, te juró que lo único que podrá hacer será ver nubes... – dijo Kankuro con severidad.

- Kankuro, ¿alguna vez te has sentido solo? – preguntó de pronto Temari.

- De que hablas, siempre hemos estado juntos...

- Tienes razón, aunque siempre me he preguntado el motivo de nuestra existencia. Se supone que los hijos son el fruto de amor de sus padres pero en nuestro caso siento todo diferente. – expresó Temari con voz baja y melancólica.

- No entiendo a que con todo eso, tú y Gaara necesitan más ayuda de lo que yo imaginaba.... definitivamente ser yo es muy difícil.

Aquel comentario causo la risa de Temari y trajo con ello la confusión para Kankuro. Definitivamente las mujeres eran demasiado complicadas y entenderlas a un más.

- Será mejor que vaya a prepararme. – dijo Temari levantándose y antes de salir de la habitación se dirigió a su hermano. – Deberías hacer lo mismo y aun más, deberías confesarle de una buena vez a Meiko, sus sentimientos antes de que alguien más lo haga...

- ¡Meiko! – murmuró Kankuro, mientras su mente le proyecta una imagen de la joven kunoichi. – Me haces falta...

"Kankuro san, TE AMO...". "Esperare a que estés listo para decírmelo..."

Meiko, no había dudado en confesarle sus sentimientos, sin embargo él no estuvo preparado para decirlo; el miedo a la responsabilidad que significaban lo había callado y sin embargo ahora, sus hermanos le habían demostrado contrario. Se levanto con decisión, aun tenía tiempo antes de la boda para hacer una visita.

(Para saber más de la relación con de Meiko y Kankuro, pueden revisar el fanfic "Perverso"de mi amiga Rose Hatake, el capitulo 2)


*****

Temari había entrado en su habitación, todo seguía igual que siempre pero extrañamente sintió melancolía. Encendió su reproductor y simplemente oprimo play, la canción que comenzó le llegó al fondo de su corazón donde la coraza comenzaba a agrietarse. Una sonrisa floja apareció en su mente, Shikamaru había logrado revivir la mujer que una vez su padre intento matar...

La melodía era preciosa, como si alguien la hubiera escogido para ese preciso momento, cuando todos sentimientos se agolpaban en su pecho.

Thank You For Loving Me

Gracias Por Amarme

It's hard for me to say the things

Y es difícil para mí decir las cosas

I want to say sometimes

Que quiero decir a veces

There's no one here but you and me

No hay nadie aquí más que tu y yo

And that broken old street light

Y aquella luz de la vieja y rota calle

Lock the doors

Cierra las puertas

We'll leave the world outside

Dejaremos el mundo afuera

All i've got to give to you

Todo lo que tengo para darte

Are these five words when I

Son estas cinco palabras cuando yo (1)

Cerro sus ojos y se dejo hipnotizar por la melodía. Imágenes de un pasado distante llegaron a ella y sin embargo esta vez no trato de huir, era hora de afrontarlas para poderse liberar. Los recuerdos comenzaron...

- Kazekage sama, Karura san ha muerto... – anunció un ninja. Temari aun era pequeña para comprender el significado de aquel mensaje.

- Padre, quiero ver a mi madre... – suplicó la pequeña Temari de dos años y medio. – Por favor...

- Tu madre murió, entiendes lo que te digo... – dijo el hombre zarandeando a la pequeña que lo miraba asustada y las lagrimas no tardaron en aparecer. – Un ninja no se permite llorar y tu como primogénita mía no debes hacerlo.

- Pero padre, mi mamá... quiero a mi mamá...

- Takeshi, ¿ha llegado Chiyo sama?.

- Desde el momento del parto mi señor...

- Basta Temari, es inaudito tu comportamiento... – gritó molesto el cuarto Kazekage a su hija. - Takeshi, lleva a Temari y a Kankuro con Baki, después de que termine con esto me reuniré con ustedes

- ¡Padre!, ¡Padre!... quiero ver a mi mamá... – gritaba la niña desconsolada antes de que fuera sacada de ahí...

Varias lagrimas salieron de sus ojos, las que había tenido que reprimir en el funeral de su madre. Aquella tarde su padre le anunció que sería separada de su recién nacido hermano y de Kankuro, todo para ser instruida como kunoichi desde tan corta edad.

