Hasta que ella duerma
Por Katsumi Kurosawa
Capítulo 2
Sufrimiento
La cena terminó entre risas y bostezos…
Tú, te has quedado triste mientras miras al techo de la sala en donde todos acampan incluyendo a Hao. Eso te da la idea de que Anna no quiere que nadie sepa de lo que ocurre entre ellos.
Y sin embargo…
Sabes que tienes que hablar con ella. Sabes que tarde o temprano debe ser así.
—Habla con ella —susurra Manta como leyéndote la mente en lo que todos se duermen— Debes saber que Hana es llamado así por la combinación del nombre de su padre y madre… —después se queda roncando medio muerto sin decirte más.
La duda te carcome.
Por supuesto que concluyes porque tu nombre se lee "Ha" y al combinarlos diría Hana…
Qué ingeniosa.
Quieres que ella te diga que Hana es tuyo…
Cierras los ojos sintiendo la emoción creciente y ves a tu alrededor después. Todos duermen profundamente y sin excepción.
Te levantas tratando de no mover a Manta ni a Horo que duerme en el lado contrario.
Te escabulles a la habitación de Anna con la habilidad de un gato.
Abres la puerta de la chica con cuidado
—Cuando escuché movimientos extraños, me puse alerta…
Te quedas paralizado. La ves ahí; ha encendido la luz y te mira indiferente, cruzada de brazos.
Espera que le expliques lo que querías… Sin embargo no te resistes a tus deseos.
La tomas de la cintura y la acercas a tu cuerpo sintiendo el contacto provocar tu instinto.
Ella te mira asustada, más bien, sorprendida. Apoya las manos en tu pecho como para separarse un poco de tu cuerpo y mirarte bien a los ojos.
— ¿Qué pretendes? —te pregunta con la voz congelada.
Pero el tiempo en el cual la conociste aprendiste a diferenciar los sentimientos de la chica de mal carácter.
Así que sabes perfectamente que sus piernas tiemblan y trata de que no lo notes tensando su cuerpo.
Hueles su cuello fino. Sigue teniendo aquel embriagador perfume… aquel "Égoïste" de Chanel, que le compró su madre cuando tenía cuatro años para que lo usara en su adolescencia.
Acaricias su cintura mientras la miras fijo transformando tu habitual fachada tranquila y relajada al animal que llevas por dentro. Tus ojos se dilatan, tu boca se saborea.
La mantienes firme y la estrechas con más firmeza logrando que sus preciosos labios choquen con los tuyos y los captures para acariciarlos con salvajismo, darle provocativos mordiscos y beber de ellos cual vino de excelente cosecha.
Ella se separa con dificultad y te mira entre confundida y enojada.
Tú le sonríes de una forma boba. Siempre te salías con la tuya de esa manera.
Ella mira a su alrededor como buscando con que golpearte pero sólo miraba el reloj de su mesita de noche.
— ¿Qué se supone que te propones? —te pregunta enfurecida pero mansa.
—Soy un imbécil —le dices sin dejar de sonreír—. No por lo que trato de hacer sino por que no regresé —besas la mano que hace poco capturaste mientras Anna te sigue con la vista.
—Eso ya pasó —te responde cruel.
—Sabes que no —debes ser altanero—. Sabes que hay una prueba fuerte…
— ¿Ah, sí? ¿Cuál?
—Hana…
Anna se queda callada y seria. Se cruza de brazos y suspira sólo para decirte:
— ¿Qué con mi hijo? —poniendo énfasis en el "mi".
Sonríes. Sabes que quiere salirse del tema o hacerse la desentendida porque la has pillado.
—Que también es mi hijo —susurras con un dejo de alegría.
— ¿Qué te hace pensar que lo es?—ante su respuesta seca tratas de no perder la esperanza.
—Se parece a mí —pero aun lo dudas— Ya sé que su nombre se lo debe a la unión del de sus padres—la miras fijo aunque temeroso— El kanji "hoja" de mi nombre se lee "Ha" y con el tuyo…
Ella sonríe. Te has quedado estático porque eso no siempre quiere decir buenas noticias.
—"Hao" se escribe con el mismo kanji "hoja" al igual que tu nombre —dice sin borrar su sonrisa manteniendo los ojos cerrados.
Un vacío se ha apoderado de tu estómago mientras sientes el frío de los celos recorrer tu sangre.
Respiras con dificultad y sabes que tu rostro saca a flote todos los sentimientos.
Ella aun sonríe pero te mira con un semblante de venganza.
—Así que no hay prueba de que las cenizas estén aun aquí. Por favor: sal de mi habitación…
Ha pronunciado cada una de las palabras de una forma cruel y casi sádica.
No ha cambiado nada. Así la conociste.
Le das una última sonrisa, haces una reverencia y susurras "Buenas noches, Anna"
Sales.
Pasas por la sala repleta de gente hasta el pórtico de la casa y corres por la arena fresca bajo la luz de la luna.
Corres…
Sólo corres…
Te repites que has sido un tonto, un imbécil…
Si hubieras regresado, quizá sería tu esposa. Le habías prometido un mes… y no volviste.
Ella tiene razón y es lo que más te duele.
Ahora, tiene un hijo de Hao.
Ya no te ama.
Quizá existe la posibilidad de que ella nunca te amo. Quizá sólo te entregó su cuerpo por una mera ilusión…
Seguramente descubrió que el que le convenía era Hao y por eso lo ató a ella con Hana…
Las lágrimas se juntan en tus ojos y se deslizan por tus mejillas con un sabor amargo.
Te detuviste después de haber corrido un kilómetro. Has caído de rodillas en la arena blanca y las olas amenazan con rozar tu piel.
Las lágrimas no cesan.
Tu corazón se ha roto. Puedes sentir las piezas cuando respiras, cuando sollozas, que se hacen más que añicos, se hacen polvo…
………………………
Lo miras desde la ventana. Lo viste correr…
Se perdió de vista.
Las lágrimas han surcado tu rostro.
Sales de tu habitación con una mano en los labios. Él te besó… el despertó aquel sentimiento que creíste dormido. Aquel que cosquilleó en tu interior cuando lo viste…
Entras a la habitación de Hana y lo ves dormido plácidamente en su cama.
Lloras aun.
Tú bebé ha crecido. No puedes creer que hayas tenido a ese pedazo de cielo a los quince años…
Te acercas a la cama. Te metes a ella y abrazas a tu hijo con dulzura.
—Mamá… ¿Tienes miedo a los monstruos otra vez? —te murmura cuando responde a tu abrazo.
—Sí… —le respondes mientras tus lágrimas se hacen más gruesas.
—No te preocupes. Yo te protegeré…
Y se queda dormido rodeándote con sus pequeños bracitos.
Era por tu niño…
Por tu niño no ibas a volver a portarte como una adolescente y no ibas a volver a ilusionarte con él… ese quien te dejó…
Que jugó contigo y te engatusó para que te le entregaras…
Pero qué estúpida… y tu que lo amabas y pensabas que él también te amaba…
Ese desgraciado…
Ese que te dejó sufriendo…
Continuará
Notas del autor:
Aquí el segundo cap. Gracias por los Reviews…
Mmmm… bueno… un Yoh medio OCC pero nadie sabe como se portaría el en tal situación o.o XD
Ok… me preguntan por entre azul y buenas noches…
o.o ah… lean me he de comer esa tuna y ahí les digo por qué XD
No digo más.
Ciao
Y…
Que los ilumine la eterna luz!!!!!!!!
