Un día para recordar
Capítulo 3 - Las primeras llegadas.
Sintió como sus piernas respondían ante su temor y sin poder evitar su propia acción extraña, cayó al suelo de espaldas y las espirales se adueñaron de sus ojos. No podía ser cierto y tenía que ser una broma, su Kaoru, su hermosa amada no podía haber echo invitaciones en vísperas de Navidad.
Ella no podía invitar a gente sin su conocimiento, por que eso significaba cocinar y estar todo el día bajo los fogones de la cocina, y además, la mitad de las personas que podían haber recibido esta invitación no se podían ver ni en pintura, ¿cómo iban a mantener la paz en un lugar tan caótico como su querido Dojo?.
Aunque su cuerpo volvió a la realidad y sus ojos se dirigieron hacía su mejor amigo, no pudo aguantar la tensión y se llenaron de lágrimas.
-¿Por qué lloras Kenshin?..-preguntó Sanosuke intrigado..-¿ha pasado algo?..-curvó sus labios con curiosidad.
"¿Ha pasado algo?"..¡maldita sea!..¡CLARO QUE HA PASADO ALGO!" sus ojos siempre tiernos y dulces, se habían vuelto dos ésferas de color ambar y ante este gesto el luchador tragó saliva y dio dos pasos hacía atrás. Kenshin o mejor dicho Battosai, arrugó la carta con rabia y levantándose del suelo, avanzó a zancadas hacía su mejor amigo y el intimidado respondía con más pasos hacía atrás.
-Sanosuke..-susurro terroríficamente.
-¡Ey tranquilizate!..-exclamó el luchador al colocar sus manos delante de él y poder evitar algún ataque del pequeño gnomo rojo..-yo he recibido esa carta, así que soy inocente.
Sanosuke se tapó los oídos al escuchar como un gruñido de ultratumba salía de la garganta de su amigo.
-Deberías tranquilizarte Kenshin..-comentó el luchador suavemente..-no seria indicado que Kaoru te viera de esa forma, ya que empezaría a sospechar que algo malo se avecina a su hogar.
-¡Es que algo malo se avecina a su hogar!..-exclamó Kenshin al recobrar la compostura y zarandear la hoja arrugada..-por si no te has dado cuenta, alguien ha enviado cartas a todos nuestros amigos..-dijo entre dientes..-y ellos se van a presentar aquí.
-Apuesto a que Saito no viene..-sentenció Sanosuke con la nariz arrugada..-no le caemos nada bien.
Kenshin se cruzó de brazos y asintió a las palabras de su mejor amigo, aunque un extraño presentimiento se adueño de su cuerpo al pensar nuevamente en esa idea. Cerró los ojos y meneó la cabeza con resignación, si sus "visitas" empezaban a venir, Kaoru se pondría de los nervios y comenzaría la guerra, escuchó como el bufido del luchador chocaba contra su piel y abriendo los ojos.
-Debemos ocultar la carta..-soltó el pelirrojo..-Kaoru no debe saber nada.
Un tic nervioso se formó en el rostro del luchador ante las palabras del pelirrojo, la verdad es que era una verdadera idiotez ocultar un echo que pronto sería descubierto, él creía que era mejor soltarle la bomba y que Dios juzgará su estado. Avanzó hasta su pequeño amigo y colocando sus manos en los hombros.
-A ver Himura..-dijo con burla..-¿y cuando lleguen los invitados dónde los escondemos?..-cerró los ojos con fuerza..-¿debajo de las piedras o debajo del porche?¡responde, ¿dónde los meteremos?!.
Una gota de sudor resbaló por su frente ante sus palabras y sonriendo nerviosamente, encogió los hombros con pena y mirándole con terror.
-Ni idea..-susurro apenado..-¿y si los enterramos?.
Sanosuke alzó una ceja con incredulidad ante sus palabras, no podía creer que su mejor amigo hubiera propuesto una idea tan descabellada como enterrarlos vivos. Se llevó una mano a su mentón y cerró los ojos, lo mejor sería que pensará en alguna idea original y así salvarles el pellejo.
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Okina bufó con desgana y sentándose en las maletas que llevaba arrastrando desde hacía varios metros, se pasó la manga de su gi por su frente y dirigió su mirada rabiosa hacía su bollito de nata, para verla dar vueltas alrededor del ex-Okashira mientras reía ruidosamente.
