Nota Autorial: Gracias a todos los que han dejado un review para esta historia y para la otra de "Los Milagros del Amor", lo mejor está por venir, esto es solo el comienzo de la guerra Hayes vs Hunter.

Capítulo 2.- Una primera impresión equivocada.

Después de salir de su asombro, Rick Hunter y Lisa Hayes decidieron ponerse a platicar, obviamente a ninguno se le ocurrió que estando desnudos pues poca platica iba a haber.

Finalmente después de aventarse su "mañanero", ambos se fueron para desayunar en un restaurante de la ciudad, ambos no se imaginaban que al día siguiente llegaría alguien que les iba a hacer la vida imposible a ambos.

Estaban desayunando a todo dar, cuando sus "testigos de boda" llegaron al lugar, lo primero que hicieron Rick y Lisa fue exigirles una explicación y como sucedió todo, el primero en hablar fue el Comandante Roy Fokker con su característico sentido del humor…

− Pues bueno Rick y Lisa, como les explicamos, vamos a comenzar por el principio.− Decía Roy Fokker con una sonrisa maquiavélica…

"− Roy, ya viste quienes están allá abrazados y dándose su buena manoseada− Decía Claudia a Roy que estaba jugando a las cartas y que no se había percatado que Rick ya no estaba con ellos."

"− ¡No lo puedo creer, Rick y Lisa, desde cuando ese par andan o son tan amiguitos". − Decía Roy que no alcanzaba a comprender porque los acérrimos rivales ahora estaban juntos.

" − Eso es fácil comandante, durante nuestra prisión en la nave de Bretai ese par se la pasaron hablando y besando, según ellos que porque así lograríamos salir de aquella prisión, pero la realidad es que ambos se aman el uno al otro, solo que son muy tercos y necios y no lo aceptan.− Comentó un Max al borde de la risa al igual que los demás.

− Después de eso Rick, Lisa, ustedes nos dijeron que se amaban y que querían estar juntos de por vida, a ambos los llevamos casi a rastras hacía la capilla y pues viéndolos tan enamorados no creímos que tuvieran ningún problema, eso si, el siempre previsor Roy Fokker te dio de regalo antes de dejarlos en la habitación de Lisa una cajita de condones para que se la pasaran a gusto.− Comentó un Roy al borde de la risa al igual que los demás porque la cara que traían Rick y Lisa era de esas para recordar de por vida.

Rick Hunter y Lisa Hayes se la pasaron el resto del día asimilando el hecho de que ahora eran una pareja y que las libertades se habían terminado, decidieron que le dirían al Capitán Gloval y a la demás gente hasta el día siguiente, sin embargo su anuncio estaría ligado a la llegada de cierto personaje que Rick no conocía y que su boca floja haría que los problemas en lugar de atenuarse habrían de duplicarse.

Al día siguiente…

Apenas Lisa y Rick iban hacía con el Capitán Gloval cuando sonó la alarma de ataque, Rick se fue directamente a los hangares y Lisa al puente.

La batalla estaba siendo bastante ruda, muchas bajas, afortunadamente para el corazón de Lisa, Rick Hunter era un extraordinario piloto, sin embargo siempre le disgustó lo temerario que era, en una de esas no pudo aguantar más y soltó todo el veneno que traía adentro…

− Comandante Hunter, que crees que estás haciendo, deja de hacer tonterías y enfócate en la batalla. − Ladró una Lisa ante el asombro de su padre que estaba haciendo su entrada al puente, el era un Almirante y estar en batalla era algo que no se perdería por nada del mundo.

− Comandante Hayes, la que debería de dejar de hacer tonterías es usted, que no se da cuenta que la batalla está del nabo, además yo se lo que hago, no interfieras.− Comentó un Rick bastante desesperado, la batalla no daba indicios de terminar pronto.

− ¡Claro que interfiero!, no voy a permitir que pierdas la vida ahora que ya tenemos algo en común.− Le dijo una molesta Lisa a Rick.

Con esta conversación el Almirante Hayes estaba que echaba vapor de su cabeza, que estaba pasando y porque parecía que nadie sabia lo que esos dos se traían entre manos, el Capitán Gloval tampoco sabía ni que onda con ese par, claro que verlos discutir era algo que le quitaba tensión al ambiente.

La batalla terminó rápido y Rick y los demás escuadrones regresaban al SDF-1, claro que antes de que aterrizara, a Rick se le olvidó poner el canal privado y todos en el puente, además de los demás pilotos, escucharon una conversación un poco insana y que causó daños colaterales en la persona de Donald Hayes…

− Pues deberías empezarme a respetarme más y confiar más en mi "Señora Hunter".− Decía un Rick ante el asombro de todos.

− Es "Señora Hayes-Hunter", que no se te olvide mi boquiflojo esposo.− Le contestó Lisa hecha una furia.

