Michiyuki

Autora: Namida no YukaKyo

Serie: FullMetal Alchemist

Pareja: Roy x Ed

Categoría: Adaptación, Yaoi, angst, drama. Espero y guste.

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Parte II. Remembranzas de los pecados

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"Y las cicatrices persisten, al igual que nuestros pecados"

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Habían pasados ya varios minutos así, en silencio, uno concentrado en solo observar las llamas frente a él, estirando ambas manos hacia las mismas intentando que los entumecidos músculos de su única mano entraran en calor al igual que el resto de su cuerpo. Mientras que el otro nuevamente sentado su espalda observaba.

Chasqueo la lengua, cerrando los ojos por un breve segundo para abrirlos despacio, como si con aquello la visión de esa persona sentada de rodillas a una considerable distancia, desapareciera.

Llego a tragase el suspiro que luchaba por salir de sus labios antes de clavar su mirada oscura sobre los hombros del rubio.

— ¿Realmente... eres tu? —

Se atrevió a preguntar con miedo. Vio como el joven bajaba la vista del fuego concentrándose en mirar la mano de automail que no se encontraba enguantada.

— ¿Eres en verdad tu... Ed? —

Lo vio girarse levemente, sonriendo con suavidad antes de cambiar su mueca por una mas confiada y arrogante, justo de la misma forma en que siempre lo veía cuando entraba por las enormes puertas de madera de su antigua oficina.

— ¿Como puedes olvidar una cara como esta?—

El único ojo del pelinegro le reconoció, sin duda alguna era él.

— ¿Donde? — Paso saliva por sus labios resecos antes de continuar con aquella pregunta. — ¿Dónde has estado durante todo este tiempo Ed? —

Roy noto como los ojos del rubio se entrecerraban levemente, mas no respondió de inmediato, sino que al contrario lo vio levantarse sentándose en el mismo incomodo pedazo de madera que utilizaba a modo de asiento, una de sus manos llevándola justo al lugar donde él tenia el parche en su cara.

— ¿Qué es esto? —

Desconcierto, fue lo primero que Roy mostró tanto en sus pupilas dilatadas como en su rostro blanco. Bajo el rostro ocultándolo entre las sombras oscuras, ahí mismo donde la calidez de las llamas no lograba iluminar del todo, lo que tocaban.

El dolor profundo de innumerables imágenes y batallas perdidas le golpeo con una demoledora fuerza, provocándole un vertido que lo obligo a inclinarse hacia atrás, clavando sus manos en sus rodillas para sostenerse. Todas aquellas metas no cumplidas, meritos de los que no se sentía orgulloso.

Todo aquello que daba miedo.

Aquel que ya no era mas el coronel.

Volvió a componerse, su cabello oscuro brillo con tintes rojizos al crepitar de las llamas que consumían con rapidez los troncos de seca madera. Evocaciones de un pasado y de aspiraciones idealistas nublaron su mirada oscura, dibujando en su rostro una débil sonrisa de añoranza.

¿Qué era lo que ahora llevaba en su rostro?

Solo el resultado de sus…

— Pecados —

Concluyo ampliando un poco más la sonrisa, mostrándola un poco más sincera y real. Como hacia demasiado tiempo atrás no sonreía.

Pecados…

Sus pecados…

El frío tacto del acero, traspaso la cubierta de cuero por sobre su rostro, enfriando el parpado flojo que, cubría solo el interior vació de su faltante ojo. Dedos de metal que no se negaron a aceptar entre los suyos los de carne del militar, presionando un poco mas la carne dañada tras el parche. Aceptando lo que podía llamarse, una caricia nunca antes dada entre ellos.

Si hubiese tenido su ojo abierto, seguramente el triste y melancólica brillo dolido de aquellos ojos dorados lo habría conmovido. La comprensión y el deseo de haber podido regresarle tan siquiera aquello. Aunado a la irremediable certeza de lo inevitable.

No podía regresar algo como aquello.

Sus rodillas se golpearon entre si al acercarse un poco mas y solo fue necesario levantarse tan solo un poco, para quedar cerca de su rostro. Sus dedos alejados de aquel lugar perdido. Remplazados por el calido y húmedo tacto de sus labios sobre la piel dañada y desnuda de su rostro.

Un gesto calido y un tanto amable, para su ser añorado.

El breve contacto termino lento y pausado. Las pupilas oscuras y doradas firmes y fijas la una sobre la otra. Palabras que fluyeron sin ser pronunciadas. Sentimientos guardados, empolvados en lo más profundo de la memoria y el reencuentro de una emoción compartida. El leve brillo de entendimiento para ambos.

— Te había echado tanto de menos —

Una ligera frase, un recortado silencio y el inquieto movimiento de luces sombras y ropas, que tomaron desprevenido al rubio. La calidez del apretado abrazo en que lo mantenía el militar entre sus brazos lo había dejado mudo.

Dejo que el débil suspiro que guardaba finalmente brotara de sus labios, relajándose en la firme presión del agarre. Necesidades incumplidas que ahora tenían sentido.

Sus dedos se deslizaron erráticos en un principio sobre la gruesa tela azulada de la chaqueta recorriendo la espalda, hasta asirse con fuerza sobre la misma correspondiendo al abrazo. La tibieza del cuello del pelinegro recibió la tersura de la mejilla del rubio que se limito a cerrar los ojos disfrutando del abrazo compartido.

Pues había necesitado tanto un momento como aquel.

Un pequeño momento para ambos, donde se olvidaba el dolor de sus errores del pasado

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"Habíamos estado esperando un simple instante como este"

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TBC