Hasta que ella duerma
Por Katsumi Kurosawa
Capítulo 9
Él
Haz vuelto a la playa con Hana en tus brazos.
Te has quedado muda de la impresión.
Hao te sigue de la misma manera. Callado y con una sonrisa triste.
Cuando los invitados se van y tu hijo duerme, estás con Hao en la arena mirando al horizonte.
De pronto te volteas y lo miras serena. Él está quizá no serio pero más que calmado.
En eso, tu mano se estampa contra su mejilla y él sólo se toca el lugar del golpe sonriendo.
—Por no decirme que ibas a hacer una idiotez tan grande —acaricias tu mano porque en verdad dolió— ¿A quien se le ocurrió? No importa quien pero lo hicieron… presentaste su acta de nacimiento, sus papeles y firmaste a su nombre… ¿Qué clase de idiota eres?
—Me lo agradecerás…
Bufas indignada. Pero te serenas… no esperas a que él tenga razón.
Pronto pasan los días.
Después del arduo trabajo en la flota de Barcos del padre de Manta, todo ocurre tranquilo.
Hao y tú no resuelven nada. Ni si quiera consideras que son pareja.
En cuanto a Hana, es una preciosura día con día.
Qué maravilloso cuando sonrió…
Qué maravilloso cuando pudo sentarse.
Qué increíble cuando gateó… suculento cuando con tu ayuda dio sus primeros pasitos… sus primeras palabras… verlo correr…
Un día no muy incierto, todos estaban reunidos en la cabaña.
Era el cumpleaños de Hana y nuevamente la casa se llena de padres postizos.
—Mira que lindura es esta —le decía Pilika al pequeño Hana mientras él se entretenía mirando el cabello azul de la joven—Feliz cumpleaños número cuatro, pastelito…
Horo lo miraba también. Parecía como si le gustara mucho el pequeño y no se atreviera a decirlo.
Mientras tanto, la mesa llena de regalos y todos los padres se reunían ya a apagar las velitas del pastel de chocolate que tu misma horneaste.
—Papá Horo —le susurra tu hijo al peliazul, estirando los bracitos y el Usui lo recibe abrazándolo.
—Te traje un patito de felpa—musita Horo como quien no quiere que nadie oiga su faceta amorosa— HappyBirthday Hana-kun
El niño sonríe. Le gustan los patitos y las tortugas. Los pececitos y los perritos.
La música de Bob love y las naranjas.
No podía parecerse más a su padre… Ya no te afecta, y no duele tan profundamente, quizá Yoh ya no te provoca nada. Ni siquiera rabia.
—Jugo de naranjas, Hana —le dices y él, feliz, estira sus bracitos y recibe su tacita.
Todos lo ven.
Es la cosita más tierna que jamás hayan visto en su vida.
Una semana después celebraron el cumpleaños diecinueve de Hao Asakura. Nuevamente sus amigos estuvieron ahí, como todos los años. Tú, nuevamente a su lado y sin estarlo.
Hana corriendo y riendo por toda la cabaña era como si la felicidad de que su padre cumpliera años le entrara en el corazón, donde quiera que él estuviera.
Cuando todos se retiraron como a las seis de la tarde de la mañana siguiente, él y tú están sentados en las mecedoras de la entrada.
Hana se durmió en sus brazos. Es una costumbre que tiene, eso de dormirse en los brazos de todo el mundo. Después se lo llevaron a su cama de niño grande, volvieron a reposar frente al sol y el mar de la tarde.
Él toma tu mano.
Te dan escalofríos. Le miras, Hao solo ve tu mano como si quisiera decirte algo importante.
Luego sonríe entre burlón e irónico y no dice lo que pasó por su cabeza en lo que continúa con tu mano prisionera. Se levanta y te da un beso en la mejilla.
—Nunca vamos a solucionar lo que pasa ¿No es así? —susurras refiriéndote a la relación extraña que mantienes con él.
— ¿Solucionar qué? —se ríe cínico a lo que te da coraje.
—Tú, yo…
—Él, ella, nosotros, ustedes, ellos… gané —como odias que se burle de ti de esa manera. ¿Será esa la única manera que él tiene para evadir el tema?
—Tú y yo no somos pareja –le dices roñosa a lo que él se queda quieto—, no quiero jugar a que lo somos.
—No estamos jugando –responde serio al fin.
—Entonces porque han pasado cuatro años y tú y yo nada más evadiendo… ¿Cómo puedes presumirte el padre de Hana si ni siquiera tienes que ver conmigo?
Aquello fue un golpe bajo. Sin embargo él no contestó y mantuvo una sonrisa tranquila.
—Si la reencarnación existe, tú fuiste mi madre en una vida pasada… —te dice a lo que te sonrojas—. Yo quiero pero no debo…
Ladeas la cabeza como perro que no entiende lo que le dices.
