Discramiler: "Nada me pertenece, todo es de Rowling."

Yo solo escribo lo que busco leer y al no encontrarlo siempre, lo escribo.

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Entre varitas y besos

Capítulo V

Despertó molesta por una incesante ráfaga de aire que daba en su cara. Disturbada, se dio vuelta en la cama intentando seguir durmiendo pero la ráfaga de aire seguía. Abrió sus ojos y vio que había anochecido y la ventana estaba abierta.

La luna brillaba pálidamente, pero lo suficiente para poder ver al hombre encapuchado que volaba en círculos.

Asustada, tomó su varita y aprovechando la oscuridad que había, rodó en la cama y se tiró al suelo.

El primer día con Malfoy y ya lo querían atacar; pensó molesta.

Se concentró en la habitación del rubio y con un plop, desapareció.

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Apareció segundos después en una suite idéntica a la suya; donde el mago dormía apaciblemente. Afortunadamente la habitación estaba a oscuras y no podría, de estar despierto, ver su sonrojo. Dormía con el torso descubierto, que subía rítmicamente demostrando que estaba dormido.

La ventana estaba cubierta por el grueso cortinar, pero la luz de la luna era lo suficientemente buena y podía ver una figura en escoba que se hacía más definida al acortar la distancia.

-Malfoy, despiértese...-dijo Hermione, sacudiéndolo. El hombre se dio vuelta, intentando seguir durmiendo.

Con menos paciencia, agitó su varita y le mojó la cara.

-¿Qué...?-pero Hermione lo cayó con una mano en su boca y le señaló la ventana donde la figura estaba intentando saltar al balcón. El rubio abrió sus orbes grises sorprendido y asustado y miró a Hermione con un asentimiento. Tomó su varita de debajo de su almohada y rodó abajo de su cama, con un pantalón de pijama puesta para suerte de Hermione.

Hermione se agachó al momento que la figura lograba que la cortina se corriese y la ventana se abriese, entrando una fría ráfaga de aire.

Hermione sintió como un brazo pasaba por su espalda y como el acolchado los cubría completamente al estar debajo de una enorme cama alta. Vio que los pies avanzaban y se detenían inmediatamente, al abrirse la puerta de la suite.

-¿Ya lo mataste?-preguntó una voz, en un suave murmullo. Era aterciopelada, pero fría. Hermione sintió como Lucius apretaba su abrazo y se pegaba más contra el pecho alpino del hombre.

Desaparecieron con un chasquido a la vez que la figura intrusa conjuraba la maldición asesina.

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Cayeron contra el frío pavimento de las aceras francesas. Hermione ahogó un quejido de dolor al sentir su espalda chocar contra la calle.

-¿Está bien?-preguntó el rubio, levantándose con cuidado.

-Si, gracias.-dijo Hermione, imitándolo. Miró a su alrededor confundida-¿Dónde...?

-No sé.- dijo confundido, con expresión dubitativa- Creo que... gracias.-dijo mirando el suelo.

-De nada.- dijo Hermione, sin creer que el orgulloso rubio se lo hubiese dicho- Creo que tendremos que volver a Londres, estaremos más seguros bajo la protección del ministerio.

-Creo que ellos corren más peligro que nosotros.- sonrió el rubio.

-¿Alguna idea de quiénes son?

-¿No reconoció la voz de la mujer, Hermione?-dijo, llamándola por su nombre por primera vez.

Caminó un poco y se sentó en uno de los bancos. Hermione lo imitó, intrigada por la respuesta.

-No, apenas escuché.- reconoció.

-Era la voz de Bellatrix...

-Esta muerta.- dijo rápidamente. Lucius la miró curioso y Hermione aclaró- la maté, me iba a matar y me defendí...

-No tiene por que justificarse... Al fin y al cabo, esta hablando con la antigua mano derecha del Señor Tenebroso.

-Voldemort.- corrigió. El rubio se estremeció pero no dijo nada- Y en cuanto a Bellatrix, estoy segura que la maté... La maldición dio en ella.

-Escuché su voz por años... Tan parecida a la de Narcissa; pero tan cínica y fría a la vez.

-Es probable que sea cualquiera... al fin y al cabo era un susurro; es imposible decir de quien es a ciencia cierta.

-Usted lo ha dicho, a ciencia... Pero si con magia... Tendremos que volver al hotel y verificar el rastro mágico.

-¿Volver al lugar donde se deben haber quedado patrullando para matarlo a la primera de cambio? Me parece una locura...

-Se lo estoy ordenando...-dijo el rubio, de manera arrogante.

-No es superior mío, de hecho, al estar en peligro su vida y siendo yo auror, me debe obedecer... No tengo problemas con echarle un Imperio si piensa ser un imprudente.- dijo Hermione, con profesionalismo- Haré que el ministerio investigue y se le informaran los...

-¿Sabe por qué aún podemos saber dónde están nuestros antiguos compañeros de la máscara blanca? -cortó con tono frío.

-Deslúmbreme con sus conocimientos.- dijo con tono escéptico.

