7- Ya llegan
Ya se había hecho de día en la bulliciosa Konoha y la gente empezaba a salir de sus casas u hostales, para ir a pasear, a comprar o simplemente a disfrutar de otro maravilloso día de la Ceremonia Uzumaki. El sol brillaba en el cielo, guiando a cinco ninjas que ya se encontraban muy cerca de Konoha; mientras ya en la aldea de la Hoja, dos personas esperaban frente a la puerta de su aldea.
-No creo que tarden mucho, ya deben estar al llegar…
Sakura parecía impaciente, tenía ganas de que llegara todo el mundo, de que cada cosa estuviera en su sitio, y como no, Gaara era imprescindible en esta ceremonia y ella lo sabía. No sólo porque fuera el Kazekage, sino más bien porque fue un gran amigo para Naruto y alguien que compartía su mismo dolor, por eso quizá fuese quien más entendió sus sentimientos. Además de que ella estaba informada de todo acerca de los bijuus y demás; aunque Gaara ya hubiese perdido su bijuu, quizá aún fuera de importancia para Akatsuki…por eso se preocupaba en que se demorasen, podría significar un ataque de los de las capas negras con nubes rojas… Aunque todo esto quizá era preocuparse de más… sabía que Gaara era muy importante para su país, pero al ir acompañada por sus… tres hermanos… y Baki, la reconfortaba.
-Ya estamos cerca Kyugen, ahora verás la cantidad de ninjas fuertes que hay en la Ceremonia.
-Ya los noto Gaara, sus chakras son muy poderosos…
-"Pues yo no noto ninguno… Kyugen y Gaara deben ser de otro mundo…"
Y mientras Kankurou seguía alucinando con esos dos, Temari ya pensaba en la llegada… ¿quién iría a recibirles? Sí, ella sabía que seguramente sería él, Nara Shikamaru…
-Mira Shikamaru, ¡son ellos!
Shikamaru volteó rápidamente para observarles llegar, eran ellos. Los cinco de la Arena ya habían llegado a Konoha. Baki iba delante y los cuatro hermanos iban tras él. Gaara vestía su típica túnica, al igual que Kankurou y Temari, todos con las bandanas de la arena. Mientras Kyugen vestía unas ropas parecidas a las de Gaara, pero con una capucha que cubría su rostro, y un pañuelo al más puro estilo Kakashi. No se le veía el rostro, aún acercándose mucho, sólo se le llegaba a entrever el rojo de sus ojos. Así todos se dieron la bienvenida, mientras Shikamaru tomaba especial atención a cierta kunoichi de cabello rubio y largo… los dos estaban felices de volver a encontrarse, aunque el Nara siempre intentaba disimularlo. Ya quedarían más tarde para estar los dos a solas, de momento su relación era algo que llevaban algo escondido, aunque la mayoría ya lo sabía… también se fijó en ese ninja desconocido para ellos: Kyugen… Antes de entrar, el tal Kyugen se paró frente a la puerta y leyó en voz alta, pero no muy fuerte, lo que decía en la puerta; aunque todos pudieron oír como lo hacía.
- "Bienvenidos a la Ceremonia Uzumaki, en honor a Uzumaki Naruto. Nacido en esta villa y reconocido en todas como un gran ninja y poseedor de gran corazón. Murió protegiendo a los suyos y salvando a muchos otros. Hoy te recordamos entre nosotros. Uzumaki Naruto, el espíritu del fuego." Pues digo yo que si murió tampoco debía ser tan magnífico ninja.
Ese chico empezaba mal, muy mal. Todos oyeron eso, aunque Gaara ya se imaginaba algo así de su hermano, pero a Sakura le cayó realmente mal, al Nara también, pero lo disimuló. La pelirosada giró su cabeza y puso su mirada en aquél joven extraño…
-Me da igual que vayas con Gaara-sama o que seas su hermano, pero si dices algo malo sobre Naruto, lo pagarás.
Esas palabras amenazantes pusieron en alerta a todos, pues sabían cómo era Sakura, su fuerza era terrible, y aquél pobre chico quizá no lo supiera…aún.
-No he dicho nada malo, sólo que no pudo salvar a su mejor amigo… escoria pfff.
El vaso derramó y la paciencia de Sakura llegó a su límite. La pelirosada embistió a Kyugen con un fuerte puñetazo, pero éste desapareció ante su asombro. Shikamaru también estaba impresionado, era realmente rápido ese ninja…
-¿Dónde…
-Estoy aquí, justo detrás de ti. -Sakura se quedó asombrada con la facilidad en que ese extraño había logrado esquivar su puño…- Siento si te molestó lo que dije, es una opinión personal; seguramente tú también habrás dañado los sentimientos de alguien hablando sin pensar, ¿no?