- No quiero padre, quiero estar contigo y mis hermanos... – sollozo Temari mientras se aferraba la pierna de su progenitor.

- No discutiré contigo lo que ya se ha decidido mocosa. Suelta mi pierna y compórtate. – exigió el padre, pero quien puede hacerle entender aun ser tan pequeño que debe estar lejos de su gente.

Tuvo que irse, alejarse de ellos y olvidar a su madre. Fue entrenada con severidad, no hubo nadie que la consolara y su existencia dejo de ser importante, solo un pensamiento rondaba su cabeza, ser la mejor para que su padre volviera a notarla. Los años pasaron antes de que volviera y todo para el funeral de su querido tío Yashamaru, el único que la había visitado y ni siquiera en esa ocasión lloro. Más lagrimas salieron de sus ojos.

Después de aquel suceso fue notificada que formaría un equipo junto a sus hermanos, bajo la enseñanza de Baki. Decir que las cosas mejoraron sería mentira, el miedo hacia su hermano pequeño se hacia más grande y el hecho de ser tratada como varón no mejoraron su infancia. Su corazón se hizo más duro con todo lo vivido; pero a pesar de aquello, se sentía feliz de todos sus logros.

- ¿Sabías tú que cualquier niña de tu edad estaría jugando con sus muñecas? – preguntó Yushiko, una aldeana que servia al Kazekage.

- Yo no soy una niña común – respondió Temari, notando que en el rostro de la mujer se dibujaba una sonrisa.

- En verdad, yo veo una pequeña niña, sola que necesita que alguien la abrace. -

- No me diga pequeña. Ya tengo 11 años y soy una kunoichi. – dijo Temari con dureza, extraña en una niña que le faltaba humanidad y sentimientos.

- No dudo niña que lo seas...- dijo la mujer en tono de disculpa – Yo lo lamento mucho, pero tu rostro de porcelana refleja eso. Cuando necesites ayuda puedes recurrir a esta vieja, recuerda que no es buena la soledad.

Nadie piensa que la pequeña Temari ya pasaba por pleno desarrollo físico y psicológico, para todos aún era una niña. No imaginaban que ya había vivido sus primeros días de mujer hacía solo algunos meses. Consiente de los cambios, Temari siempre se preparaba para cada misión un poco más de lo que sus hermanos lo hacían.

Kankuro y ella se habían vuelto muy unidos, ambos se cuidaban las espaldas durante las misiones; pero por mucho que su hermano quisiera cuidarla, habían aspectos "femeninos" en los que simplemente no podía ayudarla. De hecho, justo antes de volver a casa después de una misión, Temari sintió algo tibio en sus piernas que la hizo detenerse.

- Temari, ¿sucede algo malo? – preguntó Kankuro.

- Yo... lo siento... necesito un baño... ¡AHORA!- gritó Temari, y Kankuro la miró desencajado.

- ¿No puedes aguantarte hasta que lleguemos a casa? -

- ¡No! ¡No puedo! – dijo Temari. – Entraré a ese local...

- De acuerdo, yo también iré...

- ¿Y para qué?... ¿No estarás vigilándome?

- ¡Hey! Yo también necesito hacer mis cosas. – respondió Kankuro con molestia.

- Haz lo que quieras...-

Pero Temari tardo más de la cuenta, preocupando a Kankuro. Con cuidado de no ser descubierto el joven marionetista se introdujo al baño de mujeres, con el único propósito de saber si su hermana estaba bien. Temari estaba con sus dos piernas abiertas sentada en la taza de baño, en su mano sostenía un pequeño paquete rosado y con la otra no paraba de limpiarse sus partes íntimas... "Creo que por fin termine de limpiarme"- murmuro mientras enrollaba el papel higiénico que estaba lleno de sangre para luego depositarlo en el cesto de basura.

- Por Kami sama... ¡Temari se está muriendo!- gritó Kankuro asustado, sin percatarse que seguía parado sobre la tasa del inodoro y que estaba irrumpiendo la privacidad de su hermana.

- ¡KANKURO!...¡SAL DE AQUÍ TARADO! – gritó Temari cogiendo el rollo de papel y arrojándoselo al rostro, mientras caía de espaldas al suelo - ¡CÓMO SE TE OCURRE MIRARME MIENTRAS HAGO ESTO IMBÉCIL!

