(N/a:) 'Que se olviden de los recuerdos y se llenen de para bienes, les deseo próspero año nuevo, y ventura pa' los que vienen'. ¡He aquí el final! Bueno, las cosas buenas duran poco (creo que ya lo dije antes, pero es que aparte de perezosa, también sufro de mala memoria XD)
Muchas gracias a las personitas que me han comentado desde el primer momento, *sniff* en especial a Luna_Sj que siempre me motivaba con sus súper enormes reviews jeje este capitulo va para ti también mujer... para que veas lo terrible que soy MUAHAHAHAHAHAHAHA (sorry, se me pegó esa risa de Bart Simpson y de Burns)
Detesto los finales, pero bueno, he aquí el fruto de tanto martirio...
Disfrútenlo
Título: Encierro infernal
Autora: La Gran Hana
Todos los derechos reservados: Ninguno de los personajes que aquí se mencionan de Saint Seiya me pertenecen.
Advertencia: [CamusXOc] [Hetero] [Lime] [Lemon]
CAPITULO 3:
***Aprendemos a amar no cuando encontramos a la persona perfecta, sino cuando llegamos a ver de manera perfecta a una persona imperfecta ***
.....................
"¡¿Pero que mierda le pasa a ese tipo?!"
Kaoru estaba más herida que enojada. Después de haber tenido un fantástico sexo con Camus hace unos pocos minutos atrás, éste la ignoraba completamente, como si nada... 'NADA' hubiera pasado. Y como las mujeres somos tan ingenuas, esperó pacientemente que tal vez aquel peliazul le declarara una poesía romántica, o al menos le dijera que el sexo estuvo bueno. ¡Pero No! Ni siquiera se había volteado a mirarla, o preguntarle como estaba, o acariciarla siquiera, o al menos un tierno beso de despedida.
"Machista, ogro, estúpido, animal, oportunista *Sniff* Todos los hombres son iguales"
"¡Claaaaro, él puede hacer lo que quiera, pero a mi que me coma el tigre!"
Y si, ella era una facilonga, que se dejó calentar el oído por ese cretino, y que estuvo dispuesta a hacerle y dejarse hacer de todo...Uichhh ¡Cómo lo odiaba en estos momentos! ¡Era de lo peor!
--¿Y bien?-preguntó impaciente la chica, sin dejar atrás su gesto indignado. Camus arqueó una ceja desconcertado, ¿Acaso esa mujer esperaba que EL le diera una explicación de SUS actos a ELLA? ¡Estaba loca!
--¿Qué haces tú aquí?-le preguntó para evadirla, alejando su expresión sorprendida y posando su natural gélida mirada. Ella suspiró hastiada y arrugó más la cara.
--Yo pregunté primero-Camus la observó con una de sus mas tétricas miradas y viendo como la chica no bajaba la guardia, decidió seguir ignorándola y seguir buscando entre aquellos armarios y cajones y muebles.
Kaoru gruñó por lo bajo, ese tarado era mucho más difícil de lo que pensaba. Dio la vuelta y se acercó al armario cuya puerta seguía partida y buscando adentro, encontró su olvidada bolsa rosada. La colocó tras su espalda y miró la hora en el enorme reloj de cobre que yacía sobre la cabecera de la cama de Sahori. Caminó pausadamente hasta posarse en el marco de la ventana, abriéndola cuidadosamente y recostándose antes de subir a ella, para darle una última mirada a su amante o a lo que fuera.
--Sea lo que sea que estés buscando, deberías darte prisa-comentó con una inocencia bastante sarcástica. El caballero atendió a su voz y la obligó con la mirada a seguir hablando. --En un minuto aproximadamente, Sahori volverá a la habitación-confirmó, viendo el minutero del reloj correr un poco. Camus se acercó a ella y la tomó del brazo
--¿Qué dijiste tonta?-preguntó desconcertado en un tono acusador. Kaoru frunció el ceño, detestaba cuando no la llamaban por su nombre y ese sobrenombre de 'Tonta' era incluso peor. ¿Es que acaso ya había olvidado su nombre? No, no podría haberlo olvidado, después de tantas veces que lo dijo entre ronroneos, jadeos y gemidos. "Tonto Camus"
--Lo que oíste-respondió en el mismo tono, zafándose del agarre de su tibia mano sobre su brazo. Camus torció la boca disgustado. "Tonta malcriada"
--¿Y pretendes que te crea?-dijo más como una afirmación, que como una pregunta.
--Ese es tu problema...-dijo la chica impulsándose con sus brazos para saltar a la ventana -Yo no sería tan estúpida de venir a una habitación sin saber la rutina del inquilino, ¿no lo crees?-comentó Kaoru con una sonrisa en su rostro, alegre por la indirecta que pretendía burlar a Camus.
--Maldición...--masculló el hombre algo herido, ¿cómo se atrevía esa mediocre Amazona a tildarlo de mentecato? Pero mas rabia le daba el saber que Kaoru tenía la razón. Se acercó a la ventana y sintió una inmensa sensación de frustración. Había ido en vano a ese lugar, estuvo encerrado en un tonto armario para nada, y no pudo conseguir aquel portafolio. Odiaba las derrotas, y odiaba aún más que otra persona se las recordara y peor aún, que se burlara. --Todo esto es tu culpa-gruñó en un tono de fastidio, acercándose a la ventana por la que había entrado para poder irse.
--Oh claro, busca culpable ahora-decía siguiendo al hombre que brincaba con agilidad por unos matorrales y los usaba como soga para bajar. -Yo no fui la que le tapó la boca a cierta persona y la encerró consigo en un armario-bajó por los matorrales hasta tocar tierra firme, caminando de prisa para seguirle el paso al peliazul.
--No me hubiera visto forzado a hacerlo si no hubieras aparecido-se defendió el hombre, caminando a unos pasos antes que ella, sin voltear siquiera a observarla. --Maldita sea--
--Todo yo, todo yo--susurró afligida Kaoru, haciendo infantiles pucheros que no fueron vistos por el hombre. --¿Quién daño tu plan? Yo... ¿Quién partió la puerta del armario? Yo... ¿Quién hizo que gimieras como un animal? Yo... ¿Quién hizo que se te...--
--¿Podrías cerrar el pico de una maldita vez?--se volteó el hombre hacia ella, para lanzarle una cruda mirada. La chica aún seguía haciendo pucheros.
--No, hasta que no me digas que hacías allí-- cruzó los brazos en señal de protesta --Yo se que no entraste a esa habitación para violar a una atractiva mujer como yo, ¿o si?--comentó con ironía, sonriendo levemente, pero después amplió su sonrisa al notar cómo las mejillas de Camus se teñían de rojo.
"¿Dónde diablos tendrá el interruptor de apagado ésta desgraciada mujer?"
--Primero: Yo no tengo que darte explicaciones. Segundo: Yo no te violé. Y Tercero: No eres atractiva--respondió contando mentalmente hasta diez, antes de que la paciencia se le agotara. Dio media vuelta y siguió caminando, notando que la chica al parecer no hablaría más...
--Oh, pero mira que...
--Por un demonio, ¿Quieres callarte?-- "diez, once, doce, trece..."
--¡Pues no! ¿Sabes que? No voy a callarme, porque se que te gusta escucharme hablar...-- "veinticinco, veintiséis, veintisiete..." --¿Sabes que podríamos llegar a un acuerdo?...-- "setenta y nueve, ochenta, ochenta y uno..." --...Yo te cuento mis motivos y tu me cuentas los tuyos y así...--
--¡MALDITA SEA KAORU!--gritó sulfurado, dispuesto a callar como fuera a aquella mujer. Pero al encararla notó una extraña mirada por parte de la chica. Sus ojos brillaban como los de un pequeño abriendo los regalos en Navidad. Tragó saliva con dificultad y le contestó con la más fría y asesina mirada que tenía --¿Qué?-
--Me...me llamaste por mi nombre-- una inmensa gota se dibujó en la cabeza de Kamus. Esa mujer estaba loca...
--Camina-- habló el caballero, y se dispuso a caminar, pero al ver que la chica no se movía, la tomó del brazo para jalarla. La noche era fresca y a pesar de la brisa, no hacía mucho frío. Sintió la piel de la chica erizarse al primer contacto, y su mano de repente quemaba. No sabía que demonios tenía esa chica, solo sabía que perdía los estribos cada vez que cualquier parte de su cuerpo entraba en contacto con su cuerpo.
Debía alejar aquella mano antes que le carcomiera las neuronas y...
Demasiado tarde.
Una humedad bastante conocida por él se acopló en sus labios, no supo en qué momento su cuerpo fue tan autónomo y actuó como se le dio la gana, pero ahora tenía a Kaoru otra vez en su boca sin poder evitarlo. Su lengua jugó con la suya, la mordisqueó, lamió la comisura de sus labios y succionó su ya hinchado labio inferior. Nunca en su vida había sentido esa urgente necesidad por unos labios y esas sensaciones que solo las provocaba esa mujer. La miró cálidamente, a pesar de que ella mantenía sus ojos cerrados en aquel sumiso beso. Recordó aquella primera vez que la conoció... ese día tampoco tenía la máscara puesta y pudo apreciar un poco su belleza. Se preguntó si tal vez Kaoru ya sabía la importancia de la máscara en la vida de una Amazona, pero tenía cierto recelo al escuchar de sus propios labios que lo sabía, y que no quería matarlo, solamente amarlo. La sola idea lo estremeció y se regañó mentalmente por pensar tantas idioteces.