Luego se giró y empezó a andar hacia el interior de la aldea, acompañando a Gaara; dejando a una confundida Sakura atrás, esas últimas palabras le hicieron recordar lo mal que trataba a cierto ruidoso rubio... Mientras Temari y Kankurou se excusaban por el comportamiento de su hermano, diciendo que era muy natural en él ese tipo de comentarios, era demasiado directo el chico. Sakura lo intentó comprender y olvidarlo, mientras les guiaba con Shikamaru hasta donde se hospedarían. Una vez llegaron al edificio de la Hokage, Shikamaru les abrió una puerta de las muchas que había ahí dentro; era la de una habitación inmensa. Había cinco camas divididas en tres habitaciones, comunicadas todas ellas a través de un gran y confortable salón. Gaara y Kyugen escogieron la habitación de la derecha, mientras Kankurou y Temari se conformaron con la otra que tenía dos camas pues a Baki le tocaba dormir en la otra habitación individual.
-Gaara-san, Tsunade-sama me dijo que una vez estuviera acomodado subiera a visitarla, quiere hablar con usted.
El Kage de la Arena asintió con la cabeza mientras se acomodaba en su cama y miraba como Kyugen se dormía enseguida en la suya. Kankurou decidió ir a pasear por la aldea, a ver si se encontraba con alguno de sus amigos que tenía por aquí; mientras Temari sabía que cualquier cosa que hiciera tendría nueve letras: Shikamaru. La pareja se marchó a pasear o quién sabe; al igual que Baki, quién decidió acompañar a su alumno Kankurou. Una vez solos, Gaara se fue con Sakura a ver a su maestra, dejando a aquel extraño joven durmiendo plácidamente.
Gaara siguió a Sakura hasta llegar donde la Hokage, tocaron la puerta y desde dentro se oyó que pasaran. Así lo hicieron, el Kazekage entró en el despacho con Sakura a su lado, la cual se fue directamente al lado de su maestra, saludándola con la cabeza; mientras Gaara se sentó frente a la Godaime. En la sala estaban Jiraiya, Sakura, Tsunade y él… a ver que querían preguntarle… Aunque antes de nada se saludaron y charlaron sobre el viaje y todo lo que rodeaba aquella ceremonia.
-Ah, otra cosa Gaara-san. ¿No tenías dos hermanos en lugar de tres? - esa era la pregunta del millón y por la respuesta de la cual Tsunade mataría. Era una cotilla y quería saber quién era, porque si en verdad era hermano del Kage de la Arena se merecería un trato mejor del que le dio su alumna… Hasta se merecería ramen gratis en Ichiraku y todo.
-¿Kyugen? Sí que es mi hermano… pero no de sangre. - los tres se quedaron pasmados y sorprendidos, era su hermano pero no lo era, que cosa más extraña.
-¿Y eso que quiere decir? - preguntó esta vez Jiraiya.
-Pues - prosiguió el pelirrojo - que nos consideramos como hermanos, pero en realidad no lo somos - la gente parecía algo despistada y confusa con aquello, así que decidió explicarlo todo desde el principio - Hace ya casi un año… en la entrada de la villa encontramos un cuerpo aparentemente sin vida. Le recogimos y le llevamos al hospital con urgencia, sus heridas eran profundas, pero descubrimos que seguía con vida así que decidimos poner todo nuestro esfuerzo en su recuperación. Pasados dos meses pudo levantarse por fin de la cama, aunque no podía hacer grandes esfuerzos físicos, pero es un chico fuerte y se cura a una velocidad espeluznante. Desde que se curó hemos pasado mucho tiempo juntos entrenando y hablando, y los cuatro nos consideramos como hermanos. Nada más.
El Kazekage terminó su discurso tranquilo y serio, como era habitual en él, así que se creyeron la historia completamente, ya que Gaara no tenía porque mentirles.Después de enterarse de la verdadera historia todos siguieron hablando; hacía casi un año desde la última vez que el Kaze visitaba Konoha, tenían mucho de las que hablar, desde sus aldeas, pasando por Orochimaru y terminando en Akatsuki…
Mientras tanto, las calles de Konoha seguían repletas de gente, muchos ninjas que empezaban a llegar desde diferentes aldeas se daban cita ahí, en las calles. Unos porque eran viejos conocidos, otros porque querían hablar con aquél que les derrotó el año pasado en su combate, o porque se hicieron buenos amigos… Al final esta Ceremonia resultaría más que satisfactoria; no solamente se luchaba y demostraba el poder de cada uno y por tanto, el de su aldea; sino que también se creaban relaciones entre aldeas y países que quizá nunca se habrían conocido de no ser así. "Naruto estaría muy contento de ello…" Pensaba la Hokage, y todos los allegados al chico, con firmeza. Y era en esas fechas, a falta de dos semanas justas para que empezara el torneo, cuando llegaban todos los ninjas participantes, pues debían inscribirse a falta de diez días, para así poder organizar los combates y demás.
