Capítulo 4.- Semana del Terror.
Día Uno…
Eran las cuatro de la mañana, Rick Hunter apenas y había dormido un par de horas, tenía el estomago revuelto, gracias a la persona que ahora ocupaba la litera, el en este momento podría estar entre los brazos de Lisa, pero no, parecía que la vida se empeñaba en hacerlo sufrir, ese miserable de Donald Hayes, su suegro, estaba empeñado en hacerlo sufrir a el, lo que no sabía el muy infeliz es que también le hacía daño a Lisa, si tan solo no fuera tan testarudo y terco, probablemente podrían entenderse.
Antes de volver a cerrar los ojos, la alarma de emergencia sonó, rápidamente Rick se vistió y se fue rumbo a los hangares, por su parte Donald Hayes se fue de inmediato al puente haber que sucedía.
Apenas el Almirante Hayes llegó, sus ojos al igual que los de todos en el puente no lograban comprender lo que sus ojos les mostraban.
Eran diez naves de combate zentraedi, pero no eran como las otras tradicionalmente verdes, ahora estaban pintadas de rosa y los pods y batteloids eran de colores fosforescentes.
Rápidamente todos los varitechs se pusieron en combate, la batalla no duró mucho y el SDF-1 con apuros logró salir vivo, sin embargo el daño estructural a la nave la hacía insostenible en el espacio, no había de otra, el Almirante Donald Hayes dio la orden de aterrizar en la tierra.
El Capitán Gloval le dijo que no era posible de momento, toda vez que las máquinas no estaban del todo bien, pero conociendo lo testarudo y terco del Almirante no le quedó de otra que apoyar la orden.
Efectivamente, apenas el SDF-1 tocó la atmósfera de la Tierra, los motores del lado derecho de la nave explotaron, el SDF-1 iba en picada frontal, los diferentes escuadrones no podían creer lo que estaba sucediendo, sin embargo alguien lanzó un grito que todos escucharon, fue un grito que dejó a todos en el puente y a los demás pilotos asombrados…
− PERO QUE ANIMALES, NO PUEDE SER QUE ALGUIEN HAYA TOMADO ESA DECISION, SOLAMENTE UN CABEZA HUECA SE LE OCURRIRIA HACER ESO.− Gritó con todas sus fuerzas el Comandante Hunter.
El SDF-1 continuó con su aterrizaje y se sumergieron en el mar muy próximos a una pequeña isla deshabitada, sin embargo con el impacto la pequeña isla comenzó a emerger y toda la tierra junto con la arena cayó encima de un SDF-1 que apenas y comenzaba a salir, como se han de imaginar, el daño estructural había ocasionado múltiples grietas y pronto el puente y el resto del SDF-1 estuvo completamente lleno de tierra y mugre.
Los varitechs tuvieron que quedarse en la superficie, encima del prometeus, ya que los hangares estaban llenos de lodo, los talleres de reparación estaban llenos de agua y el puente, pues como describirlo, estaba con treinta centímetros de lodo, todos los ojos se voltearon hacía dos personas, el Almirante Hayes y el Capitán Gloval, Lisa Hayes tenía su uniforme casi en su totalidad lleno de lodo, las conejitas del puente hacían lo imposible por quitarse el lodo de su cabello, Claudia se veía más morena, en fin, aquello fue un desastre, sin embargo las palabras que se escucharon a continuación calaron en lo más profundo de los corazones del Almirante Hayes y del Capitán Gloval…
− NO ES POSIBLE, ustedes dos son los dos más altos dirigentes de esta nave, si ya sabían que no se podía aterrizar en las condiciones actuales, PORQUE LO HICIERON, miren nada más el desastre que ocasionaron, si los zentraedi no atacan ahorita estamos acabados, serán mis superiores y lo que ustedes digan, pero, LARGUENSE DE AQUÍ Y NO VUELVAN POR EL RESTO DEL DIA, NOSOTROS NOS ENCARGAREMOS DE TODO.− Rugió con todas sus fuerzas Lisa Hayes, todos los pilotos varitech escucharon a la Comandante Hayes y se quedaron petrificados, con excepción de Rick Hunter que solo se limitaba a sonreír, el estaba ganando la guerra, sin embargo se le quitó la sonrisa de la cara al escuchar las siguientes palabras de Lisa Hayes…
− A todos los líderes de los escuadrones, presentarse de inmediato en la sala de consejo dentro de cinco minutos.− Les indicó Lisa a todos los líderes.