--Kaoru...-- su voz varonil cortó el beso y los hizo volver a la realidad. La chica esperó a que el hombre prosiguiera, sin embargo no habló y solo se alejó de ella a pesar de que sus ojos suplicaban por más.
--¿Camus?--preguntó con voz dudosa, siguiéndole el paso nuevamente
--Olvídalo--fue la corta respuesta del caballero de Acuario, y Kaoru sintió un vacío en su interior. Y después decían que las mujeres eran las complicadas e incomprensibles... he aquí el vivo ejemplo de que un hombre es incluso peor...y mas si se trata de un Caballero Dorado con coraza de Iceberg, capaz de hundir el Titanic nuevamente. --Dime, ¿qué hacías allí?--
"No Kamus, no voy a olvidar nada de lo que ha pasado"
--Nada importante...-- susurró con voz pausada y serena, en un vago intento por encubrir su herida. Estaba herida, se sentía utilizada, insignificante...y tonta. Camus no la besaba con pasión sino con ira, no la miraba con ternura sino con lástima, no le hablaba porque quería hacerlo sino porque le convenía.
¿Por qué le dolía tanto lo que pensara ese amargado?
--Bueno, yo me quedo aquí--dijo Kaoru, saliendo de sus pensamientos al ver que ya habían pasado el templo de Athena y estaban cerca del Gran Salón donde seguro la estaba esperando el Patriarca. Ella lo había llamado y le había informado que iría enseguida, sin embargo pasó cierto inconveniente llamado 'Camus' y se demoró más de lo previsto.
El Patriarca de seguro estaba preocupado por su demora. Y tenía que inventar una buena excusa para justificarse. "Ups, perdón por el retraso Shion, es solo que me distraje buscándole una revista hentai a unas amigas y el caballero de Acuario me descubrió, nos encerramos en un armario para no ser detectados por nadie, duramos casi una hora allí adentro y como estábamos tan aburridos y cachondos decidimos tener un sexo voyeurístico y exhibicionista, y nos demoramos porque teníamos que estar cuidadosos de que no nos descubrieran las mujeres afuera...". Cielos, luego se partiría los sesos e inventaría un buen pretexto, estaba segura que frente a el Patriarca su improvisación sería buena, no como las patéticas respuestas que le dio a Camus. Ahora ese tonto tenía una buena excusa para burlarse de ella.
Dio media vuelta para irse lo mas rápido que sus piernas le daban, pero Camus actuó veloz y la jaló de su bolsa rosada con fuerza, haciendo que ésta cayera al piso y se abriera, regando todo su contenido en el piso. Una segueta, un destornillador, un polvo al parecer de maquillaje, un pañuelo, una extraña navajas multiusos, un celular, un paquete parecido a una billetera, una máscara plateada y un portafolio en cuero negro se esparcieron por todo el lugar.
Camus se agachó rápidamente y tomando el pequeño paquete que parecía billetera cerca de él, lo abrió y miró una placa brillante en la parte inferior, y arriba de ella una tarjeta plastificada, al parecer era una identificación.
'Agente Oficial Secreto FBI: Kaoru Daiyahoshi'
--¿FBI?--preguntó desconcertado el peliazul, mientras la chica suspiraba y le arrebataba de la mano su identificación. ¡Qué más daba! Ya Camus la había descubierto.
--Si, soy agente del FBI, y estoy en el Santuario como infiltrada--respondió la chica, recogiendo las cosas del piso y guardándolas nuevamente en su bolsa.
¡Ahora todo tenía sentido!
Estaba seguro que una tonta chica con un pésimo cosmos no llegaría a ser nunca portadora de una armadura de Amazona. Ahora comprendía por qué Kaoru tenía tan poco interés en defender con honor a Athena, ni tampoco conocía las reglas de las Amazonas, como algo tan elemental e importante como portar su máscara, y por qué tenía tanta libertad en aquel recinto, y por qué siempre la veía en un lugar distinto al que debería estar. Ahora comprendió por qué aquella chica lo miró extrañada la primera vez que lo conoció y no entendía por qué él la había reprendido.
Subestimó demasiado a aquella chica. Y ahora resulta que era una especie de detective...
Volteó a ver a Kaoru, que se encontraba agachada guardando sus pertenencias. Si, esas extrañar herramientas no eran propias de una chica común y corriente, y aquel portafolio negro que...
Espera...
¡¿Portafolio en cuero negro?!
"¡Maldita Sea, NO PUEDE SER!"
El caballero iba a arrebatarle el portafolio de las manos de la chica, pero ella logró esconderlo tras su espalda y lanzarle una dura mirada.
--Dame eso--sentenció el hombre, acercándose a ella. No podía ser cierto, no podía haber tanta coincidencia, esto era una pesadilla.
--Esto es confidencial, y es la única prueba que tengo para hundir a Sahori Kido--coincidencias o no, al parecer ambos tenían un mismo objetivo común. Un tic nervioso se apoderó de su ceja derecha...Él demoró tanto tiempo, sufrió tanto por la derrota y el fracaso por no haber encontrado ese portafolio de mierda y... ¿todo eso era porque Kaoru era mucho mas astuta que él, y lo había conseguido primero? ¡Eso es humillante! --Y te advierto que no dejaré que defiendas a esa embustera, porque si es asi, yo misma procuraré encerrarte en la cárcel por conspiración y...
--¿Dónde conseguiste el portafolio?
--En la biblioteca de Sahori y... oye, a ti que te impor...
--¡¿BIBLIOTECA?!--los ojos del hombre se volvieron blancos, mientras un aura azulada le rodeaba el cuerpo y Kaoru tragó saliva del susto, respondiendo con cierto temor.
--S-si...si... ¿por qué?--susurró la pelinegra, escondiéndose detrás del portafolio como un escudo para aquel caballero endemoniado que parecía transformarse.
--Dime Kaoru...--preguntó con una serenidad notoriamente falsa, haciendo que Kaoru quisiera correr para no toparse con su mal genio. Esa serenidad solo era síntoma de la tormenta que se avecinaba --¿Qué hacías entonces, en la habitación de Sahori?-
--Pu-puees... --carraspeó la muchacha, notando aquel tic de enojo en la ceja de Camus y cómo se marcaban sus venas en sus empuñadas manos. "Glup" tenía que hablar rápido antes de que Camus le lanzara una inmortal Ejecución de Aurora--Después de haber conseguido el portafolio, pues fui a la habitación a buscar una revista...de moda y...
--¡Todo este MALDITO tiempo encerrado como un CABRÓN en ese armario de MIERDA para NADA!--gritó el hombre casi al punto de estallar. Kaoru casi cae sentada por el rugido del peliazul y puso su mano en el pecho, ese tipo estuvo a punto de provocarle un paro cardiaco --¡Todo este tiempo preocupado por ese MALDITO portafolio PARA QUE TU lo tuvieras TODO ESTE TIEMPO CONTIGO!-
--Ehm... jejeje... creo que si ^^U --rió la muchacha, colocando una mano tras su cabeza y una enorme gota caía tipo Anime. --Las casualidades de la vida, jeje... ¿Qué cosas, no?-- decidió voltear a ver al hombre y por unos segundos se arrepintió y deseó que se abriera la tierra y que un enorme agujero se la tragara, o que a Camus le cayera un yunque en la cabeza y lo dejaran inconciente por un buen rato.
"Mami..."
Estaba furioso, rabioso, iracundo, colérico y todas las palabras existentes para describir su ira. Tenía que hacer algo, porque a ese paso de seguro que ese hombre se trasformaría en un Mono Gigante o en un enorme Perro Demonio. (O tal vez en una Monster Truck o en un Megasor o en un Charizard)
--Eh...Pero bueno, lo importante es que ahora Sahori se pudrirá en la cárcel...-- comentó Kaoru, viendo que el aura alrededor de Camus descendía lentamente hasta desaparecer. El hombre abrió los ojos lentamente y Kaoru suspiró aliviada viendo sus ojos volver a su normal tonalidad azulada. Definitivamente Camus era una mezcla entre la inestabilidad excéntrica y el sentido práctico.
--Haz que se la coman los gusanos y que pague por su traición--respondió el hombre, mucho mas tranquilo. Mirando las cosas desde otra perspectiva mucho más positiva, aquella arpía sería capturada, y aunque no había conseguido el portafolio por sus propios recursos, si obtuvo una buen polvo.
"Mmm... pensándolo bien, no estuvo nada mal" sonrió levemente. Miró a Kaoru que le estaba imitando la sonrisa (y también el pensamiento), y cambió su expresión a una mas seria.
--Y entonces, ¿Quién será el reemplazo de la reencarnación de Athena?--preguntó Camus inquieto.
--Pues Sahori Kido era la milésima noningentésima quincuagésima octava reencarnación, entonces el reemplazo sería la milésima noningentésima quincuagésima novena reencarnación--el hombre la observó en una expresión molesta. La chica sonrió, no sabía por qué le agradaba tanto ver a aquel peliazul enojado por sus comentarios fuera de base. Ella siempre se hacía la estúpida, aunque ambos sabían que no tenia ni una pizca de eso -- Es Aldiba, según tengo entendido es la hermana gemela de Aldebarán, el guardián de la Casa de Tau...
