Un día para recordar
Capítulo 2 - Sorpresas
No le había dado tiempo a llenar su barriga con algo de los restos que había esparcidos por su casa, pero es que la rabia y la traición que se había ceñido sobre él, había podido detener al hambre que había nacido en su interior. Se mordió los labios y salió corriendo del cuchicutril en el cual vivía o por lo menos el lugar donde pasaba parte de su vida, por que el resto de su existencia estaba enfocada en el Dojo Kamiya, vamos su verdadero hogar.
Su olfato captó el olor a carne recién echa y su estómago respondió a esa llamada, pero arrugó la nariz al saber que ahora solo había un sentimiento que le dominaba por completo.
-Traidora..-masculló con crueldad.
Y continuó corriendo a plena hora de la mañana con el papel en sus manos y apretándolo con más rabia conforme iba pasando el rato.
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Alzó su espada con energía y cortó la cabeza del pequeño ave que revoloteaba cerca de su cabeza y que le estaba alejando de sus pensamientos. El pobre animal cayó al suelo sin vida en su cuerpo, y el asesino se giró nuevamente para clavar sus ojos en el horno que tenía enfrente. El rugido de su estómago le devolvió a la realidad y mirando de reojo al ave, encogió los hombros para pensar que después de todo, comería carne en estas fiestas.
Se levantó del taburete y cogiendo por la pata al animal, vio como en la otra había un papel enrollado. Levantó su mirada hacía delante para comprobar como estaba completamente solo y no notaba la energía de nadie, despojó al animal de su nota y abriéndola comenzó a leerlo con ansiedad. Emitió una sonrisa divertida y tirando al animal detrás suya, se frotó las manos y se dirigió a coger un cubo de agua para apagar el horno, se fue hacía la puerta de su casa y la cerró de golpe, para peinarse con los dedos y sonreír con fascinación.
-Menos mal que se han acordado..-soltó entre dientes..-me ha sorprendido que mi estúpido alumno haya echo algo correcto.
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Golpeaba con fuerza el pie en el piso de la comisaría mientras veía como su subordinado bailaba con ilusión, fugazmente había pensado en coger la espada y callarlo para siempre, pero en su corazón cruel y despiadado había brotado un extraño sentimiento al ver la alegría en esa mirada tan moribunda y solitaria. Se giró sobre la silla y le dio la espalda, para ver fijamente la pared, tal vez si dejaba de verlo, ese sentimiento podría desaparecer y eliminar el sufrimiento que tenía en su pecho, pero desgraciadamente no pudo hacerse realidad y es que Cho apareció por encima de la silla y consiguiendo la mirada ámbar de su jefazo, se frotó las manos.
-¿Y bien, cuando nos vamos?.
-Querrás decir tú..-puntualizó con crueldad al girarse nuevamente..-yo me quedo aquí, tú te vas de aquí y todos seremos felices.
-Pero..-sus labios temblaron al enseñarle la nota..-tienes una invitación Saito..-movió el papel..-en el Dojo Kamiya, con Kenshin y todos los demás,¿recuerdas?.
-A ver pedazo de burro..-se apoyó con más fuerza en el respaldo de su silla..-desde cuando la mapache me invita a su casa y más en navidad, ¡piénsalo escoba! ella no me aguanta y yo los odio a todos.
-¡Ay!..-suspiro con resignación..-siempre haciéndote el duro Saito..-se llevó ambas manos a la cintura..-recuerda que son los únicos amigos que tienes y siempre estarán ahí para ayudarte..-vio la mirada de acusación de su jefe..-bueno, para ayudarte no sé, pero sabes que siempre están ahí y supongo que la mapache ha echo una fiesta para enterrar el hacha de guerra,¡es navidad!..-alzó los brazos al aire..-¡¡es un día de alegría!!.
-¡Que no!..-se volvió a cruzar de brazos.
Cho agarro una silla y se sentó al lado del Lobo, se apoyó en el posa brazos y clavando su mirada de perrito degollado, comenzó a mirarlo fijamente con una atención incómoda para la víctima. Vio el tic en el rostro del policía y sonrió al saber que estaba aguantando más de lo que cabía esperar, en otras circunstancias no se hubiera atrevido a hacer eso, pero ahora, saber que le habían invitado a una cena de Navidad, era el mejor de todos los retos y cualquier cosa para conseguir ese propósito se verían duplicado para su beneficio.