El Almirante Hayes y el capitán Gloval se retiraron del puente y se fueron a la ciudad, sabían que en ese momento lo mejor era estar fuera y despabilarse, sin embargo nada más pusieron un pie en la ciudad y fueron recibidos por unos furiosos civiles que sin decir agua va, se fueron contra ellos, les pusieron una golpiza a ambos que los dejaron inconscientes.
Mientras tanto en la sala de consejo…
Los líderes de los escuadrones, incluido Rick Hunter, estaban expectantes a las palabras de la Comandante Hayes, el verla con esa mirada y en esa facha era algo que no se daba todos los días, pero las siguientes palabras hicieron que todos mentalmente le recordaran a su madre tanto al Almirante Hayes como al Capitán Gloval…
− Como no hay suficientes técnicos disponibles porque están trabajando en la reparación de la estructura del SDF-1, todos los pilotos de los varitechs van a tener que ayudar con la limpieza tanto del área militar como de la ciudad dentro de la fortaleza, se formarán equipos de tres personas y todo se hará conforme a sorteo, aclaro de una vez que no necesariamente les van a tocar sus compañeros de escuadrón, el sorteo comienza en una hora, les sugiero que vayan a tomar ropa para mantenimiento, es todo caballeros, pueden retirarse.− Les dijo Lisa a todos los líderes de los escuadrones, antes de retirarse Rick y Lisa se miraron por unos instantes, fue una mirada de esas que dejan sentirle al otro que lo necesita, más sin embargo había prioridades que atender.
Rick al igual que Roy se fueron para ponerse sus uniformes de mantenimiento, que no eran más que overoles color café de manga larga, así se fueron al sorteo que se llevó a cabo en la superficie del prometeus.
Lisa Hayes al igual que todo el personal del puente también se pusieron sus uniformes, el Almirante Hayes y el capitán Gloval fueron llevados al hospital militar y fueron vendados y curados de sus heridas, como pudieron se presentaron al lugar, es lógico que todos les dedicaran unas miradas que mejor hicieron como que no las sintieron.
− Después de analizar como hacer el sorteo se llegó a la conclusión de que como hay ocho líderes de escuadrón se formarán ocho equipos, en total son noventa y seis pilotos, ocho líderes de escuadrón y ocho miembros del puente, que en total nos dan ciento doce personas, los cuales se dividirán en ocho equipos, los únicos que irán a sorteo serán las personas del puente, los demás trabajarán con sus propios escuadrones y también se sorteará la zona que les corresponda, el SDF-1 ha sido dividido en ocho tareas estratégicas y que sólo una, que es la tarea de residencia militar, es la más pesada, porque ahí habrán no solo de limpiar los edificios, sino también de limpiar la ropa, plancharla y acomodarla, empezamos el sorteo primero del personal del puente, se le solicita al Comandante Roy Fokker que saque la primer ficha con el primer nombre.− Les dijo una Lisa Hayes bastante seria.
El Comandante Fokker sacó la primer ficha y le tocó para su buena suerte el de Claudia Grant, así siguieron los siguientes, el escuadrón vermillon era el último, Rick Hunter se impacientó y estaba molesto, Lisa había salido seleccionada por otro escuadrón, faltaban solamente dos fichas y solo quedaban dos nombres, Donald Hayes y Henry Gloval, definitivamente el destino la traía contra Rick Hunter, al sacar la ficha le tocó su "suegro", solamente resopló y se resignó a que tenía que aguantar a su suegro.
Pero la mala suerte no quería irse, al seleccionar la tarea le tocó la de la residencia militar, todo enojado hizo el anuncio a sus colaboradores, en fin, ahí se fueron a la residencia a limpiar todo el mugrero.
Así se la pasaron durante doce horas seguidas sin descanso, con los varitech pintaron los edificios y limpiaron el jardín, Rick les encomendó a determinados sujetos el limpiar pisos, otros los baños y finalmente entre el y su suegro iban a lavar la ropa de todos, pero cuando hablamos de todos, es de hombres y mujeres, pero como el orgullo puede más que la razón, apenas y empezaban con las primeras cargas de las 100 lavadoras y ya se estaban peleando…
− Por su culpa viejo inepto estamos aquí.− Le dijo un frustrado Rick al ver que su suegro era un completo inútil en esas tareas.
− Me culpas a mí, después de que ustedes los supuestos pilotos estrellas no hicieron lo que les correspondía, no pudieron proteger bien la nave, si hubieran cumplido con su deber no estaríamos aquí.− Se la devolvió un encolerizado Donald Hayes.