La chica calló unos segundos al ver el rostro de Camus colorearse de un azul pálido. Tenía los labios morados y sus ojos se agrandaron considerablemente. Se veía tan igual a ella como cuando le dan uno de sus ataques aracnofóbicos. "Ahh... ¿Conque te asusta Aldiba, eh?" había encontrado la debilidad del imperturbable caballero de Acuario. Eso era tan divertido.
--¡Oh vamos! No hagas esa cara, Aldiba es una mujer muy sabia, justa y bastante agradable --sonrió la chica, viendo como Camus volvía suavemente a su color de piel. Parecía mentira, pero en una sola noche había conocido las distintas facetas de Camus: excitado, coqueto, enojado, frustrado, desesperado, sonrojado y asustado. Y lo peor era que en todas se veía tan sexy...
--Hmph--fue lo único que pudo decir en medio de sus múltiples cambios de humor. Miró fijamente a Kaoru a sus cálidos y expresivos ojos azules, y admiró su sonrisa sincera y pícara. Estuvieron unos cuantos segundos detallándose profundamente, mirando el alma del otro en el reflejo de sus ojos. Un enorme sentimiento de regocijo lo envolvían como una manta en una fría noche de Noviembre, pero también un vacío interno le oprimía el pecho sin razón alguna. Se impresionó un poco al saber que aquel silencio le estaba incomodando y que deseó escuchar a Kaoru parloteando.
"Por favor, que hable ahora, así sea para decir cualquiera de sus tonterías"
Alguna vez Milo le había dicho que las mujeres eran bastante complicadas: Que cuando una mujer está en silencio, es porque millones de cosas están corriendo por su mente. Cuando le preguntas a una mujer si se encuentra bien, y ella responde que Si, después de un largo tiempo en silencio, es porque ella está mal. Cuando una mujer te mira con ojos llenos de dudas, es porque se está preguntando cuanto tiempo estarás cerca. Cuando una mujer se arregla el cabello mientras habla contigo, es porque está intentando parecer atractiva ante ti...
¡Carajo, pero qué complicadas son!
Y lo peor es que siempre se sienten heridas y ofendidas...
"Claro, como si yo fuera psíquico y pudiera saber lo que ellas quieren a cada rato... *suspiro* Mujeres"
Suficiente silencio.
Tenía que hacer 'algo' para romper con esa molesta quietud. Cambió su expresión a una seria y le lanzó una helada mirada a Kaoru...sin embargo la chica siguió sin turbarse y sin bajarle la vista. Parecía estar en un juego en el que pierde el primero que hable o que desvíe la mirada.
¡Que fastidio!
--Y entonces...-- procedió a hablar el peliazul, esa tonta de Kaoru lograba realmente sacarlo de sus casillas --¿Qué harás después que termines el caso de Sahori Kido?-
Espera...
¿Había escuchado bien?
Camus intentando entablar una conversación con ella, sin insultos, sin provocaciones, sin regaños... ¡Esto era un milagro divino!
--Pues...-- Kaoru tenía una amplia sonrisa de satisfacción en su rostro. Tomó un mechón de sus cabellos oscuros y no pudo evitar peinarlo para aplacar su volumen -Supongo que la agencia me mandará a otra misión. El caso 'Card Captors' aún esta abierto-- notó que el hombre no entendía ni papa de lo que le estaba hablando, prosiguió con su explicación --Una niña llamada Sakura buscó amparo en nosotros, ya que al parecer está siendo explotada laboralmente, haciéndola vender unas cartas que supuestamente son de la buena suerte, y también ositos de felpa de contrabando-- Camus observaba atentamente a la chica. El verla hablando de esa forma tan elocuente y segura le agradaba. Recordó que no debía subestimarla, no por algo era agente del FBI. A veces decía frases sonsas, pero esa actitud alegre y despreocupada se veía equilibrada con su profesionalismo y responsabilidad... y se complementaba con su belleza.
Esta bien, lo admitía... era una mujer íntegra y completa, con la que estaba seguro podría molestarla, y verla reír tontamente, pero también con la que podría mantener una conversación lúcida.
"Esa mujer jamás dejará de sorprenderme"
--Entonces, ¿te irás del Santuario?--preguntó sereno y tranquilo, sin evidenciar el profundo agujero que se formaba en su garganta. Diablos, ¿Por qué no dedico mas tiempo para conocerla mejor? Kaoru lo miró con tristeza y sonrió falsamente.
--¿No me digas que me extrañaras?-- dijo guiñando un ojo.
"Joder, ¡cuántas veces tengo que decirle que me molesta que me respondan con preguntas!"
--No seas tonta--fue lo único que se le ocurrió decir al caballero, desviando la vista a otro lugar, dándole a entender a Kaoru que realmente era cierto. La chica sonrió ampliamente, quería quedarse en aquel Santuario para estar cerca de Camus, pero... ¿y si él no la quería cerca? Bueno, tal vez Camus no se lo diría por ahora, pero su instinto femenino le decía que aquel caballero tenía tantas ganas de conocerla totalmente, como ella a él. No sabía nada de él, solo que su nombre era Camus, caballero de la casa de Acuario, de procedencia francesa (de allí esos besos tan buenos), con 20 años de edad (y esto último lo sabe solo porque lo escuchó por ahí), y que estaba muy buen dotado. De resto no tenía ni idea de cuales eran sus gustos, sus pasatiempos, su familia, sus amigos, su color favorito, su cantante preferido, sus metas, sus sueños...
¡Qué más daba! Se quedaría y punto.
--Creo que me quedaré un tiempo mas aquí, aunque no como Amazona. Marín me prometió que me entrenaría un poco, digo, el ejercicio y preparación física no están de más para una agente secreta-- rió con picardía y Camus sonrió levemente.
"Si sigue con esa sonrisa coqueta, tendré que besarla"
--Entonces pasarás esta temporada entrenando--concluyó el caballero recostándose levemente a una enorme piedra. La chica asintió y volvió a sonreír.
Camus la tomó de la cintura y la jaló hacia él, alojándola entre sus firmes piernas, para aprisionarla fuertemente contra su cuerpo, sin dejar aislado ningún fragmento de la anatomía femenina. El contacto nuevamente le aceleró el ritmo cardíaco a Kaoru, sintiendo los brazos apretándola fuertemente, y el rostro de aquel hombre cerca, muy cerca, del suyo. Sintió su boca posarse sobre su frágil cuello y posteriormente una succión insistente le erizó los cabellos de la nuca, como si de un puerco espín se tratara. La chica sintió algo de desolación al ver aquella deliciosa caricia terminada, pero luego tambaleó al sentir el aliento caliente de aquel hombre cerca de su oído izquierdo, contrastado con el escalofrío que la hizo temblar.
--¿Sabes? Yo podría darte un entrenamiento mucho mas personalizado--susurró el hombre y la chica sintió sus mejillas arder. Tener que entrenar día y noche con Camus, pasar tanto tiempo con él, era tan...tentador. Y ese tono ronco que había usado para decirlo, se escuchó aún más sugestivo, y seguramente había un doble sentido bastante claro para ambos. "Kaoru pervertida"
--Este...yo...tendría que decirle a Marín y...-- la lengua de Camus ahogó sus palabras dentro de su boca, cediendo nuevamente a aquella lucha de poderes que desembocaba en huracanes de placer. Sus manos grandes apretaban su cintura mas cerca de él, y el fuerte beso los unía íntimamente. Cielos, se estaba acostumbrando a esos besos y caricias...
"Nota Mental: Pedirle una caja de condones y unos parches anticonceptivos a Marín... ahh y algo de crema para peinar a June... ¡Dios! mi cabello está desastroso..."
Después de un largo tiempo, que para ellos parecieron horas, se separaron levemente de aquel beso, que a pesar de haber empezado desenfrenado y ardiente, terminó dulce y sereno.
--Entonces quedamos así, alumna Kaoru--dijo seriamente Camus, soltando el agarre de la chica para que ella pudiera retirarse.
--Si profe... ¡Digo!...Maestro Camus--respondió con una sonrisa, dándole un tierno beso en los labios y alejándose rápidamente con su bolsa rosada hasta perderse dentro del Gran Salón, dejando a Camus con el sabor de sus besos haciéndole cosquillas en sus labios, reclamándole un poco mas...
Se levantó de la piedra y dio media vuelta para irse, si no iba a su casa pronto, cogería una Neumonía, había pasado casi toda la noche descamisado y sus repentinos cambios de temperatura no eran muy saludables para su organismo. Pero no podía obligar a su cuerpo a enfriarse, sintiendo a aquella chica en brasas tan cerca de él... Sonrió, ahora que tenía algo de tiempo a solas, lejos de la tonta Kaoru, no hacía más que pensar en ella...
¿?- ¡Hola, Hola! ¡Picaronsirijillo!--una voz bastante familiar le hizo borrar su sonrisa y frente de él, cerca de alguna de esas estructuras rocosas, salió un hombre fornido de cabellos azulados.