El ruido del cuco le distrajo de esa atención y mirándolo detenidamente, se levantó y palpándose las mejillas desvió su mirada hacía el Lobo.
-En ese caso, me iré yo..-volvió a dejar la silla en su sitio y apoyando sus manos en la mesa..-con su permiso, me ausentaré en estas fiestas, mi familia me espera.
-¿Pero de qué familia hablas estúpido?..-le corrigió el Lobo..-¡tú estás solo en este patético mundo, no tienes familia así que no los llames como tal!.
Esas palabras se clavaron con fuerza en su pecho y curvando sus labios con pena, aspiro con fuerza el aire que había a su alrededor para impedir que una lágrima saliera de sus ojos, la verdad es que estaba solo pero en ese día se encontraría en compañía y por una vez en mucho tiempo los consideraba una familia, después de todo se habían acordado en enviarle una invitación. Alzó su mentón con orgullo y gruñendo, se dio la vuelta y se alejo del despacho bajo la perplejidad reflejada en su rostro.
-Pero que pesado está con eso..-murmuro con rabia.
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Aoshi subió la escaleras bajo el mismo manto de silencio y con la mirada fija en algún punto del lugar, se detuvo con brusquedad al ver como había dos sombras moviéndose de un lado hacía otro. Okina se iba a la habitación de su nieta y la dueña del lugar se iba hacía la de su abuelo, en cada trayecto cargaban ropa y utensilios y cada vez que se cruzaban esbozaban una sonrisa traviesa. Entrecerró su mirada al sentir como la curiosidad lo consumía, quería saber que estaban tramando esos dos y sin poder evitar la acción de su cuerpo, avanzó hasta ellos para detenerse en medio de su camino y coger con suavidad el brazo de la Okashira.
Momento que provocó que el corazón de la comadreja bombeará con más fuerza la sangre que parecía faltar en su interior. Levantó su mirada cristalina hacía la helada de su amado y sonriendo con timidez.
-Aoshi-sama..-murmuro nerviosa.
-¿Qué ocurre?..-preguntó toscamente.
-¿Cómo?..-alzó una ceja confusa por su pregunta.
Okina pasó velozmente entre ellos cargando entre sus brazos más objetos para el viaje que estaban preparando. Esbozó una enorme sonrisa hacía el antiguo ex-Okashira que iba de una oreja hacía otra y cerrando los ojos con más alegría que antes, intentó normalizar el ritmo de su respiración, después de todo su espíritu seguía siendo el de un machote, aunque su cuerpo no pensaba lo mismo. Desvió su mirada hacía su adorada cáscara de chocolate barnizada con nata y después hacía su futuro yerno el "simpático".
-¡Misao no te retrases!..-exclamó con júbilo al cogerle de la muñeca..-¡no tenemos tiempo, debemos ir cuanto antes y coger los mejores sitios!.
-Okina..-farfulló Misao con incredulidad..-vamos a casa de Kaoru y siempre hay sitio para nosotros..-se soltó del agarre de su abuelo y clavando su mirada hacía su amado..-¿y bien, no se prepara Aoshi-sama?.
Por unos momentos se había sentido olvidado en esa conversación, pero en cuanto su protegida le había nombrado una pequeña explosión se formó en su mente y devolviendo su mirada más confusa hacía la joven.
-¿De qué hablas?..-preguntó curioso.
-Pues...-la Okashira se mordió los labios y mirando de reojo a Okina, vio como este encogía los hombros..-de la cena que tenemos en Nochebuena en la casa de Kaoru, ¿no se lo he dicho?..-vio la negación de su amado y sacando la lengua, se golpeó con suavidad la cabeza..-¡que tonta, se me ha olvidado, es que estoy tan ilusionada que se me había pasado por alto avisarle!..-se palpó la cara y sonriendo..-¿y bien, vendrá?.
Aoshi desvió su mirada hacía Okina para verlo asentir con todos los objetos pegados a su cuerpo, curvó sus labios con amargura y volviendo a clavar su mirada hacía su protegida, soltó un suspiro de desgana y por primera vez fue consciente de sus actos.
