Capítulo 6.- El Holocausto Zentraedi.
Después de que la fiesta terminó, Rick y Lisa se regresaron a su cuarto a descansar, según ellos, lo único que lograron fue que Rick terminara durmiendo en el sillón y Lisa en la cama.
Eran tan tercos ese par, que la verdad, dar su brazo a torcer no era una opción de momento.
Ambos realmente no pudieron dormir, si bien es cierto que tenían sus momentos de enojo, también era cierto que no podían estar el uno sin el otro.
En un momento en que ambos dejaron su orgullo de lado, ambos se pusieron de pie y se abrazaron, lloraron y ya saben en que terminó aquello.
Sin embargo no todo era felicidad, un mosqueado Donald Hayes no podía conciliar el sueño, al tener de vecinos a unos recién casados no era algo que realmente ayudara a relajarse en absoluto, y menos cuando uno de esos vecinos era una zentraedi loca y muy cachonda…
Donald Hayes nada más miraba por el ventanal al espacio y resoplaba, los ruidos provenientes de la habitación de los Sterlings no eran algo que desconociera, sin embargo los gritos si lo estaban desesperando…
− ¡MAS RAPIDO! , ¡MÁS FUERTE!− gritaba Miriya.
Max estaba ya solamente delirando, le parecía que estaba en el cielo, Miriya como no quedó satisfecha con su primer encuentro sexual le exigió tres repeticiones al pobre Max, eso hubiera sido lo de menos, pero de un momento a otro se empezaron a escuchar latigazos que lograron que Donald Hayes se pusiera de pie y fuera a tocarles a sus vecinos, después se arrepentiría de haberlo hecho…
Unos fuertes golpes a la puerta de los recién casados lograron hacer que la guerrera zentraedi se levantara hecha una furia y se vistiera con un traje de plástico negro, tomara su látigo y fuera a ver al insolente que se había atrevido a interrumpirlos…
Cuando la puerta se abrió, Donald Hayes pensaba que estaba en el mismo infierno, frente a el, vestida con un traje negro de plástico ceñido al cuerpo, con un cinto color plata y una máscara negra del mismo material que el traje se encontraba Miriya, que lo veía con unos ojos que lanzaban fuego.
Donald Hayes se asustó, sin previo aviso Miriya comenzó a azotar el látigo contra el piso, como pudo se fue corriendo en busca de Lisa y de su "yerno incomodo", no quedaba de otra, sabía que Rick era el jefe directo de esa loca que todos conocían como Miriya.
Detrás de un asustado Almirante Hayes, una Miriya que iba azotando el látigo cada tres metros y gritándole improperios al Almirante, logró que todos se pusieran de pie y fueran a ver al pasillo lo que sucedía.
Donald Hayes estaba vestido con un pijama color azul y andaba en sandalias con correa, iba como si lo persiguiera el mismo diablo, detrás de el estaba una Miriya vestida de una sadomasoquista, Max más atrás y ya sin aliento iba vestido con un pantalón de mezclilla y una camisa sin mangas y tenis, la persecución estaba siendo observada por todos, en lugar de ir en rescate del Almirante simplemente le empezaron a gritar "COBARDE, NO LE SAQUE, ZACATITO PARA EL CONEJO" y varios improperios más.
Aquella persecución se sostuvo durante unos minutos hasta que por fin hizo su aparición "SuperRick", y no porque fuera un superhombre sino porque al burro se le olvidó y salió con sus boxers de "superman" de color naranja, con una playera que decía "ESTOY COMO QUIERO" de color morado y letras negras, unos calcetines cafés y unas sandalias color celeste.
Nada más con verlo Miriya cesó su cacería del Almirante Hayes, ver a Rick así no era común, el Almirante Hayes también se quedó con los ojos desorbitados, todo estaba en completo silencio hasta que unas voces provenientes de la demás gente los sacaron a todos de su trance…
− Miren una mariposa mañanera.−
− Una caja fuerte.−
− Se me hace que si es.−
− ¡DEJEN DE DECIR BURRADAS!.− Bufó Rick ante más carcajadas.
− ¡HASTA CREES!, Mírate nomás, a cualquier diseñador de modas le daría un infarto al verte, te ves ridículo.− Le dijo con toda franqueza Roy Fokker a un Rick que hasta que escuchó esas palabras se dio cuenta de su facha.
