Rated: No menores de 18
años
Categories: LOVELESS
Characters: Agatsuma
Soubi,
Aoyagi
Ritsuka,
Kio,
Yayoi,
Originales
Generos: Angustia,
Drama,
Misterio,
Romántico,
Songfic,
Tragedia
Advertencias:
Lemon,
Sadomasoquismo,
Shota,
Tortura
Pues estos personajes no me pertenecen al menos los principales esos son de Yun Kouga-sama lo que me pertenece son parte de las situaciones y los personajes secundarios =).
´*`Enjoy The Yaoi's Underground´*`
Visitame en:
.com/artxxlieblosem =) Por si quieren saber un poco más de esta humilde escritora!
Titulo alemán-español: [Besos sangrientos de Loveless]
Un recuerdo romantico hace que el cuerpo del neko vibre al son de sus pensamientos!!*
"Soubi no está, lo extraño demasiado a veces, aunque está en el mismo país es como si estuviera en otro mundo".
Cosas similares pasaban por la cabeza del neko y es que desde la partida del Sentouki las cosas habían vuelto a ser aburridas y rutinarias, la escuela, la vida social... lo único que no cambiaba y menos para mejorar era la vida en la familia, la madre de Ritsuka aún estaba mal y aún seguía con la idea de que la persona que estaba allí no era su pequeño hijo. Sí, efecto las cosas no estaban mejor de vez en cuando aparecían algunos combatientes y sus sacrificios pero no estaban interesados si el ahora "extraño dúo" estaba se separado. Así eran las cosas, al menos el miedo de aquel extraño sueño de hace dos años había desaparecido y raramente se acordaba de el, lo curioso es que esos recuerdos venían a su cabeza cuando el se sentía más feliz y más a gusto en compañía de los amigos que tanto había aprendido a valorar
Era temprano por la mañana hacía frío, el invierno empezaba a aproximarse rápidamente, Ritsuka ya estaba levantado, se asomo por la ventana y un hermoso paisaje neblinoso con rayos atravesando las ramas y las pocas hojas que aún quedaban le daba los buenos días.
Enseguida se metió a bañar, el agua estaba estupenda se sumergió lentamente a la tina después de haberse lavado el cuerpo...sintió que estaba cometiendo un pecado por la tranquilidad que estaba aquejándolo en ese momento.
Pero su mente empezó a hacer de las suyas, estaba tan relajado que sus manos al frotarse el cuerpo empezaron a emitir a su cerebro choques eléctricos que ¡Ritsuka estaba disfrutando demasiado! Su manos tocaban su pecho, su abdomen, sus entrepiernas, los muslos, los brazos...eran tan suave y tan rítmico que no tardó mucho en soltar el primer suspiro de placer, las caricias auto inflingidas eran el recuerdo automático de aquella vez que Soubi y el estuvieron juntos en un preciosa intimidad.
/*/*/*/*/*/*/*/*/*/*/*/*/*/*/*/*/*/*/*/*/*//
Fue hace menos de medio año cuando las visitas de Soubi ya no eran tan seguidas así que aprovechaban todo el tiempo posible para ellos solos, pocas veces salían con Yuiko y Yayoi además ellos dos en ese tiempo estaban tratando de darse una oportunidad, así que ese era otro motivo para estar solitos.
Ritsuka y Soubi habían decidido que irían a un nuevo acuario restaurante que no tenía mucho que lo habían inaugurado al público ambos estaba emocionados pues era un viaje algo largo y nadie los molestaría.
Al llegar todo parecía estar perfecto no hacía ni mucho frío ni demasiado calor Soubi estaba más guapo y elegante que de costumbre, a Ritsuka le dio un poco de pena porque no sabía que el lugar eran tan sofisticado y aunque no estaba fachoso tampoco estaba vestido tan apropiadamente.
Entraron primero al acuario principal, Ritsuka estaba maravillado por toda las especies de animales marinos así que les tomó fotos pues no se quería olvidar de ninguno, al llegar a la catedral marina él y Soubi se tomaron una justo cuando una manta raya paso detrás suyo, otra cuando un banco de peses ángel daba vuelta y otra más cuando un tiburón abría la boca, está le gusto a Soubi ya que parecía que el tiburón estaba sonriendo junto con ellos.