Pasaron un par de minutos y una sonrojada chica salió del baño público directo hacia la calle.

- ¿Qué te paso? ¿Te lastimaste durante la misión?... vamos Temari estoy preocupado por ti. – se justifico Kankuro. - ¿Vas a contestarme?

- No estoy herida y no pienso contarte nada más. – dijo Temari aún enfadada. –Confórmate con eso y déjame en paz.

- ¡Que no estas herida! Temari, yo vi que sangrabas y de manera alarmante. – gritó Kankuro. - Vamos a que te examine un médico.

- ¿Todavía no entiendes?- gritó Temari alterada antes de que se doblará de dolor.

- ¡Temari! ¿Qué te sucede?

-¡Nada!- dijo Temari de nuevo – Déjame en paz... – tras decir aquello salió corriendo rumbo a su habitación, sin importarle quien se atravesará en su camino.

Apretó fuertemente la almohada que abrazaba, aun podía sentir la vergüenza de aquella vez. La escasa información que había conseguido por revistas, sólo sabía que lo que pasaba era normal y que era una vez al mes al menos. La voz de una mujer la sacó de sus pensamientos y su tristeza.

- Se nota que los hombres son unos inconscientes. – dijo la mujer al escuchar la voz de Kankuro tras la puerta.

- ¡Son unos idiotas!-

- Sé lo que te pasa pequeña, y sólo quiero saber si es primera vez que te sucede.

Temari se sentó derecha sobre su cama, para mirar a Yushiko que le sonreía cálidamente como lo haría una madre.

- No es la primera vez, ya es la cuarta. – respondió Temari con vergüenza.

- ¿Tienes once, verdad?

- Sí, pero siempre he sido madura para mi edad- respondió Temari un poco orgullosa.

- Eres pequeña en un mundo de adultos, imagino que es ahora que te hace falta Karura san.

- No necesito a mi madre, yo puedo encargarme de esto sola...

Pero esta equivocada, su madre siempre le hizo mucha falta como luego comprendería, cuando su corazón se perturbara por la presencia masculina. Entrenada para ser la más fuerte, para no ser vencida, vivió su primera derrota durante los exámenes Chunin. Había ganado el combate solo porque su oponente se había declarado vencido, cuando él la había derrotado.

"¡Madito mocoso!" ¿Cómo se atrevía a humillarla de esa manera? Si los planes de su aldea hubieran sido diferentes habría ido a limpiar su honra, pero debía seguir indicaciones y ayudar a su hermano menor.

Tras su vuelta a aldea se encargo de investigar el nombre del shinobi que la había derrotado. Nara Shikamaru, un nombre que jamás olvidaría, un hombre que se volvería importante en su vida, que la enseñaría a sentir diferente. Había llegó él a cambiar su vida, le había enseñado a sonreír. Lo había salvado y la había salvado, fueron compañeros y ahora era algo más....

El sonido de la puerta al ser golpeada, la saco de sus recuerdos. Se levanto de la cama y apago el reproductor. Tras la puerta se encontraba el hombre que la había enseñado a ser mujer, su querido Nara Shikamaru.

- ¿Qué sucede Temari? – preguntó Shikamaru alarmado al ver los ojos llorosos de la mujer frente a él.

- No me sucede nada, porque los hombres son tan... problemáticos.... – soltó Temari riendo.

- Ahora si que no entiendo. Definitivamente ustedes la mujeres todo lo complican.

- Shikamaru... ¿Me quieres? – pregunto Temari con inocencia.

- No y lo sabes... – respondió Shikamaru pero ver los ojos llorosos de Temari suspiro cansadamente. – No te quiero porque te amo, aunque seas menos femenina y seas un tanto brusca... te amo porque eres la única que me ha inyectado vida...

- Eres un anti romántico pero tal vez esa eso mismo lo que me gusto de ti... no soy como todas las otras chicas y sin embargo tu... me aceptas.

- Sabes, me gusta mucho cuando te comportas así... aunque no niego que enojada también luces linda; supongo que nuestros hijos lo encontraran problemático y yo lo adorare.

- ¿Quieres tener hijos conmigo? – preguntó Temari muy seria.

- Eso espero porque con lo bella que eres tú eres, nos saldrían unos hijos fabulosos.

