Capitulo IV: "Eres patético, hermano"

Al despertar, vio a Mimi dormida en la silla. Eran las 6 de la mañana, al parecer había estado junto a el toda la noche.

-Que obstinada es- dijo en voz baja y se acerco a ella.

No era tan fea, y tal vez se había comportado mal con ella. Se veía como una persona agradable… bueno no tanto… ¿Qué tal si de verdad ella debía estar todo el tiempo con el? ¿Qué tal si ella tenia que ir a su misma escuela? Que diría si pasaba eso o mejor dicho que haría.

El hacia más cosas de las que decía. Tk lo sabia bien, el no era muy popular, en verdad le gustaba estar solo. No quería que nadie supiera lo que el hacia, no quería que su madre se enterara de nada.

Se volvió a su cama, en tres horas mas le darían el alta. En la tarde de ayer su madre le había traído su armónica. La tenia hace tiempo, pero le guardaba mucho cariño. La tomo y empezó a tocar una triste melodía.

No se dio cuenta que Mimi se había despertado y lo escuchaba. Parecía que sabia lo que le pasaba, entendía que el había sufrido mucho, de alguna forma, y su único escape había sido el suicidio.

-Tocas muy bien-dijo levantándose.

-Gracias, en casa nadie le interesa oírme-le respondió a ella, dejándola en la mesita.

Seguía aun algo mareado. Lo devolvió todo. La comida de ayer estaba en la cama y el piso desparramada. Mimi no reacciono mal, como lo hacia mamá cuando a el le pasaba eso. Su organismo no estaba acostumbrado a comer bien, dijo Mimi al medico de turno, mientras le pedía sabanas nuevas. Cambio todo, y Matt se volvió a acostar. Le dolía algo la cabeza, así que Mimi le dio unas pastilla y el se durmió.

-Que patético te vez hermano-le dijo Tk, mientras lo veía desde la puerta.

El chico mayor se había despertado hace un momento, luego de que Tk le pidiera a Mimi y su madre salir empezó a hablarle así.

-Siempre tan débil, por eso nadie quiere estar contigo, estupido perdedor-le hablaba el chico mas joven.

-Déjame, o ¿quieres que le diga a Tai que te vi teniendo sexo con Kari?-le dijo Matt, enojado.

Takeru se enojo mucho y tomándolo del cuello de su bata estuvo apunto de golpearlo.

-No te doy una paliza por que seria una perdida de tiempo-le hablo frió-. Crees que no se que trataste de morir por que nadie te quiere.

-¡Cállate!-le grito Matt, pero hizo tal esfuerzo que empezó a jadear.

-Eres débil, tienes que tener una enfermera particular para que te cuide, eres un estupido bebito.

Tk salio antes que le gritara, llamo a su madre y a Mimi. Dijo que se había exaltado o algo así. Mimi le dio un vaso con agua y Matt se tranquilizo.

-Bien señora, supongo que me trajo los horarios y en que escuela va el señor Ishida-hablo Mimi.

-Si, toma, pero debo suponer que estarás todo el tiempo con el-. Mientras pasaba algunos papeles, la mujer cansada y rubia, se sentaba en una sillita.

-Claro, esta a mi ó algunos papeles y luego miro a Matt-, te iré a buscar a las siete treinta el próximo lunes para ir a la escuela, hasta entonces guarda reposo, los fines de semana llegare como a las una y en el tiempo que estés de reposo llegare como a las diez.

Siguió hablando, mientras explicaba que necesitaba un día libre. Era el jueves, ese día estaba libre su madre así que lo acordaron. Matt miro por la ventana, sus preocupaciones del día anterior se habían hecho realidad.

-Bueno entonces los acompañare a su casa-escucho Matt, volviendo a tomar atención.

-Claro, vamos en mi auto, Matt te traje ropa, te cambias y nos vamos-hablo la mamá mirando a Matt.

Todos salen y lo vuelven a dejar solo. Una camisa negra y unos jeans se puso, zapatillas también. Estaba listo, pero guardo consigo su armónica.

-Bien andando-dijo el, saliendo del cuarto solo.

-Tenga cuidado señor Ishida, te vas a cansar rápido-le dijo Mimi, tomándolo del brazo. El se soltó, detestaba que Tk lo viera débil. El no lo era, eso quería demostrarles a todos.

-Puedo solo-dijo mientras caminaba hasta la salida.

Mimi no reclamo nada, algo le parecía raro entre la relación de esos hermanos. Al cabo de unos quince minutos llegaron a la casa. Mimi entro y pregunto donde estaba el cuarto de Matt.

-Al fondo de la casa-le dijo Tk, pasándole las cosas de el a ella-, lo dejamos allí para que no nos moleste su estupidas canciones emo.

-Cállate yo no soy emo-refunfuño molesto el chico mayor, quitándole las maletas a la chica-, puedo solo.

Camino hasta su cuarto, Mimi lo siguió. Había entendido que ambos hermanos no se entendían del todo bien.

-Oye lindo basurero-le dijo ella sacando unos calzoncillos que estaban encima de su cama.

-Estaba ocupado, no he tenido tiempo de arreglarlo-hablo el sacando un poco de ropa y saliendo con ella.

Al volver vio que Mimi tenía un librito. Era un especie de diario que tenia el, solo escribía en el cuando estaba triste.

-Que haces con eso-hablo molesto quitándoselo-. ¿De donde lo sacaste?

-Estaba debajo de tu almohada…escribes cosas lindas, ¿quien es esa dulce chica de pelo rojo que hablas tanto de ella?-le pregunto.

-Nadie que te interese- volvió a decir Matt, mientras cogía el libro y lo metía en su bolso-. Si te vuelvo a ver husmeando en algo que no te importa, te pediré que te vayas.

-Ok, no te enojes, solo trataba de hacer tu cama.