Discramiler: "Nada me pertenece, todo es de Rowling."

Yo solo escribo lo que busco leer y al no encontrarlo siempre, lo escribo.

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"Entre varitas y besos"

Capítulo II

Era sabido que Lucius Malfoy era un hombre diferente luego de la muerte de su primera esposa y de la condena al beso del dementor para su hijo.

El antiguo seguidor de Voldemort no había vuelto a ser el mismo luego de ver como su hijo perdía su alma; mientras él estaba cómodamente sentado en una butaca durante su juicio.

Fue solo después de eso, que se hizo pública su traición al Sr. Oscuro y todos los cargos desaparecieron. Temporalmente, coincidió con el momento de mayor crecimiento económico del ministerio de magia y con el poder que iba juntando el patriarca Malfoy dentro de él.

Cuando finalmente llegó la batalla contra Voldemort, muchos se sorprendieron de verlo combatir fieramente contra sus antiguos amigos. Se rumoreaba, por que ya lo relativo al tema era considerado épico, que había matado a la mismísima Bellatrix Lestrange en venganza por haber vendido la ubicación de Draco a los mortifagos luego de que el chico fallase en su homicidio a Dumbledore.

Sin embargo, nadie podía asegurar que la lealtad del Sr. Malfoy fuese eterna. Sólo estaba de su parte por que odiaba a Voldemort y lo que le había hecho a su familia. Nadie podía asegurarse de que lado estaría frente a un resurgimiento de las artes tenebrosas.

Hermione se sentía incómoda en el vestido celeste que había elegido para la recepción. Era una túnica, como la que usaba en Hogwarts, solo que más apretada y con un escote bote. El color celeste se destacaba entre el mar negro de los vestidos de la gente asistente a la fiesta.

Los aurores estaban dispersos por todo el lugar, cubrían todas las salidas de la sala y por si fuese poco, Hermione se había asegurado de controlar lo que se bebía. No quería nadie haciéndose pasar por alguien en su primera misión como líder. Sabía que si hacía bien el trabajo, el ministro le daría un mejor puesto; además que no tenía ganas de correr precisamente con tacos.

La melodía sonaba tranquila. Le fascinaban los múltiples sonidos que podían hacer las cuerdas y como las parejas se movían en un movimiento homogéneo y perfecto.

-¿Aburrida?

Hermione dejó de contemplar a las parejas desde la altura que le proporcionaba el entrepiso del salón de Baile de la mansión Malfoy,

-En absoluto, Sr. Malfoy.- Respondió respetuosamente.

-Yo sí.- Respondió el hombre, sorprendiéndola al instante. "¿Quién estaba aburrido en su propia fiesta de compromiso?" pensó Hermione para sí- Las fiestas que organizaba Narcissa eran mucho mejores.

-Lamento su pérdida.- dijo la castaña con tono educado, mirándolo a los ojos.

-Gracias...- Se produjo un extraño silencio entre ellos- ¿Qué hora es?

-Las nueve en punto.- respondió la chica.

-¿Y su pareja para esta noche?-preguntó mirando altivamente a la gente que bailaba.

-Estoy de servicio.

-Buenas noches.- dijo el hombre al darse vuelta y ver a su prometida del otro lado del entrepiso del salón de baile.

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Las presentaciones formales ya se habían hecho y Lucius Malfoy bailaba con su prometida entre los mormullos de la gente. Hermione Granger miraba la fiesta ciertamente aburrida.

Se sentía fuera de lugar, ciertamente mareada por la cantidad de gente y el poco aire circulante. Sintió como sus párpados se entre cerraban y como el apretado corsete del vestido le impedía respirar.

Una ráfaga de aire frío la hizo abrir los párpados y vio que estaba en la escalera... Bajaría discretamente y se sentaría. Seguramente podría tomar un vaso de agua fría y su mareo se iría.

Pero no, la sensación de agobio le volvió a jugar una mala pasada y de repente, todo se volvió oscuro.

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Se despertó sin entender que pasaba. La luz molestaba sus ojos y sentía un asqueroso perfume bajo su nariz.

-Está despertado.- dijo una voz masculina, con tono grave- ¿Se encuentra bien?

-¿Dónde estoy?

--En la mansión Malfoy. Se acaba de desmayar.

--¿Qué hago aquí?

-Es el compromiso de Lucius Malfoy y usted era la encargada de seguridad.

-¡Déjenme pasar!- dijo la chillona voz de su jefe, Alastor Moody -¿Se encuentra bien, Granger?

-Gracias.- dijo Hermione- ¿Cómo es que me desmaye?

-Estaba bajando la escalera y de repente se desmayó. Fue una suerte que el Sr. Malfoy detuviese su caía a tiempo o se hubiese lastimado en serio.

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-Excelente trabajo anoche, Granger.- dijo Alastor Moody, que acababa de entrar en el cubículo de la chica- No sucedió nada inesperado excepto tu pequeño desmayo.

-Gracias.- respondió la chica, sin interés de hablar.

-¿Qué pasó realmente?- preguntó el viejo auror, tras echar un silenciador al cubículo.

-No lo sé... Me quedé supervisando en el entrepiso cuando sentí que me asfixiaba.

-¿Viste el Profeta?

-No.- respondió sin ganas, extendiendo la mano y mirando la foto de Malfoy y su prometida bailando. Al lado de esta, en un tamaño mayor, había una foto de Hermione cayendo de la escalera cuando Lucius Malfoy amortiguaba su caída con un hechizo preciso.

-Parkinson esta furiosa por que tu foto es mayor y ha gritado a medio ministerio para que te corran; pero Malfoy habló maravillas de tu trabajo al ministro y pareció ser suficiente para callar a su prometida.

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