Rápidamente se fue a su cuarto de la vergüenza en medio de todas las risas de los presentes, Donald Hayes, una vez que se le pasó el susto, reprendió de una manera muy poco ortodoxa a Miriya y a Max, todos se retiraron a tratar de dormir un rato ya que había trabajo al día siguiente.
Los días transcurrían sin ninguna novedad, sin embargo Lord Dolza estaba decidido a destruir la tierra, llevaron a cabo la transposición espacial.
Exedore fue a hacer negociaciones con el SDF-1, Minmei iba a cantar a favor de la victoria del SDF-1 y de la supervivencia de la especie humana, sin embargo apenas después de que el gran cañón hizo su único disparo y la lucha comenzó, surgió algo que la verdad lograría que hasta al más sensato se le "botarán los tornillos"…
−¡ PERO QUE ESTAS HACIENDO, GRANDISIMO TONTO! − Rugió con todas sus fuerzas Lisa Hayes al ver que su "Amado Esposo" se la pasaba según ella haciendo malabares y piruetas.
− ¡NO TE METAS DONDE NO TE INCUMBE, COMADREJA PARLANCHINA! − Se la devolvió con todas sus fuerzas Rick Hunter a su "Princesa".
Parecía como si un milagro hubiera acontecido, la pelea cesó de momento, las naves se quedaron estáticas, nadie hacía un solo movimiento, la guerra entre esposos y novios dejaría secuelas terribles durante muchas generaciones…
− ¡COMO TE ATREVES A FALTARLE EL RESPETO A TU SUPERIOR! − Bufó Miriya, ya que su disciplina militar no le permitía faltarle el respeto a sus superiores.
− ¡MIRA QUIEN HABLA! , La que respeta a su marido, que para efectos prácticos es tu superior inmediato, o me equivoco señora Sterling.− Contestó Rick bastante enojado.
− Rick por favor, no ahora, no vayas a salir con tus "reglas de la vida según RHRF".− Dijo Max al tiempo en que se mordía la lengua, acababa de revelar un secreto que haría que cierto número de mujeres tanto humanas como zentraedis perdieran el control…
− ¡CIERRA EL PICO MAX! − Ahora fue el turno de Roy Fokker de salir a la defensa de los hombres, porque esas reglas iban a causar grandes daños.
− ¿De qué reglas están hablando caballeros?.− Fue el turno ahora de Claudia de preguntar.
− Nada mi cielo, ya sabes Max y sus ocurrencias.− Dijo en un tono bastante nervioso el Comandante Fokker, sabía que si esas reglas eran reveladas sería el fin de él y de Rick.
− ¡QUE OCURRENCIAS NI QUE NADA!, Algo se traen entre manos y lo puedo sentir.− Fueron las palabras de Miriya al tiempo en que un destello sumamente peligroso emanaba de sus ojos.
En la flota dirigida por Azonia que a estas alturas estaba entre si unirse al SDF-1 o destruir a todos los hombres zentraedi, estaban atentas al igual que Lord Dolza y compañía…
− ¡DE QUE SE TRATA TODO ESTO RICHARD HUNTER!, algo hay entre ustedes los hombres, las mujeres hemos sentido como han cambiado rápidamente de parecer en los últimos días.− Replicó Lisa Hayes al darse cuenta de que su esposo se había vuelto bastante rebelde y respondón.
− Nada importante mi cielo, son simples cosas de hombres que las mujeres difícilmente entenderían.− Dijo un Rick un tanto nervioso.
− Yo creo que si es importante, de hecho llevan sus siglas y por algo las tiene, de que se trata todo esto Rick.− Dijo una Lisa Hayes en un tono bastante peligroso.
Total que después de un rato, en que todas las mujeres comenzaron a hacer comentarios, finalmente fue Max el que dio a conocer las mentadas reglas…
"Regla #1: Nunca dejes que tu mujer te domine ni chantajee, Regla #2: Por mandato divino son los hombres los que mandan, Regla #3: En todo escalafón de mando siempre arriba están los hombres, Regla #4: Nunca olvides las tres primeras reglas."