--¿Qué quieres Milo?--respondió el caballero, viendo a su amigo el caballero dorado de Escorpio, sonreírle con malicia.
--¿Qué? ¿No puedo darle un saludillo a mi amiguirijillo Camusiriji...
--Habla rápido-- ¿Por qué será que Milo era tan predecible?
--¿Quién era ella?--dijo Milo con una sonrisa de oreja a oreja, acercándose a Camus y tomando su cabeza debajo de su brazo, desordenándole con rudeza sus cabellos --¡Te lo tenías bien guardadito! ¿Acaso no pensabas decirme? ¡A mi! ¡A tu amigote, tu hermano, tu compinche, tu confidente, tu alcahueta, tu...
--¡Aggrr...suéltame imbécil!--protestó con fastidio, zafándose del agarre del hombre
--Tengo que felicitarte compadre, esa chica tiene un culo tan bonito que de seguro tiene que cagar bombones-- rió el caballero de Escorpio, pero después se arrepintió por haber abierto el hocico al ver la mirada gélida de Camus, con claras intenciones de congelarlo. "Glup" Milo recordó la camiseta que llevaba en sus manos y no dudó en lanzársela a su compañero antes de quedar convertido en un Iglú. Camus tomó la camiseta sorprendido y observó a Milo sonreírle con complicidad. --Cuando estabas besando a esa chica, fui a tu casa a buscar una camiseta para que no te resfriaras (para que veas que buen amigo soy) y cuando volví aún seguías bastante ocupadirijillo con ella-- denotó en su inigualable tono sarcástico. Sin protestar, Camus se colocó la prenda y se dispuso a caminar.
--No creas que te contaré solo por traerme una camiseta--comentó indiferente Camus, seguido de su amigo de tantos años. Milo tradujo la frase, en realidad Camus quiso decir 'Te contaré pero solo si no me fusilas a preguntas'. Tantos años siendo amigo de Camus, eran suficientes para interpretar sus silencios y gestos.
--Mmm... ¿el sexo es el tema principal de la historia?--Camus ignoró el comentario de Milo y éste último esperó pacientemente a que el otro caballero se dignara a hablar, sin embargo solo notó silencio... "El que calla, otorga"
Y Milo no era la persona mas paciente de este mundo, en cuanto a intriga se trataba. Sin embargo, tenía que quedarse bien calladito si es que quería saber exactamente todo lo que pasó.
Camus solo guardaba silencio con él por varias razones: la primera sólo cuando estaba enojado con él por comer de su helado de fresa sin su permiso, la segunda cuando estaba demasiado ebrio por los vinos como para decir algo coherente, y la tercera, para guardar algo de misterio y prepararlo mentalmente a la súper historia que estaba a punto de contarle. Milo sonrió ansioso, y decidió cortar un poco con el silencio en el camino hasta su casa --Adivina, adivinador... ¿En que se parece una goma, un avión y un pepino?--
--No lo sé-- comentó sin mucho interés Camus. "¿No puedo tener ni un minuto de silencio?"
--En que la goma pega, y el avión despega--Milo sonrió divertido
--... ¿Y el pepino?--"Inocente Camus"
--Te lo metes por el cul...-- Milo no pudo terminar de completar su frase porque quedó congelado por unos segundos. Cuando se descongeló, corrió para seguirle el paso a su amigo.
--¡OYE! ¡No tenias que hacer eso!-protestó el caballero de Escorpio, al mismo nivel que Camus --Me hubiera bastado con un golpe-
--Cierra la boca-- "¡Qué amargado es Camus! Necesita algo de vida sexual" Los hombres siguieron su camino y a Milo le llegó un chispazo de memoria.
--Oye Camus, ¿recuerdas a la guapa Dj pelirroja del club electro? Escucha el poema que le dije...
--Oh no, Milo... "¿Ahora quien se lo aguanta?"
--Es bueno, es bueno, solo escucha--el caballero de Escorpio carraspeó un poco y frunció el ceño, imitando la pose reflexiva de los grandes filósofos y su alrededor se convirtió en un escenario con un amplio telón rojo de fondo, una calavera apareció mágicamente en su mano, y una luz blanca iluminó su rostro --'Tus ojos son dos melones...tus mejillas son dos manzanas...Qué linda ensalada de frutas...haríamos con mi banana'--finalizó triunfante, alejando aquel escenario fantasmal --¿Qué tal?-
--Pésimo, como todo lo que te concierne--Camus arqueó su boca en una sonrisa burlona.
--Oh cierto, había olvidado que tu solo sabes decir 'Voulez vous coucher avec moi, ce soir'--dijo Milo, cantando aquella famosa canción, y Camus no pareció molestarse con el comentario, al contrario, su sonrisa se profundizó mucho mas.
.................
--La estábamos esperando, agente Kaoru--un hombre de cabellos lila y armadura dorada, en cuyas finas facciones se marcaban dos puntos extraños en su frente, le sonrió con cortesía. "Este santuario esta repleto de guapos angelitos" La chica asintió sonriendo y lo siguió a una distancia prudente, hasta el enorme bufete en el que se encontraba Shion, el Patriarca de cabellos verdes, esperándola pacientemente.
--Me tenía usted muy preocupado, señorita--habló el corpulento Patriarca, sentado en una amplia y cómoda silla. El caballero dorado se acercó a ellos y se sentó diagonal a donde estaba la pareja. --Tome asiento, por favor--señaló el Patriarca la silla frente de su posición. Kaoru asintió con la cabeza y se sentó cuidadosamente. Sacó el portafolio negro de su bolsa y se lo entregó al Patriarca. El hombre la observó fijamente, antes de empezar a leer el contenido de aquella carpeta. --¿Puedo saber el motivo de su demora?-
¡Genial! La pregunta que no deseaba que le formularan.
--Tuve ciertos inconvenientes-- eso era obvio, sino no hubiera llegado tarde, ¡Dah'! --Un sujeto no identificado estaba alrededor de los perímetros de la Mansión, y tuve que esperar a que el individuo se retirara para poder escabullirme--habló pausada, intentando sonar lo más convincente posible. Shion la escudriñó con la mirada, y notando el cabello desarreglado de la chica, la blusa algo húmeda tal vez por el sudor, y las ojeras agotadoras, pudo deducir que había sido una odisea bastante trabajosa. Bajó la mirada a la carpeta y leyó pausadamente los papeles, y a medida que pasaba las hojas, su ceño se fruncía más. Kaoru se sintió algo incómoda, detestaba estar en silencio, y peor aún, intrigada.
"Esto es mas aburrido que ver a dos tortugas chocándose"
Bailó su vista por toda la habitación y vio a aquel caballero dorado de cabellos lila, recostado pasivamente en su silla, con los ojos cerrados, al parecer meditando.
--¿Ahora comprendes, Mu? Hemos sido utilizados en un vil juego--habló Shion y el aludido abrió los ojos, asintiendo decepcionado. Kaoru no entendía nada... acaso, ¿Acaso esos hombres tenían telepatía o algo así? No en vano se es un caballero de tan alto rango, si no tienes algún talento en especial. Oh Dios, y ella pensando en la cara bonita de aquel caballero dorado, criticando mentalmente el gran Salón, pensando en que debería darse un buen baño porque se sentía tan pegajosa, adivinando si el cabello del Patriarca era natural o pintado y pero aún, pensando en lo que había hecho con Camus... ¡Que vergüenza! De seguro le estaban leyendo la mente...
"No pienses en nada, piensa en blanco, no pienses en nada..."
Shion giró su rostro para ver detenidamente a Kaoru que reía nerviosa y una sonrisa de triunfo adornó su rostro --Le agradecemos su profesionalismo y su trabajo en la búsqueda de la Verdad y la defensa de la Justicia--se levantó del asiento, dándole un fuerte apretón de manos a la chica. Ella sonrió agradecida por el cumplido.
--Estamos para servirles--comentó efusiva. Dios, le encantaba cuando cumplía su trabajo a la perfección y siempre la halagaban... es que no hay nada mejor que un buen elogio para regocijo de su alma y su ego --Dentro de unas horas, Sahori estará en el lugar en el que debería estar desde un principio, al igual que todos sus cómplices-
Después de muchas muestras de agradecimientos, Kaoru se despidió de los hombres para dirigirse ahora donde Marín... Necesitaba desahogarse, contarle TODO lo que le había pasado a alguien... y quien mejor que su buena amiga Marín, ex compañera de trabajo en el FBI. Que lástima que ya no estuviera trabajando junto con ella, pero se alegró al saber que Marín había encontrado hacía años atrás su vocación dentro de la Orden de Athena. Y a pesar del tiempo, aún conservaban aquella sólida amistad. Bueno, para algo tenía que servir el Internet, aparte de bajar música y ver videos.
Llegó hasta el coliseo en el que encontró a la mujer de cabellos de fuego. Tenía que describirle el operativo y los 'inconvenientes', como también su nueva decisión...
"Cuando publique mi libro, irá dedicado a Marín"
Los hombres vieron alejar a la chica del amplio Salón y suspiraron satisfechos por el triunfo.