Temari sintió que el aire no le llegaba a los pulmones.

- Se que este no es el momento indicado pero, ¿Te casarías conmigo? - preguntó Shikamaru un tanto nervioso, mientras que Temari permanecía en silencio. – Mujer problemática, ¿aceptas o no? No me castigues de esta manera.

- Que no es obvio genio, no te dejaré ir... claro que acepto ser la señora Nara... aunque espero que la noticia no mate a tu madre antes.

- ¿Qué tiene que ver mi madre? mejor dejémosla para después... ahora ven...

Un beso fue más que una demostración de todo lo que sentían, sus almas se pertenecían y siempre estarían juntas al igual que ellos.


- O por Kami sama... Hinata, pronto agua...

- ¿Te encuentras bien, Naruto kun? – preguntó Hinata pasándole un vaso con el vital liquido.

- Naruto, por una vez en tu vida podrías dejar de fastidiar... – reclamo Ino Yamanaka un tanto irritada.

- Lo siento Ino, pero nunca pensé que la comida de la arena fuera tan condimentada. – se excuso Naruto.

- La pregunta es que nunca lo haces... – dijo Sakura molesta. – Porque no eres un poco más como Chouji o Lee, ellos no tiene que hacer un escándalo cada vez que sucede algo...

- ¿Bromeas?... solo míralos... - dijo Naruto señalando a sus compañeros.

- Si.... podría traer un poco más de este guiso que es tan parecido al curry de la vida... – gritó Rock Lee eufórico. – Vamos chicos siempre hay que estar en la onda de la juventud.

- Que rico, creo que pediré un poco de barbacoa estilo la arena y un lomo de camello en salsa agridulce...

- Ya es suficiente, no deberíamos desperdiciar tanto tiempo comiendo... – gritó Ino poniéndose de pie. – Sakura, Hinata debemos buscar nuestros vestidos para esta noche.

- Tienes razón Ino, vayamos de una buena vez. – animó Sakura.

Y sin decir nada más ambas kunoichis se llevaron consigo a una tímida Hinata, que solo se alcanzo despedirse.

- Aguarda Ino... – gritó Chouji tras devorar lo que había en su plato.

- Esperen chicas, ya vuelvo... – se disculpo la rubia para reunirse con su compañero. - ¿Qué sucede Chouji? No me digas que vas a pedirme prestado para pagar lo que has comido porque si es así yo...

- ...Ino, tu y yo nos hemos conocido desde hace tiempo, incluso antes de ingresar a la academia y pues... hemos crecido juntos pero hace tiempo que yo...

- Chouji... – interrumpió Ino con cierto aire divertido. – Si no te conociera pensaría que estas tratando de declararte...

- Pues la verdad es que yo... – intentó decir Chouji pero sentía un gran nerviosismo. - Bueno tu sabes que...

- Lo siento Chouji... – dijo Ino sorprendida. – Eres un gran chico pero, no eres mi tipo... estoy segura de que encontrarás a alguien que te quiera.

- Ino, ya no vamos a esperarte más. Vienes ahora o te dejamos. – gritó Sakura con impaciencia.

- Voy... – dijo Ino impaciente. – Lo siento mucho en verdad, pero por ahora no estoy interesada en tener ninguna relación. Espero que esto no afecte nuestra amistad, seguiremos siendo amigos ¿cierto?...

- E-Este... si claro tan amigos como siempre... – respondió Chouji forzándose a sonreír. – No te preocupes, anda ve con Sakura y Hinata antes de que te dejen.

- Gracias Chouji eres un ángel. Nos vemos... oh y prometo bailar contigo en el baile. – gritó la rubia kunoichi mientras corría hacia sus amigas.

Chouji intentó respirar mientras la veía alejarse y sintió de pronto que algo se rompía. Volvió a respirar pero esta vez sintió una herida en pecho; en mala hora se había animado a confesarle sus sentimientos, maldita su suerte y todo por... por estar un poco rellenito. Sintió las lagrimas hundir sus ojos pero debía contenerlas, no era de hombre llorar y menos por una mujer. Maldito machismo que le impedía liberarse.

- ¿Estas bien Chouji? – preguntó Naruto acercándose a su amigo.

- Claro, porque no tendría que estarlo...

- Quien te viera diría que estas a punto de llorar...