Total que todo el rato entre que ponían la carga en las lavadoras y se pelearon, el par se les olvidó que la ropa de color se separa de la blanca, tan ocupados estaban el uno y el otro en ver como hacerse la vida imposible, que así como agarraban los bultos así los metían a las lavadoras, cuando por fin terminaron con todo simplemente fueron y los entregaron a sus respectivos dueños.
Así terminó el primer día de la semana del terror, pero sorpresas pasarían en el día dos…
Día Dos…
Un totalmente agotado Rick Hunter estaba entreabriendo sus ojos, unos fuertes golpes en la puerta despertaron al Comandante Hunter y al Almirante Hayes, rápidamente se vistieron con sus uniformes pero notaron que en lugar de blanco el de Rick traía azul y el del Almirante, Naranja, apenas se vieron y los ojos se le abrieron, si eso sucedió con su ropa no querían saber que pasó con la de los demás…
Abrieron la puerta lentamente, apenas y se abrió estaban todos los pilotos y personal del puente afuera, sus caras mostraban una furia que pocas veces se había visto, fue una voz muy peculiar de cierta primera oficial del SDF-1 que los sacó de su asombro…
− Son un par de inútiles, buenos para nada, nos han echado a perder, no solo nuestros uniformes, sino también nuestras ropas interiores, van a tener que reponernos la ropa interior y la casual a todos.− Les dijo una Lisa Hayes que traía una cara roja del coraje, todos empezaron a abuchearlos y a decirles hasta de que se iban a morir.
Las siguientes dieciocho horas, Rick Hunter y Donald Hayes estaban aguardando impacientes a un lado de la caja registradora de una tienda dentro del SDF-1, con los pilotos hombres no hubo problema, escogieron rápido y se solidarizaron con el Almirante y con el Comandante, solamente les pagaron a los pilotos y demás personal masculino la ropa interior y como todos fueron a comprar lo mismo, la tienda les otorgó un buen descuento por comprar al mayoreo, los hombres no les cobraron la ropa normal de vestir y la pagaron ellos, total a cualquiera le puede pasar, pero cuando fue el turno de las mujeres, que se pasaron todo el día en la tienda, al Almirante Hayes y al Comandante Hunter casi se les caía el pelo y les daba un infarto.
Todas las mujeres escogieron aprovechando que el Comandante Hunter y el Almirante Hayes no sabían ni cuanto les habían echado a perder, todas se fueron y escogieron cada una treinta calzones de distintos tipos, cincuenta brasieres, ropa para el cuarto, ropa para dormir, ropa para noche, pantalones de mezclilla, shorts para el cuarto y shorts para salir, blusas de vestir, blusas de noche, vestidos, conjuntos, faldas, total que las mujeres para no verse tan aprovechadas de la situación, lo único que pagaron fueron los perfumes y los accesorios para maquillarse, sin embargo aquello terminó con el 90% de los ahorros de Rick Hunter y Donald Hayes, en premio por ser tan buenos clientes la tienda les obsequió un par de trajes azul marino completos, que incluían todos los accesorios.
Regresaron a su habitación y se fueron a dormir, un día en el centro comercial había sido más agotador que enfrentar una batalla contra los zentraedis, sin embargo la mala vibra que se aventaban el uno al otro lejos de ayudar perjudicaba.
Afortunadamente el día había terminado, para Rick Hunter y Donald Hayes no había sido fácil, afortunadamente para ellos, el SDF-1 estaba ya totalmente reparado y el resto de la semana en teoría sería más sencillo.
Día Tres…
Eran apenas las ocho de la mañana, ni Rick Hunter ni Donald Hayes tenían nada que hacer, decidieron que por primera vez iban a ir a sentarse a un buen restaurante y a aclarar todas las cosas.
Pero el destino se interpuso, las Meltran fueron a atacar el SDF-1, Rick Hunter se fue con su escuadrón a hacerle frente al enemigo, Donald Hayes decidió no comandar esa batalla, estaba empezando a reconocer que lo suyo ya no eran las batallas, lo suyo era la estrategia y la siguiente semana tenía que volver a la base Alaska, si esos guerreros habían sobrevivido a tanto era por algo, estaba impasible al lado del Capitán Gloval, estaba orgulloso de cómo su hija comandaba a todos los pilotos, sin embargo una nave se lanzó directamente en contra del SDF-1, Lisa Hayes rápidamente utilizó el daidalus pero no se dio cuenta de que varios pilotos estaban en la trayectoria, la nave enemiga fue destruida y los proyectiles que sobraron le dieron de lleno al escuadrón vermillon, afortunadamente ninguno fue muerto o herido de gravedad.
