Entre Varitas y besos
Epílogo
-¡Granger!- ladró Alastor Moody entrando al departamento de aurores.
Su humor no era bueno a la mañana, muchísimo menos en la mañana de un frío domingo de invierno; y si a eso le agregas estar en ayunas significaba una combinación explosiva en Alastor Moody.
Pero a diferencia de tantas veces que había gritado con poca delicadeza en nombre de su subordinada, la chica no apareció.
De hecho la oficina estaba vacía, completamente vacía. La luz provenía de las falsas ventanas y ningún escritorio estaba desordenado… ¿Dónde demonios habían ido a parar sus lamebotas?
- ¡Tonks! ¡Lawrence!- nada. El silencio reemplazó al eco que produjo su voz.
- Yo que tú buscaría en la cafetería…- dijo la voz cantarina de un espejo detector de enemigos; evidentemente comprado en la tienda de los gemelos Weasley. En vez de mostrar rostros de mortífagos, mostraba las caras de los teletubbies.
Golpeó el suelo con su bastón y siseó molesto entre los dientes; caminó arrastrando su pierna hasta el ascensor y tocó piso 3. El ascensor se movió de modo frenético, parecía que caía de modo libre hasta que frenó de repente haciéndolo saltar.
Las puertas metálicas se abrieron, y cayeron un par de personas de espalda. Parecían sorprendidas de caer. Sin embargo rápidamente se levantaron y con un encantamiento frenaron las puertas que se cerraban.
Toda la cafetería estaba llena – pese a que era un domingo, recordó- y la gente miraba un punto lejano. Las mujeres sonreían y se sonrojaban; mientras que los hombres parecían un tanto celosos. Sin embargo todos lucían sorprendidos.
-¿Quieres casarte conmigo?- pronunció una aterciopelada voz masculina que despertó una vieja molestia en la pierna coja de Alastor; quien reconoció la voz como la de Lucius Malfoy… el causante por el cual habían debido amputarle su querida pierna.
-¡Si!- respondió una excitada voz con un tono agudo que el viejo auror relacionó con su subordinada más inteligente.
La gente comenzó a virotear, algunos sacaban fotografías y parecían felices, como niños que festejaban el buen desenlace de sus personajes ficticios favoritos.
-¿Alguien puede explicar por qué no están en sus puestos de trabajo?- vociferó perdiendo la paciencia.
Automáticamente se hizo un silencio incómodo que provocó una gran cantidad de chasquidos y que el lugar quedase mucho más vacío. Muchos volvieron a sus mesas y fingieron que no pasaba nada; a excepción de los principales involucrados: Hermione Granger y su ahora prometido, Lucius Malfoy.
- ¡Granger a mi oficina!- ordenó.
La chica saltó, percatándose que se encontraba ante la presencia intimidante de un enfadado Moody y que su prometido la tenía entre él y la pared.
Dándole un beso en la comisura de los labios sonrió y se apuró a seguir a su jefe.
Ni bien la puerta del ascensor se cerró, el mago paró el habitáculo con un hechizo y lo insonorizó.
- ¿Me puedes explicar en qué estabas pensando?- preguntó de mal talante. Sin embargo, eso no borró la sonrisa boba de la cara de Hermione.
- Me voy a casar…
-Con un sospechoso de varios crímenes…
- Que tiene la sonrisa más linda que vi jamás…- prosiguió Hermione describiendo-. Intentó raptarme y llevarme a Florencia para pedirme matrimonio.
- Sólo por eso puede volver a Azkaban.
- Pero claro que él no sabía que yo tenía que entregar los archivos de Parkinson. Así que me siguió al ministerio…
-¿Cómo es qué pensaba llevarte a Florencia si tiene una orden del Winzengammont para no salir del país?-cuestionó descubriendo más agravantes que poco le importaban a la castaña.
-Y me pidió matrimonio enfrente a todos…Sólo necesitaba tiempo para darme cuenta que íbamos a terminar juntos. Estos 2 meses han sido los mejores.- concluyó.
Alastor se calló al comprender que por más que intentase hacerla entrar en razón, la chica no vería coherencia en sus pensamientos.
- ¿Quieres ser testigo del casamiento?- preguntó radiante.
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Hacía mucho que no usaba una túnica de gala, y en ese momento recordaba por qué.
Estar tanto tiempo parado, con una calurosa prótesis de madera y una túnica de terciopelo en una habitación llena de reporteros y destacadas figuras mágicas; le provocaba un ligero escozor en la extremidad corta y la lana de la bufanda le daba cosquillas.
- ¿Acepta Hermione Granger a Lucius Malfoy?- preguntó el mismo ministro de magia, poniendo su mejor sonrisa para las fotos. Tenía que aprovechar cada flash, la reputación del ministerio había caído mucho desde que el grupo de Umbridge había logrado sancionar la ley "vacaciones para los dementores".
-Acepto.
- ¿Y ustedes…?- pero no pudo terminar. El rubio mago se apresuró a vociferear:
-¡Sí!
Y a ponerle el anillo, intercambiar sangre y desaparecer con su esposa en menos de lo que se tarda en decir "Huitzilopochtli".
Alastor Moody sonrió, agradeciendo la emoción de los recién casados… Tardaría en sacarse esa túnica y su pata de palo lo mismo que Lucius en sacarle el vestido de novia a su reciente esposa.
-¿Un trago Alastor?- ofreció el secretario de seguridad mágica.
- Gracias.- asintió saboreando el gusto del whisky; sin embargo no le sabía tan bien como el que guardaba en su pequeña petaca metalizada.
La sacó y ofreció al secretario que asintió encantado.
- Hace tiempo que no probaba un whisky tan agradable… ¿Escocés?
- Creo- asintió haciendo una mueca que frunció sus cicatrices. Horace me lo envió como regalo de cumpleaños la semana pasada con el pedido de pociones de verdad y venenos que le pedí.
- ¿Qué estás tomando Alastor?- preguntó una contenta Nymphandora Tonks que lucía el cabello morado y naranja; haciendo juego con su vestido amarillo.
- Un poco del whisky que me mando Horace… ¿Puedes ir a mi gaveta y traer la botella? Se ha acabado lo que tenía en la petaca.
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- Lucius, ¡mira el Profeta!- dijo una sorprendida Hermione despertando a su nuevo esposo para que viese la primera página del diario inglés.
"Romántica inesperada boda entre Hermione Granger y magnate Lucius Malfoy termina en desastroza recepción con varios invitados batidos a duelo." Rezaba el titula.
El copete, en bastardilla decía: "La causa sería una confusión de whisky con veritaserum."
Una columna a la derecha del gran titular decía "Los peligrosos efectos de mezclar pociones y bebidas."
Lucius Malfoy sonrió divertido y bebió su brandy de un trago.
Nunca le diría a su nueva esposa que las botellas de whisky con veritaserum habían sido un regalo de parte suya al jefe de aurores.
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Y se acabó lo que se daba. Damas y caballeros, el fin.
El verdadero fin.
No haré secuelas ni cosas raras. Actualmente estoy trabajando en mi nuevo fic "Los caminos de la oscuridad."
Si les gustó esta versión de Lucius, les aseguró que les interesará conocer a Abraxas, uno de los protagonistas de mi nuevo fic.
Besos, abrazos y esas cosas,