Las mentadas reglas solo hicieron que la armada femenina zentraedi se volcara en contra de los hombres zentraedis, Lord Dolza les exigió que se rindieran y a cambio recibió ciertos comentarios que dejaron a todos helados…
− Y a ti quien te preguntó cabeza de huevo.−
− Ya nos hartamos de que siempre seamos relegadas, exigimos nuestra independencia.−
En ese momento se lanzaron contra la fortaleza espacial de Lord Dolza, Dolza sabía que era cuestión de tiempo antes de que las mujeres zentraedis fueran eliminadas, pero no contó con la oportuna participación de Miriya Parino, que como siempre solo le echa más gasolina al fuego…
− Haber bola de buenos para nada, si los hombres zentraedis quieren tener a todas las mujeres zentraedis con ellos y disfrutar de noches de pasión completas, déjense de boberías y apoyen al SDF-1, se los digo, van a disfrutar de lo lindo.− Comentó una Miriya Sterling al tiempo en que todas las naves se fueron en contra de la fortaleza de Dolza.
El SDF-1 ya no entró en combate, con las puras mujeres y hombres zentraedis bastó para hacer explotar la nave de Dolza, al final quedaron más o menos equilibrados los hombres y las mujeres, por desgracia para todos el planeta tierra había sido arrasado, miles de millones habían muerto en una guerra espantosa y ahora había que empezar a reconstruir todo el planeta.
En la mente de todos había gran incertidumbre, la tarea se veía titánica, pero por la otra estaban las fieras, las mujeres militares quedaron paralizadas del coraje, al saber las reglas de la vida, sobre todo Claudia y Lisa, quienes eran las respectivas parejas de los creadores de dichas reglas.
Definitivamente a Rick Hunter le iba a ir muy mal, ahora que por fin contaba con algo de apoyo de Donald Hayes de nada le sirvió, la venganza de Lisa Hayes sobre su esposo fue terrible.
A Rick Hunter lo tuvieron en "cuarentena" por espacio de dos meses, en la casa tenía que dormir en el sillón del recibidor, Lisa no le cocinaba, no le lavaba la ropa, apenas y se dirigían la palabra, y para rematarla tenía de vecinos al Almirante Hayes y su prometida y al Capitán Gloval.
A Rick le empezó a afectar la falta de sexo con Lisa, traía un humor de los mil demonios, batallaba para dormir, cuando quería hacer las pases con Lisa esta le daba la espalda, en fin, finalmente Rick se soltó a llorar en una banca del parque en Nueva Macross, sin embargo estos supuestos castigos solo lograron hacer que Rick se empezara a amargar y tratara a todos con la punta del pie, el Almirante Hayes habló fuerte con su hija pero esta no daba su brazo a torcer, fue cuando Donald Hayes dijo algo que cimbró a Lisa en lo más profundo de su corazón…
− Si sigues con tu terquedad, y con tu supuesto castigo, lo único que vas a lograr son dos posibles caminos que tomará Rick, el primero que se divorcie de ti y se vaya con otra u que tome algún vicio, y no estoy dispuesto a tener bajas en el ejercito y menos con la calidad que tiene Rick, o se ponen ambos a platicar y arreglan su situación, o sino déjalo libre para que sea feliz con otra mujer, porque te lo advierto Elizabeth Hayes, aún que seas mi hija, si Rick Hunter cae en algún vicio por todo esto, tu serás la primera en ser dada de baja del ejercito.− Sentenció categóricamente Donald Hayes al tiempo en que le indicaba a Lisa que abandonara su casa.
Lisa se fue llorando a su casa y siguió llorando mucho rato más, se dijo a si misma que esa misma noche iba a arreglar las cosas con Rick, pero Rick nunca llegó a su casa.
Y así siguieron muchas noches más, Lisa se dio cuenta de que la ropa de Rick ya no estaba en el closet, lo primero que hizo fue irse a la base haber si alguien tenía razón de el, ya que cambió su turno para no coincidir con su esposa y para cuando llegaba su turno el de Rick ya había terminado.
Finalmente luego de varios días finalmente la otrora pareja famosa del SDF-1 logró coincidir en una tarde, sin embargo el recibimiento que Rick le dio a Lisa no fue para nada cordial, sino más bien frío…
− ¿En qué te puedo servir Lisa? − Dijo un Rick en un tono bastante frío que le caló a Lisa en lo más profundo de su corazón.