− Eso no fue lo que dijiste esta mañana, que ya no te acuerdas que antes de que sonara el despertador tu y yo nos estábamos amando, y entre tus jadeos y suspiros no dijiste que eras "La Señora Hunter". − Se la regresó Rick, no iba a permitir que hasta en su vida de civil Lisa fuera la que mandara.

− Cuando una esta en un delirio de placer, tiende a decir cosas incoherentes, además cuando te estaba haciendo el sexo oral, no te quejaste, y dijiste que yo estaba para cosas grandes y que debería conservar mi apellido.− Decía una Lisa con la cara ardiendo del coraje.

Todos en el puente no daban crédito a lo que escuchaban, el Almirante Hayes estaba que no lo calentaba ni el sol, por su parte el Capitán Gloval estaba que no se aguantaba la risa, ese par sin duda era genial y sus discusiones también, no alcazaba a comprender que aquello haría que cierto almirante fuera a meter su cuchara.

Lo que Rick y Lisa no sabían es que los zentraedi también estaban escuchando las conversaciones y un Bretai y un Exedore no daban crédito a lo que escuchaban…

− ¡CALMATE YA!, cuando te enojas te ves mal y hasta se te deforma tu rostro como el "zonzo" ese del Exedore. − Ladró Rick, lo que no sabía es que en la nave de Bretai todos empezaron a hacerle burla a Exedore, que si enano mal deforme, que si esto que si lo otro, Exedore no sabía como zafarse de la burla de sus compañeros.

− ¡HA SI!, Pues tu con tu arrogancia eres más "mamilas" que la copia barata del capitán Telescopio ese tal Bretai. − Ladró Lisa en una pose de diva que si la hubieran grabado hubiera ganado un oscar.

La nave de Bretai explotó en risas, aquello era muy irreal, los guerreros zentraedi a pesar de que no estaban diseñados para reír estaban tirados de la risa en el piso, Bretai y Exedore no hallaban en donde esconderse.

− Pues tu no te quedas atrás, mira que si te lo propones puedes llegar a ser tan "malaleche" como ese ojetee del Khayron.− Dijo Rick defendiéndose, porque el no se consideraba un "mamila".

Claro está que con esto Khayron estallo en furia y sus sub-alternos no tuvieron de otra que retirarse de su presencia.

− Pues mira quien habla, si cuando se te pone te pones más arrogante que la piruja esa de la Azonia, o qué ya se te olvidó que en la mañana te encontré cantando esa canción de los polivoces del personaje Gordolfo Gelatino.

− No se de que me hablas.− Contestó un Rick haciéndose el desentendido.

− No te hagas que la virgen te habla, bien sabes que la estabas cantando esa que decía lo que me acuerdo, "Cuando era niño yo tuve una sorpresa, al descubrir que en mi todo era belleza, no me resigno a que toda mi hermosura, dentro de un tiempo se vaya a la basura, Soy tan hermoso ya lo se, soy primoroso yo lo se, soy vigoroso, bello, lindo y soy gracioso, soy exquisito, soy tan bonito y soy muy fino soy Rick Hunter un amado pilotito". − Cantaba una Lisa con un sarcasmo en su voz que pocas veces la neta.

− Pues tu no te quedas atrás, derepente se te metió el espíritu de la Alejandra Guzmán, mientras te bañabas estabas cantando "Eternamente bella", "La Plaga" y una de Paquita la del Barrio, como era, ah sí, "Atáscate ahora que hay lodo". − Le regresó con el mismo sarcasmo Rick la burla a Lisa.

Así continuaron unos minutos más, las ofensas estaban al por mayor, Roy, Claudia, Ben y Max no hacían más que sonreír, esos pleitos indicaban que las cosas iban por buen camino, pero no pudieron aguantarse más la risa con lo que siguió…

− ¡BAJALE AL DRAMA!, Debes de saber que por los siglos de los siglos, somos los hombres los que mandamos y ustedes las mujeres están para obedecer. − Dijo un rick para sorpresa de todos, el Comandante Hunter tenía unos rasgos machistas que solamente Roy podía entender, lógico después de que el fue su maestro.

− ¡HASTA CREES!, si no le hacia caso a mi Padre menos a ti, así que guarda silencio o te mando al calabozo.− Rugió con todas sus fuerzas Lisa.

− ¡SI COMO NO!, apenas me encierren y vas a exigir que te den la visita conyugal por adelantado.− Le respondió Rick.

Aquello fue suficiente para que el Almirante Donald Hayes lanzara su grito más potente y asustara a todos…

− ¡YA CALLENSE LOS DOS, ES UNA ORDEN!, y al próximo que hable se las verá conmigo, ¡ESPERO Y QUE ME OBEDEZCAN! − Rugió con todas sus fuerzas Donald Hayes.

Lisa se quedó como petrificada, apenas y se giró sobre sus talones y vio la figura imponente de su Padre, un terror le invadió su mente y comenzó a llorar, fue cuando la gran boca de Rick volvió a emitir sonido al ver a su esposa llorando…

− Y a usted quien lo metió en la conversación, que derecho tiene de meterse donde no le llaman, PINGÜINO ESTIRADO.− Le dijo Rick con toda su furia.