--Mu...-- habló pausado el hombre de cabello verde, acaparando la atención del caballero dorado de la casa de Aries --¿Notaste las marcas carmesí en el cuello de la señorita?-
--Jum... yo dudaría que aún siga siendo señorita-- respondió imprudentemente Mu, viendo al Patriarca negar con la cabeza
--La juventud de ahora es tan desvergonzada, irrespetuosa e inmoral--comentó afligido, cerrando el portafolio negro entre sus manos --En mi época, todo era tan distinto...--
--Patriarca, aprovechando el tiempo antes de que lleguen los agentes federales, ¿Por qué no hacemos los trámites para el reemplazo de la nueva reencarnación de Athena?-- lo interrumpió Mu, no estaba dispuesto a entrar en disputas entre la castidad de antes y los comportamientos impúdicos de ahora. Shion afirmó y tomando una pesada carpeta beige, la abrió con cuidado --Aldiba Gaucho, es su nombre--el Patriarca pasó con delicadeza las hojas, buscando entre aquellos papeles que solo contenían datos personales y obviamente confidenciales. --Es la hermana de Aldebarán--
--Eso veo...Mmm... Abelarda, Acelga, Adonisia...--Shion puso uno de sus dedos en su lengua y lo pasó luego por las hojas para separarlas. Ya llevaba mas de 54 nombres de reencarnaciones, sin llegar a la elegida--...Adultrifornia, Aerolita, Alabama, Alamaltrufia, Aldiba... ¿Aldiba? ¡POR LAS GARRAPATAS DE CANCERBERO! ¡QUE MUJER TAN ESPANTOSA!-- gritó el peliverde, llevándose la mano al pecho. Era una de las pocas veces (bueno, era la primera vez) que Mu veía al Patriarca salir de su imperturbable serenidad.
--Si Señor, lo se, es más fea que el hambre-- respondió su acompañante, notando la expresión pálida del rostro de su Patriarca --Es tan fea que Freddy Krugger tiene pesadillas con ella...--
--¡Mu por favor! ¡Estás hablando muy espeso!--reprendió el Patriarca recuperando su compostura, secándose el sudor de su frente --No toleraré faltas de respeto para con nuestra futura Diosa...
--Yo no fui el que gritó a los cuatro vientos su condición poco agraciada--
--No me cuestiones, caballero-gruñó el Patriarca --No me cuestiones--
......................
-- ¡EN UN ARMARIO! ¡¡Wow!! Me superaste amigo--gritó Milo, dándole un puño en el hombro a su compañero. --¿Y no has pensado hacerlo en tu congelador? Es bastante amplio--
--¡No! Tal vez ella no tolere el frío...-- comentó pensativo y una mueca de preocupación se apoderó de su rostro. Milo lo observó con curiosidad, y no pudo evitar esbozar una de sus singulares sonrisas pícaras.
"¡Pero si a Camus lo picó el escorpión del amor!"
--Pero ustedes dos son tan calientes que de seguro derretirán los helados de fresa que están en el contenedor superior derecho...
--Un momento... ¿Cómo sabes que allí están MIS helados?--miró amenazador y Milo se estremeció por aquella mirada gélida. "Ups"
--Oh...jeje... ¿en serio allí están los helados? No lo sabía...--mintió Milo, rezando mentalmente para que Camus le creyera. Para fortuna del caballero de Escorpio, Camus ignoró el comentario y siguió relatando su historia. Escuchar a su amigo hablar (en especial de sexo) era más divertido que ver a Shura peleando con Afrodita porque las canciones a todo volumen de las Pussycat Dolls no le dejan practicar en paz con su Bandurria.
"Esta historia es mucho mejor que aquel libro hindú llamado KamaSutra que Shaka tiene escondido en su baúl"
Oh si, esta noche tenía unos dulces y húmedos sueños. No... espera, no soñaría solo, podía llamar a la chica pelirroja del club y así compartir un agradable rato... y no es que él fuese un depravado que solo pensara en Sexo...él no tenía la culpa que por alguna extraña razón, todos terminaran mencionándole el tema, tampoco tenía la culpa de ser irresistible.
Sonrió irónicamente y siguió atentamente el relato de su buen amigo Camus.
........................
Aquella noche que para Kaoru empezó como una pesadilla infernal, terminó en un próspero amanecer y un nuevo día. Los agentes detuvieron a Sahori Kido y a sus cómplices Pandora y Hades, por lavado de activos y narcotráfico. Sobrevivió a los regaños de Shaina por no haber traído de regreso las revistas Hentai. Habló por horas con Marín sobre todo lo que le había pasado, y había recibido buenos consejos, no en vano había sido por algunos días su 'Maestra Amazona'. Marín era una mujer muy sabia, y agradeció de sobremanera sus lecciones...
1)**FlashBack**
--¡Debes convertirte en una fiera! ¡Tienes que dominarlo, túmbalo de espaldas y móntate con rudeza sobre él, tortúralo, dile groserías, grítale 'MARICON' y verás que él se sentirá ofendido y buscará de sobremanera darte mas placer, jálalo del cabello, muérdele la oreja, no te avergüences en gritarle lo que sientes, y notarás como se excitará y...!
--¿Eso es excitante?-preguntó algo escéptica la pelinegra, y Marín asintió orgullosa.
--¡Claro que si! En la variedad está el placer, tienes que adoptar como un camaleón distintas facetas: una noche eres dócil, otra noche eres tímida, otra noche eres dominante, otra noche eres una desquiciada y así sucesivamente, eso hará que él se cuestione a cada momento cómo será tu nueva actitud, y simplemente enloquecerá por ti--Kaoru anotaba ágilmente en una pequeña libreta amarilla, y Marín tomó algo de aire para continuar --No olvides estimular su punto G, su punto 8, su punto W, su punto X, y su punto F, debes estar alerta a cada una de las reacciones de su cuerpo--
--'Punto G, 8, W...'--mascullaba mientras escribía
--¡Y no olvides ponerte los tacones! Eso hará que tus glúteos se vean mas firmes y los músculos de tu pelvis y de tus piernas se contraerán, además de ser un fetiche muy sexy, es un buen ejercicio para tus piernas y te ayudará a quemar más calorías-- caminó la mujer de cabellos de fuego, viendo los apuntes de su alumna --Con estos truquitos y los anteriores, simplemente lo harás gritar tanto que los vecinos pensarán que lo están asesinando--rió Marín, sentándose ahora frente a Kaoru, que la observaba con una expresión curiosa.
--Con razón todas esas llamadas del Santuario a la policía y a los bomberos en los últimos meses--sonrió con complicidad la pelinegra, viendo como Marín carraspeaba y se sonrojaba un poco.
--Bueno, es que Aioria le hace título a su representación zodiacal, porque ruge como un león--confesó --Fíjate que el otro día...
**Fin FlashBack**
Espera... esas NO son las lecciones a las que Kaoru se refería...
2)**Flash Back**
--¿Sabías que Shaina trabaja los fines de semana en un Club Electro?--comentó Marín, tomando de su pequeña taza de té.
--¡Con razón! Yo sí decía por qué tanto afán por terminar los entrenamientos rápidos--indagó Kaoru, sorbiendo de su té --¿Y nadie se da cuenta de sus escapaditas?--
--Oh no, como nadie conoce el rostro de Shaina, simplemente se quita la máscara y se tiñe el cabello de rojo con un Shampoo Color--Marín se levantó de su asiento y Kaoru la copió, buscó entre un cajón y sacó un pequeño Reproductor de música --Al principio no quería encubrirla, pero después de escuchar las mezclas que hacía, decidí apoyarla en su pasatiempo-tomó el auricular y lo puso en su oreja, mientras le pasaba el otro a su compañera --Escucha...-- ambas mujeres se miraron con picardía y dando un salto como un resorte, no pudieron resistir las ganas de mover las caderas al ritmo de la canción mezclada, compitiendo entre ellas para ver quien se movía mejor que Shakira o que Beyonce.
--'Womanizer woma-woma-nizer.... you're a womanizer ¡oh!... womanizer ¡oh!... You're a Womanizer, baby...
**Fin Flash Back**
¡¿Pero que demonios?! Esa TAMPOCO es el Flash Back
3)**Flash Back (Éste si es)**
--Kaoru, cuando se prueba del fruto del querer, cuando se aprende a sentir mas de una vez...no queda mas remedio que darle cielo y alas al amor y hacer de lo difícil (y de lo frío), lo mas bello...-- la pelinegra sonrió por el conciso y real consejo, que pudo resumir en pocas palabras lo que sentía en esos momentos.
**Fin Flash Back**
Bien, siguiendo con su rutina de aquel nuevo día: se bañó y recogió sus pocas pertenencias, y se dirigió a su 'nueva vida', al lado de su nuevo 'maestro', en su nueva 'residencia', dispuesta a aquel 'entrenamiento' tan personalizado e íntimo. Oh si, vería a Camus con sus fuertes y musculosos brazos apretarla con fuerza, su sonrisa lasciva y peligrosa, sus ojos que la desnudaban con la mirada, sus caricias que la hacían enloquecer, sus besos que la hacían suspirar, sus movimientos como fiera inquieta que la hacían temblar pero que la hacían sentir tan mujer. ¡Y eso que solo lo había hecho una vez con él! Una sonrisa traviesa adornó su rostro, seria un rico entrenamiento, lo intuía...
...................