− Rick necesitamos hablar.− Dijo una Lisa con lágrimas en sus ojos.
− No tengo bienes, no tengo dinero, lo único que me queda es mi trabajo, porque la mujer que creí que me iba a hacer feliz me dejó de amar y me trata como si fuera un perro, yo también tengo dignidad y valgo como hombre, ya no hay nada de que hablar, estoy viviendo con Roy en su casa, no pienso volver a la que alguna vez fue mi casa, busca un abogado, quédate con todo, y perdón por todo este tiempo en que te hice sufrir, quiero el divorcio, eso es todo lo que tengo que decir, además me voy de Nueva Macross, pedí mi transferencia a Ciudad Monumento, que seas muy feliz y que encuentres a alguien que en verdad te haga feliz, por mi parte es todo, nos vemos el día del divorcio.− Sentenció Rick Hunter al momento en que dio vuelta y se alejó de los hangares.
Lisa Hayes cayó sobre sus rodillas hecha un mar de lágrimas, cuanto daño le había hecho a Rick, como pudo se levantó y se dirigió a su casa.
Como si fuera una broma mal intencionada, todos comenzaron a odiar a la Capitana Hayes. Las mujeres del puente le decían hasta de que se iba a morir, los siguientes días fueron un tormento para Lisa, finalmente llegó el día en que firmaron el divorcio y Rick se marchó para siempre de Nueva Macross.
Lisa Hayes cayó en una fuerte depresión, tanta fue su terquedad que mandó al amor de su vida lejos de ella, Donald Hayes por su parte al ser su padre, no le quedaba de otra sino tratar de consolar un poco a su hija, los únicos que veían de vez en cuando a Rick eran Roy y Máx.
Un día fue Lisa a casa de Roy porque necesitaba saber que había pasado con Rick, y lo que siguió fue algo que hizo que Lisa se desmayara…
− Siento mucho tener que decirte esto Lisa, pero es mejor que lo sepas por mi y no por terceros, han pasado ya cerca de un año desde que Rick y tú firmaron el divorcio, el pensó que ibas a reaccionar y que en pleno juzgado ibas a decir que lo amabas y que no ibas a firmar, sin embargo como no lo hiciste Rick se fue y ya hay alguien más, lo siento.− Dijo Roy al tiempo en que se apresuró a ir a atrapar a Lisa que se desmayó.
Horas más tarde Lisa despertó y vio a Claudia a un lado de ella.
− ¿Qué me pasó Claudia? − Dijo Lisa antes de recibir una fuerte cachetada por parte de Claudia.
− ¿Por qué me pegas? −Dijo una Lisa al tiempo en que se sobaba la mejilla.
− Eres una tonta, una bruta, de que te sirve ser la capitana si no puedes enfrentarte al amor, deja de estarte compadeciendo sino te voy a dar otra, ve por Rick y pídele perdón por todo lo que le hiciste, donde hubo fuego cenizas quedan, lo que tuvieron ambos no fue casualidad, o arreglas las cosas con Rick y se vuelven a casar o mejor hubieras deseado haber muerto cuando fuiste capturada por los zentraedi en comparación a lo que te voy a hacer, quedo claro.− Sentenció una Claudia al tiempo en que se dio la media vuelta y se retiró de la habitación.
Dicho y hecho, a primera hora de la mañana Lisa se fue con Roy en un biplaza hacía Ciudad Monumento, apenas llegó y se encontró a Rick en medio de los pilotos miembros de su escuadrón…
− Y nuestro vuelo tiene que ser perfecto, recuerden que el Almirante Donald Hayes vendrá la siguiente semana para ver como va su entrenamiento, no le fallen al Almirante, estamos todos de acuerdo.− Dijo Rick al tiempo en que todos dijeron al unísono SI.
Lisa con paso temeroso se fue acercando poco a poco hacía donde estaba Rick, este al ver a su ex esposa se sorprendió bastante y fue a donde ella venía…
− ¿Qué haces aquí Lisa? − Dijo un Rick bastante sorprendido, había pasado casi un año desde la última vez que la había visto en aquel lugar endemoniado conocido como juzgado.