Lisa Hayes fue enviada por el Capitán Gloval a su recamara, esta vez no le valió nada, apenas llegó a su cuarto y se puso a llorar.
Rick Hunter fue revisado y dado de alta unas horas después, esa noche se fueron el y el Almirante Donald Hayes a la feria que se estaba realizando, comieron unos hot-dogs y unas hamburguesas.
Se pusieron a jugar en algunos puestos, parecía que todo iba bien, sin embargo, se les ocurrió subirse a la montaña rusa, aquello sería una experiencia muy fuerte para el Almirante Hayes, después de varios pasos en que quedaron de cabeza, el Almirante Hayes vomitó su cena y baño a todos los pasajeros del juego y varios más que estaban abajo, afortunadamente Rick Hunter no alcanzó nada.
Pero nomás "tocaron tierra", todos los que fueron bañados en vomito les empezaron a lanzar globos de agua, paletas y todo lo que tuvieron a su alcance, comenzaron a correr por su vida, todo esto no pasó desapercibido por Lisa Hayes, que estaba muerta de la risa, aquello parecía pintaba bien, pero todavía faltaban cuatro días antes de que ella hiciera su veredicto, lo que no sabía Lisa Hayes es que Kim Young y Vanessa Leeds vieron todo el espectáculo y no estaban de acuerdo en lo que Lisa estaba haciendo.
Esa noche Kim y Vanessa mandaron citar a todas las mujeres militares del SDF-1, iban a apoyar al Almirante Hayes y al Comandante Hunter, esa noche se formó el T.U.C.L.H., que significa TODAS UNIDAS CONTRA LISA HAYES, si Lisa Hayes estaba enamorada de su esposo habría de demostrárselos a ellas sino como dijo alguna de ellas "Rick Hunter es demasiado para alguien como Lisa hayes".
Día 4…
Las meltran tenían como misión introducir como espía a Miriya Parino, lanzaron una ofensiva y una vez realizada su misión procedieron a retirarse, extrañamente Rick estaba muy callado, por primera vez en mucho tiempo no le replicó ni se molestó con nada de lo que Lisa le decía, toda vez que el mismo se había comprometido a no causar problemas porque quería devuelta a Lisa en su vida, aquello le dio mala espina a Lisa y quiso averiguar porque, su respuesta vino cuando al poner los varitech en el prometeus se hizo un espectáculo pocas veces visto, habiendo terminado su turno, el T.U.C.L.H. se fue con pancartas bastantes alusivas a Rick Hunter y Donald Hayes, al Almirante se le levantó su ego bastante y Rick Hunter no sabía que hacer, las mentadas pancartas estaban siendo sostenidas por mujeres militares en bikinis blancos, las que estaban apoyando a Rick Hunter en la parte superior se pusieron "RICHARD" y en la parte inferior "HUNTER" y así pasó con Donald Hayes, Lisa Hayes estaba furiosa con eso, pero eso no era lo peor, tenían unas pancartas gigantes que decían lo siguiente y que cuando todos los pilotos vieron esas palabras solo atinaron a felicitar a Rick y que les presentará a alguna de las mujeres militares…
"Rick eres grande, no te sometas a Lisa Hayes".
"Rick mejor que vos solo Dios".
"Rick aunque no te cases conmigo, me basta con que me embaraces".
"Rick para Almirante".
"Rick, tus noches frías se terminan conmigo".
"Rick como me gustaría que me llevarás al espacio y me hicieras el amor en tu varitech".
"Rick, siempre estaré disponible para ti".
"Esos hermosos ojos azules los quiero para mis hijos".
Y las pancartas para Donald Hayes eran en sentido que le pusiera un alto a Lisa Hayes.
Todos en el puente no daban crédito a lo que estaban viendo, así como tampoco en el GTU, aquello era una vergüenza y rápidamente enviaron un comunicado para que a la brevedad se presentaran el Almirante Donald Hayes, el Capitán Gloval, la Comandante Elizabeth Hayes y el comandante Richard Hunter.
Pero antes de que se emitiera el comunicado algo pasó que no tenía precedentes, Lisa Hayes con toda su furia se fue en contra de las mujeres militares, se gritaron de todo, hubo agarrones, pellizcos, golpes, aquello terminó en un todas contra todas, los hombres estaban en sus varitechs, Rick Hunter estaba pasmado al igual que el Almirante Hayes y el Capitán Gloval, este espectáculo estaba siendo transmitido a todo el mundo sin que ellas lo supieran, rápidamente el nombre de Richard Hunter se hizo famoso, estuvieron así un rato hasta que el Almirante Hayes y el Capitán Gloval fueron a poner orden a ese caos, sin embargo no salieron ilesos y se llevaron rasguños, pellizcos, patadas en las partes nobles, finalmente se tuvo que recurrir a la Policía Militar para poner un orden en todo aquello.