Volvió a bufar con pesadez al verse rodeado por personas que esperaban la salida del tren. Él había propuesto ir andando hacía la casa de su amiga, pero nuevamente Misao había dado la sugerencia, o mejor dicho la orden de ir en tren y así reponer energías para la velada de Navidad. Y aunque al principio no le había echo mucha gracia ir de esta manera, ahora que lo pensaba detenidamente podía ver que su idea había sido la acertada. Además..,dirigió su mirada hacía el antiguo ex-Okashira para ver lo indiferente que se mostraba ante la actitud de felicidad que inundaba el rostro de su bollito de nata.
Era de lo más normal su actitud ya que había sido obligado a asistir a este gran acontecimiento. Cogió la carta que tenía guardada en el bolsillo y acercando el papel más hacía su vista cansada, volvió a leer su contenido.
"Queridos amigos esparcidos por todo Japón.
Os hago llegar esta invitación para que asistáis a un acontecimiento único. El reencuentro con los viejos camaradas y los antiguos enemigos que ahora se han ido al lado de los buenos.
La Navidad son unas fechas muy especiales y que mejor día que celebrarlo con los que más allegados. Así que me gustaría de todo corazón que vinierais a mi hogar, El Dojo Kamiya a celebrar este fantástico día conmigo.
Besos Kaoru Kamiya."
Ahora que había vuelto a releer la carta que le había echo llegar Kaoru, la encontraba un poco extraña. Levantó su mirada hacía el frente para ver como su nieta seguía revoloteando alrededor de Aoshi, como si tuviera complejo de abeja. Curvó sus labios y volvió a centrar su atención sobre la misteriosa carta.
-Es extraña..-susurro pausadamente..-¿desde cuando Kamiya invita a los enemigos?..-alzó su mirada hacía el cielo y comenzó a meditar detenidamente, la verdad es que esto era muy sospechoso y antes no le había prestado atención por el simple motivo de que le estaban invitando a una cena y ahora que lo recordaba hacía muchos años que no recibía una invitación por parte de una mujer, agachó su rostro y comenzó a soñar, antes era un joven bien formado y hermoso, y ahora la vida se había llevado parte de su esplendor..-que tiempos aquellos.
-¡COMADREJA!.
Los tres ninjas se giraron hacía atrás al escuchar como alguien les había mencionado. Abrieron los ojos espantados, salvo el antiguo ex-okashira, al ver como Cho los señalaba en forma acusadora y llevando una mochila a su espalda. Se estudiaron cuidadosamente y la Okashira avanzando a zancadas hacía la escoba, comenzó a amenazarle con el puño.
-Escoba..-susurro con maldad.
-Comadreja..-respondió el nombrado.
Ambos se cruzaron de brazos y con un brillo en sus ojos de depredador intentaron entrar en la mente de su adversario, pero desgraciadamente, sus esfuerzos fueron innecesarios y alzando sus rostros con orgullo se volvieron a retar con la mirada.
-¿Qué haces tú aquí?..-preguntó Okina al acercarse hacía los jóvenes.
Cho desvió su mirada rabiosa hacía el anciano.
-Pues me voy a cenar a casa de una amiga..-sacó la carta..-me han invitado.
Explicó al cruzarse de brazos y asentir ante esta maravillosa cita.
-¡¿A ti?!..-gritó Misao al llevarse una mano a su boca..-¡¿por qué?!.
Cho entrecerró su mirada ante esas palabras tan crueles por parte de la pequeñaja y gruñó fuertemente al sentirse ridiculizado por ella. "¿por qué no lo podían invitar?", él ya no pertenecía al lado oscuro y se había unido forzosamente a los buenos. Así que merecía una recompensación por este cambio tan significativo en su vida, además no era el único con un pasado oscuro.
-Por que Kaoru es una bella persona y se ha acordado de mí..-dijo con cariño..-no como otras..-entrecerró su mirada..-que son unos bichos.
Sin la rápida actuación del antiguo Okashira de los Onis, la actual Okashira se hubiera tirado al cuello de la escoba para morderle la yugular y eliminarlo de su camino, misteriosamente las uñas de Misao había crecido unos cuantos centímetros y se movía con rabia entre los brazos protectores de su tutor.