-Anda, este año parece que todo esté más lleno que el anterior, ¿no crees Neji?
-Es normal, después del éxito del primer año, las aldeas quieren demostrar que sus ninjas son los más poderosos - el ojiblanco estaba entusiasmado aunque no lo hiciera notar, todo lo contrario que su amigo Rock Lee, quien parecía tener que estallar de alegría de un momento a otro – Acuérdate que el año pasado perdiste en tu segundo combate, Lee.
-Cierto, no nos avergüences cejas encrespadas - Kiba había decidido llamarle de ese modo desde que Naruto desapareció de entre todos ellos…- A ver si este año el equipo de Gai llega hasta los cuartos como mínimo jajaja.
-No hables mucho Kiba, tú tampoco pasaste del segundo, es más…si no recuerdo mal perdiste en tu primer combate… ¿no es así?
El Hyuuga tenía muy mala leche, siempre salía ganando con las palabras, sobre todo si era contra alguien como Kiba, que enseguida se le acaba la paciencia.
-No hemos venido a discutir - interrumpió Shino desde atrás, que como siempre no le habían visto; aunque el pobre ya se estaba acostumbrando a ello – Veníamos a decirles que hoy hemos quedado para ir a cenar todos al Ichiraku a las diez.
-Sí, sólo faltaba avisarles a ustedes, equipo "gay"…jajaja - fue decir eso y Kiba tuvo que salir corriendo de ahí, montado en su mascota Akamaru, perseguidos por un cabreadísimo Lee, con sus ojos llenos de llamas… Su admiración por Gai-sensei no cambiaría nunca.
Pronto se hizo de noche y la gente empezó a marcharse para casa, a preparar la cena o a dormir; pero unos cuantos se quedaban a disfrutar del cielo estrellado de la Hoja, saciando su apetito en bares o restaurantes. El lugar de los dangos estaba a rebosar mientras una de sus mejores clientes discutía con el dueño porque no quedaban mesas libres… ¡para ella! Su mayor ingreso económico. Aunque Anko lo intentó, al final tuvo que conformarse con sentarse en un banco al lado de la tienda, con una bolsa llena de dangos para ella y…. ¿Kakashi? Sí, al pobre Kakashi le había tocado cenar fuera, todo por culpa de una apuesta estúpida: que Anko era incapaz de comerse cuarenta dangos sin beber nada de agua. Al final Kakashi perdió y hoy le tocó invitar a la Mitarashi a cenar… ¡que ruina! Un poco más adelante estaba el restaurante más famoso de toda Konoha, el Ichiraku Ramen. Quizá fuera el más repleto de toda la aldea, las mesas en su interior estaban llenísimas y fuera había un montón de gente, unos comprando para llevarse la comida a otro lugar más tranquilo y otros esperando a que se vaciase alguna mesa. Pero aún estando tan a rebosar, había una sala donde se estaba la mar de cómodo, en el interior del restaurante y separada de las otras; una sala con una mesa que recorría todo el perímetro de ésta, de tal modo que hablar con cualquier compañero resultaba más cómodo y echarse unas risas también. Dentro había un montón de gente y todos ellos muy buenos amigos. Kakashi-sensei ya había terminado de pagar su deuda con Anko y quizá más tarde se vieran… él se sentaba el primero de todos, mientras que a su lado derecho estaba su kouhai Yamato, con Gai justo a su lado; después había una silla vacía, y a su lado Shikamaru con otra silla vacía a su derecha. Sakura, Hinata, Sai, Ino, Chouji y Neji completaban la otra pared, mientras en la pared del frente de donde estaba Kakashi y los demás, se encontraban Lee, Tenten, Shino con tres sillas vacías y al final Kiba con su querido Akamaru. Al final parecía que faltaba gente por llegar…
Mientras los ninjas de Konoha esperaban a sus invitados en Ichiraku, cinco siluetas se dirigían hacia ahí. Eran los cinco de la Arena, Gaara y sus tres hermanos con Baki. Estaban alucinados con el montón de gente que había por la calle, mucha más que el año anterior. Por su parte, Kyugen alucinaba, Era el primer año que visitaba Konoha, al menos en esas fechas, y nunca se hubiese creído que la Ceremonia Uzumaki congregar a tanta gente en un mismo sitio, era verdaderamente fascinante, con la cantidad de fuertes ninjas que habría por ahí… estaba emocionado, él era así y siempre lo había sido, aunque lo tenía olvidado y ahora lo estaba recordando de nuevo.