Todas las mujeres fueron encarceladas, aún dentro siguieron peleándose hasta que no les quedó más remedio que gasearlas.
Elizabeth Hayes, Kim Young y Vanessa Leeds fueron condenadas a trabajos comunitarios después de sus labores como militares, ya que se comprobó que Kim y Vanessa eran las líderes del T.U.C.L.H. y a Lisa Hayes por su participación directa en la trifulca, esos trabajos comunitarios consistían en barrer las calles, limpiar los baños e ir a cuidar a los huérfanos en el hospital infantil.
El GTU decidió ya no hacer nada en contra del SDF-1 por aquello, pero si les pidió que abandonaran el planeta lo antes posible junto con todos los civiles abordo, el Almirante Hayes fue destituido de su cargo como Almirante de la RDF y solo quedó como Almirante del SDF-1, el Almirante como buen militar solo aceptó las ordenes que se le dieron, Lisa Hayes al enterarse estaba sumamente avergonzada de todo aquello, sus celos la cegaron y su Padre tuvo que pagar por ello.
Donald Hayes y Richard Hunter, esa noche se pusieron a jugar ajedrez, Donald Hayes le enseñó como jugar y ambos estuvieron largas horas jugando y charlando, Rick le comentó que la guerra contra los zentraedis todavía no terminaba y que la Tierra era todavía vulnerable, estuvieron charlando de muchas cosas, también de Lisa Hayes, el Almirante le comentó a Rick que estaba muy orgulloso de ella, pero que su última actuación habían hecho que el se reprochara porque nunca fue un buen Padre para ella.
Rick le decía que no se preocupara y que la reacción de Lisa fue una reacción de cualquier mujer enamorada, si había a alguien a quien culpar era a las del T.U.C.L.H., así siguieron charlando mientras el SDF-1 abandonaba la Tierra y se sumergía en un viaje sin retorno en el espacio.
Después de mucho charlar, Rick se dio cuenta de que lo que tenía su suegro no era otra cosa sino soledad, había quedado viudo hace muchos años, y Lisa aún que era una buena hija, nunca podría sustituir al amor de una mujer, acto seguido comenzó a idear un plan para conseguirle mujer al Almirante y de paso al Capitán Gloval, igual y con eso todos podrían pasar un poco mejor este trago amargo de su vida.
Día 5…
Miriya Parino seguía buscando a ese piloto que le asestó su primera derrota en su vida, sin embargo se quedó congelada al igual que Lisa Hayes que en ese momento estaba cambiándoles de pañal a unos bebes en el hospital, el anuncio fue hecho en televisión y apareció el ahora popular Comandante Hunter en compañía del Comandante Roy Fokker, el anuncio fue el siguiente…
"A TODAS LAS MUJERES MAYORES DE CUARENTA Y CINCO AÑOS, QUE NO ESTEN CASADAS, DE PREFERENCIA VIUDAS Y SIN HIJOS, SE LES HACE UNA ATENTA INVITACION AL GRAN BAILE QUE SE CELEBRARA EN LOS HANGARES DEL SDF-1 MAÑANA POR LA NOCHE, AHÍ TENDRAN LA OPORTUNIDAD DE CONOCER EN PERSONA AL ALMIRANTE DONALD HAYES, DE 52 AÑOS Y AL CAPITAN GLOVAL, DE 50 AÑOS, AMBOS ESTAN SOLOS Y SIN COMPAÑÍA, LAS INTERESADAS FAVOR DE PONERSE EN CONTACTO CON EL COMANDANTE HUNTER O EL COMANDANTE FOKKER".
Aquello fue algo espectacular, Rick y Roy recibieron cerca de 300 solicitudes, después de verificar que los datos fueran los correctos procedieron a entregarles sus invitaciones.
Lisa Hayes después del mensaje y de que terminó con su castigo del día, inmediatamente fue a buscar a Rick para reclamarle, lo único que logró fue que las demás mujeres la aventaran y la cachetearan, todas alegaron que ella era muy joven y que ese no era su lugar, resoplando y con una cara de frustración Lisa se fue de ahí, aquel baile sería bautizado en el bajo mundo como "El Baile de los Cenicientos".
