Hasta que ella duerma
Por Katsumi Kurosawa
Capítulo 5
Castigo
Abres los ojos.
El reloj de la mesita de noche de Anna marca las tres de la mañana. Han pasado cuatro horas desde el pecado cometido y no has dormido en lo absoluto…
Sólo la has contemplado y has sentido su aroma, empapándote de él…
Piensas que debes escapar en ese preciso instante… sabes que no hay cosa más dura que partir, consciente de que se queda y consciente de que le haces daño.
Peor ahora que sabes que el daño es irremediable… que la has hecho tuya y te crees un desgraciado por quitarle la inocencia.
Estás por levantarte y sientes como tu cuerpo es rodeado por una de sus largas piernas. Luego te aprisiona en sus brazos. No puedes escapar así que no tienes de otra que volver a recostarte.
— ¿A dónde te vas? —musita con su dulce voz.
—Iba a cerrar la ventana… nunca duermo sin ropas así que tengo un poco de frío…
—No creas que no me he dado cuenta de que no has dormido desde… bueno… sabes qué… —la rodeas mientras su voz suave te arrulla levemente— Además… vienes de Izumo, no puedes tener frío, estás muriendo de calor, no me engañas.
Te quedas callado. La estrechas y besas su frente.
Acabas de experimentar uno de los poderes extraños de las mujeres…
Son unas Brujas… Hechiceras, Shamanes…
Porque Anna Kyouyama te ha hechizado, te ha poseído y sabes que has perdido voluntad y te quedas junto ella…
No tienes más voluntad que esperar hasta que ella duerma para escaparte porque estará descuidada y no podrá detenerte con sus hermosos ojos.
Acaricias los mechones dorados que se recuestan en tu pecho, acomodas algunos detrás de su oreja.
Acaricias su cuello fino, luego sus hombros, te diriges a su espalda y sientes tan suave su piel que estás tentado a volver a repetir el acto de hace horas.
Mantiene los ojos cerrados y la observas sin cautela.
Es más pequeña aun en tus brazos… es más hermosa sin ropa… es como afrodita… Hasta la sábana que envuelve su diminuto cuerpo se ve divina.
—Te prometo que me convertiré en ese príncipe…
—Seh… —parece que su voz pierde energía.
—Lo juro…
Hasta que ella duerma…
Esa es tu meta… hasta que ella duerma escaparás…
Notas como su respiración se vuelve algo delicada. Su abrazo prisionero ha perdido fuerza… has llegado a tu meta… se ha dormido.
Haces mil maniobras y te sueltas con delicadeza. La brisa nocturna te advierte la desnudez y buscas tus ropas, te las pones.
No te das cuenta de que olvidas tu collar de garras de oso bajo la cama. Lo habías guardado en el bolsillo del pantalón y se cayó sin que cuando te despojaron de esa prenda.
Te inclinas y le das un beso a la jovencita en la frente y sales de la habitación.
Ves la casa por última vez al salir… corres a la casa de tus padres a unas de la de Anna.
— ¿Dónde has estado? —la voz de Hao te ha asustado—. Me vas a dar un infarto… te hablé cien veces al celular, no sé para que lo tienes… sólo sé que te fuiste con ella… —detiene sus reproches y se te queda viendo de manera extraña.
No sabes si su expresión es de júbilo, de asombro o celos…
Entorna los ojos y te ve como el culpable… de un pecado, de un crimen, o sólo es tu paranoia y el saberte tachado por tus recuerdos impuros. Probablemente son tus ropas están más revueltas que siempre…
Te sonrojas… titubeas… sabes que lo ha descubierto por la lógica básica y te has delatado.
Él sólo sonríe.
—Sube al auto… es hora de irnos…
Nunca mencionarás lo sucedido. Al parecer, tu hermano tampoco.
…
Despiertas cerca de las siete de la mañana. No porque esa sea tu hora habitual sino porque el saberte sola en la cama te pone alerta.
—Se ha ido—murmuras.
Una sonrisa adorna tu rostro. Sabes que él no habría soportado una despedida cara a cara.
Te inclinas sobre la cama para buscar una de tus ropas bajo de ella. Ahí están… tus bragas…
Las tomas y te encuentras el pequeño collar de garras de oso que tenía puesto Yoh mientras caminaban a su casa y que se quitó para guardarlo en sus pantalones.
—Un mes, junto a la misma palmera y bajo el sol… a las cuatro de la tarde… —repites acomodándote en la cama y cerrando los ojos nuevamente para descansar lo suficiente.
No olvidarás aquellas palabras…
Créelo…
No las olvidarás…
…
Después de que llegas a tu casa te sientes algo incómodo puesto que tu madre te ha dado un sermón algo salvaje y más de lo que creíste.
Lo esperaban de Hao pero de ti no, así que el regaño se convierte en ejecución.
Le contestas que tienes nuevas cosas por que preocuparte y eso enfurece a tu señora madre.
— ¿Cómo cual?—te pregunta encolerizada.
Tú no le respondes.
Mamá nota tus raras maneras y una idea llega a su mente y sin embargo no te la recitará hasta que compruebe tus malos actos.
Pasarán los días y te habrás comportado ensimismado, triste, ansioso sexualmente y de alguna manera preocupado por lo imbécil que fuiste al no cuidarte.