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Juntó todas las jaulas en un montón y encendiendo la mecha comenzaron a arder con fiereza. Las llamas quedaban reflejadas en su bello rostro y sonriendo comenzó a frotarse las manos con ímpetu. Su idea había sido genial y estaba fascinada con el resultado que estaba teniendo, aunque sus labios se curvaron al pensar en ciertas personas, por que estaba convencida que parte de esas "personas" desearían tirarse a su cuello para hacerle pagar por su atrevimiento.
Encogió los hombros y bufó con desgana, se lo merecían y estaba cansada de seguir al margen de todos ellos.
Era hora de encontrarse y celebrar algo grandioso.
-Nochebuena..-susurro felizmente y se llevó una mano a su mentón..-¿Qué prepararán para cenar?..-su rostro se volvió azul..-espero que no cocine ella, si no, creo que sufriré unos ataques bastante desagradables.
Se estiró rudamente y comenzó su caminata hacía su destino.
El Dojo Kamiya y que..desgraciadamente estaban ajenos a esos planes.
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Abrió de una patada las puertas del Dojo y avanzando a grandes zancadas se encontró con el pelirrojo y su tiña de ropa. Entrecerró su mirada y masculló algo cruel por su traición, él era su amigo, mejor dicho SU MEJOR AMIGO y el muy "pequeñajo" pelirrojo había tramado un plan a sus espaldas y eso le había dolido más que una paliza.
Apretó con fuerza sus puños al sentir que su corazón se estrujaba violentamente y parándose enfrente de ese endemoniado BATTOSAI, golpeó con la pierna la tiña, provocando su derrumbe al suelo lleno de tierra.
-Sanosuke..-soltó Kenshin molesto..-acababa de lavar la ropa.
-¡A la porra!..-exclamó más furioso al apretujar más el papel..-¡eres un traidor!
-¡¿Cómo?!..-alzó la ceja con confusión al mirarlo fijamente..-¿De qué hablas?..-se cruzó de brazos y levantó su mirada al cielo con más curiosidad que antes..-¡no te he traicionado, soy inocente!.
-¡Mentiroso!..-volvió a explotar con rabia al señalarle..-¡vaya amigo que tengo, has traicionado mi confianza y das asco!.
-¿Qué?..-abrió los ojos de golpe..-¿por qué dices eso?..-curvó sus labios con pena al evitar que temblaran por las palabras tan crueles de su mejor amigo.
La rabia estaba comenzando a salir por todos los poros del luchador y sin poder evitar más la tensión y la estupidez de su amigo, le estampó el papel contra la cara.
Kenshin se apartó el papel de su rostro adolorido y leyendo atentamente el contenido de ella, sus manos temblaron y con el sudor resbalando por su frente, sus ojos se humedecieron de tristeza, desvió lentamente su mirada hacía el Dojo donde entrenaba su hermosa Kaoru y tragó saliva.
-Estamos en serios problemas Sanosuke..-murmuro con terror.
-¿Cómo?..-alzó las cejas sin comprender nada.
-Qué esta carta no la hemos escrito nosotros..-sentenció fríamente.
Y entonces un enorme agujero negro se formó debajo de sus piernas.
Continuará.
Holas. Continuación y algo tarde.
En fin, como Nochebuena ya ha pasado y todo eso, había pensado que este fic ya no quedaba tan bien, me refiero por la fecha en que se iba a celebrar la cena, pero luego lo he pensado y seguiré con el. Después de todo, aunque escriba una historia de Navidad no significa que tenga que actualizarla por estas mismas fechas, aunque para que engañarnos, queda mejor..¿verdad?.
Mientras tenga en la cabeza metida esta historia seguiré con ella y veréis el final, (Espero que no sea para las fiestas de este año).
Bueno, hay más cartas y pronto se reunirán en casa de Kaoru, aunque ¿quién es esa mujer misteriosa?. ¿Irá Saito? ¿Y Aoshi?, habrá más sorpresas.
Muchas gracias por los reviews a Natsumi Niikura, Okashira Janet, Kunoichi Karla, Misao91 y Hatake Shumy por disfrutar de esta historia.
Saludos.