--¡Abre mas las piernas!--la voz masculina resonó como eco en aquella Casa de Acuario.
--Ahhh, ¡ya no puedo mas!--gimió la pelinegra, sintiendo el sudor bajarle por todo el cuerpo, y abrió la boca en busca de aire, el esfuerzo que estaba haciendo era demasiado. Desde la mañana no había descansado ni un solo minuto. Cielos, no sabía que Camus fuera tan exigente. El caballero sonrió a medio lado... ¡Cómo le encantaba verla sufrir, de aquella forma! Si, era malvado, muy malo.
--¡Oh vamos! Falta poco...-- Camus arrodillado tomó con fuerza las piernas de la chica, que se encontraba acostada boca arriba. Kaoru apenas abrió los ojos, sintiendo el calor cada vez mas fuerte, sus mejillas ya estaban coloreadas de un matiz rojizo, y los fuertes brazos asiéndole las piernas evitaban cualquier escapatoria.
--¡YA NO MAS, por favooor! Camus...
--Ah-ah, 'Maestro Camus'--corrigió el peliazul, levantándose del piso y mirando por encima del hombro a la mujer que yacía jadeante en el suelo --Eres una perezosa, apenas has hecho 345 abdominales-- le ofreció la mano a la muchacha para levantarla del piso, ayuda que no fue negada por Kaoru. --Ahora vas a hacer 500 sentadillas y 300 lagartijas-
Bien, ahora mismo se estaba arrepintiendo de haberse quedado en el Santuario, sometida a los crueles entrenamientos de Camus. Y si, eran pesados entrenamientos físicos, lejos de aquellos 'entrenamientos' placenteros en los que pensó erróneamente.
"Estúpido Camus y su voz tan estúpidamente sexy..." si no fuera por sus malas interpretaciones, de seguro estuviera participando en la misión Captors, para detener a los explotadores infantiles; o tal vez estaría en la misión Sailor, atrapando a Madame Moon y su enorme clan de prostitutas. Y no tendría que estar tirada como basura en el piso de Camus, sudando la gota gorda, haciendo eternos y fastidiosos abdominales y demás ejercicios, mientras que Camus solo la observaba y si abría la boca solo era para darle órdenes y recordarle lo débil que era. Ni siquiera un beso de saludo, ni una caricia, ni un arrumaco, ni nada.
"¡Tonto Camus y su mala memoria de mierda!"
El hombre por su parte, aparentaba estar imperturbable. Ayudaría a Kaoru a entrenar, y también aprovecharía el tiempo libre para disfrutar con ella.
"Solamente probé una vez, y ahora quiero mas..."
Por dentro, una gran turbación lo revoloteaba. Ver a Kaoru en el suelo, jadeando por piedad, con el rostro colorado y los labios entreabiertos, mientras su sudadera de licra se ajustaba con fiereza a sus muslos macizos, y su pequeño top deportivo le apretaba su busto, transparentado un poco por el sudor que le bañaba el cuerpo, dejando al descubierto su cintura plana y sus curvas prominentes y a la vez tan delicadas, y su cuello blanco rociado por las gotas de sudor que corrían atrevidas por su cuerpo, y por último, su cabello centelleante que brillaba aún mas, le desordenaba el pensamiento y derretía su testosterona hasta el punto de fundirla y convertirla en lava infernal hirviente que circulaba con libertad por sus venas, hasta acoplarse en cierta parte de su cuerpo que estaba reaccionando ante aquella imagen tan extrañamente erótica.
La chica se levantó del suelo y fue conducida por Camus que la llevaba aún agarrada de la mano hasta su cocina. Kaoru no pronunció palabras en el camino, estaba bastante nerviosa y agradeció que estaba sonrojada por el esfuerzo físico y que no tendría que disimular su rubor al sentir a Camus tomarla de aquella forma... tan tierna. Y también agradeció que estaba sudada y que la aparecida sudoración en sus manos no llamarían la atención del caballero. Todo estaba a su favor para hacerla parecer fuerte e igual de imperturbable que Camus... o bueno, lo aparentaba bastante bien. Camus se separó, cortando el contacto de sus manos, mientras se acercaba a una enorme bodega y buscaba algo entre ellas. Sacó entonces una botella fina y sirvió el contenido de ésta en dos finas copas, con cuidado y solemnidad. Kaoru por su parte, seguía todos y cada uno de los movimientos de Camus. Lo vio acercar una copa a su nariz y cerrando los ojos, aspiró con dedicación la fragancia que emanaba el líquido escarlata...
Y tuvo unas inmensas ganas de arrebatarle esa copa y besarlo y...
--Toma-- la chica parpadeó atontada, al escuchar a Camus y ver cómo le acercaba la otra copa. La tomó entre sus manos y el olor fuerte se coló por sus fosas nasales. Lo probó y sintió el sabor agrio del vino añejo pasarle por su garganta y convertirse en un dulce regocijo en su interior. Camus le acercó una toalla y Kaoru sintió la gruesa pero suave tela secarle el rostro y refrescarla un poco. Sonrió en agradecimiento y Camus la observó con aquella mirada penetrante que tanto la intimidaba y la ponían tan nerviosa. La chica tomó torpemente la copa en sus manos y al momento de probar la bebida, se derramó algo de vino en la comisura de su boca.
"Demonios, ¿tengo que ser tan evidente? La próxima vez me pondré un letrero que diga: '¡Camus, tu me pones nerviosa!' "
Alzó sus dedos para limpiarse, pero una mano grande bastante conocida por ella le apartó los dedos y los reemplazó con una lengua húmeda y cálida. El peliazul lamió las gotas de vino que caían hacia su mentón, y presionó sus labios en la comisura de la boca de la chica, para alejarse después. Ni más ni menos, solo un beso 'inocente' en la esquina de su boca. Lo suficiente para dejarla ansiosa y mendigando por más... y eso era tan agradable... sentirse rogado...
El vino era exquisito y probado directamente sobre aquella piel, era mucho mas grato a su fino paladar. Quería probar entero el cuerpo de Kaoru con su delicioso y tentativo sabor, adicionalmente bañado en vino. Que afrodisíaco tan peculiar.
"Se me acaba de ocurrir algo tan interesante..."
--Camus...-- la voz femenina lo sacó de sus pensamientos lujuriosos. La chica aún estaba sonrojada, a pesar de que su cuerpo estaba aún más fresco y descansado del entrenamiento. --Ahora si... ¿ahora si me preguntarás?-- Camus alzó las cejas confundido.
--¿Preguntarte que?-
"¡Pregúntame si quiero ser tu novia, tarado!" Kaoru sabía que sus pensamientos estaban bastante lejos de la realidad. ¡Que triste y frustrante era todo esto! Definitivamente estaba arrepentida, ella no quería seguir jugando a los besos robados, o a la inestabilidad emotiva de Camus, o ha estar todo el tiempo en aquella cuerda floja. ¡Maldita sea! Ella quería una respuesta sólida, un 'si quiero' o un 'lárgate', para no seguir ilusionada y saber con exactitud qué era lo que esperaba Camus de ella.
--Cuando salimos de la Mansión Kido, después... después de besarnos-- habló forzosamente, mirando al piso buscando seguridad y confianza --Ibas a preguntarme algo, pero por alguna razón no lo hiciste...-- alzó la vista y se perdió en los azules y agudos ojos masculinos --¿Qué era?-el caballero volteó hasta su copa y probó todo el contenido de un solo trago, para después seguir sosteniéndole la mirada a Kaoru, que se encontraba (raramente) paciente y serena.
--Olvídalo, no tiene importancia ahora-- enseguida notó cómo la chica cambiaba su expresión serena a una totalmente molesta... mejor dicho, iracunda.
"Oh no, no estará pensando en pedirme otra vez explicaciones..." aquella pose le recordó tanto el berrinche que hizo en casa de Sahori, así que decidió ignorarla para seguir conservando el silencio tranquilizante de su casa y...
--Uiiiich, ¡detesto cuando dicen eso!... 'Olvídalo'-imitó con tono sonso la palabra dicha por el caballero, frunciendo el ceño aún mas-- Detesto cuando logran atrapar mi atención para después dejarme con la intriga...-- la chica era como uno de esos muñecos parlanchines y al parecer le habían jalado toda la cuerda, y había insulto para laaaaargo rato. "Nooo...mi precioso silencio" --¿Quién te has creído? ¿El rey del suspenso? Si lo que quieres es...
--¿Si te digo te callas de una maldita vez?-interrumpió el peliazul, con su congelante mirada. La chica bufó y se cruzó de brazos.
--¿Tienes que ser tan odioso?--- se tenía que quejar, ese Camus era un amargado de lo peor... "Uichh, es un abuelo amargado"
--Detesto que me contesten con respuestas-- en realidad ya lo había notado, solo que no podía evitar hacer enojar a Camus... se estaba convirtiendo en una rutina.
--Bueno, por ahí dicen 'Ojo por ojo, diente por diente' -- sonrió con sarcasmo, notando la monótona mirada del caballero. Rayos, si él se lo propone puede transformar esos lindos ojos azules en unos ojos mucho mas cálidos. El caballero se apoyó en el mesón de la cocina, y Kaoru suspiró, resignada a que aquel hombre no hablaría.