-Ya llegamos chicos, rápido o se enojarán - les advirtió una bella kunoichi de cabello rubio.
-Se nota que tienes ganas de ver a tu querido Shika-kun- a lo que Temari respondió con un capón hacia el pobre de Kankurou.
Al acercarse pudieron ver como todos sus amigos de Konoha estaban en la barra esperándoles, se habían cansado de estar ahí dentro y decidieron salir a beber algo, unos sake y otros algún que otro refresco. Rápidamente Temari fue a saludar a su amigo Nara; y mientras ellos se saludaban, los demás ya echaban la bronca al resto del grupo por llegar tarde, cuando…
-Ya llegan…
Fueron las palabras que salieron de la boca de Gaara cuando divisó a cuatro siluetas al final de la calle. Kyugen y él se quedaron firmes, como esperando a que se acercaran a ellos… mientras Kankurou ya estaba discutiendo con Kiba. Los cuatro desconocidos vestían ropas largas y que cubrían sus rostros… dos de ellos llevaban una caja alargada, como si llevaran algo valioso dentro… una de las cajas era de mayor tamaño, aunque igual de larga, mientras la otra era más estrecha. Se iban acercando hacia donde Gaara y Kyugen, sin detenerse, como si no les quisieran esquivar, como si no hubiera nadie en la calle… Los de Konoha al ver a Gaara y Kyugen quietos, decidieron ir hacia ellos para cogerles y entrarlos dentro por la fuerza, todos exceptuando Kakashi, Yamato, Shikamaru y Sai, quienes ya se habían percatado de que algo estaba ocurriendo ahí… encima la cara de Gaara no parecía muy amistosa… estaba muy serio, y Kyugen… pues a saber que mueca guardaba bajo la capucha y esa máscara… Parecían como hipnotizados o librando una batalla en su interior por intentar no moverse de ahí, o quizá por intentar escapar de aquella situación…quien sabe…
-Hey chicos, que… - fue lo que dijo Sakura, quien se había adelantado, pero no pudo terminar de hablar pues se había chocado contra uno de los hombre extraños… el que llevaba esa caja consigo, la más pequeña de las dos - Pe… perdón. No les había visto llegar -intentó excusarse. Mientras aquellos dos seguían mirando fijamente a las cuatro siluetas… El hombre se agachó sin articular palabra alguna para coger la caja que se le había caído- Vaya, debe de haber algo valioso ahí dentro -intentaba calmar el ambiente Sakura, al ver que aquél extranjero no decía nada
-Es una katana - contestó Kyugen, con voz firme. El chico pareció reír bajo la capucha, aunque sin despegar su mirada de Kyugen y Gaara, pero sobretodo del primero.
-Vaya, tu vista ha mejorado Kyugen - le provocó ese desconocido
-Quizá la tuya haya empeorado.
-Hmp, te lo demostraría ahora mismo si no fuera porque no quiero que tus amigos te vean perder… otra vez.
-Esta vez no está sólo - Gaara se metió en la conversación también, mientras todos los demás estaban callados intentando comprender que pasaba ahí
-Yo tampoco Kazekage jujuju –dijo haciendo una señal a sus tres acompañantes para que prosiguieran el camino.
Así, sin comprender nada, el grupo de cuatro personas pasó de largo, no sin que todos se miraran desafiantes, parecía que hubieran librado una batalla en el subconsciente, estaban listos para prever un ataque o cualquier cosa, sus instintos estaban al máximo… Pero una vez se fueron, los ánimos se calmaron y todo volvió a la normalidad… bueno, todo menos las preguntas. Entraron dentro del Ichiraku y la señorita, muy amable y guapa, les trajo la carta para que cada uno pidiera lo que quisiera. Y mientras lo pensaban es cuando alguien preguntó… fue Lee el que se atrevió a hablar.
-¿Y quién era ese de ahí afuera?
Todos se quedaron en silencio, y Gaara puso su mirada en Kyugen rápidamente, a saber cómo se tomaría aquella pregunta; para Kyugen ese tema era intocable, tan solo hablaba de ello con Gaara, y muy de vez en cuando…
-Ese… - Rock Lee había tocado un tema delicado sin saberlo, estaba abriendo la caja de pandora de los recuerdos de Kyugen… aunque por alguna razón, el joven de la Arena no se lo tomó tan mal como su hermano pensaba, y respondió a lo que le preguntaba - ese es… un viejo amigo.