Serás un muchacho pero no eres del todo idiota.
Sólo piensas en ella…
En ella quien ni se imagina de cuanto la extrañas o los regaños de tu madre cuando te distraes pensando en sus mechones rubios y quemas la cena sin querer.
No se imagina que la razón de tu depresión sea el hecho de que no la puedas ver.
Has ahorrado la semana que has estado en casa para volver a la playa.
Ahorrarás hasta el mes y tal vez te escapes de tu casa, subsistas y encuentres un trabajo. Luego te ríes porque eres un soberano idiota pensando en tales cosas que no tienen tanto sentido si las analizas.
Un día que regresas de la preparatoria con Hao, este se sube a su habitación y tú te has quedado en la escalera puesto que el escuchar tu nombre te ha puesto alerta.
La conversación de el comedor te ha dejado helado y poniendo atención.
—Yoh es distraído pero sabemos que esto tiene una razón más allá de lo que puede verse en la superficie… —mamá habla claro—Creo que es una mujer, Mikihisa, una mujer que conoció en la playa…
— ¿Y qué daño pudo hacerle una mujer a nuestro hijo, Keiko?—la voz tan despreocupada de tu padre sólo denotó fastidio—, es un hombre, debe saber a su edad lo que es bueno y lo que es malo…
—Tienes cuarenta y cuatro años y aun no distingues entre lo bueno y lo malo—tu madre, siempre tan directa—. Sabes, es que como su madre sospecho unas cosas… tu hijo seguramente está… no enamorado, encaprichado con una mujer…
— ¿Qué tiene eso de malo?
—Que se ha comportado raro estas dos semanas… parece otro, da algo de terror…
—Keiko, estás paranoica…
—Dime por qué razón podría estar tu hijo encaprichado por una mujer que apenas conoce—la sentencia es grave.
—Por sexo—contesta tu padre en lo que te has puesto sudoroso.
Es extremamente terrible que tu madre sepa… que sospeche, es humillante…
Se siente como caer en un vacío, la privacidad se hace pedazos o es que ni siquiera te das cuenta de que son estipulaciones.
—Exacto… sabemos lo destructiva que puede ser ese tipo de aventuras…
—Keiko, no creo que sea necesario lo que piensas… quizás yo deba preguntarle si lo que sospechas es cierto…
—Debemos alejarlo… no sabemos de donde habrá salido esa, quizá sea una prostituta…
—Ella no es una prostituta…
Tu voz ha roto la concentración de tu madre en sus palabras.
No sabes cómo has caminado a la cocina pero ahora estás parado en el marco de la puerta con los puños apretados y el ceño fruncido.
Tu madre levanta una ceja.
Acabas de confesar… ha sido bastante fuerte y claro.
Tu padre te ve sorprendido, sabe que lo que pensaba mamá era cierto pues lo único que corregiste fue lo de la prostituta.
—Así que es cierto —la voz de tu madre es simplemente baja.
— ¿Y si lo fuera?
—Te vas en una semana a Inglaterra a estudiar los últimos grados de la preparatoria y volverás en dos años…
—No lo harás… no puedes…
—Claro que puedo…
Miras a tu padre como queriendo ser defendido por la persona que te ha comprendido desde antes. Sin embargo tu padre mira hacia su costado de manera triste como si aceptara lo que tu madre estipulaba.
—No quiero…
—Debes formarte un carácter, Yoh —te susurra esa enemiga de cabello castaño—. Ya habíamos pensado esto desde que notamos lo distraído que eres, desde que estabas en la secundaria… te llevas la vida de una manera demasiado despreocupada, no quiero decírtelo de una mala manera pero ¿Qué será de tu futuro si no tienes aspiraciones? Quizá solo, forjes tu carácter…
Desapareces del comedor.
No sólo has corrido hasta tu habitación sino que te haz encerrado en ella y no saldrás en un buen rato
Tan inverosímil… de la nada, se han atrevido…
Es que es imposible que ese cuerpo de hombre que has tomado desde la última semana denote que hayas tenido sexo…
El desearla no te delata…
¿O sí?
Continuará…
Notas del autor.
Mmmm…
Cursi, cursi, cursi… en su máxima expresión.
Parece telenovela del canal televisa, de México… y si no le entienden, esto está más cursi que "Yo soy Bety la fea" o "Rebelde" (la versión mexicana) o el Titanic, o quizá… mmm… una película cursi… no se me ocurre… uu al menos espero que les haya gustado.
Trillado, sí, pero a algunas mujeres les gusta lo trillado. Yo, por ejemplo…
El ocho de agosto entré a clases así que quizá no actualice tan seguido (bueno… aunque de por si xDDDDD)
Sin embargo, este fic ya está escrito hasta el capítulo siete n.n corrijo algunos detalles así que los subiré a su tiempo (o hasta que tenga doce reviews por capítulo xDDDD no es cierto…)
Mmm subí este más rápido de lo que quería pera seguir disculpándome con mis lectores porque hubo un error de tecleo y subí el capítulo equivocado en vez del cuarto de este fic n.n ya me perdonaron? xDDDDDDDDDDDDDDDDD
Ciao y…
Que los ilumine la eterna luz!