Aoshi meneó la cabeza con negación y haciéndole un gesto al anciano, comenzó a arrastrar a su protegida hacía el tren. Debían cogerlo y conseguir que el estado de la Okashira se volviera totalmente normal.
Cho encogió los hombros y se dispuso a coger el mismo transporte que iban a coger sus ninjas favoritos.
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Alzó su rostro hacía arriba y sonrió ampliamente, hacía mucho tiempo que no volvía a ver este Dojo y aunque en un pasado había venido para provocar una guerra, ahora las cosas habían cambiado y se sentía más renovado, aunque eso si, seguía echando de menos a su mentor.
Avanzó un paso y se detuvo enfrente del enorme portal, aunque sus intereses habían cambiado no dejaba de sentir que los nervios podían con su cuerpo, jamás se había esperado recibir una carta y cuando había caído entre sus manos, una inmensa felicidad le había robado el alma. Después de todo no le guardaban rencor.
Tragó saliva con más miedo y dio un paso, aunque nuevamente se había detenido. La verdad es que ahora mismo no se reconocía y nunca pensó que llegaría a sentir esta extraña sensación, pero es que la última vez que los vio bueno,..concretamente que le vio a él, fue cuando le abrió los ojos a la verdad.
Era como Shishio pero en el bando de los buenos.
-¡Ey!..-se tensó al escuchar una voz femenina detrás suya y mirando de reojo, vio a una mujer joven con el cabello negro y largo..-¿quién eres tú?..-su mirada se endureció al hacerle la pregunta.
Aspiró con fuerza al sentir que su corazón bombeaba con energía y al mirarla fijamente, un leve chasquido se activo en su mente, ella debía ser la..
-¿Eres la mujer de Himura?..-preguntó dulcemente el joven.
-¿Yo?..-se señaló con el rostro sonrojado.
El joven se acercó hacía la mujer y cogiéndole las manos con dulzura, consiguió que nuevamente el rostro de su acompañante se volviera a teñir de rojo, un leve humillo salía por sus orejas y entonces sus ojos se activaron a un modo más cariñoso hacía su presencia.
-Me llama Soujiro Seta y es un placer conocer a la famosa mujer de Himura.
-¡¿Cómo?!..-abrió los ojos de golpe..-eres un..-comenzó a temblar ante la mirada dulce de Seta..-¿juppongatana?.
Y al ver la afirmación de Soujiro, se llevó una mano a su cabeza y notó como todo lo que le rodeaba comenzaba a darle vueltas, su mundo se volvió totalmente oscuro y antes de que pudiera evitar su final, cayó sobre los brazos de Seta. Sus manos la agarraron por la cintura y acercando su rostro hacía la mujer que yacía entre sus brazos la estudió fijamente, nunca le había ocurrido eso y aunque era una sensación increíble, la preocupación por el estado de su acompañante comenzó a torturarlo.
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Lo miró por encima, se agachó a buscar un lápiz que se le había caído de la mesa y lo miró por debajo. Arrugó su frente al saber que sus ojos le estaban traicionando y estaban buscando constantemente ese dichoso papel para dejarlo sin palabras. Se levantó y comenzó a dar vueltas alrededor de la mesa y en ningún momento su vista se apartaba de esa carta, alzó sus ojos hacía el techo y suspirando con resignación, estiró su mano y lo agarró bruscamente.
Desvió su mirada hacía atrás y tiró la bola de papel a la papelera, encendió un cigarro y mascullando cruelmente contra la dueña de la invitación. Un leve tic en la ceja fue el comienzo de su gran lucha interna.
Continuará.
Una nueva actualización de este fic de "Navidad".
Soujiro Seta ha llegado al Dojo y se ha encontrado con una mujer..¿quién es la afortunada que ha acabado en los brazos del jovencito?.¿Se hará realidad la propuesta de Kenshin?.
Hacía mucho tiempo que no escribía un fic donde estuvieran todos los Kenshingumi y me está costando, pero espero que vaya bien y os este gustando.
Gracias por los reviews a Okashira janet,misao91,Shumy,Natsumi Niikura,Kunoichi Karla.