Obviamente ni el Almirante ni el Capitán sabían de el baile, simplemente se les informó que los Comandantes de los escuadrones querían una reunión al día siguiente en la noche.
Total que en los cinco días de la supuesta semana del terror, la única persona solitaria era Lisa, el castigo que en teoría le puso a su esposo y su padre se le revirtió, esa noche se fue a dormir con lágrimas en sus ojos, sabía que había cometido un error y que ahora no sabía si Rick iba a regresar con ella o no, y todo por una conversación que escuchó en el baño de mujeres…
− ¿Sabías que la arpía esa de la Comandante Hayes le puso un castigo a su esposo?.− Dijo una de las oficiales que no supo Lisa quien era.
− No lo sabía, pero ojala que el Comandante Hunter se ponga las pilas y la mande a volar, no es justo que un hombre que ha sacrificado muchas cosas por todas nosotras, tenga que soportar a una loca celosa como ella.− Respondió la otra oficial.
− Así es, si lo malo es que el Comandante Hunter duerme junto con el Almirante Hayes, he escuchado que más de diez mujeres de la milicia quieren con el, y no para casarse, esos lindos ojos azules haría de cualquier bebe un o una belleza, Kim Young y Vanessa Leeds, por desgracia nos amenazaron de que ellas eran las primeras en la lista, pero después de la reunión anoche del T.U.C.L.H., hemos decidido que esperaremos a que el Comandante Hunter decida si regresa o no con la Comandante Hayes, seamos objetivas, una mujer como Lisa Hayes hay muchas, pero un hombre como Rick Hunter no se encuentra todos los días, es cuestión de tiempo, algún día la Comandante Hayes se arrepentirá de no haber tratado a su esposo como tal y haberlo querido hacer a su modo y al de su Padre.− Dijo la otra oficial al tiempo en que ambas se retiraron.
Lisa solo cerró sus ojos y se durmió, pero entre sus sueños empezaron a aparecer imágenes y situaciones que por nada del mundo dejaría que sucedieran…
Lisa Hayes caminaba por una calle que llevaba a una colina, en esa colina se encontraba una hermosa mansión con amplios jardines, en la cochera se podía ver que había carros de todos tipos, al llegar a la puerta vio el letrero que decía "RESIDENCIA HUNTER".
Lisa extrañada tocó el timbre de la puerta y un mayordomo se acercó a la puerta y le dijo…
− Buenas tardes señorita, en que puedo servirla.− Le dijo el mayordomo de una manera educada.
− Buenas tardes, me gustaría hablar con Richard Hunter si es tan amable.− Le dijo Lisa.
− El Señor Hunter se encuentra en este momento en la piscina al lado de sus hijos, pero pásele, al Señor siempre le gusta que lo visiten, sea tan amable de acompañarme.− Le indicó el hombre al tiempo en que se adentraban en la mansión.
La mansión era enorme y siguieron por un pasillo en donde Rick Hunter aparecía en varios cuadros, en cada cuadro podía ver que estaba con alguien diferente y en compañía de un pequeño niño o niña, en total eran doce cuadros, en los últimos cuadros reconoció a Vanessa y a Kim, una punzada en su corazón fue lo que sintió al ver a las que se decían sus amigas.
Siguieron caminando y llegaron a un jardín muy hermoso y tomaron un camino que conducía a la piscina.
Al estar a un lado de la piscina Lisa Hayes pudo ver como Richard Hunter estaba divirtiéndose con sus hijos e hijas, nadaba, estaba alegre, pero Rick Hunter se veía más grande, de hecho algunos de los niños ya tenían sus ocho años y otros un poco menos.
Al acercarse a donde se encontraba Rick este la miró y le sonrío, esa sonrisa que siempre le había atraído por parte de el, rápidamente el se salió de la alberca y se secó, le indicó a Lisa que lo acompañara a una mesa con sombrilla que ahí tenía, le indicó a su mayordomo que les echara un ojo a sus hijos, ambos se sentaron y fue Rick el que primero habló…
− ¿Cómo has estado Lisa?, ¿Cuánto tiempo sin verte?, ¿Qué serán?, unos diez años desde que firmamos el divorcio cuando todavía estábamos dentro del SDF-1, antes del holocausto.− Le dijo un Rick Hunter y aquello provocó en Lisa Hayes un escalofrío.
− ¡NOS DIVORCIAMOS!.− Fue lo único que pudo preguntar Lisa porque se le hizo un nudo en la garganta.
