Capitulo dos : tiempo

Esa mañana Shuichi se levanto, como de costumbre, miro a su lado, solo que esta vez, no encontró al escritor, supuso que estaría trabajando ya, salio en su búsqueda pero no lo encontró, era extraño, pero desde hacia un par de semanas que estaba muy distante con el, incluso mas frío de lo habitual, no sabia la razón pero tampoco la quería preguntar, desayuno algo ligero y se cambio, miro la hora en el reloj y salio de la casa, ya se le hacia tarde para llegar a NG, donde como todos los días, K-san le obligaba a trabajar en las nuevas letras para el disco, sin embargo, las ideas ni la inspiración llegaban a el, ya que su mente se concentraba en el rubio de mirada dorada, que parecía estar harto de su presencia, sintió tristeza por ese ultimo pensamiento, que por duro que sonara, parecía ser cierto

- Shuichi? Shu-chan?! – el guitarrista trataba de llamar la atención del chico que se encontraba sumergido en sus pensamientos – tierra llamando a Shuichi… he!! Shuichi!!!

- Hiro?, que?…

- vaya hasta que reaccionas - dijo en tono triunfal

- ha, lo siento

- que, paso algo con Yuki?

- no…bueno, si…no importa, que querías? – pregunto el cantante, de modo que Hiro no le pudiera hacer ninguna pregunta

- nada en especial, solo quería saber si tenias algo –dijo refiriéndose a las letras – pero creo que no… - dijo con una sonrisa

- ha… lo siento, estaba en eso

- si claro, bueno sabes que si necesitas hablar cuentas conmigo – dijo saliendo del lugar

- Yuki…

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- todos los especialistas que encontré están es Estados Unidos, mira – dijo el productor, mostrándole una lista con varios nombres

- mmm, eso supuse, creo que de cualquier manera tendré que ir allá – dijo no muy convencido

- ya se lo dijiste?

- no y no se lo voy a decir, sabes que si lo hago querrá irse conmigo y eso seria tan malo para ti, como para el – dijo impresionado por sus recientes palabras

- el debe saberlo Eiri, tarde o temprano se enterara…

- prefiero que sea lo mas tarde posible – dijo levantándose del sofá y caminando a la puerta – debo irme

Salio del despacho del presidente y aunque no le gustaba, tomo el camino mas largo para evitar así, encontrarse con su amante, mientras bajaba por el ascensor, llamo al consultorio del doctor, tenia que decirle que aceptaba el tratamiento, aun cuando no sabia por que lo hacia.

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- ya volví!! –grito en la entrada, dejando sus cosas, para correr en busca del novelista, que se encontraba al frente de su portátil, este se levanto de su silla y se acerco a donde el chico estaba

- necesito decirte algo – dijo de pronto el escritor

- he? – dijo desconcertado

- Shuichi, necesito tiempo – la cara de sorpresa del cantante no se hizo esperar

- Yuki…porque?

- es solo que necesito algo de tiempo… para mi

-fue por algo que dije o hice, verdad? – dijo inclinando la cabeza de modo que el escritor no notara las lagrimas que comenzaba a salir de sus ojos

- no Shuichi, mírame –dijo mientras le obligaba a mirarlo y limpiaba una de las lagrimas que se asomaba por los ojos del chico

- esto no es tu culpa, es solo que necesito darme algo de tiempo, aclarar algunas cosas – Yuki vio como las lagrimas del chico caían por su rostro, sabia que, como siempre era culpa suya, pero esta vez, sabia que era para bien de el, prefería saber que lloro una vez mas por su maldita culpa, que saber que había sido quien le impidió hacer su sueño realidad, estando a un paso de conseguirlo

- bien – dijo el pelirosa, quien se acerco al escritor solo para rozar sus labios a modo de despedida, Yuki no esperaba tal reacción por parte del chico. Sin embrago, cuando se acerco a el, no pudo resistirse a alargar ese beso, beso que seria de los últimos que compartirían, por lo menos hasta que el tratamiento terminara.

Shuichi sitio como el novelista correspondía a su beso, con otro cargado de deseo, deseo que el también sentía, aunque sabia que las palabras de Yuki eran ciertas y que por mas que le rogara no lo haría cambiar de opinión, sabia que no había marcha atrás, sintió los brazos del escritor rodearle por la cintura, ofreciéndole el calor de su cuerpo, gesto al cual no se pudo negar, dejándose envolver en los brazos de aquel frío hombre, a quien tanto amaba.