− Vine porque ya no puedo vivir sin ti, Rick lo siento de verdad, te traté muy mal, mi corazón esta hecho pedazos, te necesito Rick, dime por favor que existe al menos una pequeña esperanza de que me perdones, por favor.− Dijo Lisa al tiempo en que gruesas lágrimas descendían por sus mejillas.
− No hay nada que perdonar Lisa, lo hecho, hecho esta, yo también tuve mucha culpa en lo que sucedió, pero no puedo volver contigo Lisa, primero porque mi lugar esta aquí en monumento y segundo porque estoy a dos días de casarme, es una verdadera lástima que me digas todo esto en este momento, yo ya arreglé mi corazón Lisa, arregla el tuyo, si en verdad me amas quiero que me acompañes a mi boda pasado mañana.− Dijo un Rick al tiempo en que Lisa soltaba más lágrimas.
Entre sollozos solo atino a preguntar que quien era la afortunada, Rick le dijo que lo acompañara.
Subieron a un jeep militar y se fueron a la colonia militar de Ciudad Monumento, que era muy parecida a la de Nueva Macross, llegaron a una casa y Rick sacó la llave, ambos entraron y se sentaron en el recibidor, minutos después entró la que sería la "Señora Hunter", la cara de sorpresa primero y rabia después de Lisa solo hicieron más tenso el momento…
− ¡MISERABLE PERRA MALDITA!− Fueron las palabras de Lisa.
− Gusto en verla Capitana Hayes, cuanto tiempo sin vernos, como va todo en la base de Nueva Macross desde que ya no estoy.− Comentó con una sonrisa KIM YOUNG.
− ¡Con razón pediste tu cambio tan repentino hacía Ciudad Monumento! Que falsa y traicionera eres, maldita, lo único que querías era separarme de Rick desde un principio.− Dijo una Lisa llorando del coraje.
− Me perdonas Lisa, pero la única responsable de lo sucedido eres tú y solamente tú, yo me acerque a Rick cuando ya estuvo divorciado de ti, y si no me crees pregúntaselo tu misma.− Respondió serena Kim ante la furia de Lisa.
− Es eso cierto Rick, en verdad Kim se acercó después de que nos divorciamos.− Preguntó una Lisa temerosa de que fuera cierto lo que Kim dijo.
− Así es Lisa, y todo comenzó hasta que estuve en Ciudad Monumento, por lo pronto solo espero que por el amor que me tenías nos acompañes a ambos pasado mañana a nuestra boda y que tu te dediques a ser feliz, amigos todos nuevamente.− Dijo Rick al tiempo en que Kim se acercó a el y le plantó un beso muy apasionado.
Lisa se sentía morir, aquello era demasiado, ya resignada a que había cometido un grave error solo le quedo irse a la base a su habitación provisional y llorar, ya no había más, había aventado con sus propias manos y actitudes a Rick a brazos de otra mujer.
Finalmente la boda se llevó a cabo, al momento de declararse amor eterno Lisa simplemente sollozo, no pudo llorar porque no le quedaban lágrimas, a un lado de ella su padre Donald Hayes la apretaba contra si tratando de confortarla, más sin embargo no había consuelo alguno para la otrota poderosa e inquebrantable Lisa Hayes.
Un año después…
−¡VAMOS KIM TU PUEDES, ES EL ULTIMO EMPUJON!.− Decía un Rick Hunter a su esposa Kim.
Finalmente vino al Mundo Roy Gerald Hunter que empezó a llorar para alegría de sus padres.
Lisa Hayes no se volvió a casar ni a traer novio siquiera, solo se dedicaba a su trabajo y sus diversiones se reducían a cuando el Almirante Hayes y Helen su prometida la invitaban a cenar o a ir a algún lado, Claudia Grant y Roy Fokker pronto iban a casarse y Max y Miriya estaban esperando un bebe, la vida le había cobrado muy cara la factura a Lisa que con el paso de los días se amargaba más y más.