Pasó el rato y Ritsuka estaba tan maravillado de que su querido Sentouki supiera el nombre de cada pez, pero el hambre empezaba a dar señales en ambos muchachos, así que se dirigieron hacía el restaurante que estaba en el piso de bajo. Al entrar ambos quedaron impactados ya que parecía un restaurante al estilo victoriano con candelabros, una tenue luz cálida, manteles de seda fina, cortinas de terciopelo rojo con amarres dorados, pero lo más hermoso eran los grandes ventanales que mostraban un paisaje al exterior, si, pero este exterior era el arrecife que aunque no estaba dentro del acuario era igual de bello ver a todas esas criaturas en su medio ambiente habitual, era aún mejor que verlas a todas reunidas en un solo lugar, Ritsuka quiso tomar una fotografía pero Soubi le extendió la mano en señal de que no podía hacerlo y aunque esto le afligió un poco la bella sonrisa que su querido Sentouki le mostró fue mucho mejor que una bella fotografía que le hubiera podido tomar.
Ambos pidieron algo un poco caro y aunque Ritsuka se negó a que Soubi gastará demasiado en él al final como de costumbre terminó por convencerlo. Ambos le hincaron el diente a sus respectivos banquetes y al terminar pidieron el postre especial del restaurante.
Al terminar decidieron ir a la terraza del restaurante donde contemplaron un rato el mar que tenían delante suyo Ritsuka hablaba de lo bien que se la estaba pasando, del "estirón"1 de Yayoi y su creciente relación con Yuiko quien cada vez era más hermosa y ya era menos niña.
Soubi escuchaba con atención y muy alegre de que su pequeño estuviera tan contento de tener buenos amigos mientras fumada un poco, ya saben lo que dicen: "después de un buen taco un buen tabaco2" ya que se sentía demasiado lleno.
Llegaron a la tienda de souvenir pero no les intereso nada, el día estaba pasando y el frío empezaba a sentirse de tal modo que decidieron regresar ya que en tren se harían una hora y media y el autobús no pasaba, esto era un problema decidieron caminar hasta la próxima parada de autobuses pero el clima les jugo chueco y de la nada se nublo y empezó a llover trataron de correr pero fue en vano, estaban empapados así que lo único que se les ocurrió fue resguardarse bajo un paradero viejo y olvidado, Soubi estaba verificando que el autobús no sé pasara mientras Ritsuka lo veía desde el asiento un metro y medio más atrás.
"Se ve tan sensual" "se ve tan sexy" "aún mojado se ve perfecto" estos pensamientos provocaron que Ritsuka se sonrojara pero no podía evitar el ver a Soubi era tan bello aún mojado, los cabellos se le pegaban a la cara en pequeñas mechas y escurrían gotas que caían sobre sus mejillas. Tan fuerte era el deseo con el que Ritsuka miraba a Soubi que este volteo al sentir la mirada tan penetrante de su pequeño, se dirigió hacía él y le dio un beso apasionado, ambos entrelazaron sus lenguas, jugaron al cazador y al cazado, sintieron cada uno de sus dientes y sus paladares, Soubi deseaba entrenar más seguido al pequeño neko ya que su lengua era aún inexperta, el beso duró un tiempo tan prolongado que ninguno de los dos pudo saber exactamente cuanto duró, el Sentouki le pregunto al neko que si quería ir a su casa a lo que el peliazul afirmo.
Cuando por fin tomaron el autobús no tardaron mucho en llegar a la estación de tren pero tuvieron que correr para que no los fuera dejar, al abordar notaron que estaba casi vacío así que decidieron irse hasta la parte de atrás donde no había nadie, hablaron de la beca de Soubi y lo bien que le estaba yendo pero de lo mucho que extrañaba estar al lado de su pequeño y aunque la conversación tomo aires un poco nostálgicos Soubi rápidamente soluciono esto besando al ojivioleta y ambos se fundieron en un cálido beso.