-La marca tenebrosa sólo deja que aquellos que la poseen puedan saber donde se encuentran sus pares. Era la forma en la que Voldemort nos comunicaba. Nos mostraba donde los mortifagos se reunían y nosotros nos aparecíamos.

Hermione vio la decisión del hombre, y entendió que no podría hacer su voluntad. Debería convencerlo.

-Lo más importante ahora es buscar donde pasar la noche y mañana podremos continuar.

-No tuve tiempo a tomar dinero.- dijo el rubio.

- No creo que sea necesario.- dijo mirando los edificios que rodeaban el parque- A unas cuadras de aquí está el ministerio francés y algunos refugios de la...- se cortó al ver con quien hablaba.

- de la Orden del Fénix, cierto. Creo que los De la cour estarán encantados de ayudarle, pero no creo que sean tan simpáticos con un mortífago, sabiendo que su hija menor esta loca por uno de mis viejos amigos.

Hermione hizo silencio. Era idiota seguir guardándose información, no llegarían a ningún lado si seguían en ese camino.

-Tengo una idea.- dijo levantándose- Abráceme.- El rubio levantó una ceja de forma irónica, pero obedeció.

Con un chasquido desaparecieron, para aparecer nuevamente en la cúpula de un precioso edificio con vista a la torre Eiffel.

-¿Dónde...?- preguntó el rubio, pero Hermione le puso un dedo en los labios y murmurando muffliato, se separó de él.

-Ahora podremos hablar.- dijo sentándose en uno de los sillones que allí había. Con otro movimiento de varita, el lugar quedó limpio y el rubio se sentó enfrente a ella- Este era uno de los lugares donde la Orden se juntaba para reclutar en París.

-Preciosa vista.- dijo el rubio, mirando expectante e incómodo.

-París es precioso.- dijo mirando por uno de las ventanas.

-Los Lestrange tenían una casa que usábamos para fines similares.

-Les estranges... Los extraños, ¿No?-preguntó, perdida en sus

pensamientos.

-Si... Al igual que mi familia, vinieron de Francia... Mal foi significa mala fe.

-¿Tiene usted mala fe, Lucius?-preguntó mirándolo directamente.

-No tengo nada que ganar ni que perder.

-No es lo que pregunté...

-La mala fe solo sirve si se gana algo.- dijo con arrogancia- Pero no vinimos aquí para discutir esto tampoco, ¿No?

-No... Usted vino a París por negocios y yo para descubrirlos.

El rubio la miró sorprendida. Levantó su varita, pero Hermione fue más rápida y lo desarmó.

-No pienso atacarlo. Aún no tengo bien claro por que, pero creo que usted no procedió con mala fe.- el rubio la miró sorprendido, sin saber que decir- Pero creo que hay varias cosas que me está ocultando.

El silencio se extendió nuevamente entre ellos; hasta que el rubio decidió hablar:

-Vine a Paris para averiguar los movimientos que hizo mi futura esposa.

-¿Movimientos?

-Utilizó dinero de los Malfoy para comprar diferentes propiedades que están a nombre de alguien, que aún no se quien es.

-Creo que allí está el punto central de por que el ministerio me envió...

-¿Envían aurores para vigilar movimientos fiscales ilícitos?- Hermione sonrió de lado, coincidiendo con el escepticismo del hombre.

-Opino como usted; para mí también hay algo extraño. Me enviaron para averiguar un supuesto lavado de dinero, pero creo que hay algo más allá de esto, ¿No?- Lucius la miró y asintió-¿Quién se beneficiaría con su muerte?

-Amanda... ya está incluida en la nómina de la familia Malfoy; pero creo que no entendió que no puede tocar mi dinero.

-Evidentemente lo hizo... Según los registros que me dio el ministerio; los Parkinson estaban en cero luego de la guerra.

-Al parecer, pudo engañarme.- dijo el hombre, mirando por la ventana.

-¿Qué hará?-preguntó, luego de un silencio incómodo.

-¿Qué puedo hacer? Me casaré; fingiré que nada de esto sucedió y sin que lo sepa, la sacaré del testamento.

-No lo entiendo...- dijo Hermione confundida-, sabe que lo engañó y ¿Piensa casarse igualmente?

-Una cosa no quita la otra... ¿No me dirá que para usted el matrimonio es felicidad eterna y demás?

-¿Si?- preguntó de modo iluso.

-Draco... murió-dijo con trabajo-, la casa Malfoy no tiene heredero; debo dárselo.

Hermione lo miró, conmovida, sorprendida y perdida. Todo junto.

Pensaba sacrificar su felicidad, luego de haber perdido a su familia, por darle un heredero a su casa, ¿Perdonaría a su esposa, que lo había engañado, con tal de que le diese un hijo?

-¿Qué le asegura que no lo volverá a engañar?

-Que perdería todo lo que tiene o tendrá.- dijo convencido.

-¿Y no podría estar vaciando su cuenta en Gringrotts en este momento?-preguntó Hermione...

Dando en la tecla.

Lucius Malfoy la miró, extrañado e incrédulo...

- Oh por dios...