Dos años después…
Rick y Kim tuvieron dos hijos más, Bernard y Alexandra, sin embargo Kim se empezó a quejar de fuertes dolores y su salud rápidamente empeoró, le detectaron un cáncer cervicouterino que rápidamente se le expandió a los senos y a los pulmones, en su lecho de muerte y con sus últimos suspiros sólo atino a decirle a Rick…
− Cuida a nuestros hijos y vuelve a tu destino original, es Lisa la mujer que te hará feliz, no me arrepiento de estos tres años que duramos casados ni de nuestros hijos, pero mi tiempo ya se terminó, se feliz y cuídate mucho.− Fue lo último que dijo Kim antes de perder su último aliento y morir.
Rick lloró desconsoladamente, el funeral de Kim estuvo muy pesado, Rick estaba deshecho, sin embargo aún y cuando todavía tenía rencor en su corazón en contra de Kim Young, pudo más el amor que tenía por Rick que todo lo demás, Lisa fue y lo consoló, pasados unos días Rick y Lisa se hicieron novios y comenzaron de nuevo su romance.
El cambio en Lisa fue total, se volvió una persona dulce, sonreía, les agarró mucho cariño a los hijos de Rick, afortunadamente ninguno se parecía en nada a Kim Young, todos eran unas copias de Rick.
Pasados ocho meses Rick y Lisa volvieron a casarse pero ahora si en la Iglesia, Donald Hayes pudo por fin entregar a su hija, claro que nunca falta el oportunista o una loca zentraedi que hace comentarios fuera de lugar en lugares inapropiados, estaban todos aplaudiendo una vez terminados los votos cuando Miriya habló pensando que nadie la iba a escuchar, pero todos guardaron silencio…
−¡AL FIN, FINALMENTE A LISA LE VAN A DAR SU MANTENIMIENTO Y SE LE VA A TERMINAR SU MAL HUMOR!− Dijo una Miriya al tiempo en que todos voltearon a verla.
Lisa y Rick se pusieron como tomates, al Sacerdote se le subieron los colores al rostro, a Máx le quería dar un infarto, Roy y Claudia estaban botados de la risa, al Almirante Hayes le daban ganas de enviar al calabozo a la zentraedi, finalmente no teniendo explicación y como es costumbre a respuestas estupidas cuestionamientos estupidos…
− ¿Qué tiene de malo lo que dije?, no me van a negar que es algo muy padre, Máx y yo por ejemplo lo hicimos antes de venir.− respondió Miriya con toda serenidad antes de que a todos se les escurrieran gruesas gotas de sudor.
El Sacerdote terminó la misa rápido y todos se fueron a la fiesta, una fiesta que sería recordada por muchos por todos los desastres que sucedieron…
Para comenzar nomás los novios venían bajando las escaleras cuando Lisa sin querer pisó su vestido y ahí van Rick y ella escaleras abajo.
Todos estaban bailando sueltos, en varias filas, cuando una pobre desafortunada tuvo el error, ya que estaba de espaldas, de pisarle el vestido a Miriya, como se han de imaginar toda la falda de su vestido se vino abajo revelando que Miriya tenía solamente una diminuta tanga que cubría solo lo esencial.
En respuesta Miriya le dio un fuerte golpe a la desdichada y las amigas de esta se fueron en contra de la zentraedi, total como muchos ya andaban con mucho alcohol encima empezaron a salir las frustraciones de cada uno...
Varios se fueron en contra de Roy Fokker, otros en contra de Rick Hunter, a los únicos que no se atrevieron a tocar fueron al Almirante Hayes y al Capitán Gloval, el resto terminó en una trifulca que daba pena.
Muchas mujeres terminaron sin vestido y vestidas solamente en su ropa interior, Rick y Lisa acabaron todos moretoneados, no se diga de Roy y Claudia, a Max le rompieron los lentes, a Miriya la desmayaron cuando le estrellaron una botella en la cabeza y la tuvieron que hospitalizar, total aquello que prometía ser una buena fiesta terminó siendo una batalla campal que terminó con mucha gente en la cárcel, y todavía adentro se agarraron con los policías y otros detenidos.
Al día siguiente en la base de Nueva Macross un encolerizado Donald Hayes y un furioso Henry Gloval reprendían a la que se suponía era su gente de confianza…
−¡QUE VERGÜENZA!, no es posible que se comporten como adolescentes, esto que hicieron anoche no tuvo piedad de Dios, por lo pronto están todos suspendidos por tres días y sin goce de sueldo, y regresando como castigo para que se eduquen, todos y cada uno de ustedes hará labor social en la ciudad.− Les dijo un Donald Hayes en un tono que daba miedo.