Cuando por fin llegaron a la casa del rubio ya era noche y tarde, Ritsuka estaba temblando del frío pues aún sus ropas no se habían secado así que se quitó la chamarra y el suéter para poder secarse con la toalla que el mayor le había prestado
-Tu mirada hace unas horas era de lo más provocadora- Dijo el Sentouki a su pequeño y este se sorprendió demasiado al verse descubierto.
– ¡Son ideas tuyas!- Dijo indiferente el pequeño tratando de disimular la vergüenza que sentía. Para ser un chico con casi catorce años su inocencia seguía siendo muy evidente, esto en parte era muy excitante para Soubi y recordó lo que había leído en un libro de el Marqués de Sade "entre más sea la inocencia, la perversión es aún mayor", este pensamiento le incomodaba ya qué podía casi escuchar a Kio diciendo "¡Te dije que eras un hentai!".
-Pensé que me deseabas- Decía el Sentouki mientras caminaba lenta y provocadoramente hacía Ritsuka quien solo traía puesta una camisa azul que se le pegaba a la piel por estar aún húmeda. Ritsuka se dio cuenta de está situación y se apenó en demasía.
Soubi lo tomó fuertemente por la cintura, lo cargo, camino hasta una pared donde lo apoyó y ahí le dio un beso que provoco que los instintos "ocultos" del ojivioleta salieran a flote, en un movimiento del sacrifice se apago la luz y quedaron a oscuras, los suspiros de placer empezaban a hacer acto de presencia en los amantes, intercambiaban caricias, legua, saliva, gemidos, palabras…
El sudor se combinó con las gotitas de agua sus cabellos. Ritsuka sentía tanta pasión por su amado que apretaba fuertemente las piernas alrededor de la cadera de Soubi causando un rocé casi mágico en los dos, la situación empezaba a tomar planos más eróticos minuto a minuto. El sillón que estaba a un lado de ellos demandaba atención a gritos, Soubi separó a Ritsuka de la pared y aunque un poco fuerte la ternura con la que lo acostó era característica del rubio.
-¿me amas?- El Sentouki interrumpió el besó para formular su pregunta
-¿por qué me lo preguntas?- preguntó confundido
-Por que nunca me lo dices
-pe…pero…Lo demuestro, ¿no?
-Entrégame tus orejas- Susurró el mayor en el oído de su koi. Lo cual puso tan nervioso a Ritsuka que este se tensó por completo. El rubio al percatarse de esto le besó el cuello y susurrándole le dijo que él lo esperaría toda la vida hasta que Ritsuka estuviera listo, de esta forma el cuerpo del pequeño volvió a relajarse.
Las caricias habían aumentado los besos se habían convertido en leves mordidas, Ritsuka estaba disfrutando tanto ese momento que no quería que nunca acabara cuando sintió una mano tibia desplazar por completo su camiseta y unos labios húmedos invadieron el torso del ahora uke, Ritsuka suspiraba fuertemente y aún así los gemidos de placer iban aumentando mientras el jugaba con el cabello del Seme.
Soubi terminó por quitarse la camisa que le estorbaba sentir la suave piel de su koi, pero lo hizo de una forma especial para su querido.
Se hincó casi sobre Ritsuka y mientras bailaba provocadoramente para el pequeño mientras desabotonaba su camisa.
Ritsuka sentía el cielo y la tierra juntos así que se levantó frente al koi mayor y con los dientes retiró los vendajes del cuello dejando ver una palabra "BELOVED", después con cierta desesperación besó el cuello y luego el pecho. "Con la lengua" le dijo el mayor, unos ojos inocentes y un poco temerosos lo miraron, la cara del ojivioleta se puso roja pero aún así obedeció y nerviosamente sacó una húmeda lengua y que marcó un camino desde los pectorales de Soubi hasta su ombligo, cada vez que bajaba más se mostraba temeroso.