- Por supuesto que no, si estoy así Naruto es porque no cabe la felicidad en mi pecho de tan solo pensar en los manjares de esta noche. – respondió Chouji tratando de sonar entusiasmado.

- Estoy seguro amigo mío, que habrá en alguna parte un platillo especial para ti. Animo, la juventud esta en su apogeo. – animó Rock Lee con palabras simples que lograron que su rechoncho amigo pudiera entender. – Los vemos más tarde chicos...

- Y tu... ¿a dónde vas? – preguntó Naruto.

- A entrenar, aun hay tiempo antes de la ceremonia y entrenar nunca esta de más... que dices ¿se apuntan? – preguntó Lee con entusiasmo.

- Lo siento chicos pero yo volveré por un poco de barbacoa. – dijo Chouji aun cabizbajo y tras despedirse volvió a entrar al mesón.

- Y tu Naruto kun...

- No, lo siento tengo que... comprar unas cosas para mi traje de gala... si eso... – dijo Naruto sonriendo. – Es más creo que será mejor que me vaya de una buena vez antes de que se me haga tarde...


*****

Llevaba rato caminando por el mercado, mala la hora en que se le había ocurrido salir a caminar con el calor que estaba haciendo. Suspiro cansado mientras seguía avanzando cuando al mirar hacia una tienda vio algo que capto su atención.

- ¿Hinata? – se preguntó Naruto tras ver a la chica con un vestido demasiado llamativo para su gusto. - ¿Qué te paso?

- Na-Naruto kun... – respondió Hinata sonrojada.

- ¡Naruto! ¿Qué haces aquí? – preguntó Sakura. – Bueno no importa, ayúdanos a convencer a Hinata que ese vestido le queda bien...

Naruto se volvió de nuevo hacia Hinata observando con sumo cuidado el vestido y tras un breve análisis dijo.

- Le queda horrible...

Ambas jóvenes se sorprendieron ante aquel comentario tan brusco. Hinata bajo la mirada apenada unas finas lagrimas bajaron por sus perlados ojos mientras corría rumbo al vestido.

- Naruto eres un tonto... – gritó Sakura furiosa. – Es que no puedes tener más tacto.

- Pero dije la verdad, ese vestido no... – trato de explicar Naruto antes de volverse a quedar callado. Hinata apareció de nuevo pero en lugar de ir con ellos, salió corriendo de la tienda.

- ¡Hinata! – gritó Ino. - ¿Qué le sucedió?

- Eres un idiota Naruto, anda ve tras ella... – ordenó Sakura empujando al chico fuera del local.

Naruto corrió tras Hinata tratando de darle alcance sin embargo ella corría muy rápido. Tal vez impulsada por el dolor en que en ese momento sentía dentro de su pecho. "Realmente me veo mal" se cuestionaba firmemente y en ese momento no importaba nada más.

- Hinata, detente por favor. – grito Naruto desesperado. - ¿Cuándo se volvió tan rápida?

Pero la joven Hyuga parecía no escucharlo; entonces todo paso demasiado rápido un niño apareció en el camino de Hinata, trato de evadirlo lo cual provoco que tropezara y cayera bruces contra el suelo haciéndose daño.

- ¡HINATA! – gritó Naruto justo antes de llegar a ella. - ¿Te encuentras bien?

- Naruto kun... yo.. – trato Hinata de hablar pero un repentino dolor en su tobillo la hizo callar.

- Te lastimaste... y por culpa mía. – dijo Naruto avergonzado. – Disculpa lo que te dije en la tienda pero no me refería a ti, si no a ese feo vestido no te favorecía en lo absoluto.

- ¡Naruto!

- Espera aun no termino. Se lo fastidiosa que pueden volverse Sakura chan e Ino, pero tú no eres como ellas y vestirte como ellas sugerían no es tu estilo. – dijo Naruto sonriendo. – Te ayudare, si quieres a buscar un vestido digno de ti.

Naruto tomo de la mano a Hinata y luego la ayudo a subir a su espalda puesto que no podía dar un paso con un tobillo lastimado. Recorrieron varias tiendas, finalmente entraron en la ultima, ya no había tiempo de recorrer las demás. Hinata ayudada de una dependienta entro en los vestidores mientras Naruto se sentaba a esperarla.