—Él está presente en mi cabeza y no me deja… —mas no termina sus palabras.
Con eso te dijo todo y nada.
Una fuerte brisa provoca que él te mire profundamente.
– ¿Podemos… entrar? –susurra seguro a lo que tú no respondes, te levantas y vas dentro seguido de él.
En la sala él toma tu mano. Te conduce a tu habitación.
Sientes algo raro cuando él cierra la puerta y te ve con ansias a lo que te abrazas a ti misma y le preguntas que pretende.
—Nada bueno —susurra y te toma entre sus brazos y te roba un beso salvaje.
Lo habrías arrastrado, cacheteado, hecho una llave de jujitsu, pateado, machacado a puño cerrado… pero no lo haces y disfrutas esa determinación y exactitud de sus besos que sólo la experiencia pudo dejarle.
Nadie… nadie de esa manera… ni Yoh si quiera.
Acaricia tu cuerpo de una manera impresionante sabiendo donde y en que momento tocar. Tu cintura, tu espalda, cuando acariciar tu cabello, lograr que la temperatura se eleve de manera drástica.
Pronto estás en la cama y ni te diste cuenta.
Su boca te hace saber lo mucho que desea que eso suceda. Tú, acaricias su cabello, luego tocas sus hombros, siempre quisiste hacerlo, te provocaban y sólo te hacías la ciega. Le arrancas la camisa a lo que él parece haber perdido el control de sus deseos.
Desabrocha cada uno de los botones de tu blusa hasta tu cintura y mira sin contener lo que le provocas mirando lo que dejó descubierto.
Besa lo que descubrió, provocando que jadees al punto de no querer que pare. Tu blusa es olvidada. Tus pantalones también así como los suyos.
Él besa tu cuello, trata de deslizar tus bragas con sumo cuidado y tú también quieres que consume sus intenciones…
Pero se detiene. El sol de la tarde te deja ver su rostro aturdido en lo que respiras agitada.
Besa tus labios. Sientes que es a modo de disculpa.
—No puedo —dice abrazándote y de paso escondiendo sus ojos marrones en tu cabello— Es que él no me deja seguir…
Continúan abrazados. ¿Ha sido sincero o se reprime para no lastimarte?
—Creo que debes vestirte o puede que vuelva a olvidarlo… —sonríe—, a él y su cara de idiota.
Te levantas y colocas todo en su lugar. Te reúnes con él en la cama y te recuestas en su pecho.
—Gracias –susurras cerrando los ojos.
Seguramente él piensa que fue un "Gracias por detenerte". Sin embargo, tú le das las gracias ya que con eso poco te diste cuenta de la diferencia entre un experto y un principiante…
En julio la fiesta de verano de la playa es preparada nuevamente. Has llamado a Ren y a Horo quienes a su vez prometieron avisarle a Jun y a Pilika.
Hao ha hecho sus llamadas. Crees que seguramente le llamó a Tamao, Manta y a Opacho.
Ese día ya habían comprado todas las provisiones para la fiesta.
—Nos divertiremos mañana —susurraste sin creer en tus palabras ya que en su generalidad no te gustaban mucho esas fiestas. Hao acomoda las compras en un lugar donde entren.
—Mamá —susurra el pequeño Hana mirándote con esos hermosos ojitos negros.
Lo abrazas y te dice que tiene sueño.
Lo observas mientras se acurruca en tus brazos. Cada día se parece más a Yoh… Le ha robado la cara, sólo tiene tu cabello rubio y tus ojos negros.
Suspiras.
Sin embargo, de la nada sientes nervios. Te inquietas… le dices a Hana que espere un minuto y lo dejas paradito en el suelo mirándote desconcertado.
Te levantas con el corazón agitado.
Te diriges a la puerta.
La abres.
Abstienes el aliento. La brisa marina se hace violenta y tus pupilas se dilatan al momento que has creído que hay ante ti un espejismo.
Es él… es Yoh, frente a ti…
Tiene la mano levantada como si te le hubieras adelantado a tocar la puerta. También él parece sorprendido.
—Yoh… —susurras deseando que realmente estés soñando…
Continuará
Notas del autor:
Llegó! Hasta que llegó Yoh. u.uU ñaña
Happy!!
Ahora viene el tratar de enmendar los trozos rotos xDDD o quizá no se enmienden y ella se quede con Hao xD no sé ¿Qué quieren ustedes? jojojojo
Sehhhhhhhhh
Lo bueno es que en febrero entro a clases xD jojojo sufran todas mi ausencia.
Estar en un COBACH tiene sus ventajas aparte de los constantes corajes que hago contra la directora xD ¿Qué demonios creo que les interesa?
Bueno. Ahora tengo que ver con quien de todos se quedará Anna jajajaja porque es algo difícil volverlos a juntar con tanto y nada entre ellos xD jojojo
Ciao y que los ilumine la eterna luz!!