--Te quería preguntar si sabías el significado de las máscaras de metal que utilizan las Amazonas--la confesión tomó por sorpresa a la chica. "Vaya, ¿Conque tu también has estado pensando en eso?". Kaoru se dirigió hacia él y asintió seriamente.
--Cuando una mujer decide ser caballero, renuncia a su género femenino y se hace 'igual a los hombres', por lo que tiene que ocultar su rostro tras la máscara-el hombre esperó a que la chica prosiguiera con la parte que exactamente quería escuchar --Aparte de eso hay una extraña política...-- 'Bingo'--Si un hombre te ve al rostro sin tu máscara, tienes dos opciones: o matarlo (si es que él no te mata primero), o enamorarte perdidamente de él.--
--Y... ¿Desde hace cuanto tienes conocimiento de esa norma?-- aquí viene la pregunta que deseaba hacer desde el primer día en que la conoció. La chica lo miró y sonrió levemente.
--Desde esta mañana-- rió divertida y Camus alzó una ceja sorprendido --Cuando fui a buscar mis pertenencias, Marín me regaló una fotocopia del Manual de las Amazonas...y pues estaba echándole un vistazo y leí esa parte-- 'que conveniente' --Hasta ahora entendí él por qué era tan importante ocultar mi rostro. Fiuuu ¡menos mal que eso no aplica conmigo! Ese código es algo extremista-- rió nuevamente.
"Si sigue con esa tonta risita, tendré que encerrarla en el congelador..."
'Buena idea, se encerrarán juntos otra vez y podrás...'
"¿TU otra vez?"
--Bastante, pero creo que así es mejor--comentó Camus para alejar las ideas de su conciencia --Solo así se podría mantener el orden y las distancias con los demás caballeros-- cerró sus ojos, en una expresión reflexiva. Kaoru se recostó también en el mesón, al lado de él, y después de mirar por unos segundos a la nada, volteó el rostro hacia Camus.
--¿Solamente querías preguntarme eso?-- el hombre asintió --¿Y por qué?-- el peliazul abrió los ojos y miró fijo al frente.
--Simple curiosidad--fue la corta respuesta que recibió por su parte. Kaoru fijo ahora la mirada al punto que Camus estaba mirando.
--Aunque tengo que admitir, que si en verdad hubiera sido una verdadera Amazona, de seguro tendría que escoger entre ambas opciones-- reflexionó en voz alta, sonriendo nuevamente. "Que buena indirecta, Kaoru"
--¿A si?--Camus bajó la mirada con curiosidad --¿Y cual medida tomarías?--preguntó sin parecer interesado. La pelinegra torció la boca y elevó sus ojos, pensando en silencio por unos segundos.
--Mmmm... creo que un poco de ambas. Aunque podríamos considerar que el estar enamorada de un hombre que no te corresponde, es lo mismo que una muerte segura, solo que mas lento, no tendría muchas opciones al final-- la repentina reflexión brotó como agua manantial de sus labios, desconcertando a Camus
--Por primera vez tengo que admitir que comparto tu filosofía-- reconoció el peliazul, intentando ocultar su risa tras una mal disimulada molestia, que fue notada muy bien por Kaoru
--Ok, tomaré eso como un cumplido-- dijo en medio de su formada sonrisa.
--Y aun recuerdas, en medio de tu tonta mente, ¿Cuál fue el primer hombre que te vio sin tu mascara?-- Kaoru sonrió aún mas y se llenó el pecho de aire para hablar con orgullo.
"Camus, evidencias una curiosidad demasiado sospechosa"
--El primero y el único-- rectificó --Un abusivo, antipático y frío congelador dorado de cabellos azules-- bueno, en realidad Mu y Shion la vieron sin su máscara, pero ella estaba como agente, en cambio Camus la vio en todo su papel fingido de Amazona. El caballero se levantó y la tomó de la mano, para levantarla también.
--No digas tonterías y vamos a bañarnos--dispuso el hombre peliazul, llevando consigo a la chica que caminaba sin resistencia.
--¿Bañarnos?-- ¿Por qué será que aquella palabra en plural sonaba tan... comprometedora?
--No pensarás quedarte sucia después de hacer ejercicio-- respondió pareciendo lo mas obvio posible, sosteniendo su mano con firmeza y guiándola hasta llegar a un enorme baño de paredes de mármol y decorado de forma sobria y elegante. Cerró la puerta tras de si y el ruido hizo que Kaoru reaccionara...
Camus había dicho 'Bañarnos' y ahora estaban los dos, solos, encerrados nuevamente.
"¡OH POR DIOS, BUDA, KAMI, ZEUS, ALÁ, AMON RA Y JESUCRISTO!"
--Espera... ¿hablas de...bañarnos...juntos...los dos...tu y yo...en la misma tina...al mismo tiempo?--preguntó sorprendida, viendo como Camus parecía no asombrarse.
--Claro, ¿Por qué no?--respondió el hombre, al tiempo que se quitaba el suéter y lo arrojaba al frío piso, dejando al descubierto sus pectorales y sus bien tallados abdominales.
Y esa imagen de Camus no la ayudaba a pensar claramente...
--Digo, es que...-- Kaoru volteó el rostro avergonzada
--Tonta, si vamos a ser amantes se supone que es normal que...
--¡¿A SER QUEE?!-- el grito de la chica resonó en todo el baño
--Pareja, novios, prometidos, mozos, consortes...--dijo tranquilamente, mientras se sentaba en el borde de la tina para retirar sus botas. Camus no podía estar hablando en serio...
-- D-deja de bromear Camus--tartamudeó la pelinegra, sintiendo su cara hervir y un nudo le sostenía la mandíbula. Camus quedó descalzo y se levantó para quitarse los pantalones. Los desabotonó con naturalidad y los bajó hasta retirarlos completamente. Quedó entonces portando un ajustado bóxer negro.
"¡OMFG!, si me caigo ya se de donde agarrarme"
--No estoy bromeando--su gélida voz se había transformado en aquel sexy ronroneo felino que lo caracterizaba, y se acercó lentamente hasta Kaoru. Con cada paso que daba, solo lograba hacer flaquear las piernas de la chica y acelerar su corazón, que bombeaba sangre hasta colorearle las mejillas.
--E-ees solo que...bueno...-- Kaoru buscó fuerzas de quien-sabe-donde para poder pronunciar al menos algunas palabras. No debería ser tan ilusa, conociendo a Camus a lo mejor se trataba de una broma. Aunque pensándolo bien, no conocía del todo a Camus y no sabía lo que sería capaz de hacer -- No creo que te gustaría tener como tu novia a una tonta y fea como yo-- bajó la mirada, necesitaba fuerzas nuevamente, para salir corriendo de allí.
Pero no huiría, porque realmente eso era lo que ella quería...
Estar con Camus.
El peliazul arrugó el rostro al parecer ofendido y estando cerca de ella, la tomó del mentón, obligándola a mirarlo fijamente a sus lagunas azuladas.
--De verdad que eres tonta...-- regañó molesto, observando con detenimiento sus fijos ojos verdes --Eres muy tonta al considerarte fea-- Oh, esto era una novedad, ¡Camus al parecer la estaba halagando!
--Pero si tu me dijiste hace poco que no era atractiva, y nunca me llamas por mi nombre, siempre me dices 'Tonta esto', 'Tonta aquello', 'Tonta lo otro' y...
--Eres hermosa, ¿convencida?--Kaoru abrió los ojos sorprendida y miró profundamente a Camus... sus ojos no eran fríos, y su mirada no era helada ni burlona ni sarcástica. Era una mirada...sincera. Abrió la boca para pronunciar algo, pero el peliazul aprovechó el momento para plantarle un profundo beso. La chica ahogó un gemido y Camus sonrió entre sus labios, probando su boca con calma, sintiendo aún el sabor a vino, batalló con su lengua viperina que tanto odiaba por ser tan habladora, pero que tanto adoraba probar; tomó su cabeza con suavidad entre sus manos, para moverla a su gusto y sintió sus cabellos enrollarse en sus dedos, tanteó sus labios con tranquilidad, para después morderlos con delicadeza. Luego dejó que Kaoru controlara el beso y degustara a merced sus labios y su boca, recibiendo sin oposición aquella deliciosa caricia y aquellas manos tibias que se posaban sobre su torso. Aquella vez en el armario fue impaciente y no pudo invertirle tiempo y admiración a aquel roce magnífico y celestial, así que ahora se dedicó pacientemente a sentir y contemplar, todo el tiempo que fuera necesario.
El beso fue consumido y Camus tomó a Kaoru para sentarla en el borde de la tina. Se agachó y empezó a desamarrar las agujetas de sus zapatos, para retirarlos del blando pie de la chica.
Oh si, esa imagen de Camus arrodillado como si de un discípulo se tratara, quitándole los zapatos, en esa actitud tan sumisa, fue suficiente para hacerla sonreír tontamente. Camus la tomó de los brazos y la levantó con delicadeza.
"Si se lo propone, Camus puede ser realmente lindo"
--¿Y lo tonta?--preguntó la chica, viendo a Camus alterar las llaves de la regadera para balancear la temperatura del agua, mientras la enorme tina (que mas bien parecía un jacuzzi) se llenaba lentamente.