- ¿¡Naruto!? – dijo una voz con asentó aburrido. - ¿Qué haces aquí?

- ¿¡Shikamaru!? – gritó Naruto sonriendo. – Yo estoy esperando a Hinata y tu... no me digas que has decidido dejar vaguear para volverte un pervertido que visita tiendas de ropa de chicas...

- No digas tonterías... si estoy aquí es causa de un mujer y muy problemática. – respondió Shikamaru. – Va pero que vas a entender tu de mi pesar...

- Así que el cobarde no. 1 y genio de la aldea escondida de la hoja tiene novia... – dijo Naruto sonriendo mientras su rostro hacia un gesto gracioso. – Esta vez Kakashi sensei tendrá que invitar el ramen...

- No me digas que Kakashi y tu han vuelto hacer apuestas... la Godaime les prohibido hacer apuestas. – recordó Shikamaru.

- Exacto nos prohibió hacer nuevas pero esta tenía tiempo de que se había hecho. Es más creo que has hecho ganar a la Godaime. – comentó Naruto. – Ya puedo saborear el rico ramen.

- Y se puede saber... ¿cuál fue la apuesta?

- Que Temari y tú, se harían novios tarde o temprano... Kakashi apostó que te declararías después de la boda del Kazekage y la Godaime apostó que sería antes... y yo por ser testigo ganaría un ramen...

- Vaya y yo que pensé que esto resultaría menos problemático... – resoplo Shikamaru con cansancio.

- Shikamaru, estoy lista podemos.... ¡Naruto!... – dijo Temari sorprendida de ver al rubio en ese lugar. – No esperaba verte por aquí...

- Ni yo tampoco, estoy esperando a Hinata no debe tardar hace rato que entro y...

- Ahora entiendo, no te preocupes la ayude a conseguir un buen vestido y ya no debe tardar. – dijo Temari mientras le daba a Shikamaru unos paquetes. – Muy bien nosotros nos vamos, nos vemos en la ceremonia.


*****

El sol comenzó su recorrido hacia el ocaso, la luz escapaba poco a poco y el momento de la boda se acercaba. Hitomi no podía estarse quieta por la emoción y el nerviosismo.

Esa noche su vida quedaría unida a la de Gaara para siempre. Hitomi estaba sentada sobre el banco frente al espejo, miraba en silencio su reflejo; entre sus manos sostenía el ramo de novia que llevaría ese día. Desvió su mirada a las flores del ramo, mientras acariciaba con los dedos los pétalos de una de las rosas. Con la sonrisa en los labios permanecía absorta en sus pensamientos.

- Kami sama, hace una semana parecía que este día no llegaría nunca. Pero hoy seré su esposa, la esposa del Kazekage. Estoy tan nerviosa, tan feliz, que no se si seré capaz de andar dos pasos seguidos sin tambalearme. ¿Y Gaara? ¿Estará listo ya?

Hitomi se levanto y dejo el ramo de novia sobre la cama. Se acerco a la ventana y retiro la cortina solo para ver que esa sería una noche especial.


*****

Sobre la cama reposaba un traje de gala, a los pies unos zapatos que iban acorde. Sin embargo el joven que los usaría no podía dejar de darle vueltas y de pensar en todo lo que paso y en lo que iba a suceder. A partir de ahora, todo iba a cambiar en su vida.

- No puedo creer que ella vaya a ser mía. Tan bonita, tan inocente... ¡Que no se vaya a echar para atrás! No, no lo hará. Yo se que no lo hará. Ella es noble, honesta, y ya me ha perdonado por lo de su hermano... aunque...

Gaara estaba inquieto, impaciente y nervioso. No podía centrarse para comenzar a prepararse pero tenia tantas dudas, tantas preguntas...

- ¿Qué pensara ella de mi? ¿De verdad me querrá como dijo?. Hasta hace dos días era un desconocida y ahora será mi esposa para toda la vida.

Gaara, camino hacia la ventana solo para observar a su gente preparando los últimos detalles de su boda.

-De todas formas ya no tiene caso pensar en eso. No vale la pena que me envenene la sangre pensándolo. Además es ese beso no pudo ser falso.


