Capitulo cinco : ausencia
Una vez que se tranquilizo, regresaron a la sala, donde K los esperaba
- big news!!! – dijo feliz al verlos – vamos entren, no se queden ahí – ambos chicos obedecieron, pasaron y se sentaron cerca del tecladista – me acaban de informar, que por las altas ventas que ha alcanzado el disco, tenemos la gran oportunidad de la primera gira de Bad Luck, como grupo independiente
- que!?!? – los tres chicos no cabían en si del asombro
- yes!!, como escucharon, le gira empezara dentro de una semana, por casi todo Japón y algunas partes de China
- es perfecto, no crees Shuichi? – pregunto en voz baja el guitarrista
- he?, de que hablas? – pregunto extrañado el cantante
- de la gira, es perfecto, para que te distraigas y así no quieras correr a buscarlo
- si…- dijo resignado – creo quien tienes razón
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Eran cerca de las 8:30 pm, su avión saldría dentro de media hora mas así que tenia que apurarse, ya había terminado de subir las maletas al coche, subió la auto y arranco, condujo hacia el aeropuerto, a donde llego con el tiempo justo.
- pasajeros con destino a New York, favor de abordar por la puerta 5 – dijo voz volviendo a repetir el anuncio, mientras Yuki corría a registrar sus maletas, estaba de suerte ya que era miércoles y no mucha gente viajaba entre semana.
No tardo en poder abordar el avión, paso por la puerta y entro, busco su asiento y se acomodo, sabia que le esperaba un largo viaje, espero el despegue mientras miraba por la ventanilla, mirando la luna brillar en esa oscura noche, que parecía saber lo difícil que serian los años siguientes; sabia que una vez que el avión despegara, no habría marcha atrás…
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Un par de ojos violetas miraban por la ventana del lugar donde ahora estaba viviendo, contemplando la misma luna que acostumbraba hacerle compañía cuando las cosas no iban bien, aun tenían entre sus manos su libreta y un lápiz y en las hojas escrita una sola palabra que solía escribir o leer de vez en cuando…Yuki… acompañada de algunas palabras sueltas, que buscaban formar una canción.
- Yuki…- dijo una vez mas para después dejar correr sus lágrimas en silencio, una vez más…
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Después de mas de seis horas de vuelo, el escritor llego a su destino, una vez mas se encontraba en New York, parecía que ya se le estaba haciendo costumbre, sonrío para si mismo ante ese ultimo pensamiento, tomo sus maletas y pidió un taxi a la encargada, se encamino a la entrada y espero a que su transporte llegara.
Un hombre se acerco a el y metió sus maletas en la cajuela del auto, mientras el esperaba adentro, una vez que el hombre estuvo dentro del coche indico la dirección del hotel donde se hospedaría hasta que consiguiera un departamento.
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La semana le pareció que trascurrió mas lento de lo que en realidad había sido, todos estaban muy atareados con los preparativos de la gira, mientras el, se la pasaba encerrado, tratando de componer aunque fuera una sola canción, por mas que intentaba, no conseguía que la inspiración llegara el, volvió a leer lo que tenia escrito en su libreta….Yuki…Yuki…Yuki…te amo…amor…dolor… esas eran las palabras que estaban escritas, no había mas, guardo sus cosas, necesitaba ir a ver a Yuki, necesitaba escuchar su voz, llevaba mas de cinco días, marcando a su celular, pero lo mandaba directo al buzón, tal vez no quería contestarle, salio a escondidas de la sala, y corrió a la salida, era temprano así que debería estar preparando la cena, camino tan rápido como pudo, cuando se dio cuenta ya estaba en la puerta de la casa del escritor, dio un par de pasos mas, reuniendo el valor suficiente para tocar la puerta, toc, tcc, toc… nada, coloco su oído en la puerta, no escucho ningún ruido del otro lado, espero un momento y volvió a tocar, recordó que las llaves aun las tenia el, así revolvió su mochila en su búsqueda, no tardo en encontrarlas donde solía guardarlas, las saco y rápidamente entro en la casa encontró las luces apagadas, bajo su mochila y camino por el pasillo, entro en la que era la habitación de ambos, la encontró vacía, creyó que sus ojos lo engañaban, mas bien eso quería creer, entro esperando topar con alguno de los muebles, pero eso no sucedió…
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el nuevo departamento era bastante espacioso, aun cuando era solo para el, algunas de sus cosas ya estaban ahí, las otras ya estaban en camino, tardarían en un poco por que tenían que ser transportadas en barco, tomo el teléfono y se sentó en el comedor. Marco el numero y espero
- bueno??
- Seguchi?
- Eiri-san, por que no llamaste antes?
- no tuve tiempo, ya conseguí un departamento aquí
- por que no usaste el mío?
- por que no me siento cómodo en ese lugar, tengo que irme – mintió
- Eiri...?
- mmm?
- ya se lo dijiste?
- no –respondió fríamente – adiós – dijo antes de colgar
Termino la llamada y se levanto, miro por la ventana, una vista diferente a lo que solía ver en Tokio, encendió la tv, sin saber por que busco el canal de música, se descubrió así mismo y volvió a apagarla, que rayos hacia, al parecer ya estaba extrañando al pelirosa, y solo llevaba ahí una semana.
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No pudo mas, sintió como las lagrimas volvían a salir de sus ojos, tomo sus cosas y salio corriendo de la casa, corrió de vuelta a NG y presiono el botón de subida del elevador, espero lo mas paciente que pudo mientras las lagrimas seguían bajando por sus mejillas, entro en el ascensor al tiempo que escuchaba como su amigo lo llamaba desde el otro extremo del pasillo, no le importo y presiono el botón del penthouse, trato de contener su llanto para poder hablar claramente con el director de la disquera, mientras mas subía, mas fuerte se hacia su llanto, el elevador se detuvo y sus puertas se abrieron, corrió por el pasillo hasta la puerta del despacho del productor, toco y sin esperar el permiso, se metió en el despacho.
- Shindo-kun..? – dijo sorprendido la ver al chico ahí, apago el telefono que traia en la mano y lo dejo en la base de este
- donde esta Yuki?!
- no lo se – mintio, aunque sabia que era inútil, al juzgar por las lagrimas que bajaban por el rostro del chico
- miente!!
- tranquilícese, por favor, Shindo-kun
- no puedo, se que algo anda mal con Yuki, pero… yo… -el chico pudo mas se dejo caer al piso, el dolor hizo caer una vez mas – necesito…
- Nakano-san, venga por favor – dijo en el intercomunicador, para después acercarse al chico – de verdad que no se donde se encuentra Eiri
- yo…- los sollozos no lo dejaban hablar – quiero verlo…yo…
hiro entro al despacho, y corrió a donde se encontraba su amigo, le abrazo y este se aferro a el.
- que pasa Shuichi?
- Yu-yuki… el…- no pudo continuar