− Y eso no es todo, alguien más que vuelva a estar en una pelea y queda expulsado de por vida de la milicia.− Fue ahora el turno de Henry Gloval de hablar.
Todos se fueron a sus respectivas casas con la cola entre las patas, Rick y Lisa se volvieron a amar apasionadamente como lo hicieron alguna vez no hacía mucho.
Así pasaron los meses y no se veía trazas de que Lisa quedara embarazada, estos problemas ahora si los discutió con Rick, cuando Lisa le comentó que quería tener hijos Rick no se opuso, era lo justo, aún que lidiar con otro miembro más era algo titánico no le podía quitar su derecho a Lisa a ser madre.
Pero no todo en la vida es felicidad, resultó que tras varios análisis Lisa no podía tener hijos, esto entristeció bastante a Lisa que se ponía a llorar en las noches, sin embargo una charla que tuvo con Rick le devolvió el ánimo…
− Lisa, el que no puedas tener bebés no significa que no te ame, te amo por quien eres, por lo que eres, eres mi esposa, te amo tanto como a mis hijos, pero mis hijos un día tendrán que echar las campanas al vuelo, Roy y Bernard algún día conocerán a alguna mujer parecida a ti, con tu encanto, con tu amor, tu compasión y tu ternura, y tu y yo seremos historia, Alexandra por su parte conocerá a algún hijo de toda su madre que habrá de hacerla feliz y de paso sacarme muchas canas.− Comentó un Rick al tiempo en que abrazaba a Lisa.
− A que sobreprotector salió mi esposo, no hay padres que tengan canas por sus hijas, son porque se hacen viejos.− Comentó una Lisa con una sonrisa de esas que aniquilan.
− Si como no, si tienes dudas nomás pregúntale a tu padre como le fue cuando tu eras adolescente.− Le respondió Rick con una sonrisa que desarmó a Lisa y que fue el preámbulo de otra noche de pasión.
Viéndole el lado positivo a la situación, Rick y Lisa se continuaron amando desenfrenadamente, total Lisa no podía quedar embarazada y eso lejos de incomodarlos les ayudó a que su intimidad de pareja fuera libre y sin preocupaciones.
Donald Hayes, Henry Gloval y Roy Fokker contrajeron nupcias y al poco tiempo Claudia anunció su embarazo.
Sin embargo la mala suerte no se quería ir, el Almirante Hayes iba tranquilo, relajado, sereno, como si el tiempo no corriera, cuando de pronto en pleno parque le salió un niño de una de las veredas y se lo llevó junto con la bicicleta a la fuente.
Rick y Lisa sacaron a sus hijos, toda vez que los niños empezaron a llamarla "Mamá", y esto enterneció el corazón de Lisa, llegó a amar a los niños de tal manera como si fueran suyos, sin embargo ese día que fueron a una feria Rick traía a los dos niños y Lisa a la niña, total se subieron a los caballitos y el caballito de Rick no resistió el peso de este y se dobló, ahí va nuestro intrépido piloto de cabeza al suelo y quedó inconsciente, afortunadamente no hubo lesiones.
A otros que les pasaron la mala suerte fue a los Sterling, Max estaba cargando a la niña para que se durmiera, porque en palabras de el "Hoy Toca" su noche de pasión con Miriya, sin embargo pasó muy cerca de unos jarrones que compró Miriya que eran de porcelana antigua, ajá, resultó que eran de plástico pero la hicieron mensa como se dice, apenas tocó la niña los jarrones y ahí va todo el mugrero al suelo, y al querer recoger Max se levantó muy de prisa y se descalabró con el filo de la repisa.
Y eso no fue nada, la mala suerte finalmente tuvo su fin, pero le costó la vida a alguien muy querida, en teoría claro, a Minmay se le vino abajo el escenario todo porque a un bruto se le olvidó atornillar bien varias cosas, cuando los rescatistas quisieron salvarla fue demasiado tarde, la noticia se esparció rápido y el mundo le dedico un minuto de silencio a Minmay.