Por fin llegó a la parte de la cadera del rubio y por instinto bajó el cierre, trató de bajar los pantalones pero estaba demasiado nervioso. Soubi se percató de ello y recostó a Ritsuka haciendo lo mismo que su pequeño con el, obvio con mayor seguridad, a diferencia del joven menor este retiró los pantalones con increíble habilidad y retiro los suyos de pasó, ambos quedaron en bóxer y empezaban a notarse sus erecciones, hasta ahora esté era uno de los encuentros más eróticos y calientes que el pequeño neko había experimentado, el toqueteo nuevamente había subido de tono, el desenfrenó parecía eterno, las manos de ambos exploraban el cuerpo del otro hasta que la ultima prenda fue retirada, ahora pudiendo sentirse tal cual, el desenfreno se convirtió en lujuria, todo tenía un toque más salvaje, una mano curiosa tocó el miembro del otro, estaba demasiado duro, caliente y un poco húmedo por las gotas de pre-orgasmo, nunca se había imaginado lo bien que eso se podía sentir…
-¿Deseas que te enseñe?-Dijo el mayor
-No sé…lo hice sin darme cuenta…me da vergüenza…-Dijo el neko
-No hay de que avergonzarse, seguro lo has hecho con tu propio cuerpo
-En realidad nunca he podido masturbarme correctamente- Dicho esto, el chico rubio llevó su mano a la de si koi y ambas manos fueron llevadas a la longitud del pequeño donde fueron puestas en posición, la mano más experta era una excelente maestra, los movimientos que primero eran suaves y lentos se fueron agudizando a más duros y rápidos.
Ritsuka gemía cada vez más, gritaba, gritaba y gemía el nombre de su en ese momento "sensei", sus manos entonces ya no necesitaron a la más experta, el trabajo lo estaban haciendo por sí solas. Mientras Soubi veía ese espectáculo y su propia erección era atendida.
De un momento al otro el cuerpo de Ritsuka se arqueó y se arqueó y cuando un líquido tibio color blanco como la Luna fue expulsado de su cuerpo Ritsuka se llevó las manos a la boca para ahogar su propio grito. Pasaron unos segundos…Su cuerpo se empezó a relajar, la respiración ya no era dificultosa pero aún era rápida, sus sentidos estaban otra vez volviendo en sí.
De repente unos cálidos brazos rodearon el cuerpo delgado del chico, lo levantaron hacía otro cuerpo más fuerte. El ojiazul suponía que todo había terminado con el orgasmo de neko. Pero el Seme fue tomado por sorpresa cuando el menor le adjudicó un beso y dirigió una de sus pequeñas manos a la erección de quien lo abrazaba y comenzó a mover sus manos según lo antes aprendido. La inexperiencia de esté era notable y aunque le logró sacar varios gemidos a su koi, tuvo que intervenir nuevamente para que la experiencia fuera aún más grandiosa.
Y así Soubi se corrió y toda su semilla fue expulsada a la mano y vientre del peliazul en compañía de un alarido de placer.
Ambos se abrazaron fuertemente para fundirse en un abrazo y un beso tranquilo
-Gracias- Dijo Soubi con dificultad clara al respirar en el oído del jovencito. El pequeño neko solo sonrió y cerró los ojos en señal de cansancio
/*/*/*/*/*/*/*/*/*/*/*/*/*/*/*/*/*/*/*/*/*//
"¡…AAAAAAAHHHHHH…!" Fue lo único que se escuchó en el interior del baño, el recuerdo de aquella ocasión y la extrema tranquilidad que estaba experimentando hicieron que inconscientemente sus manos se pusieran a trabajar, Ritsuka estaba sorprendido y apenado pues desde aquella vez pocas veces se había masturbado con tanta facilidad y está particularmente había sido una experiencia caliente, su orgasmo lo decía todo.
Un celular azul parpadeaba, Ritsuka se coloco la toalla y lo vio, se sobresaltó cuando había un mensaje de texto: "¿Dónde estas?...Te AMO…
¡Se le había hecho demasiado tarde! Era hora de salir pero ¡YA! Rápidamente se vistió, con la ilusión de que ese día sería genial.