--Eso no te lo quita nadie-- respondió el caballero, y sonrió al ver a Kaoru frunciendo el ceño y hacer pucheros --Aunque no eres cualquier tonta, eres mi tonta--dijo, saliendo de la tina.
--Wow, que honor--rió sarcásticamente, y Camus se preguntó si tal vez Milo le había enseñado a reir de aquella forma.
--Lo es...-- afirmó cerca de su oído, haciendo que su aliento tibio le erizara hasta la última hebra de sus cabellos --Y ya no preguntes más tonterías--
--Como tú...-- Camus frunció el ceño y Kaoru habló primero--...Como tú lo has dicho--
--Bien, no perdamos mas el tiempo, que tengo asuntos que aclarar contigo encima del comedor-- dispuso el caballero, tomando a la chica por las caderas y esbozando una pequeña sonrisa cómplice. Kaoru lo observaba con un indiscutible brillo en sus ojos, no sabía si eran alucinaciones o que, solo sabía que el verlo con esa cara seria contrastada con esa sonrisa victoriosa y su típica pose de estratega, lo hacían ver tan seductor. Aunque a decir verdad, cualquier faceta o actitud de él podía fácilmente atontarla.
"¿Es mi imaginación o hay un obvio doble sentido sexual en lo que Camus dijo?"
"No, no debo ilusionarme, porque si es lo mismo que el doble sentido al referirse al 'entrenamiento' realmente me enojaré..."
--No pretenderás que cocine para ti--advirtió Kaoru. "La advertencia ofende"
--No, ya la presa está lista-- Camus bajó con suavidad la sudadera de la chica, rozando con sus dedos la piel de sus piernas que se erizó al mínimo contacto. Lanzó la sudadera lejos, para que no estorbara, y posó sus manos en las curvas de la chica, para subirlas lentamente hasta quedar debajo de sus pechos -- Solo hay que desplumarla...-- tomó sus brazos y los alzó, para retirarle el pequeño Top Deportivo. Kaoru permaneció dócil ante aquellas manos que ahora la dejaban tal y como vino al mundo, al sentir la última pieza de tela que tapaba su intimidad, arrojada a un rincón lejos de su alcance. Parecía abstraída y sumisa en un oasis de fantasía, y volviendo en sí, se dio cuenta que Camus estaba igual de desnudo y que la conducía con cuidado dentro de la tina --...Lavarla...-- dijo, abriendo nuevamente la llave del agua y rociando la tersa piel de la chica con el cálido contacto del líquido chocando en su cabeza y corriendo libremente por su cuerpo, mientras el contacto del hombre se hacía mas intenso--...Y después calentarla...-- la acercó con rudeza hacia su cuerpo y Kaoru soltó un gritillo asustada. Oh cielos, estaba tan cerca que podía sentirlo todo...TODO --...Para comérmela...-- finalizó el Caballero, sonriendo con placer y posando sus labios en el blando cuello que aún conservaba las marcas de su anterior faena.
"Dios, ¿tiene que usar ese sexy y ronco tono de voz?" De seguro Dios debe estar estornudando en su trono, de tantas veces que ha sido invocado.
Los brazos de Camus la sostenían por la espalda y si no fuera por el agua que le mojaba el rostro y la mantenía despierta, de seguro pensaría que se trataba de un sueño. La lengua de Camus obró nuevamente en su cuello, bajando junto con las gotas de agua por el torso de Kaoru, llegando hasta uno de sus pechos y empezar a lamerlo con insistencia y gusto.
"Pellízquenme porque creo que estoy soñando"
--C-ca...muss...-- su nombre enredado en un gemido se le escapó de sus labios y la obligó a morderse los labios, cerrar los ojos, y echar su cabeza hacia atrás, mientras una presión inundaba su pecho nuevamente, al igual que un leve cosquilleo entre sus piernas. Beso, lamió, chupó y mordió a su libertad los pezones rosados y ahora erectos de la chica, sintiéndolos deliciosos y desordenando sus pensamientos. De repente se detuvo y alzó la mirada para estar al mismo contacto visual de la chica, que lo miraba intrigada.
--Ahh por cierto...-- comentó una vez observando a Kaoru -Si vas a vivir conmigo, quiero que dejes de acomplejarte por tu cuerpo-la pelinegra arqueó los ojos sorprendida. "Camus me conoce mucho mas de lo que pensé"
--Como sabes que...
--Te vi en la habitación de Sahori--respondió Camus, y sonrió al ver a la muchacha ruborizarse.
"¿Cuántas veces he visto sonreír a Camus hoy?"
--¡Que vergüenza!--dijo, tapando su rostro entre sus manos, pero Camus las retiró inmediatamente.
--No la sientas, o al menos no conmigo...--le dijo dándole un fuerte apretón a uno de sus pechos y succionando su labio inferior --Porque a mí si me gustan...-- susurró ronco entre sus labios. Oh si, que bien se sentía que un hombre admirara tu cuerpo, a pesar de que hay muchos mejores...
El agua intentaba aplacar en vano el fuego que crecía considerablemente entre ambos, en aquel beso comprometedor y ardiente. Kaoru se separó rápidamente y lo miró inquisidoramente.
--¿Cuánto tiempo estuviste espiándome?--comentó medio molesta y medio curiosa.
--Lo suficiente para verte hacer el ridículo--"Camus no cambia, tiene que ser tan antipático..."
--Tonto -- hizo un puchero molesto y Camus rió burlonamente.
--Espero que bailes así para mí esta noche-- propuso, dándole un agarrón a sus redondos glúteos, para apaciguar el enojo de la chica.
--Deja de burlarte-- intentó sonar molesta, pero no pudo, aquellas manos atrevidas solo le sacaban millones de risitas nerviosas.
--No es una burla, es una orden-- comentó ahora serio, sonando tan autoritario y frío como antes. Sea como sea, de cualquier modo que se lo dijera no dejaba de escucharse tan sensual. 'Orden-sexo-Maestro-sexo-Alumna', ese juego de palabras se escuchaba tan tentativo, y al parecer a Camus le animaba la idea.
--Bueno, entonces...sus deseos son órdenes, 'maestro'-- respondió divertida, haciendo énfasis en esta última palabra, acercándose con sutileza hasta sus labios y plantándole un delicado beso, para después agarrar aquella zona abultada de entre sus piernas y separarse rápidamente de él, dándole la espalda para que el caballero no notara su risa pícara. Dios, al paso al que iba de seguro terminaría convirtiéndose en toda una ninfómana... aunque eso de seguro que no le molestaría a Camus en lo mas mínimo, y a ella tampoco.
--Tal como me gusta, Kaoru...-- la chica mordió sus labios al escuchar su nombre que sonaba tan sexy, pronunciado por Camus. El hombre se acercó por detrás del cuerpo de la chica, pasando un brazo por su hombro y otro por su cintura, atrayéndola posesivamente hasta su cuerpo, haciéndole notar su virilidad despierta, nuevamente chocando contra sus glúteos, como aquella vez. Bien, tal vez dejaría el asunto del comedor para mas tarde, si es que le quedaban energías de sobra para cumplir con sus otras fantasías. Volteó a la chica y cargándola, logró acostarla en la tina y posicionarse encima de ella, acomodándose entre sus piernas --...Que seas una alumna obediente-- la chica sonrió y no tuvo que dudar de lo que harían ahora y por el resto del día... y de sus vidas...
"Oh Dios, Mañana empezaré a escribir mi libro"
..............
.......
...
POR FIN
Digo................FIN...........
(Notas Finales):
¡Y colorín colorado, este cuento se ha acabado! Mi paciencia es muy poca como para esperar a que Kaoru se vuelva vieja para escribir su biografía, así que decidí que mejor empezara a probar en , ¿no lo creen?
Noooo el final T^T ...Dios, como odio los finales, me dan cierta nostalgia, así como mi promoción del colegio... (¡¡NOO MAMA!! NO QUIERO IR A LA UNIVERSIDAAAD) Pero bueno, para no sentirme mal leeré la historia varias veces jaja
¡Les mando un besote enorme a tods por comentar! Mil gracias por seguirme los pasos... digo, en cuanto a leer mis fics, claro jeje.
Salu2 y Bsos!
Firma: La Gran Hana... (obvio, ¿Quién mas? ¿El profesor Jirafales?)
Pd: Ahhh por cierto, al mencionar las super enseñanzas de Marín (¡Pero que consejitos tan peculiares!) mencioné el punto G, F, 8 y W y quiero decirles que eso si existe... si no me creen búsquenlos en Internet o yo les paso el link mas tarde. (El hombre es un abecedario, ya me di cuenta de eso)
Y otra cosa, la canción que bailan Kaoru y Marín se llama 'Womanizer' (Britney Spears... bueno si, me gustan las canciones de ellas, me dan ganas como de hacer Strip-Tease jaja ahh y la letra de la canción le queda como anillo al dedo a Milo XD, búsquenla nada más) Éstas dos si que no se aguantan un espejo y una canción para sus bailecitos jeje... aunque yo no me quedo atrás, esa es mi mayor debilidad (y Sesshoumaru). Lo admito, soy bastante ridícula ¿Y QUE? Jaja ¡los amo a todos! Volveré a escribir algún día...
Algún día...