30 años después…
"BESO, BESO, BESO" gritaban todos entusiasmados, hasta el ex Almirante Hayes y ex Almirante Gloval, se conmemoraban los 30 años de matrimonio de Richard Hunter y Elizabeth Hayes, ambos ya canosos, con sus arrugas y patas de gallo, pero ambos muy felices, Roy, Claudia, Max y Miriya estaban presentes con sus respectivas familias, Miriya cumplió lo que le dijo el día de su boda a Max y sus sesiones amorosas se transformaron en una docena de hijos, Roy y Claudia tuvieron cinco hijos y muchos de los hijos de los héroes de la guerra contra los zentraedis ya estaban casados, Rick y Lisa cada día que pasaban se amaban más, obviamente la maquinaria interna de ambos empezó a fallar, y aquellas míticas sesiones de amor que tenían poco a poco se empezaron a reducir, sin embargo como decía Rick en tono de broma "Uno pero bien dado".
Así transcurrió la fiesta, Miriya con canas se veía elegante, los hijos varones de Rick se casaron con dos hijas de Max y Miriya, la hija de Rick Hunter se casó con un militar joven que estuvo bajo las ordenes de Rick.
Rick y Lisa eran unos felices abuelos, la vida les dio lecciones muy duras, como esos cuatro años que estuvieron separados, que sin embargo el fruto de esos cuatro años no hacían más que hacer que el corazón de Lisa palpitara sin control, el ver a sus hijos felices era algo que no tenía precio, con el tiempo perdonó a Kim Young por lo que hizo al robarle a Rick, pero si no fuera por ella no tendría la oportunidad de disfrutar a esos chiquillos que ahora eran adultos ni a sus nietos, con una mirada al cielo y sonriendo le dijo a Kim en donde quiera que se encontrara…
"Gracias por todo, en su momento te maldije pero sin ti, nada de lo que vivimos los últimos 30 años hubiera sido posible, se que Rick me hubiera amado de todas maneras, pero la alegría y las travesuras que nos hicieron pasar tus hijos y mis hijos no las cambio por nada, por algo suceden las cosas y Dios por algo así quiso, descansa en paz, AMIGA".
Lisa soltó una lágrima al tiempo en que Vanesa Leeds y Sammy Porter se acercaron a ella y le dijeron…
− Nosotras también la extrañamos, pero la vida continua, vamos a seguir celebrando.− Dijeron al unísono Vanesa y Sammy.
La fiesta terminó y Rick y Lisa salieron un momento al jardín a ver las estrellas y a respirar el aire fresco, ambos comenzaron a recordar lo que había sucedido tantos años ya, ambos se reían nomás de recordar todo lo que sucedió, y recordaron los momentos amargos, los pleitos, los malos entendidos, los cuatro años de matrimonio de Rick con Kim, de cómo aquel abrazo en el velatorio más las últimas palabras de Kim, avivaron la chispa del amor en los corazones de ambos, de todas las travesuras que les hicieron sus hijos y todas las preocupaciones que tuvieron que pasar.
Rick y Lisa se dieron un beso apasionado antes de ir a su lecho de amor, sin embargo antes solo voltearon al cielo y dijeron al unísono…
¡DIOS MIO QUE ESTAS EN EL CIELO, DEFINITIVAMENTE, DESPUES DE TODO LO QUE PASAMOS, EL MATRIMONIO NI EL MISMO DEMONIO!
FIN.
Nota Autorial: Robotech/Macross en propiedad privada, esto es solo por diversión.
Muchas gracias a los que amablemente dejaron un review, ojala les haya gustado esta historia, no va a haber "La Familia Hunter-Hayes" por eso cambie un poco el final de la historia, pero están en proceso los capítulos restantes de "Los Milagros del Amor" y una historia o mejor dicho una parodia que se titulará "El Perfume del Amor" en la cual Rick Hunter por sentirse solo recurre a una yerbera que le hará un perfume que enamorara a cualquier chica que el quiera, ocasionando una guerra sin cuartel entre Lisa Hayes, Lynn Minmei, Kim Young, Vanessa Leeds y Sammy Porter por tratar de ganar el corazón de Rick Hunter.
Saludos y muchas gracias por tomarse un momento para leer.
Nos vemos pronto.
