Capitulo uno : cáncer?!?....
- Uesugi-san, lamento informarle que lo que usted tiene, no es gripe…
-entonces? –pregunto, con su habitual tranquilidad
- usted – hizo una pausa que no le agrado al escritor – usted tiene cáncer de pulmón…- dijo el medico con cierta turbación, haciendo otra pausa mas breve que la anterior – lo bueno es que lo detectamos a tiempo, ya que apenas parece haber pasado de la fase inicial a la intermedia, lo que significa que aun tiene unas altas posibilidades de curarse
- curarme…- dijo con la mirada perdida, entre impresionado y despreocupado el mismo tiempo, no es que no le importara, simplemente estaba pensando en que le diría a Shuichi, mejor dicho como se lo diría… – como? – pregunto casi de forma involuntaria, mientras volvía a toser
- vera, existe un tratamiento, que aunque es practicado aquí en Tokio, yo le recomiendo que lo tome en Estados Unidos, ya que este tipo de cáncer es bastante delicado
- Estados Unidos – repitió, como queriendo escuchar que le corrigiera y le dijera otro lugar, pero nada de eso sucedió, continuo - cuanto dura el tratamiento?
- en su caso, entre dos y tres años, varia según la capacidad de recuperación del paciente, incluso puede durar menos…- agrego para convencerlo
- podría pensarlo y darle mi respuesta después – dijo poniéndose de pie, dispuesto a salir del consultorio
- claro, solo le recomiendo que no se lo piense mucho, ya que en estos casos, el tiempo es oro.
- entiendo – dijo cerrando la puerta detrás de el
Subió a su auto y de forma automática saco la cajetilla, tomo un cigarro y lo llevo a sus labios, dándose cuenta de lo que estaba a punto de hacer, regreso el cigarro de nuevo a la caja y la aventó en el asiento trasero, arranco el auto y condujo en sentido contrario a la dirección de la casa, hasta detenerse delante del edificio de NG, bajo del coche y entro en el, subió al ascensor y presiono el botón del penthouse.
Una vez que se detuvo el elevador y abrió sus puertas salio de el y camino por el desolado pasillo hasta detenerse en la puerta, donde toco suavemente.
- Adelante – respondió la voz del otro lado de la puerta, la abrió – Eiri-san, sucede algo?
- estas muy ocupado? – pregunto, sentándose en el sofá del elegante despacho
- no, por que?, que sucede? – pregunto sentándose delante del rubio
- estoy enfermo – dijo levantado la mirada al techo
- E-Eiri?… - trataba de entender las palabras del escritor, dándose por vencido, trato de preguntar - de que estas…
- tengo cáncer… de pulmón
-que?!
- aun esta en fase media – dijo para tranquilizarlo
-y Shindo-kun lo sabe?
- no, así que no se lo digas –dijo mirando al productor
- se lo vas a decir?
- no – respondió fríamente
- debes decírselo…
- aun no –le corto - quiero es que guardes esto como un secreto, incluso a Mika
- esta bien, pero…
- quiero que me ayudes, necesito que investigues quienes son los doctores mas reconocidos en esto
- esta bien, te ayudare… - dijo aun impresionado por la reciente noticia
- bien entonces, me voy –dijo caminando a la puerta
- Eiri… seguro que estarás bien?
- …- solo asintió, para después salir del despacho de su cuñado
Camino lentamente hasta el auto, para después conducir hasta la casa, entro, percatándose del aroma del cigarro impregnado en todos lados, que no le había molestado hasta ahora, dejo su chaqueta en el respaldo del sofá y se sentó. Pensando en lo que le diría a Shuichi, no quería que el chico se preocupara y descuidara su carrera ahora que les estaba yendo tan bien; se sorprendió al darse cuenta de lo que estaba pensando, que pasaría con Shuichi si el se iba, sabia que el cantante estaba lo suficiente loco como para ir detrás de el, y se le decía la verdad, no se le despegaría nunca, pero también se sentiría mal de mentirle a la única persona que le aceptaba tal y como era, la única persona que le amaba, la única a la que el amaba…
- ya estor en casa!!! –el grito del chico le saco de sus pensamientos –Yuki!?
- no grites! – le regaño – estoy aquí
- perdón si te desperté – se disculpo cuando llego a la sala, sabia que cuando el escritor se encontraba en ese lugar, con las luces apagadas, era porque solía dormirse después de haber estado trabajando
- esta bien, solo cállate – el chico asintió y se sentó a su lado
- Yuki… - dijo llamando la atención del novelista
- que sucede baka? – dijo mirando al chico, quien le abrazo y hundió su cabeza en el pecho este, que aun se encontraba sorprendido, por la repentina acción del cantante
- te amo… -