− Claro que nos divorciamos Lisa, que no te acuerdas que en el "Baile de los Cenicientos", me dijiste sin más ni más, que ya no querías saber de mi, que yo era una mala influencia para tu Padre y que yo era muy poca cosa para ti, o me vas a decir que ya lo olvidaste.− Le dijo un Rick Hunter que tenía una mirada un tanto extraña, esa no era la Lisa que el conocía.
− Pero Rick si yo te amaba, como pude decirte eso.− Le dijo una confundida Lisa.
− No me amabas lo suficiente Lisa, al día siguiente fui a pedirte una explicación y lo único que me dijiste es que al día siguiente nos íbamos a divorciar, el día en que nos divorciamos yo salí muy mal del juzgado y se vino una batalla en la cual ya mero no la cuento, fui derribado y el amor y cuidado que me dieron Kim y Vanessa, junto con las otras diez oficiales del SDF-1, me ayudaron a salir adelante, sin embargo tu nunca apareciste ni te importó nada, siempre la "Reina del Hielo", así sin más en agradecimiento una vez que todo terminó, y aunada la necesidad de repoblar la Tierra, los miembros del T.U.C.L.H. decidieron que no se iban a casar, pero que querían por lo menos un hijo conmigo, cada noche viene una diferente y todos los domingos nos reunimos todos en familia, a propósito de familia creo conveniente recomendarte que vayas a darle una vuelta a tu Padre, desde que se casó no ha recibido ni siquiera una llamada tuya, por cierto es momento en que te retires, hoy me toca mi "sesión de amor" con Kim y no quiero problemas como no los he tenido en los últimos diez años, así que por favor vete y no regreses más a mi vida, mucha suerte.− Le dijo un Rick Hunter al tiempo en que se paraba y le señalaba el camino a Lisa para que se fuera.
Lisa se paró rápidamente y se fue corriendo con lágrimas en sus ojos, hasta donde había llegado su necedad y su temperamento, a arrojar al amor de su vida a brazos de otras.
Apenas salió y se fue corriendo con destino hacía donde la llevara la calle, se paró enfrente de una casa sencilla, nada que ver con la mansión anterior, en la puerta estaba la inscripción "Residencia Hayes".
"Esta debe ser la casa de mi Padre".
Lisa oprimió el botón del timbre y una señora que rondaba los cincuenta y cinco años, esta se le quedó mirando y luego le dijo…
− ¡Vaya pero que tenemos aquí!, la orgullosa, arrogante, autosuficiente y pedante de mi hijastra, veo que finalmente te dignaste a visitar a tu Padre, ándale pasa, ya no te quedes viendo como si no supieras quien soy, ojala que tu visita le haga recobrar el animo, después de todo han sido diez años en que le diste la espalda, pásate.− Le indicó la señora.
Lisa entró con mucho miedo y siguió a la señora, al final encontró un pequeño estudio en donde su Padre estaba leyendo un libro, el Ex Almirante de la RDF se veía canoso, cansado, al verla una pequeña sonrisa apareció en su rostro y se aproximó a abrazarla y lloraba de gusto el viejo Donald Hayes al tiempo en que le decía…
− Hija mía, por fin haz vuelto, yo pensé que nunca te iba a ver de nuevo, al menos Dios me dio la oportunidad de volverte a ver antes de morirme.− Le dijo un Donald Hayes con la voz entrecortada.
− ¿Cómo que vas a morir?.− Le dijo una Lisa Hayes al momento en que sus lágrimas corrían libremente por sus mejillas.
Donald Hayes le explicó todo, después de que ella no aceptó a su esposa y ni siquiera se presentó a su boda, su salud se había deteriorado, Lisa Hayes estaba viendo todo el daño que había causado.
Donald Hayes en sentido paternalista trató de que asimilara las cosas y que por favor siempre lo recordara con cariño, en ese momento Donald Hayes cayó al piso sin vida.
Lisa Hayes salió corriendo a la calle a pedir auxilio, en la calle se topó a Claudia, Roy, Max, una zentraedi de cabellos verdes, Kim, Vanessa y Sammy, todos viéndola con una mirada terrible al tiempo en que le gritaron "ASESINA DEL AMOR".
Lisa despertó abruptamente de su sueño al tiempo en que gritó…
"RICK ES MI ESPOSO, DONALD MI PADRE, Y ESAS MISERABLES DEL T.U.C.L.H. SABRAN DE LO QUE SOY CAPAZ".