*****

El jardín de domo del Kazekage estaba decorado divinamente, no parecía un lugar de la Arena. Había flores adornando el pasillo que Hitomi recorrería hasta llegar a Gaara. Había mucha gente. Muchos de ellos, eran aldeanos y ninjas, entre la multitud resaltaban Rock Lee que iba acompañado de una bella kunoichi de la arena de nombre Naru, no muy lejos de ellos estaba Naruto acompañado de Hinata, Ino, Sai, Sakura y Chouji.

Aun lado de Gaara, se encontraba Temari acompañándolo y a su lado su novio, Shikamaru y la pareja de Kankuro, Meiko.

El Kazekage esperaba a su futura esposa al pie del altar. Estaba muy serio. El traje de levita gris le daba un aire sofisticado, la camisa blanca contrastaba con el negro de las solapas de raso de su chaqueta. Inquieto, miraba hacia la puerta.

- ¿Por que demonios estoy tan nervioso? – pensó Gaara.

Hitomi entro en el jardín del brazo de Kankuro. De blanco inmaculado, arrastraba una gran cola por el pasillo nupcial. Estaba radiante de felicidad y no dejaba de sonreír mientras miraba a todos los presentes con ilusión. La mayoría de los presentes comentaban lo linda que lucia y de lo guapo que veía su gobernante, hasta parecía que se casaban enamorados y no por matrimonio arreglado.

Al verla, Gaara sintió una punzada en el estomago, Hitomi se acercaba y el no podía dejar de mirarla. Era una sensación extraña, una mezcla de sentimientos que no se explicaba. Una especie de orgullo y felicidad al mismo tiempo.

Al llegar a su lado, Gaara tomo la mano de Hitomi y la ayudo acercarse a su lado frente al ministro. Él mantenía su mirada fija en ella, era tan fuerte y tan intensa la forma en que los azules ojos de Gaara recorrían su cuerpo, que ella creía que podía saber sus pensamientos.

- ¡Kami sama! Me tiembla todo el cuerpo, no puedo mantener la calma cuando me mira de esa manera. – pensó Hitomi mientras un leve rubor subía a sus mejillas, al tiempo que intentaba disimular su nerviosismo. Volteo la cabeza y sus ojos se encontraron con los de él. El tiempo se detuvo un instante.

La ceremonia comenzó, ambos absortos a todo lo que sucedía y en un instante se encontraba Gaara cogiendo la mano de Hitomi para colocarle la alianza.

- ¡Eres tan suave!- pensó Gaara mientras fijaba el anillo en el dedo de ella – Pero esta temblando. ¿Por que tiembla?

Luego llego el turno de ella de colocarle el anillo, su mano tembló ligeramente a tocar la suya.

- ¡Es tan fuerte! – pensó Hitomi. – Siempre va a protegerme y... amarme.

- Lo que Kami sama ha unido, que no lo separen los hombres.

Gaara retiro el velo del rostro de Hitomi y lentamente se acerco a ella, un leve roce de sus manos. El corazón de ambos latiendo con fuerza, mientras sus labios se encontraron con ternura. La dulzura del beso fundió sus almas en una sola, ya nadie podría separarlos jamás. Se pertenecían el uno al otro para siempre...

La fiesta fue un verdadera celebración de jubilo. La música sonó por toda la aldea, se podía respirar la felicidad de los recién esposos.

- ¡Gaara! ¡Felicidades! – gritó Naruto eufórico. – Me ganaste en convertirte primero en un ...kage y luego en casarte primero... pero algún día yo también seré Hokage y me casaré con una linda mujer...

- ¡Naruto!... es un gusto verte. – dijo Gaara con seriedad. – Y veo que estas acompañado de una bella dama.

- Es Hinata, ¿la recuerdas? – preguntó Naruto, sin haber entendido el cumplido de su amigo.

- Naruto creo que nunca cambiaras...

Más tarde Gaara seguía saludando a varios invitados cuando noto la ausencia de su esposa. La busco por todos lados, y cuando se dirigía a preguntarle a uno de sus ninja, recordó un lugar y fue hacia allá. La vio recargada sobre la pared, mientras observaba la luna, aquel sitió donde se habían visto por segunda vez.

- Te buscaba por todos lados, cuando recordé este lugar... – murmuro Gaara lo suficientemente para que ella lo escuchara.

- Siento haberte preocupado pero, tenía que ver a nuestra cómplice... y como aquella vez ahora es testigo de lo que aquí florece. – dijo Hitomi señalando su corazón.