Un silencio sepulcral se hizo en el puente y entre todos los pilotos, definitivamente el Comandante Hunter no sabía quien era ese extraño personaje, la única que le pidió con la mirada que cesara ese ataque fue Lisa al mandarle una mirada suplicante de que cerrara la boca.

− ¿Cómo se atreve a faltarme el respeto, que no sabe quien soy? − Decía un Donald Hayes bastante indignado, pingüino estirado, no cabía duda que las nuevas generaciones nomás no sabían obedecer.

− Pues lo mismo le digo, usted sabe quien soy yo, pues por supuesto que no, así que mejor cayese y váyase por donde vino.− Le respondió Rick a quien hasta ese momento desconocía que era su suegro.

− Rick cállate por favor, te lo suplico. − Le decía Lisa con lágrimas en sus ojos al percatarse que todo mundo estaba escuchando esa conversación.

− Hágale caso a mi hija Rick, si sabe lo que le conviene.− Le dijo un Donald Hayes que había transformado su mirada en una que podría asesinar a miles.

− ¡Su hija!− Un fuerte "GULP" se escuchó salir de la cabina del varitech de Hunter, si era cierto ese "pingüino estirado" no era otro sino el Almirante Donald Hayes, Rick Hunter era hombre muerto, y eso que todavía faltaba lo peor, como le explicarían al Almirante Hayes que su hija estaba casada con el.

− ¿Por qué los nervios Rick, que acaso piensas que te voy a matar muchacho? . − Le dijo un Donald Hayes en un tono que sonó como alguien preparado para matar a alguien.

Un ya resignado Hunter, que sabía que había abierto la boca de más hizo, se animó a decir algo que pensó sería bueno, pero en las tragedias solo se habla para decir tonterías y esa era una lección que más tarde aprendería Rick de mala manera.

− Pues, la verdad no, y se lo digo porque a mi esposa la haría viuda después de un día y medio de casados.− Dijo un resignado Rick, que había puesto su suerte en esas palabras.

− ¡ESPOSA!− Dijeron todos en el puente además de los pilotos con excepción de Roy, Claudia, Ben, Max y la propia Lisa.

− Y quién diablos sería tan estupida como para casarse con un loco como usted Rick, no creo que alguien en este universo se pueda enamorar de usted.− Le dijo de la manera más cruel que podía el Almirante Hayes.

− Me tengo que bajar de mi varitech, y la persona que se casó conmigo no es estupida, es una mujer maravillosa, muy hermosa y que además será la madre de mis hijos, a pesar que se que mi suegro se va a negar porque todavía no lo sabe, pero ni hablar, si quiero ser feliz he de vencer a mi suegro también.− Le dijo un Rick sin revelar quien era su esposa.

− ¿Dónde esta el hangar?, ese Rick me va a escuchar.− Amenazó Donald Hayes al momento en que le indicó a Gloval que lo acompañara, detrás de ellos iba una aterrorizada Lisa que sabía que las cosas se pondrían bastante mal.

Una vez en los hangares y que todos le indicaron en donde se encontraba Rick Hunter, Donald Hayes se fue con paso decidido a enfrentarlo, Rick en ese momento se había cambiado y estaba vestido con su uniforme.

Ambos se encontraron frente a frente, la figura de Donal Hayes imponía, era más o menos de la altura de Roy, por lo que Rick se veía chaparro a comparación de el.

− Ja, miren que tenemos aquí, un chaparro queriendo hacerle guerra a un Almirante, escúcheme bien Rick Hunter, no se quien sea su esposa pero pobrecita, tener a un piloto de combate a su lado, la pobre infeliz no sabe ni a quien tiene por esposo, y el Padre de ella ha de ser un completo estupido para no saber que su hija se casó con una piloto de combate, a todo esto, ¿Quién es la pobre desafortunada?, respóndame Hunter antes de que las cosas estén peor.− Le preguntó un confiado Donald Hayes, que estaba disfrutando el momento riéndose cínicamente.

Rick miró a Lisa como buscando una salida y ella con su mirada le indicó que debía de soltar la sopa de una buena vez.

Rick tomó valor antes de sacar el aire de sus pulmones y comenzar una nueva batalla, ahora si, una batalla sin cuartel.

El Almirante Hayes se desmayó de la impresión, cuando escuchó el nombre de la esposa de Rick Hunter… ELIZABETH HAYES…

Continuará…

No se pierdan el siguiente capítulo en el que Donald Hayes y Rick Hunter se harán la vida imposible uno al otro, Lisa Hayes queda en medio de dos fuegos, una batalla sin cuartel y cada uno haciendo diabluras al otro harán que la flota zentraedi se aleje durante un tiempo, era preferible mantenerse a distancia a lo que ese par se proponían a hacer.