La lengua de Yuki buscaba profundizar ese, que al inicio, era un tímido beso, encontrándose con la dulce lengua del cantante, enlazándose para no separarse, los brazos de Shuichi rodearon el cuello del escritor, impidiéndole huir, si es que así lo quisiera. Una de las manos del novelista busco la calida piel del chico por debajo de su playera, el roce era el mas delicioso que hubiera sentido antes, eran las caricias mas tiernas y excitantes que podía haber sentido.

Terminaron el beso, solo para poder tomar más aire y continuar donde se habían quedado, enredándose en otro sincero beso, las manos de Yuki seguían su camino por debajo de la ropa del cantante, evocando así los primeros gemidos del chico de cabello rosa, sus dedos jugaban con ambos pezones de este, mientras su boca abandonaba la del otro, descendiendo por el cuello de Shuichi, caminaban lentamente hacia la habitación, sus pies parecian saber a donde dirigirse sin necesidad de pensarlo y aunque su marcha era lenta, era el camino mas dulce que podían recorrer, sabiendo que seria de las ultimas veces que lo harían, la primera prenda en caer fue la playera del cantante, seguida de la camisa de Yuki.

Entraron en la oscura habitación, caminando hasta que toparon con la cama, donde se dejaron caer suavemente, las inquietas manos de Shuichi pararon en el pantalón del escritor, para liberar así, el ya despierto miembro de su ex-amante, mientras el pantalón del chico era retirado con suma tranquilidad.

Una vez mas contemplaron sus cuerpos desnudos, brillando a la tenue luz de la luna, esa luna que los vio unirse por primera vez y ahora los veía darse la mejor de las despedidas, mientras una rayo de luz surcaba el cielo, anunciando la llegada de la lluvia, como si el cielo se uniera al dolor del cantante, como si el cielo llorara por el.

- aahh!!! Yuki!!

Una de las manos del escritor apretaba el cuerpo del chico hacia el, de él, mientras la otra encontraba su entrada, introduciendo lentamente uno de sus dedos, causando la típica molestia en el chico, esa sensación antes solía molestarle un poco, sin embrago, esa noche parecía ser la mas grata de las sensaciones, trasformándose rápidamente en el mayor de los placeres. La mano del cantante busco el miembro de Yuki para darle algo de atención, masturbándolo con su mano, al mismo ritmo que este marcaba en su entrada, los ahogados gemidos de Yuki se escuchaban como un suave gruñido, mientras que los de su amante se escuchaban por toda la habitación, dando muestras de que estaba listo, el escritor retiro del cuerpo de Shuichi sus dedos, para dirigir su miembro al mismo lugar, entrando fácilmente, iniciando enseguida con el movimiento, entrando y saliendo, una y otra vez, tomando un cadencioso ritmo.

Otro rayo ilumino la habitación, mientras el sonido de la lluvia en la ventana se intensificaba, como queriendo unirse con los sonidos que salían de los labios del cantante. El escritor aumentaba la fuerza de sus embestidas, creando una fricción mas excitante, mientras los brazos de Shuichi se aferraban a la espalda de este, quedando completamente abrazado de el, de un momento a otro, ya se encontraba sentado en Yuki, cabalgando sobre el miembro de su amante, ayudado por las manos de este, tocando un punto sumamente sensible en el, busco una vez mas los labios del novelista, quien acepto el beso, sus lenguas volvieron a encontrarse, mientras los gemidos del chico de cabello rosa, se perdían en la boca del rubio, quien pudo sentir como la entrada del chico se cerraba sobre su miembro, indicándole que su amante estaba muy cerca del clímax.

No se dio cuenta de cómo pero ahora era el quien estaba debajo del chico, quien se movía sobre el, una vez mas el rayo ilumino la habitación, al mismo tiempo que Shuichi soltó su fuerte gemido y se venia en el abdomen del escritor, quien al sentir el tibio liquido y termino soltando el propio dentro del cantante.

El cantante espero un par de segundos, para después levantarse suavemente del escritor, dejándolo salir de su interior y con el algo de la blanca esencia de este, estaba a punto de bajarse de la cama cuando sintió como los brazos de Yuki le impedían irse, así que se recostó en la cama abrazado de el, escuchando los rápidos latidos de este, respirando el suave aroma de su perfume, mientras con su mano dibujaba las líneas del pecho del novelista, grabando ese momento en su memoria, sabia que bien podía ser la ultima vez que lo hiciera, y con este pensamiento, cerro os ojos dejándose vencer por el sueño y derramando sus silenciosas lagrimas…