Día 6…
Lisa Hayes se levantó muy temprano, se arregló lo mejor que pudo y fue a los hangares para ver como iba todo lo del "Baile de los Cenicientos", se percató de que iba a ser algo sencillo, acto seguido fue a buscar a Rick, lo encontró en su antigua habitación leyendo un libro.
− ¿ Y mi Padre?.− preguntó Lisa a Rick que se sorprendió de ver ahí a Lisa.
− Está en una junta y regresa hasta dentro de cuatro horas, ¿Por qué Lisa?.− Preguntó un desconcertado Rick.
− Tiempo suficiente.− Fue todo lo que Lisa le dijo antes de empujarlo, cerrar la puerta tras de si, desnudarse completamente y bajarle los pantalones a Rick para hacerle un sexo oral de esos de campeonato.
Rick Hunter no sabía ni que onda, solo se dedicó a disfrutar el momento, ambos estuvieron teniendo sexo durante buen rato, en distintas posiciones, hicieron de todo, no hubo parte de sus cuerpos en que una caricia no hubiera tenido lugar, después de aquella mañana las cosas volverían a como siempre debieron estar, Rick Hunter con las fuerzas bastante mermadas, hizo su maleta y se reinstaló en su recamara con su esposa.
Esa misma noche durante el "Baile de los Cenicientos", el Almirante Donald Hayes y el Capitán Gloval conocerían a Helen y a Irinia, unas hermosas mujeres, para su edad por supuesto, Lisa y Rick solo estuvieron un rato para dejar el "Viejitos Night" como después fue bautizado dicho baile, y que el Almirante y el Capitán disfrutaran de la noche.
Rick y Lisa se volvieron a amar desenfrenadamente, Lisa le comentó de su sueño y Rick solo atino a decir en medio de sonoras carcajadas…
− Tu crees que alguna mujer en el universo este dispuesta a compartir a su hombre con otras mujeres, primero se acaba la existencia antes de que eso pase, además Kim y Vanessa yo solo las veo como compañeras de batalla, son hermosas no lo niego, pero no te llegan ni te llegarán jamás ni a los talones, además eso del T.U.C.L.H. me parece una burrada, pero en fin, estoy feliz de tenerte de vuelta mi preciosa "comadreja".− Fue lo que le dijo Rick a Lisa al tiempo en que empezó a pasar sus manos por las caderas de Lisa y sus bocas se unieron en el preámbulo de una noche de pasión.
Día 7…
A eso de las siete de la mañana unos fuertes golpes despertaron a Rick y a Lisa, Rick se puso su bata de vestir y se dirigió a la puerta, al abrirla la sorpresa no se hizo evidente, Max Sterling estaba en compañía de una mujer zentraedi con los cabellos verdes, Rick solo atino todavía medio dormido a decir…
− ¿Qué sucede Max? , tienes algún problema, y ¿Quién es ella? − Preguntó un atontado Rick al tiempo en que se frotaba los ojos y lanzaba un bostezo gigantesco.
− Jefe ella va a ser mi esposa, y quiero decirle que es una zentraedi y estoy totalmente enamorado de ella.− Dijo Max con una sonrisa y segundos después tomó a su novia de la cintura y ambos se plantaron un beso cariñoso.
− Ah pues felicidades Max y vuelve más tarde.− Fue lo que dijo Rick al momento de cerrar la puerta y dar unos pasos cuando su mente procesó toda la información y rápidamente volvió a abrir la puerta y metió a ambos de un jalón a su habitación.
− ¡Cómo que te vas a casar! Y ¡Cómo que ella es una zentraedi!, empieza a responder Max.
Lisa se acercó a escuchar aquella conversación y se sentó al lado de Rick.
Después de un rato en que ambos les explicaron lo del parque y del porqué ella era una zentraedi, Rick y Lisa les dieron todo su apoyo, pero para celebrar aquella unión requerían de la autorización del Almirante Hayes y del Capitán Gloval.
Ambas parejas estuvieron conversando un rato, al tiempo en que los cuatro fueron a buscar al Almirante Hayes y al Capitán Gloval, a ambos los encontraron muy bien acompañados y después se pusieron a platicar todos.
Aquel sería sin duda un evento memorable, además Miriya estaba dispuesta a ayudar en lo que fuera necesario para la supervivencia del SDF-1.
Continuará en… "Capítulo 5 "Una boda loca y el Holocausto Zentraedi".
Nota Autorial: Gracias a todos por sus reviews, este capítulo es un poco más del área de romance, pero la boda será algo espectacular empezando por las despedidas y el último ataque del T.U.C.L.H, nos vemos pronto, un saludo a todos.