Gaara la tomo entre sus brazos, con la intención de protegerla del fresco de la noche. Y ambos se quedaron contemplando la aldea.

- ¿Crees que seremos felices? – preguntó Hitomi girándose hacia él.

- No lo sé... pero lucharemos porque sea así. Vamos es hora de volver, no quiero darle motivos a Kankuro para que hable y debo darle un ejemplo a Temari.

- Creo que por ellos no debes preocuparte. – respondió Hitomi sonriendo ante la mirada de confusión de Gaara. – Un poco antes de que llegarás pude ver a Kankuro san escapar con la linda Meiko chan...


*****

Lejos de ahí, muy cerca de la frontera del país de Fuego un hombre apretaba furioso un trozo de papel. Un mensaje de Kazekage, una felicidad lo embargo y un minuto después una fuerte irá lo inundó.

- Estúpido Kazekage... no creas hermana que serás feliz. Pudieron ganar por ahora pero mi venganza llegará y entonces podré ser testigo de las lagrimas de la arena... pagaran lo que sucedió con Shigure... – sentenció Hibaki.

- Señor, estamos listo para proseguir con el viaje.

- Muy bien, démonos prisa... entre más pronto me reúna con Danzou, mi venganza estará aun paso de realizarse.


*****

Gaara y Hitomi regresaron a la celebración. Temari y Shikamaru fueron a su encuentro.

- ¿En donde se metieron?... llegue a pensar que se habían marchado sin despedirse. – reclamo Temari.

- Déjalos mujer... es justo que quisieran un momento a solas luego de tener la atención de todos. – comentó Shikamaru.

- No podríamos irnos sin agradecer a todos. – dijo Gaara sonriendo, aquel gesto sorprendió a la pareja que nunca antes lo había visto de esa manera. – Puedo ver todos se divierten.

En la pista de baile, danzando de una manera muy peculiar lo hacían Naruto y Hinata... sin imaginar que el destino les tenía preparado al más. Él podría encontrar el amor y ella vivir el sueño que siempre deseo.

No muy lejos de él se encontraba un entusiasta, Rock Lee con la bella Naru. Una kunoichi de la arena que vivía intensamente su juventud al igual que él. ¿Podría el torbellino de Konoha encontrar el amor en ella? La respuesta solo el destino la sabía.

Chouji y Sakura, bailaban amistosamente mientras sus mentes están en otro lugar. Sakura, pensaba en Sasuke y su regreso a la Hoja; ¿estarían juntos ahora?. Chouji, por su lado solo veía bailar a Ino con Sai, su compañera no había recordado su promesa de bailar él y sentía su corazón romperse un poco más. ¿Habría una mujer para él? La respuesta estaba cerca de lo que él imaginaba.

Dejando a los novios solos, Temari y Shikamaru aunque este ultimo casi era arrastrado, se unieron a los que bailaban. La vida les daría muchas sorpresas, altas y bajas pero el amor lo podría con todo.

Kankuro, no se encontraba pero sin duda se divertía con Meiko y tal vez, él sería el próximo en casarse.

Gaara y Hitomi, observaron a todos. La felicidad estaba iniciar, una nueva aventura y mucho por descubrir. Unieron sus labios con una suave melodía de fondo y sin aventurarse a ver el rostro de sus acompañantes se alejaron.

Aunque la felicidad estaba sobre ellos, una nube negra de tristeza e ira se acercaba. Nadie sabe lo que esta escrito sobre el mañana, solo el amor y fortaleza pueden afrontar el caos.

En mis noches solitarias y oscuras

tú llegaste sonriente, luz de mi vida,

para acompañarme por el largo camino

nunca más la soledad me abrazara

serán tus brazos y nada más...

Solo diré que TE AMO...

FIN

(1) Canción de Jon Bon Jovi "Thank for you loving me"

Me prometi no ponerme melancolica pero al final de un relato pues no se como que se siente un vacio. Gracias a todos por sus bellos reviews a mis amiga Rose Hatake y Naravills, que siempre me animan.... chicas espero hayan disfrutado el fragmento Shika/Tema que puse... pense en ustedes cuando lo hacia jejeje... en general a todos mil gracias por sus palabras.

Se despide por ahora su amiga,

AMY BLACK NARA